Libro: La revolución Blockchain

Título: La revolución Blockchain
Autor: Don Tapscott y Alex Tapscott
Editorial: Deusto

Hacía tiempo que llevaba oyendo sobre Blockchain y Bitcoin, y desde hace bastantes meses tenía las “cadenas de bloques” como “tecnología a analizar“, así que aproveché que es una de las novedades de 2017 de la Biblioteca de Castilla la Mancha para tratar de adquirir una idea general sobre el tema.

El libro está muy orientado a gente de negocio o personas que no estén interesadas tanto en la tecnología como en su impacto, posibles usos y panorama presente y futuro, por lo que posiblemente sea bueno para popularizarlo, aunque yo esperaba algo diferente.
Por otro lado no tiene una redacción o estructura demasiado trabajada, aunque creo que esto se debe más a que el tema es demasiado amplio y “nuevo”, como para poder hacer un libro disfrutable a nivel narrativo. Supongo que predecir los posibles futuros de una tecnología fundamental es más complejo que narrar su auge.

Al acabar esta masiva recopilación de empresas, posibles problemas y aplicaciones, ideas de negocio y opiniones, hay una cosa que me ha quedado más clara todavía que cuando lo empecé: esta tecnología, el Blockchain, va a suponer un cambio en la forma en que funcionan las cosas. No tengo ni idea de cuánto tardará, ni de que formas finales adoptará (porque no va a haber un único Blockchain), pero tiene el potencial de ponerlo todo del revés, como ya hemos visto en otras ocasiones con los PC e internet (Microsoft y Google), los smartphones y las apps (Apple o Twitter), el cloud y los servicios online (Amazon, Spotify o Netflix).

Por otro lado, sospecho (como la mayoría supongo) que estamos en una burbuja que en algún momento reventará, pero igualmente me he hecho con unos décimos de Ethereum para ir aprendiendo de esta tecnología creada por Vitalik Buterin, para servir de algo más que mera moneda para la especulación. Veremos si su creador acaba como Linus Torvalds o más bien como Markus Persson. Y por supuesto tendré que ponerme a ver qué ofrece exactamente Microsoft en su plataforma de Blockchain como servicio.

Sea como fuere creo que los próximos años van a ser interesantes y muy movidos e imagino que este libro puede preparar a la gente para prepararse para entender mejor todo lo que va a suceder.

Para acabar, en esta ocasión no voy a intentar poner citas sobre el libro para animar a su lectura o facilitar referencias futuras. Lo que cuenta es tan amplio y la información detallada sobre todo lo que cuenta es tan accesible y probablemente tan efímera que solo tiene sentido animar a leer el libro a quien quiera, como yo, saber algo más de qué es eso del blockchains, las criptomonedas y el final de la banca y las finanzas tradicionales. Pero si alguien quiere un resumen, hará bien en ver la charla Ted que dio Don Tapscott: Cómo la cadena de bloques está cambiando los negocios.

Windows Phone ha muerto

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En 2007 escribí sobre la muerte de Blackberry y su relación con la explosión que iba a producir la inminente salida del iPhone 1 y los movimientos de Google en móvil. Sin duda un ejercicio de futurología bastante acertado desde la perspectiva que da leerlo tras 9 años.

Hoy voy a hablar de la muerte de Windows Phone que lleva sucediendo desde hace meses de forma cada vez más acelerada.

No soy el primero ni el único en dejar constancia de mi disgusto con Windows 10 Mobile o en dar el paso de abandonar (a Android). Profesionales pro Microsoft como Wictor Wilen o Luis Ruiz Pavón estamos abandonando de forma pública y sonora. No hay más que pasarse por Twitter, donde pueden leerse comentarios como los siguientes desde hace meses:

El caso es que llevo unos días con mi nuevo Moto X Play, el terminal más decente y barato que he podido encontrar, para quitarme el lastre en que se había convertido mi Lumia 630 con Windows 10 (beta). Y aunque todo tiene sus pros y contras el hecho es que no tengo intención de volver a comprar un terminal con Windows. Hay muchas razones por las que se ha llegado a esta situación y diría que se trata de un tema extraordinariamente complejo que no voy a tratar de analizar aquí, pero sospecho que Microsoft conoce perfectamente el panorama y ha estado realizando una retirada ordenada en los últimos meses, evitando sacar nuevos terminales y virando hacia un nuevo frente con menos resistencia. En parte, por esa sensación he estado aguantando mi Lumia hasta hace unas semanas cuando empecé a buscar una alternativa adecuada.

En mi opinión, y sin disponer de ninguna información privilegiada (tipo MVP), está bastante claro a estas alturas que Microsoft no va a sacar más terminales Lumia de gama “baja”. Ni nada que esté orientados a ser simplemente un móvil. Microsoft va a saltarse ese paso fallido, pero va a continuar sacando terminales orientados al mundo post-móvil. Ahí entran tanto las tecnologías de Continuum como las Hololens entre otras, que parece que van a convergir en algo más allá del teléfono móvil. Pero eso solo puede funcionar si sacan “buques insignias”, terminales caros que tengan potencia y características suficientes para mover todo lo necesario (escritorios, 3D…). Usarán estos terminales para probar ideas nueva, establecer unos estándares y animar el tema, algo parecido a la estrategia que siguieron con los convertibles Surface que parecen haber salido muy bien parados, incluso frente al iPad Pro.

Sea como fuere Microsoft ha sido bastante claro en sus últimas declaraciones: se va a orientar al mercado profesional. Esto significa que el dispositivo móvil Microsoft tiene que ser un dispositivo de productividad personal no una plataforma para adolescentes o para probar las últimas aplicaciones de moda. Entiendo que eso implica que tiene que poder operar como móvil, tablet y sobremesa y eso requiere potencia, que no es barata.

Y con todo esto, pienso que se van a meter una hostia.

Disponer de un Sistema Operativo único para todos los dispositivos es el write once, run anywhere de Java que nunca fue. Es el anillo único para dominarlos a todos de una novela fantástica. El sueño de toda empresa de producto. Pero la “talla única para todos” es una estrategia arriesgada, una que durante un tiempo le ha funcionado muy bien a Apple con sus productos perfectamente segmentados, pero que empieza a mostrar agotamiento en sus cifras de ventas. Y eso que controlan la cadena completa de producción y distribución.

Sospecho que Windows 10 Mobile y sus sucesores van a intentar serlo todo para todos. Y aunque en tablet y escritorio puede funcionar (y muy bien) dudo mucho que lo haga bien en la escala móvil. Y solo dios sabe si lo hará en otros formatos y escalas.

Así que ya veremos que tal evoluciona Windows en el dispositivo móvil, los wearables y demás, pero hoy Windows 10 Mobile está completamente muerto. D.E.P.

Post data: quiero mandar un fuerte abrazo a todos los que invirtieron en desarrollar con Silverlight para Windows Phone. Si aún queda alguno por ahí debe estar sufriendo mucho.