Developer Timeline 1996-2016

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Hace unos meses intenté convencer a algunos desarrolladores de que necesitaban aprender Git. Algo que desde mi perspectiva parecía obvio y urgente se tornó, pese a mis esfuerzos por argumentarlo, en imposible. Desde entonces he estado dándole vueltas al tema de la obsolescencia de las herramientas, técnicas y servicios que los desarrolladores usamos a diario y a como alternamos entre lo malo conocido y el hype del momento.

Esto me llevó a pensar en cómo “de-mostrar” a determinados perfiles técnicos de la necesidad de actualizarse, lo cual me condujo a confeccionar una “línea de tiempo” o mapa de tecnologías y herramientas de desarrollo .NET para poder observar el avance en determinados ámbitos como el control de versiones de código.

Gracias al intercambio de ideas de los Meetups en SofwareCraftmanshipCLM y los ánimos que me han dado desde esta comunidad para publicar el “timeline de desarrollo”, he terminado una versión 1.0 que he colgado en Google Sheets para uso y adaptación de otros equipos de desarrollo, incluso de otros stacks tecnológicos. O aprovechando que acabamos el año, para pararse a pensar qué aprender en 2017.

El Excel es el siguiente: Developer Timeline 1996-2016

¿Para qué sirve?

La idea es poder usar la hoja como herramienta de 4 formas diferentes para varios objetivos:

  1. Para poder revisar en qué punto estamos de actualización técnica y ayudarnos a decidir si aprender o no una tecnología en concreto.
  2. En grupos de desarrollo. Para poder argumentar con datos objetivos frente a nuestros compañeros sobre la necesidad, o no, de reciclarnos tecnológicamente. Como mínimo debería facilitar el diálogo sin caer en el flame.
  3. En charlas. Para poder hacer una introducción simpática para todos los públicos sobre determinadas tecnologías como Core o SharePoint Framework añadiendo un contexto tecnológico más amplio que facilite el entendimiento de los problemas que resuelve.
  4. En organizaciones. Para poder establecer el nivel de actualización de una organización (la nuestra u otras) de una forma más o menos objetiva. En última instancia podría ayudarnos a decidir si embarcar en una empresa o desembarcar de la actual.

¿Qué contiene?

La hoja contiene varias categorías (eje vertical) y eventos relevantes para cada una de las categorías, repartidos por año (eje horizontal).

Me pareció adecuado empezar en 1996 por tener un intervalo amplio y “redondo”: 1996-2016. El año 1996 sirve además para poder establecer una línea base de “desarrollo viejuno”.

La información que contiene está orientada por mi experiencia y entornos de trabajo a lo largo de los años por lo que hay bastante de Microsoft, pero he tratado de mantenerlo flexible para poder adaptarlo a otros entornos aglutinando la mayoría de elementos específicos de Microsoft en su propia categoría.

Sobre las categorías, los datos y la selección

Hay muchos elementos que podría haber metido pero que finalmente he eliminado por claridad (versiones, irrelevancia…) y simplicidad.

Muchas fechas son aproximadas y en algunos casos discutibles. En general he tratado de tomar las más importantes como por ejemplo productos release en lugar de beta.

Hay bastante tecnología Microsoft debido a mi propio background y el público al que lo he enfocado, pero he tratado de mantenerlo flexible para otros stacks.

Este documento no pretende ser canónico, sino una herramienta ilustrativa de la evolución y periodos que vivimos los desarrolladores de software. Está pensado para ser modificado de forma sencilla por lo que he desistido (de momento) de hacer un gráfico SVG interactivo con D3 y JSON.

Las categorías en que he agrupado los eventos son las siguientes:

  1. Papas: Los papas de la Iglesia Católica Apostólica y Romana que hemos tenido desde el 96. Me parece interesante mostrar que hasta las organizaciones más antiguas y tradicionales experimentan más cambios que algunas personas o empresas.
  2. Efemérides: Evento de relevancia nacional o mundial. Permite replantearse la cantidad de tiempo que ha pasado entre tecnologías y los grandes cambios que han sucedido en la sociedad.
  3. Películas: Estrenos de cada año. Me parece un detalle simpático para tratar de poner en contexto el tiempo que ha pasado, en particular entre fans de Marvel como yo, y la cantidad de proyectos que pueden llevarse a cabo en 5 o 10 años.
  4. JavaScript: Aun hay gente que no quiere saber nada de JavaScript o quiere quedarse en la versión del ’99. Visibilizar la cantidad de hitos que ha tenido debería facilitar el NO poder ignorarlo.
  5. Autenticación y Autorización: Todavía tengo que explicar las diferencias entre autorizar y autenticar. En el panorama actual y dado que es necesario conocer estos temas para realizar cualquier aplicación moderna, me parece grave y por eso le he dado su propia categoría.
  6. Servicios web: Esta categoría trata de servicios web y trata de poner de manifiesto que la diferencia entre SOAP y REST en realidad son pequeñas y que deberíamos mirar más allá del hype al evaluarlas. También pone en el mapa los webhooks, que parece que son grandes desconocidos a pesar de su utilidad y antigüedad.
  7. Formatos de datos: Me pareció apropiado añadir esta categoría tras la de servicios web para señalar que son dos cosas independientes y que ya va siendo hora de aprender a usar JSON. O usar Markdown en lugar de HTML en según que contextos.
  8. Front End: Esta categoría podría ser una hoja aparte, pero he tratado de incluir estándares de facto y orientarme a desarrolladores back o full stack. He añadido asteriscos a temas de W3C para recordar que… “es complicado” asegurar en qué estado están.
  9. Gestión de código: Esta es la razón por la que comencé a confeccionar el Excel y por eso tiene un componente “fuerte” de productos Microsoft, pero dejando claro que el estándar a día de hoy es Git. De hecho, es importante mencionar que Microsoft lleva años migrado todo su código abierto a Github.
  10. Servicios de terceros: Incluyo una lista de servicios de terceros relevantes para perfiles técnicos. Estos deberían contrastar con la antigüedad de algunas de las herramientas de algunos técnicos. Si, por ejemplo, alguien usa Dropbox (2008) o Google Drive (2012), no podrá argumentar que Git es demasiado moderno (2005).
  11. Microsoft Stack: categoría específica para los que usan el stack de Microsoft, por lo que en adaptaciones a otras empresas debería adaptarse. El “baseline” es Outlook porque me pone nervioso ver que no se sabe usar a nivel básico (carpetas, convocatorias, respuestas automáticas…) y es una herramienta que todos usamos a diario para trabajar en empresas, en particular con el stack Microsoft.
  12. S.O.: Sistemas operativos desde el ’96. Con especial detalle en el ámbito Windows, claro. Porque todavía hay quien quiere volver a W7 por pura resistencia al cambio.
  13. Dispositivos Móviles: He tratado de sintetizar el panorama en dispositivos móviles. Al estar tan unidos hardware y software he mezclado ambos elementos. Evidentemente Windows Phone/Mobile se queda fuera.
  14. Lenguajes: Es interesante ver que los lenguajes de back-end son bastante estables, pero no inmutables.
  15. Entorno de ejecución: Parece que todo es alguna variedad de la máquina virtual de Java o el que tiene que funcionar sobre el CLR de .NET y no solo no es así, sino que el panorama parece que va a cambiar cada vez más. Estuve tentado de introducir Docker también, pero los contenedores son otra historia y aun me parece pronto para añadirlos, quizá el año que viene o quizá en otra categoría de DevOps.

Como nota curiosa no he notado nada interesante en 2003 pero si muchos eventos importantes en 2009: el embrión de Azure y Office 365 (BPOS), Android 2.0 (la primera versión buena), Windows 7 (el más querido), ECMAScript 5 (el JavaScript de la nueva web), Bitcoin (y la explosión del blockchain), GO (del que Javier nos dará una charla pronto) y Node JS (¿el nuevo Java/PHP?) del que vimos como se usaba en producción en las Lambdas del AWS de BrainSINS en el último Meetup.

En resumen

Como decía el personaje de Will McAvoy en The Newsroom: El primer paso para resolver un problema es reconocer que hay uno (minuto 5:00, pero el speech completo es impresionante).

Mi intención inicial era mostrar como Git es una herramienta indispensable para el desarrollador de .NET de hoy, comparándola con eventos relevantes del pasado reciente de forma objetiva y amigable.

Aunque parece que he conseguido construir esa herramienta, creo que he generado algo más potente, una especie de minicuadrante de Gartner del desarrollador .NET (y en general) que podría servir para animar a algunos técnicos a reciclarse, y que me ha ayudado a ampliar mi visión estratégica para 2017 así como a mejorar mi planteamiento como arquitecto de soluciones y líder técnico. O como mínimo me ha aclarado panorama bastante ahora que parece que todos andamos perdidos de stack en stack y de framework en framework especialmente en el mundo Microsoft.

Para terminar

Al revisar mis propios artículos me parece reconocer que en el universo Microsoft, 2016 es una repetición de 2012. Da para otro artículo, pero si estás más o menos al día creo que podrás ver las semejanzas entre el panorama actual (Azure, Office 365, Hololens, ARM, Open Source…) y el que describí en 2012 en: El desembarco de Normandía.

Y si te ha interesado este artículo, es muy probable que te interesen mis artículos: Breve historia del desarrollo de software de 2012 y mi predicción sobre el futuro de Blackberry, iPhone y Palm en 2007: La muerte de Blackberry.

Igualdad y desarrollo de software. ¿A quién le conviene?

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Hace unos días asistía en Twitter a la conversación de varios desarrolladores, MVP, técnicos, etc. acerca de la visibilidad de las mujeres en el evento para desarrolladores Codemotion. Espoleados por nuestro particular Pepito Grillo de la comunidad Microsoft en España Edin Kápic, los comentarios no se hicieron esperar por parte de desarrolladores, MVP o evangelistas de Microsoft como Isabel Cabezas cuya opinión como representante femenina tiene especial valor.

Al final, entre tanto hilo y con la limitación de espacio que caracteriza a Twitter parece que teníamos muchas preguntas e interés en el tema de mujeres y desarrollo de software pero pocas respuestas.
Como parte doblemente interesada por ser desarrollador y padre de una hija a la que me gustaría ver en “ciencias” (STEM), quiero hablar solo un poco (el tema es extremadamente complejo por lo que parece absurdo intentar ir más allá en solitario) de mis opiniones y dudas acerca de si es necesario o siquiera buena idea esforzarse en aumentar la presencia femenina en el sector.

Empezaré diciendo que la vez que más abiertamente he escrito sobre el feminismo fue comentando en junio el documental CodeGirl  y que cobra mayor relevancia con cada evento que persigue la igualdad estadística entre sexos. Y no lo he hecho más a menudo porque es un tema “caliente” que podría volver fácilmente un texto en un problema para el autor, pero con una hija estos temas cobran cada vez más importancia. También, quizá por haber leído Universidad y Ciencia en España, de Clara Eugenia Nuñez  y La Tabla Rasa de Steven Pinker, me surgen serias dudas sobre si es buena idea lanzarse a movilizar mujeres y hombres a la búsqueda de la igualdad estadística, en parte por si estamos resolviendo un problema equivocado y en parte por si provocaremos efectos secundarios no deseados.

En cuanto a mi opinión sobre las mujeres en el software, aunque muchos comentan que todas las desarrolladoras de software con las que han trabajado eran estupendas, yo diré que también las he encontrado muy malas, pero parecen trabajar mejor en equipo en general. De todos modos no he tenido ocasión de trabajar con tantas como hombres ni de lejos así que aquí tengo un sesgo clarísimo, y eso señala un problema o una característica social o del sector que valdría la pena explorar.
Sobre mujeres dando charlas, la única vez que he insistido en que alguien nos diese una charla técnica fue de una compañera de front-end. Ella pensaba que “no era tan buena” pero yo veía evidente que sí y creo que el tiempo acabó dándome la razón. En ningún caso quería incluir mujeres (era interna) sino aprender de los más competentes y en este caso era ella.

Por último, pongamos algunas cosas sobre la mesa:

  1. Hay un interés económico claro y reconocido de aumentar el pool de desarrolladores disponibles para la industria (lean algunos comentarios, son interesantes).
  2. Hay un interés claro de determinadas empresas en aumentar la diversidad de desarrolladores (más allá del sexo) en sus plantillas en pro de la “innovación”. Sea lo que sea eso.
  3. Como sociedad, parece que España es una de las mejores del mundo, muy lejos de la estadounidense.
  4. Desarrollar software no es fácil, y requiere de una dedicación seria con una necesidad de renovación constante que no todo el mundo (sea del sexo que sea) está dispuesto a asumir y mucho menos a disfrutar. Recordemos que los jóvenes quieren ser funcionarios.
  5. Los Estados Unidos son una sociedad diferente, con problemas diferentes a la Española, de los cuales no deberíamos importar soluciones sin más, sin un poco de espíritu crítico, a riesgo de generar nuevos problemas o romper cosas que funcionan, como la sanidad pública.
  6. Hay despidos en empresas técnicas como Microsoft a nivel mundial o HP localmente.

Por tanto, mi opinión actual es que tenemos varias economías nacionales con intereses claros en aumentar y diversificar el pool de desarrolladores. Tenemos también una oleada de problemas “del primer mundo” y soluciones extraídas de la sociedad estadounidense que están siendo importadas prácticamente sin espíritu crítico por colectivos interesados como son políticos (votadme mujeres de 18 a 35 años), empresas de eventos (mujeres, venid a mi evento de pago) y empresas/profesionales de formación (hágase rica programando con mi curso). Sobre la formación además parece que estamos ante una burbuja.
Y por último tenemos a los desarrolladores sin distinción de sexo o edad, que parece que tenemos un incentivo económico para NO aumentar el pool de desarrolladores. Con ello algunos esperan conseguir sueldos un poco más altos (acordes a lo que esperaríamos en otras economías del entorno) o al menos evitar despidos como los de HP por poner un ejemplo. Este último caso deja claro que no hay escasez real de mano de obra técnica, sino de mano de obra barata.

Todo esto debería dar bastante que pensar y hace que me plantee decenas de preguntas. Tantas que he desistido de intentar articularlas o mencionarlas aquí con idea de centrarme en la más importante.

¿Qué problema queremos resolver realmente?

O a nivel más personal y concreto ¿cómo va a hacer más felices a mi mujer y a mi hija el aumento de mujeres desarrollando software?

A la primera pregunta la única respuesta evidente es que queremos abaratar costes a empresas (no a autónomos, ojo). Por favor, si alguien tiene otra, que me la diga, porque yo no soy capaz de dar una alternativa.

A la segunda pregunta no parece que aumentar el número de mujeres desarrollando vaya a tener un efecto beneficioso sobre el futuro de mi hija. A priori, siendo mujer te puede ir mejor si está dispuesta a aprovecharte del sistema y de los sesgos (leyes, micromachismos) aunque imagino (que no veo) que puede tener sus ventajas aumentar el número. Pensando en efectos secundarios lo que veo es un escenario de sueldos peores y mayor competencia, por lo que estaríamos ante la típica carrera hacia el abismo.

Así que, aunque me parece normal y deseable que grandes empresas se envuelvan en la bandera de la inclusión para mejorar ingresos, yo no veo ningún incentivo para que los trabajadores apoyen iniciativas de este tipo, fuera de los sectores de formación, organización de eventos y política (que no es poco). E incluso yendo más allá y reconectando con el tema que abría este post, me pregunto si tienen sentido los eventos técnicos presenciales a día de hoy o si deberían cambiarse a un formato más inclusivo para todos como es el remoto vía Hangouts y similares. Quizá las hololens y otras tecnologías puedan aliviar a eso y permitir que las minorías que no pueden o no quieren viajar a los eventos, formen parte de estos.

Para terminar este artículo, me gustaría dar algo de visibilidad a la iniciativa de Codemotion y a Isabel Cabezas para que aquellas mujeres que quieran dar una charla sepan que son bienvenidas en el Codemotion 2017. Yo por mi parte intentaré organizar una mesa redonda en el Meetup que hacemos regularmente en Toledo, acerca de la inclusión de niños (tenemos padres y tíos) y mujeres (no se animan a venir) en el mundo de desarrollo software.

PD: he tenido que reescribir este artículo tantas veces, para evitar problemas, no dispersarme demasiado y hacerlo digerible, que casi voy a tener que coger unas vacaciones en cuanto lo publique.

Las dos palabras que todo profesional debería usar más

Hace unos días, Manuel de la Peña twiteó un texto que comentaba una vieja historia (más bien fábula) de monos, jaulas, preguntas y procedimientos.

Eso me trajo a la memoria pequeño artículo que leí en Hardvard Business Review sobre el arte de hacer preguntas. Un artículo que en su momento me invitó a pensar en la importancia no tanto de las técnicas de hacer preguntas, como de lo esencial que es conocer el “por qué” de las cosas (y para lo que se necesita hacer preguntas, claro).

También me recordó este otro artículo sobre qué hacen las personas que son buenas escuchando y que en mi opinión es una consecuencia de interés genuino en entender los “por qué“.

La falta de interés y esfuerzo en tratar de entender las cosas, sus objetivos y contextos (esto es, el “por qué“) es un tema que me da mucha rabia observar (incluso en mi) y del que hace tiempo que tenía pendiente quejarme un poco en público. En público, porque tiene relación directa con todos los procesos que se realizan en cualquier empresa; también con las buenas prácticas (best practices) que parece que muchas personas se emperran en recomendar o exigir sin entender que dependen del contexto. Y por supuesto porque tiene que ver con los que critican (y criticamos) decisiones de terceros a nivel personal, de negocio o político casi a diario.

Hay por supuesto profesiones en las que en general se necesita hacer preguntas básicas constantemente de forma directa o indirecta, como en medicina (¿le duele aquí?, ¿puede caminar?), donde cada prueba médica es una forma de pregunta y cada mirada o toque está orientado a obtener una respuesta (el ojo clínico). Supongo que haber tenido un padre médico ayuda a ver ciertas cosas de cierta manera.

No obstante, la mayoría, durante la mayor parte del tiempo observa, juzga y condena sin conocer el “por qué” de una decisión. Pocos se molestan en hacer preguntas la mayor parte del tiempo. Mucho menos una tan básica como “¿por qué?“. Y desde luego nunca seguida de otro “¿por qué?” como en el método Toyota-Lean-Kaizen-Six Sigma de los 5 por qué para la mejora de procesos.

Me temo que hemos cogido miedo a hacer preguntas básicas, las más importantes, por miedo a parecer ignorantes y menos valiosos en nuestro entorno personal y puesto de trabajo, e irónicamente eso nos hace más ignorantes y menos valiosos.

Pero no acaba ahí el problema: como nadie hace preguntas para entender un contexto todos acabamos dando por sentado que este no importa y/o que todos tenemos la misma idea en la cabeza, lo que provoca errores y dificultad en la comunicación. Un desastre.

En fin, que las dos palabras que creo que todos deberíamos usar más son evidentemente “¿por que?”. Aunque hay otro par de palabras que, si se usasen con sentimiento real, también deberíamos usar más y mejoraría mucho nuestras vidas: “por favor”. Porque es sorprendente lo bien que responden algunas personas a un poco de interés y educación y como redunda eso en un win-win de libro.

Así que tras quejarme un poco y habiendo dejado algunos enlaces (espero) interesantes, solo puedo cerrar este post invitando a todos a preguntar más y mejor. Con inocencia y abiertos a escuchar.

Documental: CodeGirl

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Título: Codegirl
Ficha IMDB: http://imdb.com/rg/an_share/title/title/tt5086438/

Hace unas semanas estuve viendo Codegirl, un documental en Netflix acerca de un concurso mundial de desarrollo de aplicaciones donde solo pueden participar equipos formados por chicas.

Se trata de un documental irregular y que al menos a mi no me enganchó demasiado pero que aun así resulta interesante desde el punto de vista de la igualdad de género, la ausencia de mano de obra en software, los concursos de apps y las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Uno de los momentos más memorables para mí se produce cuando uno de los equipos de desarrollo, chicas blancas, americanas de clase media en lo que parece un buen barrio, se da cuenta de lo mucho que contrasta su proyecto, (una app para evitar que los adolescentes borrachos tengan un accidente al coger el coche) respecto a la app de otro de los equipos en Europa del Este, que pretende facilitar el que la gente pueda localizar fuentes de agua potable. Se trata de dos mundos diferentes: uno donde el mayor problema es que los jóvenes tienen tiempo libre y dinero para obtener coches y alcohol en grandes cantidades. El otro es un mundo donde conseguir agua potable es difícil y consumirla peligroso.

La verdad es que me hay dos cosas que me dan cierta envidia tras ver el documental: la primera es ver personas altamente y motivadas llevando a cabo un proyecto que les apasiona. Ver a gente así de motivada y feliz con un proyecto es difícil hoy día, al menos en mi sector. La segunda cosa que me produce envidia es ver un equipo de personas con un montón de tiempo para llevar a cabo sus proyectos. Supongo que como adulto trabajador, padre y esposo esto será compartido por muchos otros.

Para terminar, la experiencia de ver este documental se hace interesante siendo, como yo, desarrollador de software y padre de una niña. Y me gusta ver que mi trabajo, tildado de friki en mi entorno (al menos tradicionalmente), se trata con normalidad, incluso como algo perfectamente femenino y con una dimensión social. Esto me hace pensar que quizá la próxima revolución en el mundillo del desarrollo no se deba a una nueva moda tecnológica, sino al cambio que provocará la inclusión de cada vez más mujeres en él.

 

Menos es más. Personas, problemas y herramientas

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Disclaimer: Este post no pretende ser divertido, ni entretener. Se trata de mis reflexiones más o menos estructuradas acerca de productos, gestión de proyectos, implantaciones de software, escalar procesos, mejorar organizaciones y en definitiva, cómo trabajar mejor.

Simplicidad

Cuantos más objetivos hay en un proyecto, más complicado es cumplirlos.

Cuantas más personas haya implicadas, más difícil es coordinarlas y más opiniones deben ser tenidas en cuenta.

Cuantos más largos son los periodos entre desarrollo y producción, menos feedback recibimos, menos útil resulta y por tanto más difícil es cumplir los objetivos del proyecto.

Cuanto mayor sea el presupuesto de un proyecto, mayor número de personas tendrán que implicarse en él y más objetivos necesitará para justificar su arranque.

Cuanto mayor sea el presupuesto gastado más difícil (políticamente) se hace cancelar un proyecto fallido o innecesario.

Con estas premisas, suposiciones o experiencia, podemos deducir que en los proyectos de software, menos es más, y por lo tanto tener claro estos consejos, best practices o máximas, para mejorar nuestros resultados:

  1. Focalízate en un único objetivo.
  2. Entrega un MVP lo antes posible al menor número de personas posible.
  3. Itera en base al feedback y amplía el alcance.
  4. Evita lastre, reduce la inercia: personas, presupuestos, objetivos, tiempo.

Variabilidad

Si puedes hacer algo siempre de la misma manera o buscando el mismo resultado, puedes llegar a perfeccionar tus procesos hasta el punto de acortar tiempo y coste cada vez que hagas lo mismo o busques el mismo resultado.

No importa lo complejo del proceso: siempre y cuando no varíe puedes automatizarlo, convertirlo en un hábito, en un acto reflejo. Eso significa que reducir la variabilidad conducirá a mejorar el resultado de tus procesos y por extensión de los proyectos que los requieran. También se deduce que la variabilidad afecta negativamente a los procesos y por extensión a los proyectos que los requieran.

Un proceso automático es un proceso optimizable (es repetible, medible, comparable y se puede cambiar) y uno que no necesita a nadie para realizarse por lo que además puede escalar (no importa si tienes que ejecutarlo 1 vez o 1 millón de veces). Si está completamente automatizado ni siquiera necesitas que nadie lo entienda por lo que tampoco requiere formación o esta es mínima.

Para reducir la variabilidad necesitas reducir opciones, simplificar: menos objetivos, menos personas, menos tiempo, menor coste, todo debe ser lo mínimo posible.

Para lidiar con la variabilidad restante, necesitas entender la naturaleza de esta, sus causas, y así tratar con esta en su origen, ya sea eliminándola, resolviéndola o minimizando su impacto.

Productos

Uno de los motivos por los que el software como producto dé en general mejores resultados que el software a medida (buy vs build) es que la variabilidad es menor. Se “estandariza” todo lo posible y el resto se deja fuera o se trata mediante integración, plug-ins, desarrollos, etc. Esto permite focalizarse en menos objetivos e implicar a menos gente.

Un producto de software resuelve un problema o conjunto de problemas bien definido mediante un número finito de funcionalidades que no puedes modificar a capricho y que siempre actúan de la misma forma (automatismos, estandarización). Esa limitación hace que escale mejor (por estandarización) y esté más optimizado que un desarrollo a medida (por ejemplo: se le hace más y mejor testeo).

Lo anterior deja de ser cierto cuando retorcemos un producto para adaptarlo a un problema para el que no está diseñado. Y pasa mucho, particularmente en productos complejos. Tampoco sucede en “productos” para un solo cliente, que se mire como se mire, son proyectos a medida.

Comprensión

Cuando al tratar de resolver un problema, o no tenemos éxito, o el problema reaparece, o se provoca una sucesión de efectos secundarios al “solucionarlo“, debemos darnos cuenta de que:

  1. No entendemos el problema.
  2. Hay más de un problema.

A partir de aquí tenemos dos opciones:

  1. Nos paramos a analizar los problemas.
  2. Lanzamos “soluciones” (tiempo y dinero de alguien) al problema hasta que estos desaparezcan.

La segunda opción puede no funcionar, o funcionar solo temporalmente o provocar una sucesión de problemas en cascada, así que voy a dar por hecho que continuamos por el camino de pararnos a pensar para entender el problema y elementos adicionales que no hayamos visto antes. Aquí corremos el riesgo de “parálisis por análisis” por lo que deberíamos intentar focalizarnos en objetivos que puedan producir feedback rápido.

Una vez entendido e identificado el problema y sus causas (variabilidad), deberíamos automatizarlo. Digo esto, porque la única forma de demostrar que hemos resuelto un problema es automatizarlo. De otro modo puede que solo hayamos resuelto un único caso particular de un problema. Esto no tiene nada de malo per se, pero no podemos escalar esa solución (aprovecharla en otros casos). También hay que intentar no retorcer los problemas para que nuestra solución sea válida, ni tratar de resolver todos los problemas posibles. Es complicado saber dónde parar para no generar burocracia y sobre-ingeniería.

Por todo esto, deduzco que tratar de resolver un problema (no un caso concreto) sin entender su naturaleza resultará en un fiasco, ya sea reconocido o envuelto en marketing. En el primer caso habremos aprendido algo, en el segundo solo habremos desperdiciado el tiempo y el dinero de un montón de gente.

Conclusiones

Si no entendemos el problema a resolver, tendremos que enfrentarnos a una gran variabilidad y por lo tanto emplearemos una gran cantidad de tiempo y recursos en algo que va a acabar mal, por lo que es mejor que vayamos preparando el marketing.

Esto aplica tanto a tratar de resolver nosotros el problema, como a comprar una herramienta o proceso que resuelva el problema. Este último caso es muy habitual y transcurre del siguiente modo:

  • Fulano tiene un conjunto de problemas que desconoce: X, Y, Z.
  • Mengano tiene un producto que resuelve un problema concreto X.
  • Fulano compra el producto de Mengano pero su conjunto de problemas no se resuelve.
  • A partir de aquí, pueden pasar dos cosas:
    1. Que Fulano se dé cuenta de que tiene problemas que desconocía y trate de aprender más sobre estos para resolverlos.
    2. Que se recurra al látigo, el marketing y cursos de formación para ñapear con el producto de Mengano hasta que la gente se canse o se acabe el dinero.

Si todo lo anterior es correcto, es posible que una forma de detectar cuándo no se entiende un problema en un proyecto de software sea observar lo siguiente (vago y subjetivo, pero identificable si se cuenta con experiencia):

  • Un numero amplio de objetivos.
  • Un número elevado de personas implicadas.
  • Feedback escaso y espaciado (implantación Big Bang).
  • Presupuesto elevado.

Mi última reflexión al hilo de todo esto es que me parece mucho más importante disponer de las personas adecuadas (con experiencia, buena actitud, cultura sana, curiosidad…) que cualquier tecnología. Quizá no sea una gran reflexión, pero creo que es importante recalcar de vez en cuando que la tecnología es la parte menos importante de cualquier proyecto o producto de software.

Libro: Cómo se hace una película

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Título: Cómo se hace una película

Autores: Linda Seger y Edward J. Whetmore

Editorial: Ma non troppo

Comencé a leer este libro esperando encontrar algo en la industria del cine que me ayudase a desarrollar mejor software, algún patrón o idea que podría aplicar adaptada a los proyectos de software para mejorar mi trabajo; en el caso más extremo a lo Ford con las cadenas de montaje. Desgraciadamente no ha sido así, pero sin duda puedo decir que un proyecto de software se parece mucho a hacer una película… al menos en cuanto a la cantidad y variedad de problemas a resolver y la naturaleza básica de los mismos.

Desgraciadamente este libro indica problemas, no recetas, y por lo que indica a cada página parece que el éxito de una película es algo holístico y muy basado en la experiencia.

El libro no es que sea una obra maestra de estilo pero cumple su función, describiendo como se hace una película, desde el guion al estreno. La estructura del mismo es secuencial y se hace abundante uso de citas de profesionales del sector, lo que genera una narración un tanto extraña pero efectiva.

Quizá la parte menos interesante haya sido precisamente la relativa a la interpretación, ya que ocupa una parte considerable del libro y tiene poca relación con mi trabajo. En cuanto al punto más interesante de todo el libro para mí es comprobar que para que la película salga bien, es necesario que al menos una persona (el director, el productor, el guionista) o preferiblemente varias, tengan clara la visión y hagan lo imposible por llevarla a cabo. Es decir, se necesita que alguien con poder y una idea clara, lidere o controle el proceso de principio a fin para que este no desemboque en un desastre. Aunque esto es algo que debería ser de sentido común, no está de más verlo reflejado en libros de otras profesiones.

También es interesante notar algunas diferencias y semejanzas con mi profesión, como estas:

  1. La película empieza a gestarse con un guion, que se paga.
  2. El guion puede tardar entre meses y años en gestarse entre borradores y reescrituras. Porque el guion siempre se reescribe.
  3. La escritura del guion es un trabajo muy solitario.
  4. Pequeños detalles como el vestuario o el maquillaje, requieren de un trabajo y conocimientos expertos para hacerse bien. Y son determinantes en el resultado.
  5. Los equipos con experiencia trabajando juntos son determinantes en el buen desarrollo del filme.

En cuanto a citas interesantes, para pensar o recordar, hay bastantes más de las que pensaba inicialmente, por lo que aunque la experiencia de lectura no lo haga muy recomendable, está claro que interés tiene, en particular para gente interesada en conocer algo de otros negocios o del mundo del cine en general. En cualquier caso, para mi, como desarrollador y gestor de proyectos, las citas interesantes son estas:

“No he conocido jamás a un buen escritor que no haya sentido en carne propia la lucha y el sufrimiento, ya sea porque estas circunstancias le han sobrevenido de forma involuntaria, o porque el propio escritor se ha involucrado, por su propia iniciativa, en duras pruebas.”

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“Un guion es una pieza de papier-mâché y cualquiera podrá intervenir para darle forma. Lo modificarán en una dirección porque Jack Nicholson quiere estar en la película, y luego le harán unos retoques porque Arnold Schwarzenegger quiere participar, y vuelta a modificarlo, ahora hacia la comedia, porque Bruce Willis quiere hacer comedia. Y entonces, cuando eso no funciona, simplemente lo eliminan. Los guiones son como fichas de un juego de ruleta. Tú elijes los números y esperas que salgan en la ruleta. Tratas de acertar los máximos números posibles, para de esta forma poder hacer la película.

-o-

“[El guion es para] el escenógrafo, una lista de localizaciones y decorados; para los profesionales encargados del vestuario, es una lista de trajes y vestidos; para el encargado de los utensilios que emplean los artistas, una lista de accesorios; para el actor, un texto que debe aprender; para el ayudante del director, un programa de trabajo; para el jefe de transporte un listado de automóviles, camiones, mapas y tiempos. Debido a que son profesionales altamente especializados, cada uno de estos técnicos es extraordinariamente bueno a la hora de comprender lo que hace falta a partir de los más mínimos indicios ofrecidos por las especificaciones técnicas incluidas en el guion o por la simple lógica de las escenas. Tú escribes para toda esa gente, pero la mayoría sólo lee aquello que le incumbe directamente. Leen un guion de la misma forma con que una pulga subsiste en un perro: sin que le importe demasiado cómo es el perro en su conjunto. ”

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“En el fondo, los mejores realizadores son propensos a trabajar con las mismas personas una y otra vez, porque cuando han encontrado a un equipo de colaboradores en los que pueden confiar, es improbable que estos se marchen a trabajar a otro lugar. El ritmo absolutamente frenético que impone el proceso de producción de un filme hace muy complicado, y a veces imposible, ‘adiestrar’ a gente nueva con los matices de un particular estilo de producción. Simplemente, no hay tiempo suficiente.”

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“Cuando se pone a diferentes personas a trabajar junta durante mucho tiempo, surgen problemas de toda índole: presiones económicas, presiones de tiempo y también conflictos de caracteres. Todos trabajan por una causa común, pero hay que controlar el propio ego, hay muchos empujones y zancadillas durante la marcha.”

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“Una de las funciones del productor es lograr que todos estén felices. Tienes que tratar de conseguir que todo circule en línea recta. Comprobar que el guion no se escapa de las manos. Mantener la atención sobre lo que trata la película. Eso es lo que es en realidad el productor: un mánager. Algunos productores no son mediadores, son agitadores. Ese no es mi estilo. […] Si puedes ganarte la confianza de las figuras principales de la película -los actores, el guionista, el director- y ellos creen que tus intenciones con relación a la película son positivas y que nunca les vas a decir una mentira, se creará una sinergia.”

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“El productor es como el director de una orquesta. Puede que no sepa tocar todos los instrumentos, pero sabe cómo debe sonar cada uno de ellos. Para poder mantener a la gente alerta, tienes que saberlo todo sobre cada faceta del proceso. Hay muchos trucos, que la experiencia te va enseñando, y que pueden usarse para que una película se ciña al tiempo y al presupuesto prefijados.”

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“El director Norman Jewison -Hechizo de Luna, Huracán Carter- tiene una teoría muy particular: «Lo más importante es manipular. Algunas personas a eso lo llaman comunicar o inspirar. Yo lo llamo, sencillamente, manipulación. El director está constantemente manipulando a la gente, tanto a los actores, como a los operadores de cámara, a los técnicos de sonido, a los técnicos de iluminación, a los compositores y a los guionistas. Trata de manipular a todo elmundo con el objetivo de configurar su interpretación de la historia, su visión del filme».”

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“Según Peter Strauss, para lograr que un personaje sea efectivo y que una escena mejore su nivel de calidad, es preciso involucrarse en la investigación. Desgraciadamente, como consecuencia de la altísima presión existente hoy en día sobre los tiempos de producción, la investigación es un verdadero lujo. «Los actores que pasan por la experiencia de investigar a fondo su personaje, se sorprenden a sí mismos portante salto cualitativo que se produce en su trabajo.»”

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“Para poder llevar el guion a la pantalla, el operador de cámara tiene que ser consciente de las últimas novedades en lo que respecta a los avances tecnológicos y cómo y cuándo usarlos. También tienes que conocer muy bien a la gente de todos los departamentos con quienes en algún momento, puedes tener que trabajar a un nivel creativo. Lo ideal es que tus relaciones con ellos sean buenas tanto a nivel personal como profesional. Lo más importante: uno siempre tiene que recordar que una buena fotografía no puede convertir una mala película en buena. Escoge proyectos con algo de humanidad.”

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“A muchas productoras les interesa, por razones de organización o presupuesto, comenzar las pruebas de maquillaje justo un día antes de rodar, pero siendo realistas se debería empezar a trabajar desde una semana antes si se trata de una pieza contemporánea, o un mes si nos enfrentamos a algo más complicado.”

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[Sobre los efectos especiales] “El presupuesto es una cuestión muy importante que siempre se tiene que considerar. Gran parte de nuestro trabajo es tan abstracto que es muy difícil de presupuestar antes de que se ponga verdaderamente en marcha. Puedes estar hablando sobre esta cuestión durante un año. Puede fingir que eres capaz de controlar el presupuesto hasta el último dólar. Pero cuando llega el primer día de rodaje, todo puede cambiar y echar por tierra todos los cálculos.”

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[citando a Leonard Nimoy] Cuando dirigí mi primera película, descubrí los puntos flojos del filme mientras estaba sentado viendo el primer ensamblaje del rodaje. Era desastroso. Sin forma. Carente de matices. Aburrido. Largo. Equivocado. No era divertido. No era dramático. Fue una sesión realmente penosa. Cuando has pasado por esta experiencia un par de veces, comienzas a acostumbrarte. Pero de aquella ilusión y expectación del director principiante para ver por primera vez su película… ¡ya puedes olvidarte!”

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[En la sala de montaje no puede usarse el material y se dejan fuera escenas buenas por el bien de la película] “Frecuentemente los actores prestan escasa atención a ciertos aspectos de la continuidad. Te encuentras con que en una ocasión cogen un vaso con la mano derecha y la vez siguiente lo hacen con la izquierda. Es conveniente que el actor sea capaz de recordar estas cuestiones de continuidad para que la interpretación pueda ser totalmente verosímil. Si, por el contrario, los intérpretes no recuerdan su continuidad, la posibilidad de elección del editor se ve enormemente disminuida”

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[Sobre el trabajo del compositor, al final del proceso de hacer la película] “El enfrentamiento entre el arte y el negocio, representado por el estudio, tiende a acelerarse y a hacerse más crudo cuando el proyecto se acerca a su finalización. La presión por acabar el trabajo lo antes posible ahora se hace más evidente que nunca. Con millones de dólares en juego, la presión para entregar la versión final de la película se intensifica al máximo. El 99% de las veces entregamos el trabajo demasiado tarde. La presión de los estudios por disponer del trabajo cuanto antes es muy fuerte”

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“La decisión de cómo se tiene que grabar cada pieza de música la suele tomar el director. No obstante, es muy raro el productor o director que tiene algún conocimiento técnico sobre música. Conti dice que esto provoca que el proceso de colaboración no siempre sea fluido y eficaz. El director es el sargento mayor, el que toma las decisiones a todos los niveles. Pero ¿está cualificado en todos los niveles? No, eso es imposible. Yo tengo que interpretar un tema para él, y él tiene que responder si le gusta o no. Lo peor que te puede pasar es encontrarte a un director evasivo.”

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“Es muy frustrante ver cómo una visión original de la película totalmente acabada es terriblemente manipulada en función de los resultados de un preestreno organizado por el departamento de marketing. Ese momento mágico que hace único un filme frecuentemente se pierde. Una de las razones por las que hoy en día muchas películas no tienen éxito es porque han pasado por este proceso seis o siete veces. Que tú hayas presentado una película acabada no significa que no vaya a ser modificada o incluso ultrajada. El estudio compra una visión original, pero luego, en lugar de intentar averiguar la forma más adecuada de vender esa película, lo que hacen es transformarla en una película diferente, porque piensan que así será más fácil venderla. Las películas se hacen por intuición, nunca podrán ser una ciencia exacta.”

Analogías y desarrollo de software III (fin)

Crónicas de Islandia I: GPS

Llegamos la última parte de esta serie sobre analogías e informática. En este post voy a exponer las metáforas y modelos mentales que suelo encontrar asociados a sistemas informáticos y su evolución. Esta es la parte más “avanzada” de la serie así que si no te interesa el mundillo como profesional, probablemente puedes ahorrarte el ladrillo.

Paso a producción como proceso explosivo

Este modelo mental trata las entradas a producción de un sistema como algo inmediato y de alto impacto. Eso significa que seguramente estamos ante un proyecto waterfall (en cascada) que incluye montones de elementos nuevos y poco o nada probados (procesos, sistemas, integraciones, herramientas…).

Entre los sinónimos encontramos “Big Bang“, lo cual resulta irónico al pensar en la astronómica cantidad de tiempo que se necesita dejar transcurrir entre un Big Bang y un Universo habitable. Y eso sin pensar en los ajustes.

Normalmente este proceso falla en proyectos grandes. A veces incluso antes de llegar a intentarse, dado que impacta en demasiadas áreas a la vez como para que todo el mundo esté de acuerdo en una fecha y funcionalidad. Por eso aunque este modelo se usa, acaba mutando a un proceso de paso a producción incremental o algo intermedio, pero en cualquier caso mucho más humilde en el impacto producido.

La ventaja de este modelo es que todo el mundo está encantado con la idea de no tener que hacer nada hasta un día concreto: nada de formación, evolucionar el producto, recabar feedback, pensar… Por eso es fácil que el cliente lo acepte (o exija) y el proveedor lo ofrezca. Y por eso es fácil que fracase: no es una solución, es una patada adelante a un conjunto de problemas que acabarán apareciendo igualmente.

Seguramente ahora estés pensando que has visto una buena entrada en producción de este tipo y que estoy exagerando. Puede que tengas razón, pero deberías pensar si ese proyecto que recuerdas no habría tenido mucho mejor resultado si se hubiese abordado como un desarrollo incremental, iterativo, con mejoras continuas de los procesos y usuarios involucrados en aprender y dar feedback. De eso va la agilidad, el Lean, los MVP… así que vuelve a pensar.

El entorno tecnológico como ecosistema

Hace unos años pensaba que este modelo mental estaba más extendido pero he podido comprobar que aunque se usa mucho por parte de técnicos, no parece tan habitual entre otros perfiles de la profesión.

La idea es que, al igual que una selva o una cueva son sistemas con ciertas características, límites, fauna y flora, los sistemas informáticos son entidades vivas de un entorno con ciertas características y límites que funcionan unidos. Lo más interesante de este sistema es que instintivamente se entiende que hay que mantener un equilibrio entre las partes para que el ecosistema no se derrumbe. Y que cualquier modificación del mismo requiere ciertos cuidados y no pueden realizarse a gran escala y de una sola vez si queremos conservar el ecosistema.

Podemos ver las diferentes piezas de hardware, software y servicios como elementos de ese ecosistema y podemos entender fácilmente la necesidad de vigilarlo y cuidarlo, interviniendo regularmente para mantenerlo sano.

El único “pero” que le veo a este modelo es que se le puede coger cariño al ecosistema o pensar que es un ente endeble que no debe cambiar. Y eso puede hacernos difícil ver cambios necesarios. Por ejemplo, aunque vivamos en un desierto y estemos perfectamente adaptados al mismo, quizá sería bueno evolucionar a algo diferente. Y aunque estemos muy cómodos en nuestro bosque, deberíamos empezar a cambiar algo para adaptarnos a la glaciación que viene.

Evolución y versiones de software

La Evolución es una idea que apenas tiene 300 años, y en mi opinión el público en general aún tiene (y seguirá teniendo) problemas para entenderla debido quizá a que los seres humanos tenemos capacidades muy limitadas para entender los efectos acumulativos, los periodos mayores a un puñado de años y las matemáticas.

Aun con esa falta de entendimiento la idea es seductora, potente, y se emplea para hablar de modelos de desarrollo incrementales, MVP (mínimo producto viable) y versiones de producto.

La idea es que una evolución del software, una nueva versión, un… evolutivo, es una versión diferente, mejor y más adaptada del software que tenemos en manos actualmente. En realidad la idea es fácil de transmitir y en general creo que funciona bien. Sin embargo la analogía no es correcta del todo y eso puede llevarla por un mal camino.

Se supone que la Evolución se produce poco a poco a lo largo de mucho tiempo, mientras que los desarrollos evolutivos son conjuntos de cambios normalmente bastante mayores en relación y que se introducen a saltos. Me recuerda mucho a la disputa sobre la que leía hace casi 2 décadas en los libros de Richard Dawkins acerca de si la evolución era “continua” apoyada por él mismo o si era “a saltos” apoyada por Stephen Jay Gould.

En resumen, aunque creo que la idea está bien, no parece que realmente llegue muy lejos por los problemas que tiene entender la Evolución, con lo que aunque se usa mucho esta analogía, me temo que su utilidad es muy limitada si no tenemos un interlocutor adecuado.

Selección sexual y testing A/B

Ahora que se ha puesto de moda el testing A/B, estoy empezando a ver el uso de la analogía con la selección sexual. Si entiendes como funciona esta técnica y qué es la selección sexual, verás la relación evidente y podrás anticipar que es una técnica interesante para evolucionar el software (ver analogía anterior: Evolución). En otro caso, me temo que no tengo espacio suficiente en este artículo para tratar sobre ambos conceptos por lo que recomiendo unas horas de navegación y estudio.

En resumen, la idea del A/B testing es que si entiendes cómo funciona la selección sexual (organismos compitiendo entre sí por reproducirse con una pareja y producir descendencia de características similares) puedes ver como conecta eso con la idea de poner 2 versiones diferentes de un mismo software con características similares y pequeñas diferencias para que compitan por un mismo grupo de usuarios. Al cabo de algún tiempo y muchos usuarios, tendremos una tendencia clara (en el mejor de los casos) que nos indicarán qué característica merece sobrevivir y evolucionar en nuestro software.

Esta analogía no suele ser necesaria para explicar los conceptos, pero si para explorar las limitaciones de la técnica. Lamentablemente requiere de conocimientos sobre Evolución, que como he comentado no son demasiado comunes, por lo que esta analogía y sus críticas solo la estoy viendo en entornos profesionales de discusión sobre la técnica, no en comunicaciones cliente – proveedor.

Como nota adicional es interesante ver que esta técnica se ha copiado de otro contexto, el de márquetin de productos si no he entendido mal, lo que resulta irónico: alguien entendió la similitud entre ambos mundos y decidió emplear la técnica, como Henry Ford en su día con la cadena de montaje…

Y hasta aquí llegamos con esta serie de artículos sobre analogías y software.