10 Tweets sobre gestión de proyectos

Hace unos días, leí una serie de tweets de Marc Hedlund, mencionando 10 consejos sobre gestión, con los que estoy muy de acuerdo y de que una forma u otra trato de aplicar cuando me toca el rol de gestor, o que espero cuando soy “gestionado”.

No está mal recordarlos de vez en cuando y tenerlos a mano en un post como este.

Ahí va el texto completo:

I get a lot of requests for management advice and I enjoy talking about good management. Management is hard. Doing it well matters.

I looked back over the management questions I get the most often; here are the most common pieces of advice I give out, in ten tweets.

Just tell them already. One of the best things you can do as a manager is be completely blunt about what you see. Tell them now.

Trust is the currency of good management. You cannot be a great manager if the people with whom you work do not trust you.

Regular one-on-ones are like oil changes; if you skip them, plan to get stranded on the side of the highway at the worst possible time

You have to be your team’s best ally and biggest challenger. You can’t be a great leader by care-taking alone. Push for their best work.

Repetition feels silly but works wonders. Start each conversation repeating the overall goal and connecting it to the discussion.

“My team wants to work on ___ because it is more fun for them, is that okay?” No. Never. Quoting @jasonk: “Winning is fun.” Go win.

Clarify the problems your team needs to tackle. Stay all the way away from specifying the solutions. That’s their job, not yours.

You can’t know how the company looks from any other seat than your own. Practice with people in other seats to communicate and manage well.

We talk a lot about diversity and inclusion. Here’s my unpopular opinion: you, as a manager, have to force it to happen, or it won’t ever.

Usually when people ask, “Should I fire this person?” the answer is yes. But usually they do it dramatically more brutally than needed.

Y por si te interesa seguir los comentarios y aclaraciones que siguieron a los tweets, el comentario original es este:

La que he liado – Un contexto y una disculpa

William-Adolphe Bouguereau (1825-1905) - Two Sisters (1901)

Hace unos días uno de mis tuits generó bastante actividad, entre el debate y el enfado, dependiendo del momento y del participante (no me excluyo).

No es la primera vez que esto sucede en Twitter. Ni soy el primero en provocar o sufrir esto, ni es algo raro o especial como pueden atestiguar Edin Kapić, MVP de Microsoft y una de mis referencias favoritas de esa comunidad, o Roberto Luis Bisbé al que también sigo al resultarme interesantes sus contenidos. Trato de tomarlo como uno de los gajes de la exposición pública y la tendencia al malentendido del medio escrito, inmediato y limitado a los 140 caracteres que es Twitter.

Que Edin (por partida doble), Roberto y yo compartamos este dudoso honor, no significa que seamos equiparables, amigos, ni nada por el estilo, simplemente son tres ejemplos recientes de “la-que-he-liado” en la comunidad Microsoft, en Twitter. De hecho solo he hablado en persona con Edin en un DevCamp de Apps para SharePoint 2013 de Microsoft en 2013 y con Roberto en la Iberian SharePoint Conference de 2013. Para mi, ese fue un buen año de asistencia a eventos en horario laboral.

Los que me conocen saben que vivo en Toledo, por lo que mi participación física en eventos en Madrid, donde suelen darse estos, es complicada sin una aprobación de mi empresa para hacerlo en horario laboral. Máxime cuando tengo una pequeña de 6 años a la que idolatro. Eso convierte el texto de este blog y mi perfil de Twitter en los únicos medios desde los que puedo “hablar” o al menos expresarme en público con otros desarrolladores (y otras personas con intereses similares a los míos), en particular de Microsoft, fuera de mi oficina. Fuera del mundo Microsoft lo tengo más sencillo con los Meetups de Software Craftsmanship CLM.

Entiendo que otras personas tienen otros entornos, medios y motivaciones: cada uno tiene su contexto. Y en ese contexto se enmarcan las opiniones que vertemos. De nuevo Twitter no es el mejor modo de conocer este contexto, siendo lo óptimo las relaciones cara a cara durante años, pero eso requiere de unas circunstancias laborales y personales que no tengo.

Iba a usar este texto como inicio para hablar de Eventos técnicos, Ferias, Comunidades Técnicas, Meetups, Open Spaces y demás elementos que parece que mezclamos en algunos eventos como el pasado Techsummit. Es algo en lo que me apetecía pensar (y por lo tanto escribir) tras la discusión desencadenada, pero parece que este prólogo me ha quedado demasiado largo y no estoy seguro de cuando podré terminar de escribir mis opiniones al respecto debido a mis circunstancias personales y profesionales.

En cualquier caso, me gustaría terminar este post ofreciendo mis disculpas a quien quiera que haya podido sentirse ofendido con mis palabras en esa discusión en particular y en las futuras. Al fin y al cabo todos formamos parte de la misma comunidad, y por lo tanto todos queremos lo mejor para esta. De eso no tengo duda.

¿Continuará?…

Igualdad y desarrollo de software. ¿A quién le conviene?

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Hace unos días asistía en Twitter a la conversación de varios desarrolladores, MVP, técnicos, etc. acerca de la visibilidad de las mujeres en el evento para desarrolladores Codemotion. Espoleados por nuestro particular Pepito Grillo de la comunidad Microsoft en España Edin Kápic, los comentarios no se hicieron esperar por parte de desarrolladores, MVP o evangelistas de Microsoft como Isabel Cabezas cuya opinión como representante femenina tiene especial valor.

Al final, entre tanto hilo y con la limitación de espacio que caracteriza a Twitter parece que teníamos muchas preguntas e interés en el tema de mujeres y desarrollo de software pero pocas respuestas.
Como parte doblemente interesada por ser desarrollador y padre de una hija a la que me gustaría ver en “ciencias” (STEM), quiero hablar solo un poco (el tema es extremadamente complejo por lo que parece absurdo intentar ir más allá en solitario) de mis opiniones y dudas acerca de si es necesario o siquiera buena idea esforzarse en aumentar la presencia femenina en el sector.

Empezaré diciendo que la vez que más abiertamente he escrito sobre el feminismo fue comentando en junio el documental CodeGirl  y que cobra mayor relevancia con cada evento que persigue la igualdad estadística entre sexos. Y no lo he hecho más a menudo porque es un tema “caliente” que podría volver fácilmente un texto en un problema para el autor, pero con una hija estos temas cobran cada vez más importancia. También, quizá por haber leído Universidad y Ciencia en España, de Clara Eugenia Nuñez  y La Tabla Rasa de Steven Pinker, me surgen serias dudas sobre si es buena idea lanzarse a movilizar mujeres y hombres a la búsqueda de la igualdad estadística, en parte por si estamos resolviendo un problema equivocado y en parte por si provocaremos efectos secundarios no deseados.

En cuanto a mi opinión sobre las mujeres en el software, aunque muchos comentan que todas las desarrolladoras de software con las que han trabajado eran estupendas, yo diré que también las he encontrado muy malas, pero parecen trabajar mejor en equipo en general. De todos modos no he tenido ocasión de trabajar con tantas como hombres ni de lejos así que aquí tengo un sesgo clarísimo, y eso señala un problema o una característica social o del sector que valdría la pena explorar.
Sobre mujeres dando charlas, la única vez que he insistido en que alguien nos diese una charla técnica fue de una compañera de front-end. Ella pensaba que “no era tan buena” pero yo veía evidente que sí y creo que el tiempo acabó dándome la razón. En ningún caso quería incluir mujeres (era interna) sino aprender de los más competentes y en este caso era ella.

Por último, pongamos algunas cosas sobre la mesa:

  1. Hay un interés económico claro y reconocido de aumentar el pool de desarrolladores disponibles para la industria (lean algunos comentarios, son interesantes).
  2. Hay un interés claro de determinadas empresas en aumentar la diversidad de desarrolladores (más allá del sexo) en sus plantillas en pro de la “innovación”. Sea lo que sea eso.
  3. Como sociedad, parece que España es una de las mejores del mundo, muy lejos de la estadounidense.
  4. Desarrollar software no es fácil, y requiere de una dedicación seria con una necesidad de renovación constante que no todo el mundo (sea del sexo que sea) está dispuesto a asumir y mucho menos a disfrutar. Recordemos que los jóvenes quieren ser funcionarios.
  5. Los Estados Unidos son una sociedad diferente, con problemas diferentes a la Española, de los cuales no deberíamos importar soluciones sin más, sin un poco de espíritu crítico, a riesgo de generar nuevos problemas o romper cosas que funcionan, como la sanidad pública.
  6. Hay despidos en empresas técnicas como Microsoft a nivel mundial o HP localmente.

Por tanto, mi opinión actual es que tenemos varias economías nacionales con intereses claros en aumentar y diversificar el pool de desarrolladores. Tenemos también una oleada de problemas “del primer mundo” y soluciones extraídas de la sociedad estadounidense que están siendo importadas prácticamente sin espíritu crítico por colectivos interesados como son políticos (votadme mujeres de 18 a 35 años), empresas de eventos (mujeres, venid a mi evento de pago) y empresas/profesionales de formación (hágase rica programando con mi curso). Sobre la formación además parece que estamos ante una burbuja.
Y por último tenemos a los desarrolladores sin distinción de sexo o edad, que parece que tenemos un incentivo económico para NO aumentar el pool de desarrolladores. Con ello algunos esperan conseguir sueldos un poco más altos (acordes a lo que esperaríamos en otras economías del entorno) o al menos evitar despidos como los de HP por poner un ejemplo. Este último caso deja claro que no hay escasez real de mano de obra técnica, sino de mano de obra barata.

Todo esto debería dar bastante que pensar y hace que me plantee decenas de preguntas. Tantas que he desistido de intentar articularlas o mencionarlas aquí con idea de centrarme en la más importante.

¿Qué problema queremos resolver realmente?

O a nivel más personal y concreto ¿cómo va a hacer más felices a mi mujer y a mi hija el aumento de mujeres desarrollando software?

A la primera pregunta la única respuesta evidente es que queremos abaratar costes a empresas (no a autónomos, ojo). Por favor, si alguien tiene otra, que me la diga, porque yo no soy capaz de dar una alternativa.

A la segunda pregunta no parece que aumentar el número de mujeres desarrollando vaya a tener un efecto beneficioso sobre el futuro de mi hija. A priori, siendo mujer te puede ir mejor si está dispuesta a aprovecharte del sistema y de los sesgos (leyes, micromachismos) aunque imagino (que no veo) que puede tener sus ventajas aumentar el número. Pensando en efectos secundarios lo que veo es un escenario de sueldos peores y mayor competencia, por lo que estaríamos ante la típica carrera hacia el abismo.

Así que, aunque me parece normal y deseable que grandes empresas se envuelvan en la bandera de la inclusión para mejorar ingresos, yo no veo ningún incentivo para que los trabajadores apoyen iniciativas de este tipo, fuera de los sectores de formación, organización de eventos y política (que no es poco). E incluso yendo más allá y reconectando con el tema que abría este post, me pregunto si tienen sentido los eventos técnicos presenciales a día de hoy o si deberían cambiarse a un formato más inclusivo para todos como es el remoto vía Hangouts y similares. Quizá las hololens y otras tecnologías puedan aliviar a eso y permitir que las minorías que no pueden o no quieren viajar a los eventos, formen parte de estos.

Para terminar este artículo, me gustaría dar algo de visibilidad a la iniciativa de Codemotion y a Isabel Cabezas para que aquellas mujeres que quieran dar una charla sepan que son bienvenidas en el Codemotion 2017. Yo por mi parte intentaré organizar una mesa redonda en el Meetup que hacemos regularmente en Toledo, acerca de la inclusión de niños (tenemos padres y tíos) y mujeres (no se animan a venir) en el mundo de desarrollo software.

PD: he tenido que reescribir este artículo tantas veces, para evitar problemas, no dispersarme demasiado y hacerlo digerible, que casi voy a tener que coger unas vacaciones en cuanto lo publique.

Libro: Seveneves. Siete Evas.

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Título: Seveneves. Siete Evas
Autor: Neal Stephenson
Editorial: Ediciones B

Este verano empecé a leer una muestra digital de Seveneves, una página llevó a la otra ya acabé comprando y devorando la novela completa en un par de semanas. Algo que no me pasaba con Stephenson desde Snowcrash.

El libro es una recopilación de una enorme variedad de temas “clásicos” de la ciencia ficción que forman amalgama maravillosa y extraña: el fin del mundo, el viaje al espacio, la supervivencia tras el apocalipsis, un desastre global (en realidad varios), la colonización de otros planetas, ingeniería genética, sociedades aisladas, guerra en el espacio, robots, líneas evolutivas paralelas, terraformación, feminismo, mega estructuras… hay de todo y en cantidad.

La forma en la que Stephenson puede abordar tantos temas sin que sea un desastre es curiosa: ha dividido el libro en 2 partes, “presente” o futuro cercano y futuro lejano (5.000 años después), eso le permite explorar el impacto de eventos en principio sin importancia o que pueden pasar desapercibidos, pero amplificados y perpetuados por determinados contextos y el azar. Y por supuesto puede tratar diferentes temas en diferentes “épocas” lo que hace la historia más “sencilla” al no tener que mezclarlo todo con los mismos personajes y en la misma línea temporal. A todos los efectos son dos novelas de una misma “saga”.

De entre todos los temas que trata, la destrucción de la humanidad se trata de una forma bastante interesante, pero la supervivencia en el espacio ser torna (a pesar de la mecánica espacial) en absolutamente emocionante. En cuanto a la parte que transcurre en el futuro, la temática de las mega estructuras me parece bastante clásica, pero el tipo de armamento que imagina Stephenson me parece bastante radical y refrescante para un lector veterano de la ciencia ficción, aunque la tecnología en sí no sea relevante para la historia.

Muy en la línea de Snowcrash, Stephenson se muestra muy gamberro en una amplia variedad de contextos que no comentaré para no destripar el libro, pero que me han provocado bastantes carcajadas o sorpresas mayúsculas por lo inesperado de las salidas que tiene para ciertas situaciones. Muy radicales pero creíbles.

Espero que Neal Stephenson siga en esta línea con sus próximas novelas, ya que una vez terminé el Ciclo Barroco y vistas las críticas de sus posteriores obras he evitado activamente leerle. En resumen, si te gustó La Era del Diamante, Snowcrash o Zodiac, este libro es una muy buena opción.

Las dos palabras que todo profesional debería usar más

Hace unos días, Manuel de la Peña twiteó un texto que comentaba una vieja historia (más bien fábula) de monos, jaulas, preguntas y procedimientos.

Eso me trajo a la memoria pequeño artículo que leí en Hardvard Business Review sobre el arte de hacer preguntas. Un artículo que en su momento me invitó a pensar en la importancia no tanto de las técnicas de hacer preguntas, como de lo esencial que es conocer el “por qué” de las cosas (y para lo que se necesita hacer preguntas, claro).

También me recordó este otro artículo sobre qué hacen las personas que son buenas escuchando y que en mi opinión es una consecuencia de interés genuino en entender los “por qué“.

La falta de interés y esfuerzo en tratar de entender las cosas, sus objetivos y contextos (esto es, el “por qué“) es un tema que me da mucha rabia observar (incluso en mi) y del que hace tiempo que tenía pendiente quejarme un poco en público. En público, porque tiene relación directa con todos los procesos que se realizan en cualquier empresa; también con las buenas prácticas (best practices) que parece que muchas personas se emperran en recomendar o exigir sin entender que dependen del contexto. Y por supuesto porque tiene que ver con los que critican (y criticamos) decisiones de terceros a nivel personal, de negocio o político casi a diario.

Hay por supuesto profesiones en las que en general se necesita hacer preguntas básicas constantemente de forma directa o indirecta, como en medicina (¿le duele aquí?, ¿puede caminar?), donde cada prueba médica es una forma de pregunta y cada mirada o toque está orientado a obtener una respuesta (el ojo clínico). Supongo que haber tenido un padre médico ayuda a ver ciertas cosas de cierta manera.

No obstante, la mayoría, durante la mayor parte del tiempo observa, juzga y condena sin conocer el “por qué” de una decisión. Pocos se molestan en hacer preguntas la mayor parte del tiempo. Mucho menos una tan básica como “¿por qué?“. Y desde luego nunca seguida de otro “¿por qué?” como en el método Toyota-Lean-Kaizen-Six Sigma de los 5 por qué para la mejora de procesos.

Me temo que hemos cogido miedo a hacer preguntas básicas, las más importantes, por miedo a parecer ignorantes y menos valiosos en nuestro entorno personal y puesto de trabajo, e irónicamente eso nos hace más ignorantes y menos valiosos.

Pero no acaba ahí el problema: como nadie hace preguntas para entender un contexto todos acabamos dando por sentado que este no importa y/o que todos tenemos la misma idea en la cabeza, lo que provoca errores y dificultad en la comunicación. Un desastre.

En fin, que las dos palabras que creo que todos deberíamos usar más son evidentemente “¿por que?”. Aunque hay otro par de palabras que, si se usasen con sentimiento real, también deberíamos usar más y mejoraría mucho nuestras vidas: “por favor”. Porque es sorprendente lo bien que responden algunas personas a un poco de interés y educación y como redunda eso en un win-win de libro.

Así que tras quejarme un poco y habiendo dejado algunos enlaces (espero) interesantes, solo puedo cerrar este post invitando a todos a preguntar más y mejor. Con inocencia y abiertos a escuchar.

Documental: (Dis)Honesty

ariely

Título: (Dis)Honesty: The Truth About Lies
Ficha IMDB: http://www.imdb.com/title/tt2630898/?ref_=fn_al_tt_4

Netflix añadió recientemente este documental de Dan Ariely, al que sigo la pista desde 2008 con “Las trampas del deseo”, “Las ventajas del deseo”, su blog y Facebook, así que era evidente que iba a acabar viéndolo y me iba a gustar lo que encontraría.

El documental es una especie de charla resumen de su libro de 2012 “The honest truth about Dishonesty” y la verdad es que el documental no contiene mucha más “chicha” más allá del resumen de Wikipedia sobre el mismo, pero es normal: todos sabemos que el libro siempre es mejor que la película.

El valor de este documental está en que resulta muy ameno y te mantiene interesado y entretenido mientras te cuenta lo que podrías haber leído igualmente. Es una buena forma de mejorar la divulgación de las ideas de Ariely y en teoría de mejorar nuestra sociedad. De cualquier manera, puede que lo mejor de todo el documental sean las entrevistas a personas “deshonestas“, que le da un toque que el libro no podría transmitir, pero por lo demás es un buen entretenimiento.

Acerca de las ideas de Ariely, si le has estado siguiendo como yo, no hay nada nuevo, pero siempre está bien el recordatorio de que las personas somos personas, y dado el contexto adecuado, nos comportaremos mejor o peor. Además los ejemplos experimentales y la relación de la deshonestidad con el dinero de plástico, los asientos contables y los códigos éticos religiosos o laborales invitan a reflexionar.

En resumen se trata de un buen documental pero que en mi caso ve reducido su impacto por mi exposición repetida a Ariely y otros psicólogos sistémicos como Philip Zimbardo o John Seddon. Sea como fuere, este documental es recomendable para cualquier ser humano, así sin más.

 

Documental: CodeGirl

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Título: Codegirl
Ficha IMDB: http://imdb.com/rg/an_share/title/title/tt5086438/

Hace unas semanas estuve viendo Codegirl, un documental en Netflix acerca de un concurso mundial de desarrollo de aplicaciones donde solo pueden participar equipos formados por chicas.

Se trata de un documental irregular y que al menos a mi no me enganchó demasiado pero que aun así resulta interesante desde el punto de vista de la igualdad de género, la ausencia de mano de obra en software, los concursos de apps y las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Uno de los momentos más memorables para mí se produce cuando uno de los equipos de desarrollo, chicas blancas, americanas de clase media en lo que parece un buen barrio, se da cuenta de lo mucho que contrasta su proyecto, (una app para evitar que los adolescentes borrachos tengan un accidente al coger el coche) respecto a la app de otro de los equipos en Europa del Este, que pretende facilitar el que la gente pueda localizar fuentes de agua potable. Se trata de dos mundos diferentes: uno donde el mayor problema es que los jóvenes tienen tiempo libre y dinero para obtener coches y alcohol en grandes cantidades. El otro es un mundo donde conseguir agua potable es difícil y consumirla peligroso.

La verdad es que me hay dos cosas que me dan cierta envidia tras ver el documental: la primera es ver personas altamente y motivadas llevando a cabo un proyecto que les apasiona. Ver a gente así de motivada y feliz con un proyecto es difícil hoy día, al menos en mi sector. La segunda cosa que me produce envidia es ver un equipo de personas con un montón de tiempo para llevar a cabo sus proyectos. Supongo que como adulto trabajador, padre y esposo esto será compartido por muchos otros.

Para terminar, la experiencia de ver este documental se hace interesante siendo, como yo, desarrollador de software y padre de una niña. Y me gusta ver que mi trabajo, tildado de friki en mi entorno (al menos tradicionalmente), se trata con normalidad, incluso como algo perfectamente femenino y con una dimensión social. Esto me hace pensar que quizá la próxima revolución en el mundillo del desarrollo no se deba a una nueva moda tecnológica, sino al cambio que provocará la inclusión de cada vez más mujeres en él.