Libro: El mono estresado

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Título: El mono estresado

Autor: José Enrique Campillo Álvarez (video)

Editorial: Crítica

Necesitado de un libro para matar el rato durante el viaje a la playa adquirí este libro de curioso nombre en mi vecina librería Hojablanca.

La verdad es que el tema del libro (el estrés) no es el más recomendable para unas vacaciones, y afortunadamente no logré encontrar tiempo durante estas para empezarlo, por lo que pude relajarme y desconectar completamente en Alicante.

El libro es otro de la serie del mismo autor que trata sobre adaptaciones evolutivas del ser humano y su efecto en la vida moderna. En este libro en concreto se centra en el estrés y en como la alimentación, el estilo de vida y nuestros genes se interrelacionan de formas increíbles para mantenernos sanos o ponernos realmente enfermos.

Se trata de un libro fácil de leer, bien escrito y que no tiene más pretensión que divulgar algo de ciencia, medicina y buenas costumbres para nuestra salud. Quizá lo único malo es que te hace pensar en el tema y al menos en mi caso, ser consciente de lo mal que me alimento.

No se trata de un gran libro, pero si uno que merece la pena leerse si se tiene interés en mantener un estilo de vida mínimamente saludable y evitar en lo posible afecciones como la hipertensión, la gota, el cáncer, la diabetes, etc.

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Libro: El demonio de la depresión


Título: El demonio de la depresión.

Autor: Andrew Solomon

Editorial: Ediciones B. Grupo Zeta.

Este libro es brutal. Y debo empezar por recomendarlo.

No sabía muy bien que esperar cuando empecé a leerlo, pero debo advertir que la primera parte es prácticamente el descenso a los infiernos de la mano de un superviviente. Andrew Solomon hace de Cicerón en esta Divina Comedia de la Depresión, comenzando por un abismo insondable a palo seco, y terminando lo más lejos que puede llegarse desde allí: la esperanza. A lo largo de sus algo menos de 600 páginas y con un estilo suave, educado y calmado, describe todo tipo de experiencias, tratamientos, historias personales y detalles sobre la depresión que a día de hoy (y el libro fue escrito en 2001) sigue siendo una gran desconocida a pesar de la libertad con que se recetan medicamentos para el “ánimo”, desde Prozac hasta piruletas de triptófano. Si estás buscando compresión de lo que este síndrome (ya no me atrevo a llamarlo enfermedad), ya sea por motivos personales o como parte de algún trabajo, este es un muy buen producto periodístico y personal al que acudir. Pero solo puedo recomendar la lectura a quienes entiendan que en ningún caso va a ser una lectura agradable y que probablemente requiera de un esfuerzo para continuarlo su lectura además de cierto tiempo para asimilarlo.

Suerte a los que se atrevan a leerlo y todos cuantos aparecen en sus páginas.

Por último, algunas citas para recordar.

“En una ocasión llamé a una de las personas cuyos testimonios forman parte de este libro y empecé la conversación preguntándole cómo se encontraba. << Bien –me dijo-, me duele la espalda, tengo un esguince en el tobillo, los niños están furiosos conmigo, llueve a cántaros, mi gato murió y estoy al borde de la quiebra. Por otro lado, en este momento no manifiesto síntomas psicológicos, así que diría que, dadas las circunstancias, las cosas marchan fabulosamente bien. >>”

“De las sustancias de abuso significativamente perjudiciales, la más común es el alcohol, que puede cumplir una excelente función si lo que se quiere es sofocar el dolor. Si bien beber durante la depresión no es inusual, algunas personas beben menos cuando están deprimidas, a menudo porque saben que el alcohol es un depresivo y que beber en exceso durante la depresión puede exacerbarla seriamente. Mi experiencia es que el alcohol no es en particular cuando existe una depresión pura, pero en cambio sí lo es cuando se experimenta angustia. El problema es que el mismo alcohol que mitiga la angustia tiende a agudizar la depresión, de modo que uno pasa de sentirse tenso y asustado a sentirse desolado e inútil, lo cual sin duda, no es una mejoría.”

“Joel P. Smith, un hombre de Wisconsin que ha sobrevivido a múltiples intentos de suicidio, me escribió: << Estoy solo. Una proporción muy grande de las personas deprimidas que conozco están más o menos solas, porque han perdido sus trabajos y han agotado a sus familiares y amigos. Comienzo a sentir impulsos suicidas. Mi guardián más seguro –es decir, yo mismo- no ha abandonado su puesto, pero, y eso es mucho más peligroso, se ha convertido en abogado y agente de la destrucción. >>”

 

 

Tres años sin dormir. Un viaje por los suburbios de Morfeo

Advertencia: Esto no es un consultorio médico, ni una queja. Solo quiero que, si alguien está teniendo problemas de sueño o conoce a quien los tenga, sepa qué puede esperar y trate de poner remedio a la situación.

 

Por diversas razones he pasado tres años durmiendo mal. Muy mal. Con semanas horribles, intercaladas con noches simplemente malas e irregulares y cortos periodos de buen descanso. Y es tras esas noches de sueño de verdad, donde he ido pensando sobre el tema y analizando sus efectos.

En este periplo por los suburbios de Morfeo he aprendido (afortunadamente solo algunos casos de primera mano) que la falta de sueño tiene efectos curiosos que varían de persona en persona y que dependen de la causa del problema. Y creo que hablar de ello podría ayudar en unos meses a alguien más. O eso espero.

Problemas y Efectos

Entre las causas que afectan al sueño y que he tenido ocasión de padecer u observar, tenemos la siguiente lista, sin ningún orden específico:

  1. Ruidos fuertes. Provocados por bebés, enfermos o fiestas cercanas.
  2. Pesadillas. Provocadas por problemas personales, estrés, cenas pesadas…
  3. Problemas digestivos e intoxicaciones. Provocadas por cenas pesadas, alcohol…
  4. Apnea y ronquidos. Provocados por razones anatómicas y de postura al dormir.
  5. Dermatitis y alergias. Picores muy intensos que producen micro-despertares o dificultad para conciliar el sueño.
  6. Calor. Ya sea por razones ambientales, fiebre, exceso de ropa o compañías de cama (bebés).
  7. Dolor intenso. Lumbalgias, enfermedades de garganta, calambres…
  8. Síndrome de piernas inquietas. Visto en televisión
  9. Excitantes. Cafeína principalmente, pero también algunas infusiones variadas y especias.

Y en cuanto a los efectos de la falta de sueño o descanso adecuado, puedo enumerar los siguientes, de nuevo sin un orden específico:

  1. Fatiga mental. Dificultad para entender, hacerse entender y resolver problemas o realizar acciones como cocinar, conducir…
  2. Alucinaciones auditivas. Esto parece que solo se produce cuando llevas muchas horas despierto y se traduce en ruidos, nada de voces ni cosas raras.
  3. Paranoia leve. O dicho de otro modo: añade una capa de “lo hace a posta” o “está tratando de joderme” a cualquier contexto.
  4. Mal humor. No tengo claro si es un efecto de la ausencia de sueño o derivado de la fatiga, por ejemplo.
  5. Problemas de concentración. De nuevo puede ser un efecto derivado de otro, pero siempre está presente.
  6. Alteraciones del apetito. Quizá relacionado con las hormonas que se liberan e inhiben durante el sueño.
  7. Estrés. Derivado o no, siempre está presente.
  8. Problemas de memoria. Quizá por ausencia de fases de sueño (REM…) tanto como por la falta de atención.

Como puede verse, la falta de buen sueño, tiene efectos no tan evidentes para quien solo ha tenido un par de malas noches.

Memoria y Acronía

De la lista anterior, el efecto que más me ha llamado la atención es sin duda el último: los problemas de memoria. Y es que la imposibilidad para formar nuevos recuerdos debido a la falta de descanso adecuado da una sensación de contracción (o dilatación, según se mire) temporal: las 2 semanas anteriores son “ayer” o “hace meses” indistintamente. Es una sensación rara y desorientadora, que quizá tenga un nombre pero a veces llamo “presente eterno” o (incorrectamente) “acronía” ya que no sabría cómo llamar a que todo parezca haber sucedido muy recientemente o por el contrario, haber sucedido mucho, mucho tiempo atrás. En resumen, la percepción del paso del tiempo se vuelve inestable.

Efecto dominó hacia el desastre

Al margen de los efectos directos creo útil, para quien lo padece y su entorno, entender que todos estos efectos van interrelacionados unos con otros, potenciándose entre sí y generando problemas nuevos de carácter social (por ejemplo discusiones) o físicos (accidentes, lesiones).

Una cadena de elementos interrelacionados podría ser esta: la fatiga mental lleva a rendir menos, lo que desemboca en un poco más de estrés, que empeora el humor y que produce una preocupación mayor. Si además añadimos un poco de dificultad para recordar y una pizca de paranoia podemos empezar a tomarnos cualquier tontería a lo grande y hacerlo de manera personal, cuando en realidad hay poco o nada sobre lo que quejarse.

Entorno e incomprensión

La gente que no conoce el problema, es decir gente sin apenas problemas de sueño o que nos son conscientes de tenerlos (como quienes sufren apnea o síndrome de piernas inquietas) pueden mostrarse según mi experiencia bastante escépticos acerca de estos problemas y sus efectos, o tienden a minimizar los problemas de los demás al haber experimentado solo una muestra pequeña. Pero eso no hace que el problema sea menos grave. Lo que es peor, el que la gente que te rodea no valore el problema es un problema en sí mismo, al producir un sentimiento de incomprensión en la víctima o enfermo, que ve como además de sufrir su problema, es culpable de encontrarse mal y contarlo. Me recuerda a esas víctimas de un crimen a las que no solo no se ayuda, sino a las que se castiga por denunciarlo o se las señala como el origen del problema.

Así que esperando (cruzo dedos y pongo medios) haber dado por terminado este episodio de mi vida, solo quiero dejar constancia de estos pensamientos y opiniones por si alguien más se encuentra en situación similar. Al fin y al cabo, lo más importante para arreglar un problema es precisamente reconocer el problema y en algunos casos esto es lo más difícil.

Suerte y dulces sueños.

Libro: Numerati

Título: Numerati
Autor: Stephen L. Baker
Editorial: Seix Barral

Lo reconozco, este libro tenía pinta de ser del rollete “teoría de la conspiración” y lo cogí con idea de reirme un rato (¿a quién no le gusta una buena conspiración?). Y aunque durante las primeras páginas puedes tener la sensación de que es alarmista y exagerado, y aunque la pésima traducción ayuda a mantener una imagen de “exagero y no tengo claro de qué hablo“, al cabo de un par de capítulos se revela como lo que es: un buen trabajo periodístico (no la basura de los periódicos) que revisa el estado actual de las tecnologías de análisis de datos, su volumen, sus usos y peligros.

Es una buena introducción al por qué hay gente horrorizada con los actuales problemas de privacidad, problemas que la mayoría de la gente desconoce o minimiza, y una lectura interesante para los interesados en las nuevas tecnologías, ya que da una perspectiva de dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí, pasando por Adsense, Google, banca, vacas, salud, terrorismo, plataformas de blogs o los típicos análisis de perfiles de compradores y votantes. Por supuesto, en su línea de artículo periodístico, nos ofrece el lado positivo de la tecnología, partícularmente en ámbitos médicos, pero más como un “podría ser” que otra cosa, lo que deja un sabor de boca no demasiado agradable cuando se comprueba que de momento los “contras” parecen más reales y presentes que los pros.

Yo diría que el propio autor no ha podido encontrar usos lo suficientemente positivos como para equilibrar el uso actual, no demasiado *cívico*, por lo que acaba tratando de convencer al lector de lo útil que *será* el análisis de datos futuro, cuando lo puedan usar las personas para su beneficio y no solo las grandes corporaciones y gobiernos.

Así que para acabar, antes de meter algún extracto, yo diría que es un buen artículo periodístico, ligero, largo, y que puede resultar interesante para los interesados en el software y la tecnología en general. Pero sin llegar a ser un “must read”.

Algunos párrafos del libro:

[Sobre Adsense de Google] Resultó que unos robots se llevaban la mayor parte del dinero. Estos programas generaban cientos de miles de blogs, muchos de ellos mediante el respectivo servicio gratuito de Google, y los adecuaban para atraer anuncios de esta firma. Dichos spam blogs circulaban junto con los blogs humanos e impedían a millones de ellos cosechar valiosos clics.

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Las industrias ideales para los Numerati son aquellas en las que pueden equivocarse con frecuencia y aun así obtener buenos resultados generales. No es el caso de la guerra contra el terrorismo.

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[Para no dejar huella en internet] El modo más simple de hacerlo es realizar las actividades importantes fuera de la red […] No obstante, los terroristas también pueden manipular los datos que se recogen de ellos, distorsionando así lo que los especialistas llaman el “circuito de retroalimentación” [actuando de una manera diferente a la esperada o creando ruido]. Jerry Friedman, profesor de estadística en Standford, compara el efecto de esta táctica con las alarmas de coche que suenan constantemente y provocan que la gente las ignore.

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“Vamos a necesitar a personas inteligentes en la política”, dice [Jeff Jonas, creador de ANNA, un anonimizador propiedad de IBM]. Sin una supervisión estrícta, nos exponemos a obtener lo peor de ambos mundos: una sociedad vigilada que aun así no nos ofrezca seguridad.

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[De una de las entrevistas] me explica que una vez él también soñó con modelar el mundo, pero que después llegó a la conclusión de que las matemáticas, a pesar de ser tan eficaces, estaban equivocadas. -¿Por qué?- pregunto. -¿Alguna vez has oído que, si entra basura, sale basura?
Su argumento es que los matemáticos modelan malentendidos del mundo, a menudo usando los datos que tienen en sus manos en vez de ir en pos de lso hechos no visibles. Me relata la historia de un borracho que una noche oscura busca sus llaves bajo un farol, no necesariamente porque se le han caído ahí, sino porque es el único lugar con luz.

El maravilloso mundo de las leches de inicio

A casi 4 meses de que un cachocarne de más de 6 kilos me haya cambiado la vida (en positivo, claro) y al hilo, tanto de una reciente comparativa y análisis de la OCU sobre leches de inicio para lactantes (solo socios), como del consejo del pediatra del barrio, me preguntaba sobre la idoneidad de tal o cual leche de fórmula y de la situación real del mundillo de la alimentación infantil.
Por un lado tenemos un pediatra, el de mi hija, que ha recomendado a mi mujer cambiar a Blemil Forte 1 Plus porque la de Hero Baby Iniciano está probada” y “al ser nuevas pueden dar problemas a los dos años o más” para finalizar con el clásico “yo no haría experimentos con la salud de mi hija” que no he podido evitar catalogar como FUD clásico, máxime cuando esas declaraciones tipo eresunairresponsable se producen tras unas dolorosas vacunas ante los ojos de una madre primeriza. Que poco tacto.
Al margen del trato, mi curiosidad me hace desear haber estado presente para preguntar qué problemas son esos exactamente, aunque sea para poder comentarlo en mi entorno de futuros padres, todo sea por el bien de los niños. Y es que en mi lega opinión resulta extraño que leches aprobadas por la Administración para consumo de bebés, puedan ser dañinas y estar sin embargo a la venta. Y me sorprende que un profesional de la medicina que se encuentra con un bebe perfectamente sano y con el peso adecuado, acojone y aconseje cambiar lo que funciona sin problemas desde hace 3 semanas. Y de nuevo me sorprende que una marca como Hero se la pueda estar jugando según el pediatra al fabricar alimentos dañinos para niños.
Como padre y lego en pediatría, la información de pediatra, pediatras (en plural) y situación legal. me parece incoherente, y mi deformación profesional de informático (así como un interés evidente como padre), no me permite dejar de darle vueltas al asunto para encontrarle algún sentido a esta situación en la que las empresas de alimentación, la Administración y un pediatra, son incapaces de ponerse de acuerdo sobre la idoneidad de las leches de inicio para lactantes.
A fin de aclararme, he intentado poner las cartas sobre la mesa, que parecen ser las siguientes:

  1. Las empresas de alimentación dicen que sus alimentos son los mejores. Evidentemente no pueden estar todas en lo cierto.
  2. La Administración dice que todas son adecuadas para lactantes. No me parece descabellado aunque parece evidente que habrá niveles de calidad mayores y menores, así como precios diferentes y leches más adecuadas para según que casos (prematuros, alergias, estómagos delicados…)
  3. El pediatra del barrio dice que Blemil es la única leche probada durante muchos años y que las otras pueden ser dañinas. Se me antoja difícil que un pediatra de la Seguridad Social haya realizado un estudio de todas las leches de España a lo largo de 5 o 6 años concluyendo que Blemil es la única que debería usarse. Y tampoco parece que exista un estudio de esas características en ningún sitio.
  4. La OCU dice que ha examinado un número determinado de leches y da nombres, cifras y resultados de los análisis estableciendo algunas como mejores que otras pero todas admisibles.
  5. La niña está bien y ha tomado sin problemas ambas leches, Hero Baby Inicia y Blemil Plus 1 Forte.

Por otro lado y tirando de la subjetividad y la desconfianza, están los intereses de las empresas en forma de publicidad, congresos pagados, regalos a profesionales, así como la permeabilidad de la Administración a las corruptelas en forma de regalos caros para cargos claves. Y por último la competencia o incompetencia de la OCU como organización pagada por los asociados, así como la competencia o incompetencia del cuerpo médico, que es como poco, variado.
Un poco de Google no arroja nada de luz sobre el asunto, excepto por el hecho de que Ordesa, la empresa que fabrica y comercializa la marca Blemil (y promueve congresos para pediatras y da premios) tiene un interesante histórico en su web donde indica cómo ha ido ampliando la gama de productos a lo largo de los años, así como los cambios realizados en los productos existentes, donde llama la atención para este caso particular, que cambió en el 2007 su leche Forte lo que invalida las objeciones del pediatra respecto a la novedad de las fórmulas.
Por otro lado la OCU aporta una variedad de números y pruebas de laboratorio contrastables y las publica, dejando a la Blemil muy bien, pero recomendando la compra de alternativas como Enfelac y Hero Baby Inicia.
En cualquier caso, y a un nivel más doméstico, estamos contraponiendo la palabra y honorabilidad de un pediatra que te mira a los ojos y te habla de “jugar con la salud de tu hija”, contra un artículo lleno de números de la OCU impreso en papel barato, así que ni siquiera voy a discutir qué leche usar, pero como dije al principio, no deja de llamarme la atención la actitud del pediatra, máxime cuando recomienda también Nestlé a pesar del tema de la contaminación de melanina. Quién sabe, quizá el médico solo se cubra las espaldas recomendando productos fabricados en fábricas españolas (Ordesa), pero dudo que un pediatra controle esa información, y no cuadra con su recomendación de Nestlé.

Vaya lío con las leches de inicio.

Productos farmacéuticos, efecto placebo y marca

Hace unos días me encontré con el siguiente anuncio en un periódico.

Teniendo en cuenta que algunos de mis familiares más directos son médicos y algunos amigos mios son farmacéuticos trabajando en farmacéuticas, resulta que conozco algunas prácticas anti-éticas de las farmacéuticas de manera mas o menos fiable, por lo que no pude menos que hacer una foto para poder responder desde este medio al anuncio, y la respuesta a su anuncio, hoy día, es un no rotundo.

Por si alguien desea conocer algo más del tema, le recomiendo leer a Dan Ariely, que como curiosidad, este año ha ganado un premio Ig Nobel (me encantan) precisamente debido a una investigación relacionada con el tema de este post y que demuestra que medicamentos falsos caros, son más efectivos que medicamentos falsos baratos. Para más información hay más datos disponibles.