Las dos palabras que todo profesional debería usar más

Hace unos días, Manuel de la Peña twiteó un texto que comentaba una vieja historia (más bien fábula) de monos, jaulas, preguntas y procedimientos.

Eso me trajo a la memoria pequeño artículo que leí en Hardvard Business Review sobre el arte de hacer preguntas. Un artículo que en su momento me invitó a pensar en la importancia no tanto de las técnicas de hacer preguntas, como de lo esencial que es conocer el “por qué” de las cosas (y para lo que se necesita hacer preguntas, claro).

También me recordó este otro artículo sobre qué hacen las personas que son buenas escuchando y que en mi opinión es una consecuencia de interés genuino en entender los “por qué“.

La falta de interés y esfuerzo en tratar de entender las cosas, sus objetivos y contextos (esto es, el “por qué“) es un tema que me da mucha rabia observar (incluso en mi) y del que hace tiempo que tenía pendiente quejarme un poco en público. En público, porque tiene relación directa con todos los procesos que se realizan en cualquier empresa; también con las buenas prácticas (best practices) que parece que muchas personas se emperran en recomendar o exigir sin entender que dependen del contexto. Y por supuesto porque tiene que ver con los que critican (y criticamos) decisiones de terceros a nivel personal, de negocio o político casi a diario.

Hay por supuesto profesiones en las que en general se necesita hacer preguntas básicas constantemente de forma directa o indirecta, como en medicina (¿le duele aquí?, ¿puede caminar?), donde cada prueba médica es una forma de pregunta y cada mirada o toque está orientado a obtener una respuesta (el ojo clínico). Supongo que haber tenido un padre médico ayuda a ver ciertas cosas de cierta manera.

No obstante, la mayoría, durante la mayor parte del tiempo observa, juzga y condena sin conocer el “por qué” de una decisión. Pocos se molestan en hacer preguntas la mayor parte del tiempo. Mucho menos una tan básica como “¿por qué?“. Y desde luego nunca seguida de otro “¿por qué?” como en el método Toyota-Lean-Kaizen-Six Sigma de los 5 por qué para la mejora de procesos.

Me temo que hemos cogido miedo a hacer preguntas básicas, las más importantes, por miedo a parecer ignorantes y menos valiosos en nuestro entorno personal y puesto de trabajo, e irónicamente eso nos hace más ignorantes y menos valiosos.

Pero no acaba ahí el problema: como nadie hace preguntas para entender un contexto todos acabamos dando por sentado que este no importa y/o que todos tenemos la misma idea en la cabeza, lo que provoca errores y dificultad en la comunicación. Un desastre.

En fin, que las dos palabras que creo que todos deberíamos usar más son evidentemente “¿por que?”. Aunque hay otro par de palabras que, si se usasen con sentimiento real, también deberíamos usar más y mejoraría mucho nuestras vidas: “por favor”. Porque es sorprendente lo bien que responden algunas personas a un poco de interés y educación y como redunda eso en un win-win de libro.

Así que tras quejarme un poco y habiendo dejado algunos enlaces (espero) interesantes, solo puedo cerrar este post invitando a todos a preguntar más y mejor. Con inocencia y abiertos a escuchar.

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Android 6.0: Impresiones tras 6 años de Android. 2010 – 2016

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Hace casi 6 años compré mi primer Android. Hasta entonces había empleado el tándem Sony Ericsson + Palm TX con mucha efectividad, pero el probar el HTC Magic de un colega me animó a pasarme a Android. Renovarse o morir que dicen.

Creo recordar que alrededor de un 2 años después volví al tandem Sony + Palm debido a los problemas de autonomía, rendimiento y limitaciones del software en cuanto usabilidad y capacidades del Samsung Galaxy que había adquirido. Había intentado usarlo pero había acabado siendo un lastre insoportable.

Durante los últimos 3 años he vivido felizmente en el ecosistema Microsoft, primero con un Nokia 520 y después con un 630 que duró hasta que, por razones en parte comentadas en otro post, decidí volver a Android.

Una vez descrito mi periplo pensaba comentar mis impresiones sobre la plataforma de Google, pero releyendo lo que escribí entonces me he dado cuenta de que hay poco que añadir sobre Android.

Entre las versiones 1.5 y 2.1 que probé con Samsung y la 6.0 con Motorola, han pasado unos cuantos años, pero aparte de una muy necesaria mejora visual y un upgrade brutal de hardware, el sistema sigue siendo el mismo: complejo de usar, orientado totalmente a las apps (no a los usuarios) y con un desprecio total por la privacidad. Supongo que los incentivos hacen al producto, y en el caso de Google el vender publicidad lleva a esto.

Lo que sí puedo confirmar es que el objetivo de Google de ser el Windows para móviles puede darse por completado. Tan es así que Microsoft sigue la senda que tomaron Palm y Blackberry con desigual resultado: orientarse a los usuarios profesionales. Y no es extraño porque lo que más noto al volver a Android es que el sistema en sí, y el ecosistema que hay alrededor, están constantemente compitiendo por atraer mi atención. Es algo que hace tan bien que apenas se nota y el “golpe” se olvida en unos días, pero habiendo visto el efecto, veo claro que tengo que usarlo lo menos posible si quiero hacer algo que no sea perder el tiempo en un bucle de entretenimiento y ocio sin fin.

Quizá ese sea el secreto del éxito de Android. Que el ocio vende más que la productividad personal. Solo espero que Microsoft no abandone y sigamos manteniendo una tercera vía al ocio de Android y el postureo de Apple: un verdadero dispositivo con vocación de asistir a la persona. O al menos que este Android me dure más que el anterior, que no sería poco.

Para no cerrar el artículo de forma negativa diré que el reconocimiento de audio funciona fantásticamente bien (como entrada de texto o como asistente) y que tener todas las aplicaciones de Microsoft ayuda en cierta forma a minimizar el enfoque lúdico del sistema. Además la existencia de un monopolio “gratuito” y duradero como el que ha conseguido Google se traduce en una relación precio que parece excelente a día de hoy.

 

Windows Phone ha muerto

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En 2007 escribí sobre la muerte de Blackberry y su relación con la explosión que iba a producir la inminente salida del iPhone 1 y los movimientos de Google en móvil. Sin duda un ejercicio de futurología bastante acertado desde la perspectiva que da leerlo tras 9 años.

Hoy voy a hablar de la muerte de Windows Phone que lleva sucediendo desde hace meses de forma cada vez más acelerada.

No soy el primero ni el único en dejar constancia de mi disgusto con Windows 10 Mobile o en dar el paso de abandonar (a Android). Profesionales pro Microsoft como Wictor Wilen o Luis Ruiz Pavón estamos abandonando de forma pública y sonora. No hay más que pasarse por Twitter, donde pueden leerse comentarios como los siguientes desde hace meses:

El caso es que llevo unos días con mi nuevo Moto X Play, el terminal más decente y barato que he podido encontrar, para quitarme el lastre en que se había convertido mi Lumia 630 con Windows 10 (beta). Y aunque todo tiene sus pros y contras el hecho es que no tengo intención de volver a comprar un terminal con Windows. Hay muchas razones por las que se ha llegado a esta situación y diría que se trata de un tema extraordinariamente complejo que no voy a tratar de analizar aquí, pero sospecho que Microsoft conoce perfectamente el panorama y ha estado realizando una retirada ordenada en los últimos meses, evitando sacar nuevos terminales y virando hacia un nuevo frente con menos resistencia. En parte, por esa sensación he estado aguantando mi Lumia hasta hace unas semanas cuando empecé a buscar una alternativa adecuada.

En mi opinión, y sin disponer de ninguna información privilegiada (tipo MVP), está bastante claro a estas alturas que Microsoft no va a sacar más terminales Lumia de gama “baja”. Ni nada que esté orientados a ser simplemente un móvil. Microsoft va a saltarse ese paso fallido, pero va a continuar sacando terminales orientados al mundo post-móvil. Ahí entran tanto las tecnologías de Continuum como las Hololens entre otras, que parece que van a convergir en algo más allá del teléfono móvil. Pero eso solo puede funcionar si sacan “buques insignias”, terminales caros que tengan potencia y características suficientes para mover todo lo necesario (escritorios, 3D…). Usarán estos terminales para probar ideas nueva, establecer unos estándares y animar el tema, algo parecido a la estrategia que siguieron con los convertibles Surface que parecen haber salido muy bien parados, incluso frente al iPad Pro.

Sea como fuere Microsoft ha sido bastante claro en sus últimas declaraciones: se va a orientar al mercado profesional. Esto significa que el dispositivo móvil Microsoft tiene que ser un dispositivo de productividad personal no una plataforma para adolescentes o para probar las últimas aplicaciones de moda. Entiendo que eso implica que tiene que poder operar como móvil, tablet y sobremesa y eso requiere potencia, que no es barata.

Y con todo esto, pienso que se van a meter una hostia.

Disponer de un Sistema Operativo único para todos los dispositivos es el write once, run anywhere de Java que nunca fue. Es el anillo único para dominarlos a todos de una novela fantástica. El sueño de toda empresa de producto. Pero la “talla única para todos” es una estrategia arriesgada, una que durante un tiempo le ha funcionado muy bien a Apple con sus productos perfectamente segmentados, pero que empieza a mostrar agotamiento en sus cifras de ventas. Y eso que controlan la cadena completa de producción y distribución.

Sospecho que Windows 10 Mobile y sus sucesores van a intentar serlo todo para todos. Y aunque en tablet y escritorio puede funcionar (y muy bien) dudo mucho que lo haga bien en la escala móvil. Y solo dios sabe si lo hará en otros formatos y escalas.

Así que ya veremos que tal evoluciona Windows en el dispositivo móvil, los wearables y demás, pero hoy Windows 10 Mobile está completamente muerto. D.E.P.

Post data: quiero mandar un fuerte abrazo a todos los que invirtieron en desarrollar con Silverlight para Windows Phone. Si aún queda alguno por ahí debe estar sufriendo mucho.

Mini proyecto D3: Calendario laboral 2016

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Como parte de mi plan para tratar de hacer de 2016 un año mejor que los anteriores y basándome en la experiencia del año pasado he pensado que debería contar con un calendario completo, algo fácil de visualizar, fácil de tener a mano, con posibilidad de usarse a nivel de múltiples proyectos cortos y largos, que incluya información a nivel de mes y semana, etc.

Tras pensarlo, decidí que los calendarios tradicionales no eran adecuados, por lo que decidí buscar uno mejor. Al no encontrarlo, pero sabiendo que D3.js permite hacer uno a medida, decidí implementarlo basándome en algunos parecidos ya existentes. En realidad podría haberlo hecho en Excel, pero tengo otros planes en marcha que hacen deseable la opción de usar D3.js.

La forma en que estoy empezando a usar este calendario es en formato impreso para tener a mano y marcar hitos. De esta forma tengo facilidad para tenerlos a la vista, junto con días no laborables y otros eventos (jornada intensiva, etc.). También puedo llevar mejor control de a qué altura del año estamos dado el formato de fila con 7 columnas que tiene.

El usar la semana basada en lunes en la parte inferior facilita visualizar los fines de semana y los colores oscuros indican festivos, siendo los claros usados para marcar mi jornada intensiva o para resaltar los fines de semana.

En resumen creo que este calendario impreso puede resultar de ayuda para mantener a la vista el año completo y los diferentes hitos tanto a nivel de proyectos como de actividades recurrentes.

Para quien esté interesado en el código puede obtenerlo de mi repositorio de GitHub: Noradrex/D3Calendar

Para quien solo necesite una imagen que imprimir puede usar la que encabeza el artículo, aunque dada la personalización que tiene, recomendaría modificar los datos embebidos en el código y usar el calendario resultante. Es sencillo.

Por ultimo, si alguien tiene curiosidad por como lo estoy usando, este sería el aspecto de mi planificación en 4 categorías de todo el año, desenfocado para preservar cierta información. Haré más, pero es interesante lo mucho que me recuerda a una partitura.

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Libro: Piano. La historia de un Steinway de gran cola

Titulo: Piano. La historia de un Steinway de gran cola.
Autor: James Barrow 
Editorial: Alba 

Qué pasada de libro.
Imagino que no todo el mundo lo verá así, pero para mi, leer esta obra está al nivel de catarsis tras años de clases de piano practicamente olvidadas (más por imposibilidad de practicar que por desgana). Ha supuesto volver a escuchar las obras de Beethoven, Bach, Tchaikovsky o Rachmaninov con un interés adicional y un conocimiento orgánico del instrumento en si y de su historia (sin ser más que aficionado, ojo). Y ha supuesto volver a avivar con mi interés de la niñez por dos fabricantes de instrumentos: Steinway y Stradivari.
Puede que a quien no haya estudiado piano, o a quien no le interesan la fabricación (diseño, avances técnicos…) de instrumentos (no solo los musicales) no le parezca una obra tan buena, pero desde luego, es una buena obra. De ello se encarga James Barrow (perfectamente traducido), que transpira calidad al narrar el relato, ejerciendo como dios manda el oficio de periodista.
Retrospectivamente, es posible que leer este tipo de obras (aun tengo pendiente la reseña del de violín) me hubiesen animado más y mejor en el aprendizaje de un instrumento, pero esa historia ya es agua pasada, y a día de hoy su lectura me anima a educar en lo musical y en lo científico/técnico a mi hija. Así que si eres un nuevo estudiante de música (no exclusivamente de piano), un viejo aficionado, un fan de la música clásica, un fabricante de herramientas (desarrolladores de software incluidos), o incluso un aspirante a empresario, deberías leer este libro.
El siglo de historia que narra, nos acerca, no solo a la fabricación de un instrumento de precisión moderno, sino a la historia de una empresa, la de los cambios tecnológicos y económicos acaecidos, y la relación del hombre, del especialista, con sus herramientas.
Como hay más y mejores críticas en lugares como Amazon http://www.amazon.com/Piano-Making-Steinway-Concert-Grand/dp/0805078789, lo dejaré aquí, solo para recomendarlo encarecidamente y para poner las habituales citas interesantes.

La RCA comercializaba la marca de radios más vendida en la nación y Sarnoff comprendió lo que podían ofrecer: entretenimiento con solo girar un botón… No hacían falta ni clases ni talento y las radios eran más baratas que los pianos, que los Steinway en particular. [Tras haber sobrevivido al fonógrafo y al tocadiscos…] en 1933 dos terceras partes de los hogares estadounidenses tenían receptor de radio.

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Incluso los clientes que querían comprar un piano de cola no querían modelos grandes. Las casa adosadas iban desapareciendo en Nueva York y, en su lugar, surgían edificios de apartamentos. Henry Z. Steinway nación en un piso del edificio que se erigió en el solar de la Cuarta Avenida que ocupaba la primera fábrica Steinway. Lo que mantuvo a Steinway & Sons cuando la gente tuvo que conformarse con viviendas más pequeñas que las casas adosadas de sus padres fue el modelo M, un piano de cola que empezó a fabricarse en 1912 y que medía un metro menos que los gran cola como el K0862 (el protagonista del libro, un modelo D).

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El problema de los pianos es que son orgánicos y cambian constantemente. No tienen nada que ver con la fabricación de neveras y cosas así.

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[Acerca del ajuste de cuerdas en el piano] Utiliza una herramienta que tiene una especie de gancho al final y tira con fuerza. “Algunos llevamos pinzas de médico, de las que usan para cortar hemorragias, que parecen unas tijeras largas”, dice. Se refiere a las pinzas de hemostasia; algunas tienen dientes en los filos y vienen muy bien para tirar de las cuerdas.

Probando el Photosynth de Microsoft

Anteriormente me impresionaron las tecnologías que estaba desarrollando Microsoft y hablé de ellas, pero hasta hace poco, no he podido probar una de ellas, Photosynth de manera directa.
Recordemos que Photosynth es una herramienta que puede componer un entorno tridimensional en base a una serie de fotos normales y corrientes que le suministremos y por ello podemos movernos a través de esa serie de fotos con una experiencia muy cercana a lo que sería moverse por el entorno real.

Gracias al tiempo del que dispongo ahora por la crisis (ejem) he realizado una serie de fotografías del casco antiguo de Toledo, donde vivo. Las fotos las he realizado tras leerme la guía de uso de Photosynth, pero soy novato en su uso, así que imagino que el resultado podría ser mucho mejor aunque creo que da una idea aproximada de lo interesante que resulta.
Las galerías que he realizado, mayoritariamente con mi Pentax Optio S50, se encuentran en mi cuenta de usuario de Photosynth y al parecer pueden verse con Explorer y Firefox, y contienen los monumentos siguientes:

  1. Puente de Alcántara. De pasado romano y con leyenda. Para probar las posibilidades a la hora de trazar una ruta abierta. Ver synth.
  2. Calle del Comercio. Ruta obligada para ir desde la plaza de Zocodover hasta el Alcázar. Para probar que tal quedan las rutas de calles cerradas. Ver synth.
  3. Interior de la Puerta de Bisagra. De cuando Carlos V el emperador residía en Toledo. Me pareció un ejemplo de libro al ser esencialmente una habitación cuadrada. Aquí usé la cámara de mi K800i. Ver synth.
  4. Fachada lateral del Museo de Santa Cruz visto desde el antiguo mercado del Martes. Los salientes me parecieron interesantes para probar otro de los ejemplos del manual. Ver synth.

Sobre el uso de la herramienta, debo decir que es bastante sencillo. Hay una parte web que mediante un plugin para Internet Explorer nos permite navegar tridimensionalmente por los synths amén de otra serie de funciones como mostrar la nube de puntos comunes. Y hay una parte cliente que se instala en nuestro ordenador y que nos permite cargar fotos para generar un synth de manera relativamente ágil.
Hasta donde he leído en los foros de usuarios, el uso de Seadragon junto con el espacio de 20 Gigas que se nos da para subir fotos garantiza que podemos hacer galerías con fotos de gran tamaño (5 o más megapixels) y que se visualizarán de manera muy ágil (para eso se usa Seadragon) así que lo único que nos debe dar quebraderos de cabeza es el caudal de subida de nuestro ADSL o Cable que en España suele ser un tanto ridículo, aún así yo he optado por reducir las fotos de tamaño hasta los 1600×2000 pixeles para no tardar demasiado.
La mayor pega que le encuentro es sin embargo el enorme número de fotos que hay que realizar para obtener algo decente, aunque por lo que he visto nada impide que cojamos una cámara de vídeo, hagamos unas tomas de lo que deseemos y luego exportemos los fotogramas a imágenes, aunque solo lo veo útil para uso intensivo. Además he notado que la herramienta solo funciona bien para tomas relativamente horizontales, o al menos las fotos que he tomado de techos, no las he encontrado incluídas en el synth del puente.
En cuanto a tema curioso está el que el cliente desktop para generar los entornos 3D nos deja elegir que tipo de licencia de uso le aplicamos, desde una restrictiva de “All Rights reserved” a una de dominio público pasando por varias versiones con diversas restricciones de “Creative Commons”.
Así que mi sensación actual, es que nos encontramos ante una tecnología interesante pero que no va a ir a ningún lado en su estado actual, excepto para casos específicos que requieran de multitud de detalles espaciales y de imagen para un edificio o lugar, como podría ser en arquitectura o turismo, ya que requiere para funcionar de un trabajo relativamente grande que no creo que nadie quiera llevar a cabo sin una razón profesional o mucho tiempo libre.

Libro: ¿Qué es la PNL?

Libro: ¿Qué es la PNL?. Ejercicios para la transformación personal mediante la programacion neurolingüistica.
Autor: Carles Porcel.
Editorial: Manuales Integral.

Realmente no hay mucho que decir sobre este libro, debido principalmente a que es una introducción de tan solo 85 páginas. La verdad es que lo saqué de la biblioteca con idea primero de entender mejor el comportamiento de un conocido que acaba de terminar un Master de PNL y que dice que es maravillosa, y en segundo lugar por haber despertado este mismo, una pequeña curiosidad sobre la PNL que necesitaba satisfacer.

En resumidas cuentas el libro es una pequeña y superficial presentación con ejemplos y un ligero aroma a rollo secta, de lo que el autor, miembro de la Asociación Española de PNL llama PNL (Programación Neurolingüistica). Sin embargo, la idea que me ha dejado el libro es que la PNL, de tan genérica en sus aplicaciones, tan vaga en sus fundamentos, tan abierta al cambio… no es nada en particular. O más exactamente, la PNL no es un método, no es una metodología, no es un modelo, no es una ideología… y solo quizá podría considerarse un framework de comunicaciones interpersonales.
Al llamarlo framework (término cogido de la informática, como no), me refiero a que parece ser únicamente un conjunto de utilidades psicológicas que pueden variar o no entre versiones, por lo que lo que se llamaba PNL en el año 2000 cuando el autor escribió el libro podría no ser lo que hoy se llama PNL. Esto es algo reconocido por el autor, y en mi opinión uno de los puntos que más me impide tomarla en serio: si sirve para todo (¿aceite de serpiente?), cambia con el tiempo (¿adaptación o error?) y no tiene bases (imposibilidad de argumentar en contra)… mal vamos. Y digo que mal vamos porque queda patente que se trata de una ristra de palabras que define todo y nada, como el Ziritione.
En cuanto a lo de “comunicaciones interpersonales“, lo denomino así al tratarse (siempre según lo que he leído) exclusivamente de (en el mejor de los casos ya que algunas veces huele a pseudociencia) prácticas psicológicas destinadas a comunicarnos eficazmente con otras personas, ya sea aplicándolos a nuestro interlocutor de manera directa (preguntas) o de manera indirecta a través de nuestro comportamiento, pensamientos y actitud. Desgraciadamente estas técnicas, a pesar de ser útiles, me resultan demasiado escasas y simplistas. Y vuelvo a repetir que algunas cosas como el analizar el movimiento ocular del interlocutor, huelen raro.

En fin que este libro ha conseguido degradar la imagen que tengo de la PNL, y debido a el, ahora pienso que la PNL tiene un nombre rimbombante y unas siglas, tan solo para impresionar, cuando realmente no es más que un conjunto de prácticas psicológicas de las de toda la vida, aderezadas con algunas prácticas aun más conocidas (como por ejemplo el método socrático). Vamos, que puede ser útil pero no es nada que cualquier interesado en mejorar su trabajo o relaciones no haya aprendido por otros medios (a través de consejos, conocimiento de filosofía, psicología, libros de autoayuda, revistas de divulgación de ciencias humanas, cursos de ventas, cursos de hablar en público…) y sin embargo se queda muy limitado en cuanto a la aplicación como herramienta interpersonal frente a otras herramientas necesarias en la vida como conocimientos específicos sobre negociación, sobre procesos inconscientes, psicología evolutiva o defensas psicológicas contra psicópatas funcionales o manipuladores profesionales. Así que una vez satisfecha mi curiosidad, no puedo recomendar ni este libro ni ningún otro sobre PNL, pero si advertir que me da la impresión de que mi conocido va a (ab)usar mal estas herramientas dándoles más importancia de la que tienen.

Próxima reseña: La manipulación. Un manual de autodefensa.