Libro: El código del dinero

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Libro: El código del dinero

Autor: Raimon Samsó

Editorial: Ediciones Obelisco

Apunté este libro en mi lista de lectura tras la recomendación que hizo del mismo Andrés Pérez en su blog Marca Propia. Al acabarlo tengo sentimientos encontrados y aunque me parece muy útil, me siento manipulado. Si tuviese que compararlo a otro libro (de autoayuda o crecimiento personal, claro) sería el de Dejar de fumar es fácil si sabes cómo: manipulador, efectivo para quienes ya están convencidos y un gran negocio para su autor y editorial (más de 50 ediciones). Todos ganamos.

La primera parte del libro es brainwashing puro, pero necesario para conseguir el estado mental adecuado que permite asimilar el resto del contenido y cuyo objetivo declarado es que podemos montar nuestros propios negocios para alcanzar la libertad y felicidad. Y que necesitamos hacerlo cuanto antes.

La segunda parte es un conjunto de buenos y estructurados consejos para emprendedores. Algo parecido a El arte de empezar de Guy Kawasaky, y la parte más práctica con diferencia, aunque esté mezclados con algo de coaching/manipulación y auto-venta. Acaba dejando un buen sabor de boca y con muchas ganas de empezar a trabajar en construir un mejor futuro.

Quienes hemos visto como es la vida del profesional autónomo o de los pequeños negocios, sabemos que es necesario una actitud diferente a la estándar (la de funcionario, búsqueda de salario fijo, etc.) y gran cantidad de sacrificio. No todo el mundo está hecho para esa vida a lo pastilla roja de Matrix: libre y con una misión. Este libro puede ayudar a quienes estén dándole vueltas a dar el salto, pero será una pérdida de tiempo para quienes solo quieran estabilidad y seguridad.

Como nota curiosa del libro, es de agradecer que el propio autor menciona muchos consejos que él mismo toma (pueden comprobarse, no son “historias”), demostrando así que no se trata de un conjunto de ideas vacías, sino que al menos en su propio caso funcionan.

A continuación, algunos extractos del libro, aunque recomendaría leerlo en orden de principio a fin y dejo fuera propuestas prácticas algo más elaboradas por ser demasiado extensas para encajar como extracto.

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No importa a qué te dediques, producción o servicios, manual o intelectual, tu trabajo tarde o temprano se virtualizará, automatizará  o se subcontratará en donde cueste menos y se haga mejor. […] ¿Quién ganará más con todo esto? No te equivoques, no son las empresas, son también los consumidores (todos nosotros) al disponer de mejores bienes y servicios, a mejor precio.

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Los sistemas educativos estimulan a estudiar para tener un empleo, pero la buena formación financiera enseña a no necesitar un empleo.

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Tratar de evitar, o ignorar, los problemas financieros equivale a mantenerlos, porque los problemas no se resuelven por sí mismos.

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El buen inversionista invierte más tiempo que dinero. El mal inversionista sólo invierte dinero y poco tiempo en averiguar qué está comprando. Siempre me ha llamado la atención lo rápido que las personas colocan el dinero que tanto tiempo les costó ganar en lo que desconocen. Invierte más tiempo en aprender a invertir, e invierte menos dinero.

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Me encuentro con personas desajustadas con sus metas: desean un efecto pero detestan la causa [el precio y esfuerzo a pagar]. Como están desalineadas, no consiguen sus deseos y se sorprenden cuando afirmo que “querer” algo no sirve de nada, lo que vale es la acción disciplinada. Y lo que no vale es decirse “Bueno, ya lo haré algún día” porque ese día nunca llega.

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Cuanto mayor valor entregues, mejor te irá y menos le importará a tu empleador o cliente el precio que les pidas.
Si simplificas las cosas que para la gente son complejas, te ganarás muy bien la vida. Vamos, “harás dinero”. La regla es muy clara: entrega valor masivamente. ¿Hay algo nuevo en ello? ¡Nada! Y aun así suena a nuevo. […] Hay excepciones, claro, puede que sí entreguen un gran valor a la empresa y a los clientes pero que no sean justamente correspondidos, en ese caso no se están entregando a sí mismos suficiente valor porque no se dan la oportunidad de trabajar en otro lugar.

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Pregúntate (cada semana): ¿Qué puedo hacer para que mi producto o servicio sirva a más personas?
Tómate tiempo (cada mes) para pensar cómo puedes servir a diez veces más personas de las que atiendes en la actualidad (ya sea en tu empleo o en tu negocio). Cuando lo consigas, tu valor (como empleado o como profesional independiente) se habrá multiplicado.
Pregúntate (cada año): ¿Qué nuevo producto o servicio puedo suministrar que añada un valor masivo al mercado? Es de principiantes crear una oferta y después buscar su demanda, en el supuesto de que exista. Es empezar la casa por el tejado. No caigas en ese error. Sal ahí fuera y averigua qué problemas puedes resolver, o cómo podrías mejorar la vida de las personas en algún aspecto, y luego elabora tu propuesta.

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Me gustan las paradojas porque son el principio del cambio de paradigma. He aquí las tres paradojas del emprendedor:
1.- Para ganar dinero, olvida el dinero: céntrate en servir.
2.- Para triunfar, olvida triunfar: céntrate en disfrutar.
3.- Para actuar, olvida el resultado: céntrate en el proceso.

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¿Resultados o tareas? Yo lo tengo claro, ¿y tú? El emprendedor, el bueno al menos, no busca estar ocupado, persigue resultados. […] Por ejemplo, yo no escribí un libro (tarea), construí un best seller (resultado). ¿Ves la diferencia entre tareas y resultados? Ahora, sustituye las tareas de tu agenda por resultados (o al menos anótalos al lado de cada tarea) y verás cómo aumenta tu eficiencia.
Los resultados son importantes, las tareas suelen ser urgentes aunque no necesariamente importantes.

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Documental: CodeGirl

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Título: Codegirl
Ficha IMDB: http://imdb.com/rg/an_share/title/title/tt5086438/

Hace unas semanas estuve viendo Codegirl, un documental en Netflix acerca de un concurso mundial de desarrollo de aplicaciones donde solo pueden participar equipos formados por chicas.

Se trata de un documental irregular y que al menos a mi no me enganchó demasiado pero que aun así resulta interesante desde el punto de vista de la igualdad de género, la ausencia de mano de obra en software, los concursos de apps y las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Uno de los momentos más memorables para mí se produce cuando uno de los equipos de desarrollo, chicas blancas, americanas de clase media en lo que parece un buen barrio, se da cuenta de lo mucho que contrasta su proyecto, (una app para evitar que los adolescentes borrachos tengan un accidente al coger el coche) respecto a la app de otro de los equipos en Europa del Este, que pretende facilitar el que la gente pueda localizar fuentes de agua potable. Se trata de dos mundos diferentes: uno donde el mayor problema es que los jóvenes tienen tiempo libre y dinero para obtener coches y alcohol en grandes cantidades. El otro es un mundo donde conseguir agua potable es difícil y consumirla peligroso.

La verdad es que me hay dos cosas que me dan cierta envidia tras ver el documental: la primera es ver personas altamente y motivadas llevando a cabo un proyecto que les apasiona. Ver a gente así de motivada y feliz con un proyecto es difícil hoy día, al menos en mi sector. La segunda cosa que me produce envidia es ver un equipo de personas con un montón de tiempo para llevar a cabo sus proyectos. Supongo que como adulto trabajador, padre y esposo esto será compartido por muchos otros.

Para terminar, la experiencia de ver este documental se hace interesante siendo, como yo, desarrollador de software y padre de una niña. Y me gusta ver que mi trabajo, tildado de friki en mi entorno (al menos tradicionalmente), se trata con normalidad, incluso como algo perfectamente femenino y con una dimensión social. Esto me hace pensar que quizá la próxima revolución en el mundillo del desarrollo no se deba a una nueva moda tecnológica, sino al cambio que provocará la inclusión de cada vez más mujeres en él.

 

El abismo

Como desarrollador con unos cuantos proyectos a mis espaldas, he llegado a identificar como uno de los problemas más importantes a resolver lo que llamamos “gap” tecnológico del usuario. ¿Qué este gap tecnológico? Pues se trata de la falta de determinados conocimientos tecnológicos (del usuario o cliente), que imposibilitan la comprensión y uso de un sistema.

Esta tierra de nadie, esta zanja en el camino a la solución tecnológica, puede ser de distintos tamaños, yendo desde la simple ignorancia de un pequeño truco o utilidad como puede ser el usar el TeclaControl+Fpara buscar palabras en un documento, o el TeclaWindows+escribirpara encontrar una aplicación en sistemas Windows 7/8, a algo mucho más profundo y peligroso como puede ser la total falta de conocimientos no ya en informática (que al fin y al cabo solo existe masivamente desde hace unos 50 años) sino la más completa ignorancia sobre qué es un automatismo, ordenador o máquina.

Con esto quiero decir que en casos leves es solución suficiente señalar al usuario dónde está un menú, o hacerle una demo de una funcionalidad nueva, pero en demasiadas ocasiones nos encontramos ante la ausencia del marco necesario para entender un carajo.

Este caso sería el del típico empleado que guarda toda su información en su ordenador local, y desconoce lo que es un fallo de hardware, una copia de seguridad, la naturaleza electromagnética de la información de su disco o RAM (volátil), las soluciones gratuitas de backup local y online, el valor de su información, etc…

Este tipo de usuarios puede ser un auténtico problema en entornos informatizados (cualquier oficina de más de 2 personas a día de hoy) por varias razones:

1.      Por un lado su falta de conocimientos hace que use mal las herramientas, en general infrautilizándolas y perdiendo un montón de tiempo al cabo de día por ello.

2.      Por otro lado, todo ese tiempo malgastando es tiempo que alguien tiene que pasar esperando o se transforma en trabajo extra para otros compañeros (por baja productividad o control de daños).

3.      La frustración que produce usar mal las herramientas lleva al usuario a estar descontento con las herramientas y eso genera una carga negativa a día a día que puede sumarse a otras cosas para generar un mal ambiente de trabajo.

4.      La lentitud y complejidad extra añadida al trabajo por un mal uso de la herramienta, suele  pasar factura a la concentración del trabajador, empeorando sus resultados.

5.      La imagen de la tecnología y los cambios, se ve empañada a ojos del usuario por todo lo anterior, generando una animadversión a la tecnología y el cambio. Algo que a la larga puede matar a una empresa o industria al completo.

Por si todo esto no fuera ya bastante malo, resulta que la llamada brecha digital solo se amplía con el tiempo y llega un punto en que se hace tan grande que tratar de superarla uno mismo cuesta mucho más de lo que podemos asumir, en particular en condiciones de estrés y negatividad como las que enumeraba antes. Y en cuanto a confiar en terceros…  reconozcámoslo: la mayoría de los cursos de formación tecnológica tienen mucho de estafa (ofertas de pocas horas concentradas, malos docentes, programas rígidos…) o un desastre por falta de tiempo (RRHH contratando basurilla y presionando para abaratar algo con que llenar el expediente).

Es por todo esto que el gap tecnológico, la brecha no tanto digital como tecnológica, es tan peligrosa: provoca problemas reales, reduce la productividad, aumenta con el tiempo, se contagia a su alrededor y no existe una solución definitiva para ella.

Así que ahora que sabemos qué es y cómo nos afecta, preguntareis “¿cómo arreglamos este gap, este abismo de conocimientos que está cargándose la viabilidad de mi empresa?” La respuesta es, en mi opinión, que no se puede resolver, solo podemos tratar de minimizar el problema. Y para minimizarlo, al margen de reconocerlo en nosotros (sí, todos lo tenemos, no se libra ni Dios) y en los demás, debemos tratar de atacarlo a la mínima oportunidad: si vemos que nuestros compañeros desconocen algo o realizan tareas que debería estar realizando una máquina, debemos acercarnos y ayudar con ello. Se requieren también paciencia, curiosidad y humildad para reconocer nuestra propia ignorancia y ocasional estupidez. Y se requiere una voluntad de equipo para tratarla entre todos en el día a día, a pesar del estrés, los roces y los humos de cada uno de nosotros. Pero sobre todo, creo que se requiere valor y asertividad para cuestionarlo todo (independientemente de la jerarquía) y disentir públicamente.

¿Difícil? Sí. ¿Incómodo y desagradable en muchos casos? Desde luego. Pero la alternativa dada la velocidad de los acontecimientos, es el fracaso a medio y largo plazo. Y si no, que se lo digan a la industria musical (barrida por iTunes y el P2P), la industria del cine (barrida por Megaupload y los torrents) o la industria editorial (barrida por Amazon y los ebooks) entre otras afectadas por no tener un marco de conocimientos adecuado sobre la tecnología y las herramientas.

Lecturas relacionadas MUY recomendables: Philip Zimbardo, Gerd Gigerenzer, Usuarios del siglo XXI, Robert J. Stenberg.

Libro: Nikola Tesla. El genio al que le robaron la luz

Título: Nikola Tesla. El genio al que le robaron la luz
Autor: Margaret Cheney
Editorial: Turner Publicaciones SL

No recuerdo exactamente por qué elegí este libro, creo que se debió a una mezcla entre el recuerdo de la película “El Truco Final (El Prestigio)”, una recomendación de Microsiervos, el recuerdo de los Tesla Coil de “Command and Conquer” y poco más. Pero ha sido toda una experiencia.

Nikola Tesla era un genio, un vendemotos, un genio (bis), un perfecto caballero, un idealista, un genio (bis 2), dio a luz al siglo XX (y XXI por lo que estoy viendo), una figura trágica, y al final de su vida parece que le dio un punto de delirio (aunque con Tesla nunca se sabe, puede que no fuesen delirios sino que fuesen otras predicciones que se compruebe a largo plazo). Pero por encima de todo creo que fue un inspirador. Grandes personajes de la ciencia le rinden y rindieron homenaje, no solo por sus contribuciones a la ciencia y la tecnología, sino sobre todo a la inspiración que, en diferentes formas, les brindó para realizar sus propios descubrimientos a lo largo del último siglo.  Dudo que vuelva a existir en el futuro una figura semejante a este ingeniero sin título, y eso lo hace aun más valioso.

Tesla revolucionó la ciencia y la ingeniería de su época (finales del siglo XIX y principios del XX), pero su legado ha seguido presente hasta el siglo XXI y parece que va a seguir en boga al menos un par de décadas más con todo el tema de Fukushima, las guerras del petróleo, los coches eléctricos, las energías renovables, los drones de combate y el cambio climático. Era un visionario como no ha existido otro (o eso creo) y seguramente oigamos hablar de su legado (de nuevo) en las próximas décadas.

No me extenderé en enunciar los méritos de Tesla (hay listas y más listas al respecto), pero me gustaría señalar que algunas de las ideas de Tesla más extrañas, como la historia del oscilador mecánico, parecen merecer el ser tenidas seriamente en cuenta, como pudieron comprobar en Myth Busters (Cazadores de Mitos en España).

En cuanto al libro en sí, creo que es de gran interés leerlo, dado que la historia que cuenta es en gran parte un calco de lo que estamos experimentando en el presente: las crisis económicas, las guerras mundiales, las grandes fortunas, las guerras de tecnologías (procesadores, pantallas, redes, etc), las patentes (Nokia, Samsung, Apple, etc), la inercia industrial, las grandes ferias de tecnología (E3, Simo), los empresarios e inventores estrella (Jobs, Gates, etc)… todo lo que vemos ahora en el presente de las telecomunicaciones, los Googles, Apples y Microsofte, es una nueva versión de la vieja historia que cuenta el libro. Creo que se puede aprender mucho del mismo en sentido práctico.

Para terminar, una advertencia y una recomendación: si se quiere que aumente la matriculación en carreras de ciencias, la lectura de esta biografía debería ser lectura obligada en las escuelas de todo el país. Y la lectura de El Plan Maestro, trae inevitables paralelismos entre las armas reales y fantásticas de los nazis y las ideas de Tesla para diversas armas.

A continuación, algunos extractos del libro que me parecieron interesantes, aunque recomiendo MUCHISIMO el libro completo.

Unos cuantos empresarios, sobre todo de la competencia, presentaron varias demandas contra las patentes adquiridas por Westinghouse, alegando que sus inventores se habían adelantado a Tesla. Se iniciaron pleitos […] Tales acciones legales lograron su objetivo: confundir al público. Hubo incluso ingenieros que nunca entendieron la razón de que el de Tesla fuese el sistema casi universalmente adoptado.

[…]

Coffin [hablando con Westinghouse] le puso al tanto de la “tremenda bajada de precios que había provocado” para “dejar fuera de combate” a otras empresas electricas [dumping]. Lo más importante, le aconsejó en confianza, era disponer antes que la competencia de un negocio en marcha […] “Los usuarios no pondrán reparos en pagar la tarifa que se les reclame, porque no tendrán la posibilidad de cambiar de sistema” [como los sistemas incompatibles y cerrados de hoy día]. Coffin le había intentado convencer también de las ventajas de recurrir a la “mordida” [soborno, regalos]. En este sentido, le indicó a Westinghouse que debía incrementar el precio que cobraba por la iluminación urbana de seis a ocho dólares […] y así untar con dos dólares a concejales y políticos de distinto pelaje sin perder ni un centavo de los beneficios [hoy día se mete a los ministros en puestos de consejeros de las grandes empresas de energía].

[…]

El país [EEUU] estaba sumido en el desastre provocado por los bancos en quiebra, el cierre de empresas y el paro. El pánico de 1893 atenazaba a humildes y poderosos por igual. Desde el punto de vista político, lo más atinado era dar con algo para que la gente se olvidase por un instante de la perspectiva de hacer cola en los comedores sociales [como con la crisis de 2008 a hoy]

[…]

Según el propio Tesla, el mecanismo solar que había ideado era tan sencillo que, si lo explicase, otros podrían robarle la idea, patentarla y disponer así de un bien de todos “que quiere ofrecer al mundo como un regalo”. [Luego se describe, supongo en base a lo que observó Chauncey McGovern de Pearson’s Magazine] …un enorme cilindro de cristal grueso, rodeado de espejos recubiertos de capas de amianto que refractaban la luz del sol en el cilindro de cristal. El cilindro siempre estaba lleno de agua, tratada mediante un proceso químico secreto que, según el inventor, era la única complicación que presentaba el sistema.

[…]

Al igual que Tesla, Kelvin [Lord Kelvin] defendía a capa y espada que había que desarrollar las energías eólica y solar y dejar de derrochar el carbón, el petróleo y la madera. En su opinión, urgía instalar molinos de viento en las azoteas de todos los edificios, que generasen energía suficiente para mover ascensores, bombear agua, refrescar las casas en verano, o caldearlas en invierno. Edison, sin embargo, no estaba de acuerdo con sus eminentes colegas: sostenía que habrían de pasar “más de 50.000 años” antes de que se hiciera realidad la tan temida escasez de recursos fósiles.

[…]

[Edison hablando sobre los laboratorios de investigación aplicada] “No seguimos un sistema, ni hay normas impuestas, pero sí un buen montón de chatarra”, y los inventores que pasaban las horas día y noche en torno a aquellos enormes montones de chatarra eran quienes siempre acababan por dar con algo. Eso sí, no mencionó que sus equipos se referían al laboratorio como el “estercolero”.

NOTA MUSICAL:

Una banda sonora recomendada par leer esta biografía de Tesla, podría incluir lo siguiente:

  1. Alicia en el país de las maravillas de Danny Elfman
  2. BSO de Doctor Who 3ª y 5ª temporada, para la BBC.
  3. BSO de Torchwood de la BBC.
  4. Valerie de Dario Marianelli para la BSO de V de Vendetta.
  5. New element/Particle Accelerator de John Debney para la BSO de Iron Man 2.

Película: Startup.com

Título: Startup.com
Año: 2001
Tipo: Documental
Idioma: Inglés (EEUU) subtitulado al español.

Curiosa película. Narra en forma de documental, la creación de una empresa de Internet en los Estados Unidos antes de la crisis de las puntocom en el 2000 y su caída tras esta.

En los créditos finales (posible spoiler, pero es un documental, así que…) dan alguna información que supongo que dará una mejor idea del “argumento”, cito una parte a modo de epitafio de la empresa:

govWorks
Mayo 1999 – Diciembre 2000

Reunió fondos por valor de 60 millones de dólares.
45 ciudades internacionales contrataron sus servicios.

Ganaron el contrato de las multas de aparcamiento de Nueva York

En resumen se trata de un buen relato de la historia de una puntocom típica, con dos socios fundadores, Kaleil y Tom y se parece en muchos puntos (socios, desarrollo, problemas…), a una empresa en la que trabajé hace unos años y que siempre recordaré con cariño como la empresa en la que más aprendí sobre el trabajo, la tecnología, y el estrés, por qué no decirlo.
Esta película bien podría ser de visionado obligatorio para cualquier interesado en montar una empresa de software o trabajar en una joven startup de terceros, ya que se aprende mucho más de los errores que de los aciertos, pero si los errores son ajenos, mejor.

PD: Para saber más sobre errores en proyectos de software y empresas, recomiendo totalmente leer el artículo de Coding Horror: The only truly failed project.

Libro: Reglas para revolucionarios

Título: Reglas para revolucionarios
Autor: Guy Kawasaki
Editorial: Martínez Roca

Este libro lo empecé motivado por la buena sensación que me transmitió Kawasaki en “El arte de empezar“. Se trata de una obra anterior del mismo autor, tan anterior como que la separan 6 años en la edición española. Todo un abismo en cuestión de tecnología, pero que a nivel de marketing y de proyectos empresariales son apenas un suspiro.
El espíritu de ambos libros es esencialmente el mismo: transmitir la experiencia de Kawasaki en sus diferentes empleos de responsable de marketing y en su faceta de empresario. Aunque posiblemente debido al tiempo transcurrido, se nota que este libro está peor estructurado, abusa de historias ajenas y resulta más disperso y “agitador publicitario” por lo que aunque útil, diría que se trata de una obra peor, o como podría decir el propio Kawasaki, un prototipo o versión inicial, aunque también útil para emprendedores, autónomos o cualquiera que forme parte de un proyecto empresarial, especialmente (que no exclusivamente) de perfil PYME y del ramo de la publicidad o ventas.
En resumidas cuentas se podría decir que este libro está más orientado a ilusionar y vender que “El arte de empezar” y como en este último, hay tanta información que sería injusto hablar más sobre el mismo y resulta mucho más práctico citarlo o directamente leerlo. Allá voy:

“Es un modelo agotado […] el típico trabajo de oficina donde el empleado está atado, no puede crear, no puede sentirse protagonista de nada y no es productivo porque termina aprendiendo todos los vicios habituales para no hacer nada. No puedes pasarte quince años de tu vida viendo la misma cafetera, yendo al mismo lavabo y teniendo los mismo compañeros. En realidad, como trabajador tienes una vida útil de unos dos años para una empresa, antes de adoptar todos los vicios de la rutina. Por eso es positivo trabajar por proyectos, porque siempre sientes el desafío, la novedad”. De paso, es una forma de tomar las riendas de la propia carrera profesional, que no queda en manos de un empleador que tome la decisión de ascender o no a un empleado, sino en las del trabajador mismo, que decide en qué proyectos se involucra de acuerdo con sus expectativas e intereses.

[Sobre un estudio de mercado sobre el radiocasete portátil MovingSound] En las dinámicas de grupo la inmensa mayoría de los adolescentes se decantó por el amarillo. Finalizada la evaluación, Philips agradeció su participación regalándoles un MovingSound. En el exterior de la sala de pruebas colocaron una pila de radiocasetes amarillos y otra de negros. Casi todos los adolescentes se llevaron un aparato negro.
Se trata de un excelente ejemplo del siguiente principio: “No preguntes, limítate a observar”.

¿Alguna vez has visto el informe de un consultor en el que recomendara soluciones ajenas a su campo de experiencia?

Richard Feynman explica la célebre anécdota de cómo llevó a cabo su investigación de la explosión del Challenger. Se reunió con los técnicos que se ocuparon del transbordador mientras el resto del comité investigador recibía información desinfectada y servida en bandeja de manos de los encargados del proyecto.

Si se quejan, los clientes siguen dispuestos a seguir tratando contigo. Cuando dejan de quejarse debes empezar a preocuparte.

Trabajar y generar trabajo

En el GQ de este mes me topé con un reportaje sobre Amancio Ortega, fundador y presidente del grupo Inditex, más conocido por los nombres de sus empresas Zara, Pull and Bear o Bershka entre otros, y conocido  por ser uno de los hombres más ricos del mundo, el 22 del top de World’s Billionaires y catalogado como “fortune: self made”.

Siempre me ha gustado mucho ver como un español, sin armar revuelo ni exigir dinero público puede montar algo como Inditex, generando todo el empleo que ello supone.

Lo que me llamó la atención del artículo fue lo siguiente:

[…] este personaje, nacido en un pequeño pueblo de León, que dejó de estudiar a la edad de 13 años porque escuchó en una tienda de ultramarinos cómo a su madre no le fiaban más dinero para adquirir lo necesario para comer. En ese instante decidió que aquello no le volvería a ocurrir a su familia.

Me parece importante tener muy presente a este tipo de personas, que como muchos otros autónomos y empresarios (de los de verdad, no los estafadores 2.0 o similares) españoles, ha levantado algo de lo que comer y con lo que dar de comer a otros, y en el caso de Ortega, en plena postguerra. Y me parece importante tenerlo en cuenta en esta NoHayCrisis, viendo el número de funcionarios que tenemos y la Generación Porlacarabonita de la que por edad formo parte, si es que queremos progresar como país y como sociedad.