Libro: Salir del abismo

abismo

Título: Salir del abismo
Autor: Seth Godin
Editorial: Granica

Libro pequeño, de generosos márgenes y apenas 140 páginas que se puede consumir en una tarde o en un par de días de lectura ligera. Era una elección obvia cuando vi el título tan sugerente, y porque llevo tiempo pensando en el tema de la dispersión de esfuerzos como problema y en la necesidad de abandonar cosas sin futuro para poder centrarme en temas más importantes.
El mensaje del libro es bastante concreto y simple: abandona lo que no funciona y concéntrate en lo que sí puede funcionar aplicando más esfuerzo o persistencia.
Dicho así parece una tontería pero es algo importante y es extremadamente fácil olvidarlo y un libro corto puede es suficiente para volver a ponerlo sobre la mesa.

Algunos conceptos interesantes son las curvas de abismo, arrecife y callejón sin salida:

  1. El abismo puede ser demasiado grande para cruzarlo con los recursos disponibles (tiempo, dinero…) pero es el mismo abismo el que nos protege de otros competidores y nos da el éxito, es más cualquier competidor tenderá a ensanchar el abismo una vez que lo haya cruzado.
  2. El callejón sin salida es una curva casi plana, da igual lo que hagamos, ni mejora ni empeora.
  3. El arrecife siempre mejora, de forma constante pero al final se viene debajo de forma rápida. Es importante detectar donde estamos en cada momento para saber cuando abandonar o continuar de forma meditada.

Tres preguntas que el autor sugiere hacer antes de renunciar son:

  1. ¿Estoy sucumbiendo al pánico? Nunca renuncies en estado de pánico, espera a que el momento duro haya pasado y ha haber recuperado la calma antes de tomar la decisión de renunciar. Es más, decide de antemano en qué condiciones vas a renunciar, de modo que tengas una decisión no afectada por las circunstancias de un mal día o mes. Observa la renuncia como una decisión estratégica y tenla planificada desde el inicio. Ten perspectiva.
  2. ¿A quién estoy tratando de influenciar? Es diferente si tratamos con una persona a si lo hacemos con un mercado. La primera tenderá a hacer el abismo más ancho con cada interacción mientras que el segundo tenderá a hacerlo más estrecho. Es decir, renuncia rápido a convencer a una persona pero insiste mucho cuando quieras vender un producto a un mercado (diferentes personas).
  3. ¿Qué tipo de progreso mensurable estoy logrando? Solo puedes estar en tres estados para cualquier objetivo: avanzando, parado o retrocediendo.

Quizá es un libro que interesará a quienes no estén a gusto en su actual empleo, proyecto o hobbie. Es fácil aplicar lo que comenta el autor a casi cualquier ámbito, solo tienes que tener ganas de mejorar en algo.

Como citas para el recuerdo dejo algunas, con mención especial al Transbordador Espacial de la NASA que finalmente fue cancelado y reemplazado por cohetes Falcon de SpaceX, más baratos, rápidos seguros y mucho más chulos:

Numerosas organizaciones se cercioran de cumplir con todos los requisitos -tienen servicio al cliente, una recepcionista, una ubicación conveniente, un folleto, etc.-, pero todo ello es mediocre. Por lo general, los clientes escogen a otro: su competencia. Eligen a los competidores que no tienen un rendimiento óptimo en algunas áreas, pero que son excepcionales en las que interesan.

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El secreto de las organizaciones exitosas es la renuncia estratégica. La renuncia reactiva y la renuncia en serie son la ruina de quienes luchan por conseguir lo que quieren (pero no lo logran). Eso lo hace la mayoría de las personas. Se dan por vencidas cuando el reto se vuelve doloroso y perseveran simplemente por no molestarse en renunciar

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¿Para qué vender una división de miles de millones de dólares que está obteniendo felizmente beneficios y ocupando el puesto número 4 en participación en el mercado? Fácil: porque distrae la atención de la gerencia. Absorbe recursos, capital, enfoque y energía, y, sobre todo, le dice al personal de la organización que está bien no ser el mejor del mundo.

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Las personas esforzadas y motivadas encuentran en la diversificación un desahogo natural para su energía y entusiasmo. La diversificación parece ser el camino correcto. Ingresar en un nuevo mercado, solicitar un empleo en un área nueva, practicar un nuevo deporte. […] Sin embargo, el verdadero éxito lo obtienen quienes se obsesionan.

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Es fácil y divertido empezar a construir algo en el garaje de casa. Es difícil y costoso comprar un molde de inyección, diseñar un circuito integrado o prepararse para producir a gran escala. El tiempo, el esfuerzo y el coste de prepararse para una producción a gran escala crean el abismo. Este mantiene bajo el suministro de productos y aísla y protege a quienes tienen el coraje suficiente para invertir en producción a gran escala.

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El transbordador espacial es un callejón sin salida, no un abismo. Cuando los expertos argumentan a favor del transbordador, no dicen: “Debemos seguir haciendo esto porque con el tiempo va a ser más seguro/barato/productivo”. La única razón por la cual el transbordador existe todavía es que nadie ha tenido el coraje de cancelarlo. No hay razón alguna para seguir invirtiendo en algo que no va a mejorar.
De hecho, si canceláramos el transbordador, crearíamos una necesidad urgente de reemplazarlo. La no existencia de una forma para llegar al espacio nos forzaría a inventar una nueva alternativa, mejor y más barata.
Entonces, ¿por qué no lo cancelamos? ¿Por qué no renunciar a él? Por la misma razón de siempre: porque día tras día es más fácil seguir con algo a lo que estamos habituados, que no altera mucho las cosas, que no hace daño.

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[De la Declaración de Independencia de Estados Unidos] “la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a mejorar su situación mediante la abolición de las formas a las cuales está habituada”.

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La respuesta más habitual al abismo es optar por la seguridad. Realizar el trabajo ordinario, hacer una labor sin tacha, una tarea irreprochable. Cuando afrontan el abismo, casi todas las personas aguantan e intentan seguir la vía promedio hacia el éxito.

Nota curiosa: Toda la redacción, edición y publicación de este post se ha hecho en un par de viajes en trenes Avant a 200 km/h con Tablet, móvil para la conexión y teclado Bluetooth.

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Paradigmas de organización y estrategias de rentabilidad

Hace un par de días estuve consultando (en papel) el “Manual de la sociología del trabajo y de las relaciones laborales” (H.-D.Köhler y A. Martín Artiles) donde me topé con un capítulo titulado “Paradigmas de la organización del trabajo” que llamó especialmente mi atención.

En el capítulo se habla de diferentes paradigmas, entre ellos “taylorismo” y “lean”, muy relacionado con el mundo de la fabricación industrial y las cadenas de montaje pero también con el desarrollo ágil de software.

El libro es descriptivo, no prescriptivo, es decir: solo enumera, describe y comenta contexto, ventajas y críticas de los diferentes paradigmas y sus implementaciones. Pero aun así me ofreció una visión diferente de la que solemos ver en talleres y charlas de desarrollo ágil. Una visión más coherente con la realidad de los equipos que he conocido.

Algunas de las cosas que se comentan son:

  1. Que “ninguno de estos modelos ha funcionado según ‘el libro de texto’ de las escuelas de negocio, ni siquiera los casos de Ford, GM o Toyota”. Esto cuadra con la discusión sobre si hay que adaptar Scrum a la organización/equipo o si no funciona porque “no se está haciendo Scrum de verdad”. En la realidad ningún paradigma se ha seguido de forma “pura”, sino en formas híbridas para adaptarse al contexto.
  2. Las metodologías “lean” derivaron en un ultra-taylorismo. Aun peor que el taylorismo al que pretendía sustituir, debido al control absoluto que establece a base de visibilidad y transparencia. Este control generó diversas críticas en los entornos industriales de los ’90 por el estrés que provocaba en los trabajadores. Cuadra con el sobre nombre de “Hacienda Scrum” que he llegado a oír: Scrum vista como esclavos recogiendo algodón de sol a sol, día tras día.
  3. Existe otro paradigma (el último que comenta) denominado “sistema de producción reflexivo”, también llamado Volvoismo o Kalmarismo por la empresa (Volvo) y lugar (Kalmar) en que nació: la planta Volvo-Udevalla. Al parecer quedó solo en un experimento por diferentes motivos, entre los que están las operaciones contables en que se le imputaban costes ajenos (un clásico de muchas empresas). Al parecer los equipos eran muy autónomos, permitían una flexibilidad enorme en la producción y se asemejaban más a talleres “neoartesanos” que a naves industriales. Un modelo no exento de críticas en cualquier caso.
  4. Se pueden distinguir paradigmas de organización en función de sus “estrategias de rentabilidad”, es decir: según como buscas ganar dinero tiendes a organizar las cosas de una u otra forma. Una empresa que gana dinero por volumen (paradigma fordista) o por reducción de costes (paradigma toyotista), harán cosas diferentes y le irá mal aplicando cualquier otro paradigma. Esto cuadra muy bien con mi experiencia y sé que sin entender esto es fácil aplicar cosas que dañarán a la empresa.
  5. Parece claro que el éxito o fracaso de cualquier organización depende de muchos factores y el paradigma que emplee puede ser tanto una consecuencia como una razón de éxito o fracaso. Los contextos en que se mueven las organizaciones cambian constantemente. La política, el mercado laboral y el estado de la economía influyen y condicionan completamente los resultados y la evolución de las empresas.

Un libro interesante. Como mínimo para consultar algún que otro capítulo.

Para terminar, he generado una hoja de cálculo para tener a mano la matriz de comparación que contiene, sobre paradigmas y estrategias. Porque espero poder darle uso tarde o temprano, pero igual alguien más quiere echarle un ojo:

Paradigmas de organización y estrategias de rentabilidad

Libro: El despertar de la PYME

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Título: El despertar de la PYME.
Autor: Carlos Delgado Zarco.
Editorial: Carlos Delgado Zarco.

Explicar porqué cogí este libro es complejo, así que simplemente diré que me interesan las empresas, los procesos y los productos. Y siento un gran respeto por las PYMES y los autónomos. Y este libro trata sobre ellos aunque sea para vender formación de Level UP. Vender no es nada malo de hecho es algo bueno para cualquier PYME, pero pienso que hay que ver el libro como una parte de un proceso de transformación más largo y que requiere de tiempo y dinero.

Las 27 historias (más 1 la del autor) que Carlos Delgado incluye están orientadas a inspirar el crecimiento de las personas en el ámbito profesional. Creo que son buenas y cumplen su objetivo, aunque soy de los que piensan que solo se puede convencer a quien ya está convencido. De todos modos, si te sientes estancado en tu vida profesional, tienes una empresa o quieres conocer historias personales sobre ellas, este libro debería resultarte interesante. Además es extremadamente fácil de leer.

Incluyo aquí mi resumen y notas de cada capítulo para poder recordarlos en el futuro, pero el verdadero valor del libro es el de las historias que cuenta. Son inspiradoras y sirven de ejemplo para demostrar que se puede hacer lo que no creemos posible. Ah y cada historia incluye datos de facturación de la empresa y empleados, lo que ayuda a ver las cosas con perspectiva.

Ahí van las notas:

  1. No esperes actos de fe porque el cliente no es creyente. José Luis Guzman. ReforHabit. Tuvo que hacer algunos cambios para que la gente confíase en sus propuestas. Añadir los rostros de la gente de la empresa, hacer la propuesta atractiva, incluir una “bio” de la empresa…
  2. El tiempo ni se crea ni se destruye, solo se aprovecha o se desperdicia. Sarah-Jane Anthony. Smartenglish Creative Language School. Tener muy claros tus objetivos para poder dedicar todo el tiempo a ellas en lugar de a cosas menos importantes. 4 horas diarias pensando en el negocio. Mantener la cabeza clara con un equilibrio entre la vida personal y la laboral.
  3. O consigues una venta o te venden un motivo por el que no compran. Laureano Pérez-Andujar. Enerluz. Centrar la venta en el comprador, no en el producto. Menos datos técnicos y más estética, garantías y sencillez. Emplear los “fracasos” para obtener feedback y mejorar la siguiente oferta.
  4. Rompe las reglas del mercado antes de que el mercado te rompa a ti. Inma Sánchez. La Pastora. Todos los productos pueden evolucionar de formas muy creativas, como el pimentón de La Pastora hizo (caviar de pimentón, café de pimentón…). Lo extraordinario llama la atención. Cambia lo que ofreces, hazlo de forma creativa. Como mínimo llamarás la atención, aunque vendas más de lo mismo.
  5. Estás diseñado para acumular basura mental. Tira de la cadena. Ángel Díez. SoundAndL. Un grave accidente nos muestra que lo creemos y pensamos nos limita y que la práctica de cualquier cosa nos hace mejores en ello.
  6. Se te conceden 3 deseos: que tu talento genere los ingresos para vivir la vida que deseas. Antonio Hernández. Libera tiempo para hacer lo que te apasiona y vende experiencias, no horas o personas. Y haz un plan de negocio por dios.
  7. Negocia por sistema, por mucho que lo temas. Javier Santías. Farmacia Santías. Todo es negociable. Encuentra a la persona que decide y trata de obtener un buen trato para ambos. Y controla tanto lo que entra en caja como lo que sale (ventas vs gastos).
  8. La primera venta es como el primer beso: si triunfas, vendrán muchos más. Gustavo Amorós. Librería Puzzle / Summum Consulting. “El negocio ha de tener dos estrategias diferenciadas […] Por un lado, la creación de visibilidad y captación de clientes. Por otro, la fidelización y el aumento de la frecuencia de consumo.” Y hay que mover el culo en ambas.
  9. Que un lingote de oro no te impida ver la mina de diamantes. Jorge Juan Ortiz. Beltá Frajumar. Identifica a tu cliente ideal, entiende sus deseos y necesidades y obtén margen de él. Y después trata de ver cómo acceder a más y mejores clientes y mercados. Normalmente tendrás que evolucionar tú y tu negocio para hacerlo posible. No te límites a hablar con el cliente. Conecta con el. Entiéndele.
  10. No vivas lo que te suceda. Haz suceder lo que quieras vivir. Ramón Sánchez Paco. One Telecom. Sal a vender y hazlo de forma metódica, con un plan a largo plazo. Usa los medios a tu alcance, como Internet.
  11. La gente no compra productos o servicios, sino la emoción que les provoca. Antonio García. Santa Cruz Arquitectos. Vende emociones. El producto es una décima parte de importante que las emocione positivas que produzca.
  12. Tus ingresos no dependen ni de lo que dices ni de lo que sabes. Dependen de lo que haces. Andrés García. Relaciones Profesionales Estratégicas SL. Menos hablar y más actuar. Enfrentarse al miedo, definir objetivos y dividirlos en tareas.
  13. Reacción en cadena: antes de la venta física, se produce la química. Maria Ángeles Carnicero. Limpiezas Poniente. Sorprende o asusta para captar la atención. Genera deseo en el cliente, conecta con él de forma positiva, de persona a persona. No se trata de las características del producto sino de los resultados positivos que generará.
  14. Haz de tu negocio una máquina de generar dinero… ¡sin que tú estés en él! Raúl Sanchís. Turcafi2006 SLU y TODO Raúl Sanchís. Trabaja para tu negocio, no en él. Intenta ser prescindible, que funcione solo. Intervén solo cuando quieras que vaya mejor o si es imprescindible (debería ser en pocas ocasiones). Automatiza y delega, solo así puedes crecer (escalar), asegurar la calidad de tu producto o servicio y hacerte prescindible. Puede “automatizar” con procedimientos, videos… pero revisa las cosas de nuevo de vez en cuando para adaptar y mejorar.
  15. Convierte a tu equipo en la locomotora de tu cambio. Carlos Soler. Embasana. El trabajo lo hacen personas y las personas necesitan ciertas cosas como comunicación y reconocimiento. Delegar es clave si quieres crecer y para eso se necesita confianza. Algunas cosas concretas pueden ayudar, como: 1) reunión semanal de hora y media con todo el equipo para hablar de problemas, éxitos, resultados…; 2) cualquier persona del equipo debe poder hablar de lo que necesite (personal o profesional) cada día al menos durante una ventana de tiempo; 3) como líder pregunta a las personas como están, si están contentos, obtén feedback con frecuencia.
  16. Tu problema no es la competencia sino la falta de competitividad. Francisco Javier Martín. DecoElx. Comunicar es esencial para que te compren. Los posibles compradores necesitan conocerte para poder comprarte. Hay diferentes formas y canales y los resultados son modestos pero tienes que hacerlo si quieres vender.
  17. Las personas son como un iceberg: lo que ves es mucho menos de lo que no ves. Rocío Vargas. Vilcabamba Tours. Lastre emocional: en lugar de enfrentarnos a los traumas emocionales, los escondemos. Y nuestra mente retuerce la realidad para evitar conectar con ese dolor. La rabia y el rencor nunca van a ayudarte a salir adelante y mejorar. Rodéate de gente buena, que te aporte algo positivo emocionalmente y acepta a las demás por tu propia salud mental. De una forma u otra cada persona trata de hacer lo mejor siempre, pero los contextos y las experiencias de cada persona son diferentes por lo que no los entendemos.
  18. Sorprende, impacta, molesta… y luego pregunta. Luis Iglesias. Look & Find y otras. Para innovar se necesita mucho conocimiento. No se puede gustar a todo el mundo pero es mejor recibir críticas que ser invisible; y es mejor hacer cosas y equivocarse que quedarse parado.
  19. El éxito no está en la idea, sino en la ejecución de la idea. Rocío Márquez. Casaturis. La persona detrás de un negocio es la que hace a diferencia. Por eso Casatauris, a pesar de ser un Airbnb, funciona. La ejecución de Rocío es diferente, innovadora frente a la startup y por eso funciona.
  20. Hazte íntimo amigo de los números. Es cuestión de confianza. Ana Bardají. Siete Semillas. Mide todo, usa los números para averiguar cómo va tu negocio y como tienes que gestionarlo. Es lo único que te permitirá mantener el control.
  21. El día que entiendas que lo malo, lo bueno y lo regular es 100% tu responsabilidad, tu vida cambiará. Alejandra Payá. Yeclaweb. No achaques a causas externas tus problemas, la responsabilidad de cambiar tu propio entorno es completamente tuya. Auto-engañarse es fácil y cómodo pero te mantendrá en un hoyo.
  22. La llave del crecimiento ilimitado: capta nuevos clientes a mayor ritmo del que los pierdes. Marcos Pareja. Runner Soul. Tienes que captar clientes porque siempre perderás algunos largo plazo. Y para ello tienes que ir a donde esté y conocerle a lo largo del tiempo. Así además podrás adaptarte a su demanda.
  23. Objetivo liquidez: tu negocio no existe para vender ni para facturar, existe para ganar dinero. Pablo Soler. Maza Grupo. En cualquier negocio necesitas liquidez. Para ello: 1) desarrolla un buen equipo, 2) automatiza procesos para ahorrar tiempo y dinero, 3) usa indicadores para gestionar y 3) maximiza la liquidez para poder invertir (tener libertad y crecer).
  24. Los placeres externos no llenaran nunca el vacío interior. Mayte Romero. Mayte. Como interpretamos y reaccionamos a los elementos (de personas o situaciones) depende de nosotros. Como lo tomemos y gestionemos es responsabilidad nuestra, al igual que de con quien y cómo pasamos el tiempo. Ser nosotros mismos y no otra persona, una máscara, es la única forma de ser feliz.
  25. Lleva a tu cliente hasta el orgasmo experiencial. Francisco Bernal. CaféLab. El producto es quizá lo menos importante de un negocio. El cliente consume experiencias y puedes conseguir generar una excepcional a base de pequeñas y constantes buenas experiencias a lo largo del proceso de venta, consumo y hasta pago. Eso sí, tiene que ser algo rentable y requiere tiempo más que dinero el conseguir estas mejoras.
  26. No vendas caviar a quien se alimenta de embutido. Alberto Oliver. Karamel Audiovisuales. Un negocio es un negocio, independientemente de las capacidades técnicas , idea, suerte o dinero que inviertas, necesitas entender cómo funciona un negocio para que este sobreviva y prospere. Un buen técnico y empleado metido a empresario necesita entender eso. Elige a tus clientes con cuidado y desecha a los que te generan pérdidas para poder invertir tiempo y energía en los que generan beneficios. Para ello debes conocer a tu cliente ideal y para eso necesitas datos personales o de empresa, dependiendo de quién sea tu cliente.
  27. Sé fiel a tu corazón. Él ya conoce el camino. Ana Cascales. Dear.Coach. Hacer algo que no te gusta y con lo que no estás de acuerdo no es forma de vivir. Busca lo que realmente te gusta y trata de fijarte objetivos para vivir alineado con tus necesidades y creencias.
  28. Tus resultados pasados y presentes no garantizan tus resultados futuros. Pon siempre el 100%. Carlos delgado. Level UP. No te duermas en los laureles. Siguen trabajando con cabeza cada día. Si no mejoras regularmente es que te has estancado.

Libro: El código del dinero

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Libro: El código del dinero

Autor: Raimon Samsó

Editorial: Ediciones Obelisco

Apunté este libro en mi lista de lectura tras la recomendación que hizo del mismo Andrés Pérez en su blog Marca Propia. Al acabarlo tengo sentimientos encontrados y aunque me parece muy útil, me siento manipulado. Si tuviese que compararlo a otro libro (de autoayuda o crecimiento personal, claro) sería el de Dejar de fumar es fácil si sabes cómo: manipulador, efectivo para quienes ya están convencidos y un gran negocio para su autor y editorial (más de 50 ediciones). Todos ganamos.

La primera parte del libro es brainwashing puro, pero necesario para conseguir el estado mental adecuado que permite asimilar el resto del contenido y cuyo objetivo declarado es que podemos montar nuestros propios negocios para alcanzar la libertad y felicidad. Y que necesitamos hacerlo cuanto antes.

La segunda parte es un conjunto de buenos y estructurados consejos para emprendedores. Algo parecido a El arte de empezar de Guy Kawasaky, y la parte más práctica con diferencia, aunque esté mezclados con algo de coaching/manipulación y auto-venta. Acaba dejando un buen sabor de boca y con muchas ganas de empezar a trabajar en construir un mejor futuro.

Quienes hemos visto como es la vida del profesional autónomo o de los pequeños negocios, sabemos que es necesario una actitud diferente a la estándar (la de funcionario, búsqueda de salario fijo, etc.) y gran cantidad de sacrificio. No todo el mundo está hecho para esa vida a lo pastilla roja de Matrix: libre y con una misión. Este libro puede ayudar a quienes estén dándole vueltas a dar el salto, pero será una pérdida de tiempo para quienes solo quieran estabilidad y seguridad.

Como nota curiosa del libro, es de agradecer que el propio autor menciona muchos consejos que él mismo toma (pueden comprobarse, no son “historias”), demostrando así que no se trata de un conjunto de ideas vacías, sino que al menos en su propio caso funcionan.

A continuación, algunos extractos del libro, aunque recomendaría leerlo en orden de principio a fin y dejo fuera propuestas prácticas algo más elaboradas por ser demasiado extensas para encajar como extracto.

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No importa a qué te dediques, producción o servicios, manual o intelectual, tu trabajo tarde o temprano se virtualizará, automatizará  o se subcontratará en donde cueste menos y se haga mejor. […] ¿Quién ganará más con todo esto? No te equivoques, no son las empresas, son también los consumidores (todos nosotros) al disponer de mejores bienes y servicios, a mejor precio.

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Los sistemas educativos estimulan a estudiar para tener un empleo, pero la buena formación financiera enseña a no necesitar un empleo.

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Tratar de evitar, o ignorar, los problemas financieros equivale a mantenerlos, porque los problemas no se resuelven por sí mismos.

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El buen inversionista invierte más tiempo que dinero. El mal inversionista sólo invierte dinero y poco tiempo en averiguar qué está comprando. Siempre me ha llamado la atención lo rápido que las personas colocan el dinero que tanto tiempo les costó ganar en lo que desconocen. Invierte más tiempo en aprender a invertir, e invierte menos dinero.

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Me encuentro con personas desajustadas con sus metas: desean un efecto pero detestan la causa [el precio y esfuerzo a pagar]. Como están desalineadas, no consiguen sus deseos y se sorprenden cuando afirmo que “querer” algo no sirve de nada, lo que vale es la acción disciplinada. Y lo que no vale es decirse “Bueno, ya lo haré algún día” porque ese día nunca llega.

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Cuanto mayor valor entregues, mejor te irá y menos le importará a tu empleador o cliente el precio que les pidas.
Si simplificas las cosas que para la gente son complejas, te ganarás muy bien la vida. Vamos, “harás dinero”. La regla es muy clara: entrega valor masivamente. ¿Hay algo nuevo en ello? ¡Nada! Y aun así suena a nuevo. […] Hay excepciones, claro, puede que sí entreguen un gran valor a la empresa y a los clientes pero que no sean justamente correspondidos, en ese caso no se están entregando a sí mismos suficiente valor porque no se dan la oportunidad de trabajar en otro lugar.

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Pregúntate (cada semana): ¿Qué puedo hacer para que mi producto o servicio sirva a más personas?
Tómate tiempo (cada mes) para pensar cómo puedes servir a diez veces más personas de las que atiendes en la actualidad (ya sea en tu empleo o en tu negocio). Cuando lo consigas, tu valor (como empleado o como profesional independiente) se habrá multiplicado.
Pregúntate (cada año): ¿Qué nuevo producto o servicio puedo suministrar que añada un valor masivo al mercado? Es de principiantes crear una oferta y después buscar su demanda, en el supuesto de que exista. Es empezar la casa por el tejado. No caigas en ese error. Sal ahí fuera y averigua qué problemas puedes resolver, o cómo podrías mejorar la vida de las personas en algún aspecto, y luego elabora tu propuesta.

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Me gustan las paradojas porque son el principio del cambio de paradigma. He aquí las tres paradojas del emprendedor:
1.- Para ganar dinero, olvida el dinero: céntrate en servir.
2.- Para triunfar, olvida triunfar: céntrate en disfrutar.
3.- Para actuar, olvida el resultado: céntrate en el proceso.

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¿Resultados o tareas? Yo lo tengo claro, ¿y tú? El emprendedor, el bueno al menos, no busca estar ocupado, persigue resultados. […] Por ejemplo, yo no escribí un libro (tarea), construí un best seller (resultado). ¿Ves la diferencia entre tareas y resultados? Ahora, sustituye las tareas de tu agenda por resultados (o al menos anótalos al lado de cada tarea) y verás cómo aumenta tu eficiencia.
Los resultados son importantes, las tareas suelen ser urgentes aunque no necesariamente importantes.

Documental: CodeGirl

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Título: Codegirl
Ficha IMDB: http://imdb.com/rg/an_share/title/title/tt5086438/

Hace unas semanas estuve viendo Codegirl, un documental en Netflix acerca de un concurso mundial de desarrollo de aplicaciones donde solo pueden participar equipos formados por chicas.

Se trata de un documental irregular y que al menos a mi no me enganchó demasiado pero que aun así resulta interesante desde el punto de vista de la igualdad de género, la ausencia de mano de obra en software, los concursos de apps y las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Uno de los momentos más memorables para mí se produce cuando uno de los equipos de desarrollo, chicas blancas, americanas de clase media en lo que parece un buen barrio, se da cuenta de lo mucho que contrasta su proyecto, (una app para evitar que los adolescentes borrachos tengan un accidente al coger el coche) respecto a la app de otro de los equipos en Europa del Este, que pretende facilitar el que la gente pueda localizar fuentes de agua potable. Se trata de dos mundos diferentes: uno donde el mayor problema es que los jóvenes tienen tiempo libre y dinero para obtener coches y alcohol en grandes cantidades. El otro es un mundo donde conseguir agua potable es difícil y consumirla peligroso.

La verdad es que me hay dos cosas que me dan cierta envidia tras ver el documental: la primera es ver personas altamente y motivadas llevando a cabo un proyecto que les apasiona. Ver a gente así de motivada y feliz con un proyecto es difícil hoy día, al menos en mi sector. La segunda cosa que me produce envidia es ver un equipo de personas con un montón de tiempo para llevar a cabo sus proyectos. Supongo que como adulto trabajador, padre y esposo esto será compartido por muchos otros.

Para terminar, la experiencia de ver este documental se hace interesante siendo, como yo, desarrollador de software y padre de una niña. Y me gusta ver que mi trabajo, tildado de friki en mi entorno (al menos tradicionalmente), se trata con normalidad, incluso como algo perfectamente femenino y con una dimensión social. Esto me hace pensar que quizá la próxima revolución en el mundillo del desarrollo no se deba a una nueva moda tecnológica, sino al cambio que provocará la inclusión de cada vez más mujeres en él.

 

El abismo

Como desarrollador con unos cuantos proyectos a mis espaldas, he llegado a identificar como uno de los problemas más importantes a resolver lo que llamamos “gap” tecnológico del usuario. ¿Qué este gap tecnológico? Pues se trata de la falta de determinados conocimientos tecnológicos (del usuario o cliente), que imposibilitan la comprensión y uso de un sistema.

Esta tierra de nadie, esta zanja en el camino a la solución tecnológica, puede ser de distintos tamaños, yendo desde la simple ignorancia de un pequeño truco o utilidad como puede ser el usar el TeclaControl+Fpara buscar palabras en un documento, o el TeclaWindows+escribirpara encontrar una aplicación en sistemas Windows 7/8, a algo mucho más profundo y peligroso como puede ser la total falta de conocimientos no ya en informática (que al fin y al cabo solo existe masivamente desde hace unos 50 años) sino la más completa ignorancia sobre qué es un automatismo, ordenador o máquina.

Con esto quiero decir que en casos leves es solución suficiente señalar al usuario dónde está un menú, o hacerle una demo de una funcionalidad nueva, pero en demasiadas ocasiones nos encontramos ante la ausencia del marco necesario para entender un carajo.

Este caso sería el del típico empleado que guarda toda su información en su ordenador local, y desconoce lo que es un fallo de hardware, una copia de seguridad, la naturaleza electromagnética de la información de su disco o RAM (volátil), las soluciones gratuitas de backup local y online, el valor de su información, etc…

Este tipo de usuarios puede ser un auténtico problema en entornos informatizados (cualquier oficina de más de 2 personas a día de hoy) por varias razones:

1.      Por un lado su falta de conocimientos hace que use mal las herramientas, en general infrautilizándolas y perdiendo un montón de tiempo al cabo de día por ello.

2.      Por otro lado, todo ese tiempo malgastando es tiempo que alguien tiene que pasar esperando o se transforma en trabajo extra para otros compañeros (por baja productividad o control de daños).

3.      La frustración que produce usar mal las herramientas lleva al usuario a estar descontento con las herramientas y eso genera una carga negativa a día a día que puede sumarse a otras cosas para generar un mal ambiente de trabajo.

4.      La lentitud y complejidad extra añadida al trabajo por un mal uso de la herramienta, suele  pasar factura a la concentración del trabajador, empeorando sus resultados.

5.      La imagen de la tecnología y los cambios, se ve empañada a ojos del usuario por todo lo anterior, generando una animadversión a la tecnología y el cambio. Algo que a la larga puede matar a una empresa o industria al completo.

Por si todo esto no fuera ya bastante malo, resulta que la llamada brecha digital solo se amplía con el tiempo y llega un punto en que se hace tan grande que tratar de superarla uno mismo cuesta mucho más de lo que podemos asumir, en particular en condiciones de estrés y negatividad como las que enumeraba antes. Y en cuanto a confiar en terceros…  reconozcámoslo: la mayoría de los cursos de formación tecnológica tienen mucho de estafa (ofertas de pocas horas concentradas, malos docentes, programas rígidos…) o un desastre por falta de tiempo (RRHH contratando basurilla y presionando para abaratar algo con que llenar el expediente).

Es por todo esto que el gap tecnológico, la brecha no tanto digital como tecnológica, es tan peligrosa: provoca problemas reales, reduce la productividad, aumenta con el tiempo, se contagia a su alrededor y no existe una solución definitiva para ella.

Así que ahora que sabemos qué es y cómo nos afecta, preguntareis “¿cómo arreglamos este gap, este abismo de conocimientos que está cargándose la viabilidad de mi empresa?” La respuesta es, en mi opinión, que no se puede resolver, solo podemos tratar de minimizar el problema. Y para minimizarlo, al margen de reconocerlo en nosotros (sí, todos lo tenemos, no se libra ni Dios) y en los demás, debemos tratar de atacarlo a la mínima oportunidad: si vemos que nuestros compañeros desconocen algo o realizan tareas que debería estar realizando una máquina, debemos acercarnos y ayudar con ello. Se requieren también paciencia, curiosidad y humildad para reconocer nuestra propia ignorancia y ocasional estupidez. Y se requiere una voluntad de equipo para tratarla entre todos en el día a día, a pesar del estrés, los roces y los humos de cada uno de nosotros. Pero sobre todo, creo que se requiere valor y asertividad para cuestionarlo todo (independientemente de la jerarquía) y disentir públicamente.

¿Difícil? Sí. ¿Incómodo y desagradable en muchos casos? Desde luego. Pero la alternativa dada la velocidad de los acontecimientos, es el fracaso a medio y largo plazo. Y si no, que se lo digan a la industria musical (barrida por iTunes y el P2P), la industria del cine (barrida por Megaupload y los torrents) o la industria editorial (barrida por Amazon y los ebooks) entre otras afectadas por no tener un marco de conocimientos adecuado sobre la tecnología y las herramientas.

Lecturas relacionadas MUY recomendables: Philip Zimbardo, Gerd Gigerenzer, Usuarios del siglo XXI, Robert J. Stenberg.

Libro: Nikola Tesla. El genio al que le robaron la luz

Título: Nikola Tesla. El genio al que le robaron la luz
Autor: Margaret Cheney
Editorial: Turner Publicaciones SL

No recuerdo exactamente por qué elegí este libro, creo que se debió a una mezcla entre el recuerdo de la película “El Truco Final (El Prestigio)”, una recomendación de Microsiervos, el recuerdo de los Tesla Coil de “Command and Conquer” y poco más. Pero ha sido toda una experiencia.

Nikola Tesla era un genio, un vendemotos, un genio (bis), un perfecto caballero, un idealista, un genio (bis 2), dio a luz al siglo XX (y XXI por lo que estoy viendo), una figura trágica, y al final de su vida parece que le dio un punto de delirio (aunque con Tesla nunca se sabe, puede que no fuesen delirios sino que fuesen otras predicciones que se compruebe a largo plazo). Pero por encima de todo creo que fue un inspirador. Grandes personajes de la ciencia le rinden y rindieron homenaje, no solo por sus contribuciones a la ciencia y la tecnología, sino sobre todo a la inspiración que, en diferentes formas, les brindó para realizar sus propios descubrimientos a lo largo del último siglo.  Dudo que vuelva a existir en el futuro una figura semejante a este ingeniero sin título, y eso lo hace aun más valioso.

Tesla revolucionó la ciencia y la ingeniería de su época (finales del siglo XIX y principios del XX), pero su legado ha seguido presente hasta el siglo XXI y parece que va a seguir en boga al menos un par de décadas más con todo el tema de Fukushima, las guerras del petróleo, los coches eléctricos, las energías renovables, los drones de combate y el cambio climático. Era un visionario como no ha existido otro (o eso creo) y seguramente oigamos hablar de su legado (de nuevo) en las próximas décadas.

No me extenderé en enunciar los méritos de Tesla (hay listas y más listas al respecto), pero me gustaría señalar que algunas de las ideas de Tesla más extrañas, como la historia del oscilador mecánico, parecen merecer el ser tenidas seriamente en cuenta, como pudieron comprobar en Myth Busters (Cazadores de Mitos en España).

En cuanto al libro en sí, creo que es de gran interés leerlo, dado que la historia que cuenta es en gran parte un calco de lo que estamos experimentando en el presente: las crisis económicas, las guerras mundiales, las grandes fortunas, las guerras de tecnologías (procesadores, pantallas, redes, etc), las patentes (Nokia, Samsung, Apple, etc), la inercia industrial, las grandes ferias de tecnología (E3, Simo), los empresarios e inventores estrella (Jobs, Gates, etc)… todo lo que vemos ahora en el presente de las telecomunicaciones, los Googles, Apples y Microsofte, es una nueva versión de la vieja historia que cuenta el libro. Creo que se puede aprender mucho del mismo en sentido práctico.

Para terminar, una advertencia y una recomendación: si se quiere que aumente la matriculación en carreras de ciencias, la lectura de esta biografía debería ser lectura obligada en las escuelas de todo el país. Y la lectura de El Plan Maestro, trae inevitables paralelismos entre las armas reales y fantásticas de los nazis y las ideas de Tesla para diversas armas.

A continuación, algunos extractos del libro que me parecieron interesantes, aunque recomiendo MUCHISIMO el libro completo.

Unos cuantos empresarios, sobre todo de la competencia, presentaron varias demandas contra las patentes adquiridas por Westinghouse, alegando que sus inventores se habían adelantado a Tesla. Se iniciaron pleitos […] Tales acciones legales lograron su objetivo: confundir al público. Hubo incluso ingenieros que nunca entendieron la razón de que el de Tesla fuese el sistema casi universalmente adoptado.

[…]

Coffin [hablando con Westinghouse] le puso al tanto de la “tremenda bajada de precios que había provocado” para “dejar fuera de combate” a otras empresas electricas [dumping]. Lo más importante, le aconsejó en confianza, era disponer antes que la competencia de un negocio en marcha […] “Los usuarios no pondrán reparos en pagar la tarifa que se les reclame, porque no tendrán la posibilidad de cambiar de sistema” [como los sistemas incompatibles y cerrados de hoy día]. Coffin le había intentado convencer también de las ventajas de recurrir a la “mordida” [soborno, regalos]. En este sentido, le indicó a Westinghouse que debía incrementar el precio que cobraba por la iluminación urbana de seis a ocho dólares […] y así untar con dos dólares a concejales y políticos de distinto pelaje sin perder ni un centavo de los beneficios [hoy día se mete a los ministros en puestos de consejeros de las grandes empresas de energía].

[…]

El país [EEUU] estaba sumido en el desastre provocado por los bancos en quiebra, el cierre de empresas y el paro. El pánico de 1893 atenazaba a humildes y poderosos por igual. Desde el punto de vista político, lo más atinado era dar con algo para que la gente se olvidase por un instante de la perspectiva de hacer cola en los comedores sociales [como con la crisis de 2008 a hoy]

[…]

Según el propio Tesla, el mecanismo solar que había ideado era tan sencillo que, si lo explicase, otros podrían robarle la idea, patentarla y disponer así de un bien de todos “que quiere ofrecer al mundo como un regalo”. [Luego se describe, supongo en base a lo que observó Chauncey McGovern de Pearson’s Magazine] …un enorme cilindro de cristal grueso, rodeado de espejos recubiertos de capas de amianto que refractaban la luz del sol en el cilindro de cristal. El cilindro siempre estaba lleno de agua, tratada mediante un proceso químico secreto que, según el inventor, era la única complicación que presentaba el sistema.

[…]

Al igual que Tesla, Kelvin [Lord Kelvin] defendía a capa y espada que había que desarrollar las energías eólica y solar y dejar de derrochar el carbón, el petróleo y la madera. En su opinión, urgía instalar molinos de viento en las azoteas de todos los edificios, que generasen energía suficiente para mover ascensores, bombear agua, refrescar las casas en verano, o caldearlas en invierno. Edison, sin embargo, no estaba de acuerdo con sus eminentes colegas: sostenía que habrían de pasar “más de 50.000 años” antes de que se hiciera realidad la tan temida escasez de recursos fósiles.

[…]

[Edison hablando sobre los laboratorios de investigación aplicada] “No seguimos un sistema, ni hay normas impuestas, pero sí un buen montón de chatarra”, y los inventores que pasaban las horas día y noche en torno a aquellos enormes montones de chatarra eran quienes siempre acababan por dar con algo. Eso sí, no mencionó que sus equipos se referían al laboratorio como el “estercolero”.

NOTA MUSICAL:

Una banda sonora recomendada par leer esta biografía de Tesla, podría incluir lo siguiente:

  1. Alicia en el país de las maravillas de Danny Elfman
  2. BSO de Doctor Who 3ª y 5ª temporada, para la BBC.
  3. BSO de Torchwood de la BBC.
  4. Valerie de Dario Marianelli para la BSO de V de Vendetta.
  5. New element/Particle Accelerator de John Debney para la BSO de Iron Man 2.