Disney, ciencia y exploración espacial

No suelo hablar del espacio (astronomía, astrofísica, cohetes…) en este blog. A pesar de ser algo que mi padre me contagió y muestro a veces, obviamente soy más un consumidor que un productor de contenidos fuera de mi campo. Por eso cuando vi Marte (2016), de National Geographic en Netflix, acabé buscando y recordando otros contenidos relacionados.

Incluyo en este post la lista para cualquiera que pueda estar interesado en conocerlos, disfrutarlos o usarlos para introducir a niños y niñas en la ciencia y la tecnología. Ahí va.

Marte, de National Geographic es una miniserie de 6 capítulos que narra en formato ficción futura unido a documental en el presente, la llegada de los primeros humanos a Marte y la construcción de una colonia permanente en el planeta.
Aunque la primera temporada está en Netflix, pueden encontrarse capítulos en español como este en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=X7UsCgy9B8c

Disney produjo una extraordinaria colección de videos en los años ’50 sobre diferentes temas como los proyectos de ir al espacio, la Luna y Marte, algo en lo que estaban trabajando tanto los EEUU como la extinta URSS. Todos ellos con científicos de acento extranjero como Von Braun y animaciones de época.

Disney Animated Educational Video Man in Space 1955

Disneyland – Mars and Beyond

Disney Education Animation – Man and the Moon (1955). Con von Braun apareciendo sobre el minuto 21.

Disney también produjo pequeñas películas sobre física y satélites de predicción y (futuro) control del clima.

Disneyland – Out Friend the Atom (1957)

Eyes in Outer Space 1959

Otro de los contenidos, aunque lo vi hace tiempo, es el video de Russ Olsen en el evento de desarrolladores GOTO de 2015. Creo que es muy interesante para programadores o técnicos que trabajen en proyectos grandes y complejos que nunca antes se han llevado a cabo. Quizá los que hayamos trabajado en start-ups lo veamos con más interés. Pero también contiene algunos detalles sobre los programas Apolo, Gemini, etc que me parecen muy interesantes.

GOTO 2015 – To the Moon

Sobre Disney y la relación de Walt con Tomorrowland o Marte, hay un muy interesante documental.

Great Big Beautiful Tomorrow: The Futurism

Para terminar, no puede faltar Elon Musk y su anuncio en septiembre de cómo planea colonizar Marte.

Elon Musk Reveals His Plan for Colonizing Mars

Ver todos estos vídeos juntos me produce una mezcla de: decepción por el parón en exploración espacial que se produjo tras la llegada a la Luna; emoción al ver lo “cerca” que estamos de colonizar otro planeta; e interés por ver como evoluciona el plan y la tecnología, ya sea de mano de Musk o de cualquier otro magnate visionario, empresa u organismo nacional o internacional.

También me ha permitido reconocer y recordar lo cerca que están Walt Disney y Elon Musk. Ambos están presentes en Iron Man 2: el primero con la clarísima referencia en el film del “mundo del mañana” de Howard Stark, el segundo como inspiración para el personaje de su hijo Tony Stark, Tesla incluído en el garage. Y por si fuera poco Disney compró Marvel el año del estreno de la película.

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Documental: CodeGirl

codegirl.PNG

 

Título: Codegirl
Ficha IMDB: http://imdb.com/rg/an_share/title/title/tt5086438/

Hace unas semanas estuve viendo Codegirl, un documental en Netflix acerca de un concurso mundial de desarrollo de aplicaciones donde solo pueden participar equipos formados por chicas.

Se trata de un documental irregular y que al menos a mi no me enganchó demasiado pero que aun así resulta interesante desde el punto de vista de la igualdad de género, la ausencia de mano de obra en software, los concursos de apps y las diferencias entre países desarrollados y en vías de desarrollo.

Uno de los momentos más memorables para mí se produce cuando uno de los equipos de desarrollo, chicas blancas, americanas de clase media en lo que parece un buen barrio, se da cuenta de lo mucho que contrasta su proyecto, (una app para evitar que los adolescentes borrachos tengan un accidente al coger el coche) respecto a la app de otro de los equipos en Europa del Este, que pretende facilitar el que la gente pueda localizar fuentes de agua potable. Se trata de dos mundos diferentes: uno donde el mayor problema es que los jóvenes tienen tiempo libre y dinero para obtener coches y alcohol en grandes cantidades. El otro es un mundo donde conseguir agua potable es difícil y consumirla peligroso.

La verdad es que me hay dos cosas que me dan cierta envidia tras ver el documental: la primera es ver personas altamente y motivadas llevando a cabo un proyecto que les apasiona. Ver a gente así de motivada y feliz con un proyecto es difícil hoy día, al menos en mi sector. La segunda cosa que me produce envidia es ver un equipo de personas con un montón de tiempo para llevar a cabo sus proyectos. Supongo que como adulto trabajador, padre y esposo esto será compartido por muchos otros.

Para terminar, la experiencia de ver este documental se hace interesante siendo, como yo, desarrollador de software y padre de una niña. Y me gusta ver que mi trabajo, tildado de friki en mi entorno (al menos tradicionalmente), se trata con normalidad, incluso como algo perfectamente femenino y con una dimensión social. Esto me hace pensar que quizá la próxima revolución en el mundillo del desarrollo no se deba a una nueva moda tecnológica, sino al cambio que provocará la inclusión de cada vez más mujeres en él.

 

Libro: Cómo se hace una película

cinepeliculas

Título: Cómo se hace una película

Autores: Linda Seger y Edward J. Whetmore

Editorial: Ma non troppo

Comencé a leer este libro esperando encontrar algo en la industria del cine que me ayudase a desarrollar mejor software, algún patrón o idea que podría aplicar adaptada a los proyectos de software para mejorar mi trabajo; en el caso más extremo a lo Ford con las cadenas de montaje. Desgraciadamente no ha sido así, pero sin duda puedo decir que un proyecto de software se parece mucho a hacer una película… al menos en cuanto a la cantidad y variedad de problemas a resolver y la naturaleza básica de los mismos.

Desgraciadamente este libro indica problemas, no recetas, y por lo que indica a cada página parece que el éxito de una película es algo holístico y muy basado en la experiencia.

El libro no es que sea una obra maestra de estilo pero cumple su función, describiendo como se hace una película, desde el guion al estreno. La estructura del mismo es secuencial y se hace abundante uso de citas de profesionales del sector, lo que genera una narración un tanto extraña pero efectiva.

Quizá la parte menos interesante haya sido precisamente la relativa a la interpretación, ya que ocupa una parte considerable del libro y tiene poca relación con mi trabajo. En cuanto al punto más interesante de todo el libro para mí es comprobar que para que la película salga bien, es necesario que al menos una persona (el director, el productor, el guionista) o preferiblemente varias, tengan clara la visión y hagan lo imposible por llevarla a cabo. Es decir, se necesita que alguien con poder y una idea clara, lidere o controle el proceso de principio a fin para que este no desemboque en un desastre. Aunque esto es algo que debería ser de sentido común, no está de más verlo reflejado en libros de otras profesiones.

También es interesante notar algunas diferencias y semejanzas con mi profesión, como estas:

  1. La película empieza a gestarse con un guion, que se paga.
  2. El guion puede tardar entre meses y años en gestarse entre borradores y reescrituras. Porque el guion siempre se reescribe.
  3. La escritura del guion es un trabajo muy solitario.
  4. Pequeños detalles como el vestuario o el maquillaje, requieren de un trabajo y conocimientos expertos para hacerse bien. Y son determinantes en el resultado.
  5. Los equipos con experiencia trabajando juntos son determinantes en el buen desarrollo del filme.

En cuanto a citas interesantes, para pensar o recordar, hay bastantes más de las que pensaba inicialmente, por lo que aunque la experiencia de lectura no lo haga muy recomendable, está claro que interés tiene, en particular para gente interesada en conocer algo de otros negocios o del mundo del cine en general. En cualquier caso, para mi, como desarrollador y gestor de proyectos, las citas interesantes son estas:

“No he conocido jamás a un buen escritor que no haya sentido en carne propia la lucha y el sufrimiento, ya sea porque estas circunstancias le han sobrevenido de forma involuntaria, o porque el propio escritor se ha involucrado, por su propia iniciativa, en duras pruebas.”

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“Un guion es una pieza de papier-mâché y cualquiera podrá intervenir para darle forma. Lo modificarán en una dirección porque Jack Nicholson quiere estar en la película, y luego le harán unos retoques porque Arnold Schwarzenegger quiere participar, y vuelta a modificarlo, ahora hacia la comedia, porque Bruce Willis quiere hacer comedia. Y entonces, cuando eso no funciona, simplemente lo eliminan. Los guiones son como fichas de un juego de ruleta. Tú elijes los números y esperas que salgan en la ruleta. Tratas de acertar los máximos números posibles, para de esta forma poder hacer la película.

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“[El guion es para] el escenógrafo, una lista de localizaciones y decorados; para los profesionales encargados del vestuario, es una lista de trajes y vestidos; para el encargado de los utensilios que emplean los artistas, una lista de accesorios; para el actor, un texto que debe aprender; para el ayudante del director, un programa de trabajo; para el jefe de transporte un listado de automóviles, camiones, mapas y tiempos. Debido a que son profesionales altamente especializados, cada uno de estos técnicos es extraordinariamente bueno a la hora de comprender lo que hace falta a partir de los más mínimos indicios ofrecidos por las especificaciones técnicas incluidas en el guion o por la simple lógica de las escenas. Tú escribes para toda esa gente, pero la mayoría sólo lee aquello que le incumbe directamente. Leen un guion de la misma forma con que una pulga subsiste en un perro: sin que le importe demasiado cómo es el perro en su conjunto. ”

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“En el fondo, los mejores realizadores son propensos a trabajar con las mismas personas una y otra vez, porque cuando han encontrado a un equipo de colaboradores en los que pueden confiar, es improbable que estos se marchen a trabajar a otro lugar. El ritmo absolutamente frenético que impone el proceso de producción de un filme hace muy complicado, y a veces imposible, ‘adiestrar’ a gente nueva con los matices de un particular estilo de producción. Simplemente, no hay tiempo suficiente.”

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“Cuando se pone a diferentes personas a trabajar junta durante mucho tiempo, surgen problemas de toda índole: presiones económicas, presiones de tiempo y también conflictos de caracteres. Todos trabajan por una causa común, pero hay que controlar el propio ego, hay muchos empujones y zancadillas durante la marcha.”

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“Una de las funciones del productor es lograr que todos estén felices. Tienes que tratar de conseguir que todo circule en línea recta. Comprobar que el guion no se escapa de las manos. Mantener la atención sobre lo que trata la película. Eso es lo que es en realidad el productor: un mánager. Algunos productores no son mediadores, son agitadores. Ese no es mi estilo. […] Si puedes ganarte la confianza de las figuras principales de la película -los actores, el guionista, el director- y ellos creen que tus intenciones con relación a la película son positivas y que nunca les vas a decir una mentira, se creará una sinergia.”

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“El productor es como el director de una orquesta. Puede que no sepa tocar todos los instrumentos, pero sabe cómo debe sonar cada uno de ellos. Para poder mantener a la gente alerta, tienes que saberlo todo sobre cada faceta del proceso. Hay muchos trucos, que la experiencia te va enseñando, y que pueden usarse para que una película se ciña al tiempo y al presupuesto prefijados.”

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“El director Norman Jewison -Hechizo de Luna, Huracán Carter- tiene una teoría muy particular: «Lo más importante es manipular. Algunas personas a eso lo llaman comunicar o inspirar. Yo lo llamo, sencillamente, manipulación. El director está constantemente manipulando a la gente, tanto a los actores, como a los operadores de cámara, a los técnicos de sonido, a los técnicos de iluminación, a los compositores y a los guionistas. Trata de manipular a todo elmundo con el objetivo de configurar su interpretación de la historia, su visión del filme».”

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“Según Peter Strauss, para lograr que un personaje sea efectivo y que una escena mejore su nivel de calidad, es preciso involucrarse en la investigación. Desgraciadamente, como consecuencia de la altísima presión existente hoy en día sobre los tiempos de producción, la investigación es un verdadero lujo. «Los actores que pasan por la experiencia de investigar a fondo su personaje, se sorprenden a sí mismos portante salto cualitativo que se produce en su trabajo.»”

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“Para poder llevar el guion a la pantalla, el operador de cámara tiene que ser consciente de las últimas novedades en lo que respecta a los avances tecnológicos y cómo y cuándo usarlos. También tienes que conocer muy bien a la gente de todos los departamentos con quienes en algún momento, puedes tener que trabajar a un nivel creativo. Lo ideal es que tus relaciones con ellos sean buenas tanto a nivel personal como profesional. Lo más importante: uno siempre tiene que recordar que una buena fotografía no puede convertir una mala película en buena. Escoge proyectos con algo de humanidad.”

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“A muchas productoras les interesa, por razones de organización o presupuesto, comenzar las pruebas de maquillaje justo un día antes de rodar, pero siendo realistas se debería empezar a trabajar desde una semana antes si se trata de una pieza contemporánea, o un mes si nos enfrentamos a algo más complicado.”

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[Sobre los efectos especiales] “El presupuesto es una cuestión muy importante que siempre se tiene que considerar. Gran parte de nuestro trabajo es tan abstracto que es muy difícil de presupuestar antes de que se ponga verdaderamente en marcha. Puedes estar hablando sobre esta cuestión durante un año. Puede fingir que eres capaz de controlar el presupuesto hasta el último dólar. Pero cuando llega el primer día de rodaje, todo puede cambiar y echar por tierra todos los cálculos.”

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[citando a Leonard Nimoy] Cuando dirigí mi primera película, descubrí los puntos flojos del filme mientras estaba sentado viendo el primer ensamblaje del rodaje. Era desastroso. Sin forma. Carente de matices. Aburrido. Largo. Equivocado. No era divertido. No era dramático. Fue una sesión realmente penosa. Cuando has pasado por esta experiencia un par de veces, comienzas a acostumbrarte. Pero de aquella ilusión y expectación del director principiante para ver por primera vez su película… ¡ya puedes olvidarte!”

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[En la sala de montaje no puede usarse el material y se dejan fuera escenas buenas por el bien de la película] “Frecuentemente los actores prestan escasa atención a ciertos aspectos de la continuidad. Te encuentras con que en una ocasión cogen un vaso con la mano derecha y la vez siguiente lo hacen con la izquierda. Es conveniente que el actor sea capaz de recordar estas cuestiones de continuidad para que la interpretación pueda ser totalmente verosímil. Si, por el contrario, los intérpretes no recuerdan su continuidad, la posibilidad de elección del editor se ve enormemente disminuida”

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[Sobre el trabajo del compositor, al final del proceso de hacer la película] “El enfrentamiento entre el arte y el negocio, representado por el estudio, tiende a acelerarse y a hacerse más crudo cuando el proyecto se acerca a su finalización. La presión por acabar el trabajo lo antes posible ahora se hace más evidente que nunca. Con millones de dólares en juego, la presión para entregar la versión final de la película se intensifica al máximo. El 99% de las veces entregamos el trabajo demasiado tarde. La presión de los estudios por disponer del trabajo cuanto antes es muy fuerte”

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“La decisión de cómo se tiene que grabar cada pieza de música la suele tomar el director. No obstante, es muy raro el productor o director que tiene algún conocimiento técnico sobre música. Conti dice que esto provoca que el proceso de colaboración no siempre sea fluido y eficaz. El director es el sargento mayor, el que toma las decisiones a todos los niveles. Pero ¿está cualificado en todos los niveles? No, eso es imposible. Yo tengo que interpretar un tema para él, y él tiene que responder si le gusta o no. Lo peor que te puede pasar es encontrarte a un director evasivo.”

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“Es muy frustrante ver cómo una visión original de la película totalmente acabada es terriblemente manipulada en función de los resultados de un preestreno organizado por el departamento de marketing. Ese momento mágico que hace único un filme frecuentemente se pierde. Una de las razones por las que hoy en día muchas películas no tienen éxito es porque han pasado por este proceso seis o siete veces. Que tú hayas presentado una película acabada no significa que no vaya a ser modificada o incluso ultrajada. El estudio compra una visión original, pero luego, en lugar de intentar averiguar la forma más adecuada de vender esa película, lo que hacen es transformarla en una película diferente, porque piensan que así será más fácil venderla. Las películas se hacen por intuición, nunca podrán ser una ciencia exacta.”

Libro: El efecto lucifer





Titulo: El efecto lucifer
Autor: Philip Zimbardo
Editorial: Paidós

Acabo de terminar el libro de Philip ZimbardoEl efecto lucifer“, psicólogo social y referencia en su campo gracias a su célebre Experimento de la Prisión de Standford, y más recientemente por su participación como asesor, en el caso de las torturas de la Prisión de Abu Ghraib.

Zimbardo es un tipo con una misión bastante elevada y poco común: eliminar la maldad del mundo. Y para ello lleva toda una vida realizando experimentos, analizando la realidad pasada y presente y estudiando su campo (la psicología social), tratando de identificar las causas de la maldad humana para poder combatirla.
Quien conozca el Experimento de la Prisión de Standford, del mismo Zimbardo, o la película que se hizo del mismo, “Das experiment”, sabrá que hace unos 30 años, tuvo lugar un experimento encaminado a estudiar el efecto de la Situación (el contexto del momento concreto) y el Sistema (el contexto cultural), en contra de la Disposición (nuestra propia orientación y rasgos del carácter) que normalmente valoramos como única o máxima causa de todo comportamiento y decisión. El objetivo era valorar el peso de estos elementos sobre la psique y la conducta del individuo, poniendo a un grupo de personas buenas, psicológicamente normales y de similar condición, en un simulación de prisión, donde se controlasen los factores situacionales y sistémicos, pero de alguna manera todo se salió de madre y hubo de ser cancelado a mitad del mismo. A pesar de el contratiempo, la luz que arrojó sobre el comportamiento del ser humano, acabó por convertirlo en un experimento de referencia mundial sobre la fuerte influencia del contexto situacional y sistémico en nuestro comportamiento, en nuestra conducta y moral.

Este libro repasa, día a día, todo el experimento original de Zimbardo, así como otros experimentos representativos de diversos investigadores como Milgram o Asch, y situaciones reales como las recientes matanzas de hutus y tutsis en Ruanda, la antigua matanza de May Lay en Vietnam por el ejército de los EEUU o los campos de exterminio nazis de la Segunda Guerra Mundial. Una vez analizado en detalle y convenientemente explicado el experimento, y una vez expuestos diversos casos históricos y documentados así como los diversos experimentos de otros autores, Zimbardo nos presenta el caso de las torturas de Abu Ghraib, y demuestra de manera aplastante que lo que sucedió allí no fue un accidente, ni se debió a unas manzanas podridas, sino a una política común y deliberada que partió del gobierno de Bush (algo que 3 años más tarde de escribir el libro se está demostrando completa y oficialmente cierto). Pero lo más inquietante es que Zimbardo nos muestra que seguramente casi cualquier persona normal habría cometido esas atrocidades si se hubiera encontrado allí.

Este es un libro analítico y descriptivo, que aporta una abrumadora cantidad de datos, citas y detalles comprobables, pero a la vez es un libro escrito con pasión sobre el tema; y gracias al alto nivel de profundidad e implicación personal, consigue narrar una completa historia de la  Maldad humana. Y digo Maldad con mayúscula, porque Zimbardo no habla de psicópatas o esquizofrénicos paranóicos cometiendo asesinatos, no habla de villanos de opereta o malas personas, sino de la peor maldad posible, la maldad que cometen hombres, mujeres y niños sin ser conscientes (o plenamente conscientes) de ella. La clase de maldad común que sorprendentemente puede mover a un grupo de personas buenas a cometer un genocidio, asesinar con machetes a sus vecinos, torturar a semejantes o maltratar de manera innecesaria a desconocidos. Habla de la “banalidad del mal”, en palabras del propio Zimbardo.

También debo advertir que en ocasiones es un libro emocionalmente duro de leer, debido a que en ocasiones detalla la clase de horrores que se han llegado a cometer en determinados momentos y lugares, aunque nunca lo hace de manera gratuita, sino como un forense, en relación con algún aspecto particular de interés para el caso que nos presenta.

Finalmente el libro trata de terminar con un mensaje positivo, dando pautas para ser conscientes de y evitar las, fuerzas situacionales negativas. Estas pautas se recogen y amplían en el sitio web de El Efecto Lucifer (www.lucifereffect.com) al que le ha surgido un hermanito, (www.heroicimagination.org) que trata sobre el heroísmo y que se forma parte de un nuevo proyecto de Zimbardo. Este último sitio lo descubrí siguiéndo a Zimbardo en Twitter, una herramienta dicho sea de paso, muy interesante para establecer o seguir conversaciones y cuyo potencial no había entendido hasta hace unos días.

Por último, además de recomendar encarecidamente la lectura de este libro, y antes de pasar a las citas del mismo, me gustaría recomendar también la lectura de “La tabla rasa” de Pinker, dado que en cierto modo son complementarios al centrarse uno en la disposición y otro en la situación.

Los extractos interesantes del libro… esta vez son bastantes, gracias a Evernote en su versión para Android.

El Sistema incluye la Situación, pero es más duradero y más amplio, está formado por personas, por sus expectativas, sus normas, sus políticas y, quizá, sus leyes. Con el tiempo los Sistemas acaban adquiriendo una base histórica y, a veces, una estructura de poder político y económico que gobierna y dirige la conducta de quienes viven en su área de influencia. Los Sistemas son como motores: ponen en marcha situaciones que crean contextos conductuales, unos contextos que influyen en la actuación de quines se hallan bajo su control. Llega un momento en que el Sistema se convierte en un ente autónomo, independiente de quienes lo han creado o incluso de quienes parecen tener autoridad dentro de su estructura de poder. Cada Sistema acaba creando una cultura propia y, junto con otros Sistemas, contribuye a crear la cultura de la sociedad.

[…] 

Queremos creer en la bondad esencial e invariable de la gente, en su capacidad de resistir ante las presiones externas, de evaluar de una manera racional las tentaciones de la situación y rechazarlas. Otorgamos a la naturaleza humana casi divinas, unas facultades morales y racionales que nos hacen ser justos y sabios. Simplificamos la complejidad de la experiencia humana eriguiendo un muro aparentemente infranqueable entre el Bien y el Mal. En un lado estamos Nosotros y están los Nuestros, los que son como nosotros; al otro lado de ese muro colocamos a los Otros y a los Suyos, a los que son como ellos. Paradójicamente, al haber creado este mito sobre nuestra invulnerabilidad a las fuerzas situacionales, nos hacemos aún más vulnerables a ellas por no prestarles suficiente atención.

[…]

En un entorno situacional adecuado, cualquiera de nosotros puede acabar repitiendo cualquier acto que haya cometido antes cualquier otro ser humano, por muy horrible que pueda ser.

[…]

La mayoría de nosotros tenemos un poderoso prejuicio mental, el llamado “error fundamental de atribución”, que nos impide pensar de esta manera. Las sociedades que fomentan el individualismo, como los Estados Unidos y otros países de Occidente, han acabado creyendo que la disposición de la persona tiene más importancia que la situación. Al explicar una conducta otorgamos demasiada importancia a la personalidad y le damos muy poca a las influencias situacionales. 

[…]

[Sobre una de las fuerzas situacionales usadas en el Experimento de la Prisión de Standford] Las normas constituyen un medio simplificado y formal de controlar conductas complejas e informales. Actúan estableciendo lo que es necesario, aceptable y recompensado, y lo que es inaceptable y, en consecuencia, punible. Con el tiempo, las normas acaban adquiriendo una vida arbitraria propia y la fuerza de una autoridad legal, aunque dejen de ser relevantes, sean vagas o cambien según el capricho de quienes las imponen.
Nuestros carceleros podían justificar la mayoría de sus maltratos haciendo referencia a “las normas”. 

[…] 

[Sobre la presión de la Disonancia Cognitiva] Por extraño que parezca, el efecto de la disonancia es mayor cuanto menor es la justificación [para las conductas]. Es lo que ocurre por ejemplo, cuando se lleva a cabo un acto repugnante por poco dinero, sin ninguna amenaza o con una justificación inadecuada o minimamente suficiente. La disonancia aumenta y los intentos para reducirla llegan al máximo cuando la persona cree tener libertad de acción o no es plenamente consciente de las presiones situacionales que la empujan a realizar el acto discrepante. Si este acto discrepante ha sido público, no se puede negar ni modificar. Por lo tanto, la presión para el cambio la reciben los elementos más “blandos” de la ecuación de la disonancia, es decir, los elementos internos y privados, los valores, las actitudes, las creencias y hasta las percepciones. 

[…]

[Sobre la presión del Respaldo Social]
Normalmente, la gente tampoco es consciente de una fuerza aún mayor que guía su repertorio conductual: la necesidad de aprobación o respaldo social. La necesidad de gustar, de ser aceptado y respetado, de parecer normal, de integrarse, es tan poderosa, que estamos dispuestos a realizar las conductas más ridículas y extravagantes si un desconocido nos dice que ésa es la forma correcta de actuar. Nos reímos de los muchos episodios de Objetivo Indiscreto que revelan esta verdad, pero rara vez nos fijamos en las veces que nosotros mismos somos la “estrella” del Objetivo Indiscreto de nuestra propia vida. 

[…] 

[Sobre el experimento del psicólogo Robert Rosenthal y la directoria de escuela Lenore Jacobson, y el efecto Pigmalión o de profecía autocumplida]
Se hizo creer a unos profesores que ciertos niños de sus clases de primaria eran “superdotados latentes”, esos niños acabaron destacando en los estudios aunque los investigadores los habían elegido al azar. Las expectativas positivas de los profesores en relación con esos niños modificaron su comportamiento hacia ellos de una forma que acabó aumentando el rendimiento de los niños. […] Por desgracia, es probable que lo contrario ocurra aún con más frecuencia cuando los profesores esperan un rendimiento bajo de ciertos alumnos [minorías]. 

[…]

[Al hilo de como las personas acaban tratando a otros seres humanos como cosas, juguetes o ganado] Usando los términos de Martin Buber, las relaciones humanizadas son “yo-tú”, mientras que las relaciones deshumanizadoras son “yo-eso”. Con el tiempo, la persona deshumanizadora suele ser absorbida por la negatividad de la experiencia y luego el “yo” mismo cambia para producir una relación “eso-eso” entre objetos, o entre la persona y la víctima. El hecho de ver a esos “otros” como subhumanos, inhumanos, infrahumanso, prescindibles o “animales” se facilita mediante etiquetas, estereotípos, consignas e imágenes propagandísticas. 

[…] 

La lección más importante que podemos aprender del EPS [Experimento de la Prisión de Standford]  es que las Situaciones las crean unos Sistemas. Los Sistemas proporcionan el apoyo institucional, la autoridad y los recursos que permiten que las Situaciones actúen como actúan. […] Rara vez se plantea una pregunta fundamental: ¿Quién o qué hizo que sucediera lo que sucedió? ¿Quién tenía el poder de diseñar el entorno conductual y de hacer que actuara de una manera concreta? Dicho de otro modo, ¿a quién cabe hacer responsable de sus consecuencias y resultados? ¿A quién cabe atribuir el mérito de los éxitos y a quién la culpa de los fracasos? […] Hallar esta respuesta no es tan sencillo cuando tratamos con organizaciones complejas y buscamos las causas del fracaso del sistema penitenciaro o del sistema educativo, de la corrupción de las grandes multinacionales o del sistema que se creó en la prisión de Abu Ghraib. 

[…] 

El Poder del Sistema supone una autorización o un permiso institucionalizado para comportarse de una manera prescrita y la prohibición o el castigo de los actos que no se atengan a ella. Proporciona una “autoridad superior” que valida el desempeño de unos roles nuevos, el cumplimiento de unas normas nuevas y la realización de unos actor que en otras circunstancias estarían limitados por unas leyes, unas normas, unos principios y una ética ya existentes. Esta validación suele ocultarse bajo el manto de una ideología. Una ideología es un eslogan o una proposición que suele legitimar los medios necesarios para lograr un objetivo. La ideología es la “regla suprema” a la que nadie se opone y que nadie cuestiona porque parece ser totalmente correcta para la mayoría de la gente en un lugar y en un momento concretos. Quienes ostentan la autoridad presentan esta ideología como algo bueno y lleno de virtudes, como un imperativo moral del máximo valor.
Los programas, las políticas y los procedimientos de actuación que se desarrollan para apoyar una ideología se convierten en un componente fundamental del Sistema. A medida que la ideología se va aceptando como algo sagrado, los procedimientos del Sistema se consideran cada vez más razonables y correctos.
Durante los años sesenta y setenta, cuando las juntas militarse fascistas gobernaban medio mundo desde el Mediterraneo a Latinoamérica, los dictadores siempre justificaban sus llamadas a las armas como defensa necesaria contra una “amenaza a la seguridada nacional” supuestamente planteada por socialistas o comunistas. Acabar con esa amenaza hacía necesario que el Estado legitimara la tortura por parte de los militares y la policía. También legitimaba el asesinato de los sospechosos de ser “enemigos del Estado” por parte de los llamados “escuadrones de la muerte”. 

[…] 

[En relación al EPS y los participantes del mismo] Nuestros jóvenes participantes no eran unas “manzanas podrídas” que fueron a parar a un buen cesto. Al contrario, nuestro diseño experimental garantizaba que al principio fueran buenas manzanas y que acabaran siendo corrompidas por el poder insidioso del cesto podrido de nuestra prisión. Naturalmente, en comparación con la naturaleza perniciosa y letal de las prisiones civiles y militares de verdad, nuestra prisión de Stanford era relativamente benigna. Los cambios en la forma de pensar, sentir y comportarse que experimentaron nuestros voluntarios en aquel entorno fueron consecuencia de unos procesos psicológicos conocidos que actúan en todos nosotros de diversas maneras y en muchas situaciones, aunque no de una manera tan implacable e intensa. 

[…] 

[Hablando sobre el programa SERE de los Estados Unidos para la obtención de inteligencia en interrogatorios] En general, estos métodos minimizaban la aplicación de torturas físicas en favor de unos métodos “blandos” de tortura psicológica. Cinco tácticas básicas del programa SERE para hacer que los detenidos u otras personas sometidas a interrogatorio se muestren dispuestas a confesar y facilitar información son:
-Humillación y degradación sexual.
-Humillación basada en prácticas religiosas y culturales.
-Privación de sueño.
-Privación sensorial y sobrecarga sensorial.
-Tormentos físicos, como inmersión en agua o hipotermina (exposición a temperaturas gélidas) para crear miedo y ansiedad. 

[…] 

[Sobre algunas técnicas experimentales de Milgram  para hacer que personas normales realicen actos brutales] 8.- Cambiar de una manera gradual la naturaleza de la figura de autoridad (el investigador en el estudio de Milgram) para que pase de se razonable y “justo” al principio, a ser “injusto” y exigente, e incluso irracional. Esto provoca una conformidad inicial y una posterior confusión, porque esperamos coherencia de las autoridades y de los amigos. El hecho de no reconocer que esta transformación se ha producido da origen a una obediencia irreflexiva (forma parte de muchas violaciones cometidas durante citas y es una razon de que las mujeres maltratadas por sus cónyuges sigan con ellos).
[Otra de las técnicas consiste en ] 10.- Ofrecer una ideología, o una gran mentira, para justificar el uso de cualquier medio con el fin de lograr una meta aparentemente imprescindible. […] Esta táctica se conoce con el nombre de “tapadera” porque encubre los procedimientos que siguen y que podrían ser cuestionados porque no tienen sentido por sí solos. El equivalente de esto en el mundo real recibe el nombre de “ideología”. La mayoría de los países se basan en una ideología, que suele mencionar las “amenazas a la seguridad nacional”, para entrar en guerra o para suprimir la oposición política. Cuando los ciudadanos temen que la seguridad nacional esté amenazada, ceden sus libertades básicas a un gobierno que les ofrezca seguridad. El análisis clásico de Erich Fromm en “El miedo a la libertad” nos hizo tomar conciencia de la táctica que Hitler y otros dictadores han venido usando desde hace mucho tiempo para alcanzar el poder y mantenerse en él: ofrecer seguridad a los ciudadanos si éstos renuncian a sus libertades porque asó podrán controlar mejor la situación.  

[…] 

La profunda experiencia de Steiner con muchos hombres de las SS tanto en el plano personal como en el académico le condujo a plantear dos importantes conclusiones sobre el poder institucional y la expresión de la brutalidad: “Al parecer, el apoyo institucional a los roles violentos tiene unos efectos mucho más profundos de lo que en general se cree. Cuando hay sanciones sociales implícitas, y sobre todo explícitas, que apoyan estos roles, tienden a atraer a personas que no sólo pueden obtener satisfacción con la naturaleza de este trabajo, sino que son cuasi-verdugos tanto en sus sentimientos como en sus actos”.
Luego, Steiner describe como pueden triunfar los roles sobre los rasgos del carácter: “Ha quedado muy claro que no todos los que desempeñan un papel brutal presentan unos rasgos sádicos en su carácter. Los que desempeñaban unos roles que inicialmente no casaban con su personalidad solían cambiar sus valores (es decir, tenían la tendencia a adaptarse a lo que se esperaba de ellos en esos roles). 

[…] 

El anonimato se puede otorgar a una persona no sólo con máscaras, sino también por la forma de tratarla en una situación dada. Cuando los demás no nos tratan como la persona que somos sino como un “otro” indiferenciado que es procesado por el Sistema, o si nuestra existencia se ignora, nos sentimos anónimos. La sensación de carecer de identidad también puede desembocar en una conducta a antisocial. Un investigador trataba a unos estudiantes que participaban en una investigación o bien de una manera considerada, o bien como “conejillos e indias”. ¿Adivina el lector quienes le hurtaron algo cuando no estaba mirando? Más adelante, estos estudiantes se encontraron solos en el despacho del profesor-investigador, con la oportunidad de hurtarle unas monedas y unos bolígrafos de un cuenco lleno de ellos. Los que se encontraban en la condición de anonimato lo hicieron muchas más veces que los estudiantes que habían sido tratados con consideración. La amabilidad puede ser bastante más que una recompensa en si misma. 

[…] 

Lo único que hace falta para que el mál triunfe es que los hombres buenos no hagan nada. -Edmund Burke, estadista británico.
Debemos saber que aceptar pasivamente un sistema injusto es cooperar con ese sistema y, de ese modo, tener parte en su maldad. -Martin Luther King Jr. 

[…] 

A lo largo de la historia, la pasividad de quienes podían haber actuado, la indiferencia de quienes deberían haber tenido más conciencia, el silencio de la voz de la justicia cuando más importancia tenía; eso es lo que ha hecho posible que el mal triunfara. -Haile Selassie, último emperador de Etiopía. 

[…] 

La derechista Democracia Cristiana de la Italia de la década de 1970 empleaba la “estrategia de la tensión” [como el “nos interesa que haya tensión” de Zapatero] para el control político alimentando el miedo al terrorismo de las Brigadas Rojas (comunistas radicales) [como “la derecha que viene” del PSOE]. Y, naturalmente no debemos olvidar el ejemplo clásico de la Alemania nazi, cuando Hitler hizo que los judíos cargaran con la culpa del colapso económico de la década de 1930 [como ahora los neocon, Aznar y Bush]. Eran la amenaza interna [ahora es “la derecha”] que justificaba un programa externo de conquista y que exigía su exterminio tanto en Alemania como en todos los países ocupados por los nazis. 

[…] 

[Acerca de las técnicas necesarias para evitar se controlado por la situación] He elaborado un compendio de métodos para el lector; sin embarco, en un solo capítulo no es posible presentarlo en toda su extensión y con todos los pormenores. La solución es ponerlo a disposición de quien lo desee en Internet, en el sitio web que acompaña a este libro: http://www.lucifereffect.com De este modo, el lector lo podrá consultar cuando le venga bien y si así lo desea, tomar notas, revisar las fuentes en las que se basa y considerar en qué contextos de su propia vida puede poner en práctica estas estrategias de resistencia. Además, cuando vea que él mismo o alguna persona que conozca está siendo objeto de un método concreto de influencia social, podrá recurrir a esta guía para hallar soluciones y saber qué puede hacer para colocarse en una posición que le permita afrontar el reto.

PD: Para los cinéfilos interesados, hay otra película alemana basada en otro experimento real, llamada La Ola (Die Welle) [ver trailer], que al igual que Das Experiment [ver trailer], exagera y modifica el caso real.

Nota: Imagen del Ángel Caído del Retiro de Madrid, obtenida de Wikimedia.

Libro: Apocalipsis Z

Título: Apocalipsis Z
Autor: Manuel Loureiro
Editorial: Dolmen Books

Di con este libro por pura casualidad, mientras buscaba la Guía de Supervivencia Zombie de Max Brooks. El hecho de que estuviera disponible en formato digital fue esencial para que decidiera meterlo en mi fiel Palm y leerlo de camino al trabajo y de vuelta, donde los libros no son todo lo cómodos de usar que a uno le gustaría y el ebook es algo maravilloso, pero me estoy liando… El caso es que comencé a leerlo por curiosidad y porque la Guía de Supervivencia Zombie no me estaba gustando nada (al menos como libro) y resultó ser una decisión excelente, ya que se trata de un libro magnífico.

Se supone que es el diario de un abogado español afincado en Galicia, que narra en primera persona y a ratos (como todo buen diario de viaje o guerra) las experiencias del protagonista desde los primeros inicios de la infección en el otro lado del mundo, hasta… bueno, hasta cierto momento que prefiero no desvelar. A través de cada entrada del diario, el protagonista nos habla de su casa, su encierro, las noticias, sus planes y pensamientos, las penurias de un mundo apocalíptico, y los peligros constantes y olvidados que acechan a cada segundo a un descuidado hombre de ciudad del siglo XXI.

El hecho de que sea un “experimento” del autor, ya avisa de que el libro no es ninguna joya de la literatura, pero es ese mismo “realismo” el que le confiere un tono más creíble, hiperrealista diría, que cualquier película o libro de temática similar, y el hecho de que sea español y transcurra en España durante esta época, ayuda mucho a meter al lector en la historia como si fuera algo real. Es este realismo el que ha conseguido provocarme cierto malestar, claustrofobia y ¡miedo! más allá de lo que consiguió el maestro del terror Lovecraft cuando comencé a leerlo hace ya más de una década. Y no lo digo por desmerecer a Lovecraft, sino porque este relato es mucho, mucho más cercano.
El poder identificar tu país con el que describe el libro (Zapatero, aeropuertos nacionales, ambientación y personajes locales…) es algo fantástico en las películas de terror, y el formato diario para quien usa una Moleskine como yo, es una elección acertadísima. De hecho, creo que una edición de este libro en formato “Moleskine hecha polvo” sería un buen artículo de coleccionista.

En fin, que se trata de una novela estupenda de terror, a la española. Y espero que el autor saque pronto la segunda parte (Los días oscuros), porque me he quedado con ganas de saber más sobre el destino los supervivientes de las Islas Canarias, el protagonista y el resto de España en este mundo de Apocalipsis Z, aunque no recomiendo leerlo si tienes que caminar a diario por barrios solitarios de noche.

Ah, y si algún productor de películas o series de televisión español lee esto, que tenga en cuenta el libro para hacer una serie, bien nacional o autonómica. Que dado el éxito de Rec, no puede ser una mala inversión.

Libro: Guerra Mundial Z

Título: Guerra Mundial Z
Autor: Max Brooks
Ediorial: Almuzara

Siguiendo la temática zombie que empecé con Apocalipsis Z, comencé a leer sin esperar demasiado a Max Broox de nuevo, pero en vez de la Guía de Supervivencia Zombie, me pasé a la Guerra Mundial Z, que ha resultado mucho más interesante y “divertida”.

El libro en sí toma la forma de una especie de documental a base de entrevistas, como los que hacen de vez en cuando en televisión, y narra desde la ucronía, una supuesta infección global y la Guerra Mundial librada contra los zombies (humanos infectados por el virus Solanum) a lo largo y ancho de la Tierra. Desde los inicios de la infección en Asia de boca de contrabandistas, hasta la reconquista internacional, continente a continente, palmo a palmo y año tras año, de boca de civiles, soldados y voluntarios de varias organizaciones y países. Testimonios a lo largo de la India, Japón, China, Corea, Rusia, Estados Unidos, Cuba o Gran Bretaña e Israel, confieren al libro un tono realista y creíble que me encanta en las historias de terror, pero sin dejar de lado el aspecto lúdico me gusta creer que estas historias invitan a reflexionar sobre lo mucho que hemos avanzado a lo largo de la historia, tanto a nivel tecnológico como humano, y lo trágico y espeluznante que resultaría perder todo eso por cualquier razón, como por ejemplo una infección tal que nos devolviese de facto a la edad de piedra.

Me gustaría señalar que el autor se ha trabajado muy bien el libro, pensando en cada detalle interesante que pudiera darse en una eventual infección a gran escala de zombies. Desde la fisiología zombie, su psicología, la reacción internacional a la infección, los aspectos individuales y las repercusiones ecológicas, psicológicas y sociales que podrían tener lugar debido a ello. Es ese nivel de detalle y profundidad el que convierte este libro en obra de referencia de facto para cualquier interesado en el universo fantástico de los zombies romerianos y quizá extrapolable al mundo del zombie rápido tipo 28 días.
También quiero recomendar a quien se lo vaya a leer, que primero lea Apocalipsis Z, que cuadra casi perfectamente con este libro, pero nos permite ver el caos y el problema de la supervivencia en primera persona. Una vez leído este, podemos pasar a leer Guerra Mundial Z para tener una vista de alto nivel y global del mundo post-infección y entender muchas de las cosas que narra el abogado español.

En fin, que si este libro se llevase al cine, daría para una larga saga, pero en televisión podría abordarse con bajo presupuesto, como si fuera un documental de Documentos TV o la BBC, todo con entrevistas e imágenes de archivo. Sería genial.

Update: El año que viene parece que habrá película de este libro: Plan B.

Película: El hombre que podía hacer milagros

Echando un vistazo por la sección de video de la biblioteca, encontré una película basada en una obra de H. G. Wells titulada “El hombre que podía hacer milagros”. El nombre del autor, como clásico de la ciencia ficción, me llamó la atención lo suficiente como para cogerla y realmente no tiene nada, pero nada que ver con otras obras de Wells llevadas a la gran pantalla como La guerra de los mundos, La máquina del tiempo o La isla del Dr Moreau.
La película en si no es para tirar cohetes, ni a nivel de actores ni de dirección, ni siquiera de efectos especiales (puede que en su época si, pero ahora…) lo que la convierte en una curiosidad para frikis o amantes del cine de ficción en blanco y negro. Sin embargo tiene un punto a su favor, y es que se hizo antes de la era de los efectos digitales y el cine de acción con lo que podemos disfrutar de una historia no deformada por Sony y compañía como parece que será el caso de “Ultimátum a la Tierra”.
La historia que nos cuenta es la de un hombre anodino que recibe, como parte de un experimento de entes sobrenaturales, el poder para hacer su voluntad sobre la materia, aunque eso no incluye la voluntad humana. Por lo tanto el hombrecillo se encuentra de la noche a la mañana en disposición de hacer entre otras muchas cosas el aparecer y desaparecer, transformar, eliminar o transportar lo que desee con un mero acto de voluntad. Esencialmente la historia trata de explorar la naturaleza del ser humano, por lo que vemos como el personaje se va adaptando a sus nuevos poderes hasta acabar convertido en un tirano (benévolo eso si) que intenta imponer un orden mejor a base de la pura fuerza y coacción. Finalmente fracasa en su intento casi destruyendo el mundo, por lo que renuncia a su omnipotencia tras dejar todo como estaba. A pesar de lo inocente y cómico de los personajes uno no puede dejar de darse cuenta de que el autor de la historia meditó mucho en su día sobre la historia y posiblemente previó bastante bien lo que pasaría si un día, un buen hombre, recibiera un poder enorme sobre el mundo.
En definitiva, una película curiosa para pasar el rato y que puede dar lugar a un interesante coloquio si se ve en grupo.

Como nota adicional, parece bastante probable que la película Como Dios, fuera inspirada por esta obra.

A continuación algunos fotogramas de la película donde podemos apreciar al protagonista en su salsa.