Libro: El código del dinero

raimon

Libro: El código del dinero

Autor: Raimon Samsó

Editorial: Ediciones Obelisco

Apunté este libro en mi lista de lectura tras la recomendación que hizo del mismo Andrés Pérez en su blog Marca Propia. Al acabarlo tengo sentimientos encontrados y aunque me parece muy útil, me siento manipulado. Si tuviese que compararlo a otro libro (de autoayuda o crecimiento personal, claro) sería el de Dejar de fumar es fácil si sabes cómo: manipulador, efectivo para quienes ya están convencidos y un gran negocio para su autor y editorial (más de 50 ediciones). Todos ganamos.

La primera parte del libro es brainwashing puro, pero necesario para conseguir el estado mental adecuado que permite asimilar el resto del contenido y cuyo objetivo declarado es que podemos montar nuestros propios negocios para alcanzar la libertad y felicidad. Y que necesitamos hacerlo cuanto antes.

La segunda parte es un conjunto de buenos y estructurados consejos para emprendedores. Algo parecido a El arte de empezar de Guy Kawasaky, y la parte más práctica con diferencia, aunque esté mezclados con algo de coaching/manipulación y auto-venta. Acaba dejando un buen sabor de boca y con muchas ganas de empezar a trabajar en construir un mejor futuro.

Quienes hemos visto como es la vida del profesional autónomo o de los pequeños negocios, sabemos que es necesario una actitud diferente a la estándar (la de funcionario, búsqueda de salario fijo, etc.) y gran cantidad de sacrificio. No todo el mundo está hecho para esa vida a lo pastilla roja de Matrix: libre y con una misión. Este libro puede ayudar a quienes estén dándole vueltas a dar el salto, pero será una pérdida de tiempo para quienes solo quieran estabilidad y seguridad.

Como nota curiosa del libro, es de agradecer que el propio autor menciona muchos consejos que él mismo toma (pueden comprobarse, no son “historias”), demostrando así que no se trata de un conjunto de ideas vacías, sino que al menos en su propio caso funcionan.

A continuación, algunos extractos del libro, aunque recomendaría leerlo en orden de principio a fin y dejo fuera propuestas prácticas algo más elaboradas por ser demasiado extensas para encajar como extracto.

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No importa a qué te dediques, producción o servicios, manual o intelectual, tu trabajo tarde o temprano se virtualizará, automatizará  o se subcontratará en donde cueste menos y se haga mejor. […] ¿Quién ganará más con todo esto? No te equivoques, no son las empresas, son también los consumidores (todos nosotros) al disponer de mejores bienes y servicios, a mejor precio.

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Los sistemas educativos estimulan a estudiar para tener un empleo, pero la buena formación financiera enseña a no necesitar un empleo.

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Tratar de evitar, o ignorar, los problemas financieros equivale a mantenerlos, porque los problemas no se resuelven por sí mismos.

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El buen inversionista invierte más tiempo que dinero. El mal inversionista sólo invierte dinero y poco tiempo en averiguar qué está comprando. Siempre me ha llamado la atención lo rápido que las personas colocan el dinero que tanto tiempo les costó ganar en lo que desconocen. Invierte más tiempo en aprender a invertir, e invierte menos dinero.

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Me encuentro con personas desajustadas con sus metas: desean un efecto pero detestan la causa [el precio y esfuerzo a pagar]. Como están desalineadas, no consiguen sus deseos y se sorprenden cuando afirmo que “querer” algo no sirve de nada, lo que vale es la acción disciplinada. Y lo que no vale es decirse “Bueno, ya lo haré algún día” porque ese día nunca llega.

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Cuanto mayor valor entregues, mejor te irá y menos le importará a tu empleador o cliente el precio que les pidas.
Si simplificas las cosas que para la gente son complejas, te ganarás muy bien la vida. Vamos, “harás dinero”. La regla es muy clara: entrega valor masivamente. ¿Hay algo nuevo en ello? ¡Nada! Y aun así suena a nuevo. […] Hay excepciones, claro, puede que sí entreguen un gran valor a la empresa y a los clientes pero que no sean justamente correspondidos, en ese caso no se están entregando a sí mismos suficiente valor porque no se dan la oportunidad de trabajar en otro lugar.

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Pregúntate (cada semana): ¿Qué puedo hacer para que mi producto o servicio sirva a más personas?
Tómate tiempo (cada mes) para pensar cómo puedes servir a diez veces más personas de las que atiendes en la actualidad (ya sea en tu empleo o en tu negocio). Cuando lo consigas, tu valor (como empleado o como profesional independiente) se habrá multiplicado.
Pregúntate (cada año): ¿Qué nuevo producto o servicio puedo suministrar que añada un valor masivo al mercado? Es de principiantes crear una oferta y después buscar su demanda, en el supuesto de que exista. Es empezar la casa por el tejado. No caigas en ese error. Sal ahí fuera y averigua qué problemas puedes resolver, o cómo podrías mejorar la vida de las personas en algún aspecto, y luego elabora tu propuesta.

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Me gustan las paradojas porque son el principio del cambio de paradigma. He aquí las tres paradojas del emprendedor:
1.- Para ganar dinero, olvida el dinero: céntrate en servir.
2.- Para triunfar, olvida triunfar: céntrate en disfrutar.
3.- Para actuar, olvida el resultado: céntrate en el proceso.

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¿Resultados o tareas? Yo lo tengo claro, ¿y tú? El emprendedor, el bueno al menos, no busca estar ocupado, persigue resultados. […] Por ejemplo, yo no escribí un libro (tarea), construí un best seller (resultado). ¿Ves la diferencia entre tareas y resultados? Ahora, sustituye las tareas de tu agenda por resultados (o al menos anótalos al lado de cada tarea) y verás cómo aumenta tu eficiencia.
Los resultados son importantes, las tareas suelen ser urgentes aunque no necesariamente importantes.

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Libro: The psychopath code. Cracking the predators that stalk us

psico

Título: The psychopath code. Cracking the predators that stalk us
Autor: Pieter Hintjens
Editorial: Supongo que autoeditado. Solo tengo la versión Kindle. Y hay otra gratis en GitBook.

Ahora mismo no tengo ni idea de cómo encontré este libro, pero el precio en Amazon y el titulo me llamaron la atención lo suficiente como para empezar a leer la muestra gratuita y rápidamente lo compré para leerlo entero.

No es el primer libro sobre psicópatas que leo, pero sí el primero que leo escrito por un desarrollador de software (entre otras cosas), lo que me parece curioso teniendo en cuenta lo que me interesa el tema y que también desarrollo software profesionalmente. Quizá haya un patrón aquí: desarrollador, comunidades en línea, interés en psicópatas.

Obviamente no es el primero en escribir del tema de los psicópatas y su realidad y efecto en nuestras vidas:

Hay gran cantidad de libros, artículos y vídeos (TED por ejemplo) sobre el problema de los psicópatas que andan sueltos por el mundo. Pero Hintjens hace algo muy interesante: nos ofrece una teoría de la psicopatía. Y como buena teoría nos ayuda a explicar por qué existen, qué los mueve, como actúan y como defendernos de ellos.

La idea central del libro es que los psicópatas, los que nacen así, tienen una razón evolutiva que en el mundo actual se ha ido de madre dado el tamaño e interconexión de la sociedad actual. En el libro se propone una visión radical en la que la sociedad humana no es una y homogenea, sino un complejo sistema biológico en el que se han desarrollado humanos depredadores de humanos. Y todo ello lo va desarrollando metódicamente con ejemplos claros basados en los personajes clásicos del mundillo de la seguridad informática (Alice, Bob y Mallory).

No voy a meterme en si el libro es más o menos científico (no lo es en el sentido de un artículo de Scientifics American) pero si en el proponer una hipótesis (que los psicópatas existen porque existe un nicho evolutivo para ellos) y desarrollando la idea para encuadrarla en diferentes escenarios para establecer su capacidad de predicción.

Quizá para muchos esto sea demasiado laxo, pero para mí el poder explicar y predecir, el disponer de un modelo de psicópata aunque no sea completamente fiable, es algo impresionante.

Aunque el libro en ocasiones me parezca excesivo en encuadrar determinados comportamientos dentro del perfil de psicópata, y aunque sospecho que la experiencia vital de Hintjens lleve los ejemplos demasiado lejos, tengo que reconocer que me parece uno de esos libros que te cambian el chip.

A continuación un par de citas de interés, aunque repito que hay una versión online para leer en Gitbook.

A healthy group spends little time on decision making. Its members have high independence. They tend to do first, talk second. There is little or no argument. An infected group struggles to get consensus. Its members argue over irrelevant details. Even the smallest project takes huge p anning, and stresses everyone. You cannot fix such groups. I have tried many times. Groups grow around founders and rules. You cannot change the rules after the fact. And to keep out bad actors, you must have the right rules.

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Can we eliminate psychopathy? I’m not even sure that’s a sane goal. This predator-prey battle has been the main force of human evolution for millions of years. Without it, we’d be a historical footnote.

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recognize these negative triggers, and we can become resistant against them. There are two main reasons for negative triggering. The first is history. We evolved for a different world with fewer people and far more real dangers. Modern life is safe, easy, and yet complex and filled with other people. We compete with each other for toy points. Exposure to the elements, ignorance, or non-human predators is the exception, not the rule. We are a species on holiday. Our emotions are often the idle hands waiting for the Devil’s commands.

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If you confront a psychopath in the workplace, have your exit ready. You Will not be staying long. Mallory knows exactly how to make people hate and fear you. She will with tears in her eyes accuse you of sex crimes, financial fraud, and worse. She Will explain in clear detail why all the trouble is your doing. VVhat you can do instead is to collect violations of company policy or the law. You need documentation and proof. You need more than one case. You can then report these to your management, or HR. Since HR’s first job is to protect the firm from bad actors, they should be able to help.

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She only shows admiration and affection for more powerful people in the organization. We all meet psychopaths at work. If you know how Mallory works, you can see this happen almost in real-time. If not, it can take years to realize “it was not normal. ” You may want to try to fix things. It is unwise to accuse co-workers of being psychopaths. Only a trained professional can make such a diagnosis. And even then, only with cooperation from the subject. Mallory is not going to walk with you into Human Resources and agree that she’s a problem.

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She moves up and sideways through the company structure. The workplace often wraps a blanket of anxiety and stress around its staff. Few people expect their work to make them happy. Many businesses use mindcontrol techniques on their staff. These are the same techniques psychopaths use. All this disguises Mallory’s impact crater. When Mallory enters a workplace, she is already thinking how to leave it. She has mimmal interest in the people or the work. She’ll go through them and take what she can.

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[Acerca de comunidades online] Administrators SHOULD block or ban “bad actors” who cause stress and pain to others in the project. This should be done after public discussion, with a chance for all parties to speak. A bad actor is someone who repeatedly ignores the rules and culture of the project, who is needlessly argumentative or hostile, or who is offensive, and who is unable to self-correct their behavior when asked to do so by others.

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[Acerca de sintomas de la existencia de un psicópata en una comunidad y el lugar de trabajo] It takes too long to come to consensus. There is too much argument over insignificant details. Staff spend more time justifying themselves than doing valuable work. The team feels stuck and lethargic, though individuals seem bright. People are leaving for unspecified reasons. If you are stuck with Mallory in the same workplace then your feelings will evolve. You’ll have a long period of frustratlon and some anger. Then you will feel burnout. This is a sudden shift in mood from trying to make things work to disgust. You will want to avoid talking to anyone in the team.

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Yet without constant pressure from cheats, there is no game. And without a game, humanity has no future. VVhat do you mean with that? I think we’re still evolving, as we must, to overcome the limitations of our planet. We Will go to the stars, or we will go extinct. Not tomorrow. Maybe in a thousand years. And while the altruists will build the spaceships and design the hibernation tanks, it will be psychopaths that provide the hunger. Every dramatic voyage of discovery is driven by false promises and lies. Most end in disaster. Some succeed, and take us forwards.

Y esto es todo por el momento. Aunque me estoy dando cuenta de que me preocupan mucho los comportamientos anti éticos. Me pregunto si será innato o aprendido. 🙂

Libro: El demonio de la depresión


Título: El demonio de la depresión.

Autor: Andrew Solomon

Editorial: Ediciones B. Grupo Zeta.

Este libro es brutal. Y debo empezar por recomendarlo.

No sabía muy bien que esperar cuando empecé a leerlo, pero debo advertir que la primera parte es prácticamente el descenso a los infiernos de la mano de un superviviente. Andrew Solomon hace de Cicerón en esta Divina Comedia de la Depresión, comenzando por un abismo insondable a palo seco, y terminando lo más lejos que puede llegarse desde allí: la esperanza. A lo largo de sus algo menos de 600 páginas y con un estilo suave, educado y calmado, describe todo tipo de experiencias, tratamientos, historias personales y detalles sobre la depresión que a día de hoy (y el libro fue escrito en 2001) sigue siendo una gran desconocida a pesar de la libertad con que se recetan medicamentos para el “ánimo”, desde Prozac hasta piruletas de triptófano. Si estás buscando compresión de lo que este síndrome (ya no me atrevo a llamarlo enfermedad), ya sea por motivos personales o como parte de algún trabajo, este es un muy buen producto periodístico y personal al que acudir. Pero solo puedo recomendar la lectura a quienes entiendan que en ningún caso va a ser una lectura agradable y que probablemente requiera de un esfuerzo para continuarlo su lectura además de cierto tiempo para asimilarlo.

Suerte a los que se atrevan a leerlo y todos cuantos aparecen en sus páginas.

Por último, algunas citas para recordar.

“En una ocasión llamé a una de las personas cuyos testimonios forman parte de este libro y empecé la conversación preguntándole cómo se encontraba. << Bien –me dijo-, me duele la espalda, tengo un esguince en el tobillo, los niños están furiosos conmigo, llueve a cántaros, mi gato murió y estoy al borde de la quiebra. Por otro lado, en este momento no manifiesto síntomas psicológicos, así que diría que, dadas las circunstancias, las cosas marchan fabulosamente bien. >>”

“De las sustancias de abuso significativamente perjudiciales, la más común es el alcohol, que puede cumplir una excelente función si lo que se quiere es sofocar el dolor. Si bien beber durante la depresión no es inusual, algunas personas beben menos cuando están deprimidas, a menudo porque saben que el alcohol es un depresivo y que beber en exceso durante la depresión puede exacerbarla seriamente. Mi experiencia es que el alcohol no es en particular cuando existe una depresión pura, pero en cambio sí lo es cuando se experimenta angustia. El problema es que el mismo alcohol que mitiga la angustia tiende a agudizar la depresión, de modo que uno pasa de sentirse tenso y asustado a sentirse desolado e inútil, lo cual sin duda, no es una mejoría.”

“Joel P. Smith, un hombre de Wisconsin que ha sobrevivido a múltiples intentos de suicidio, me escribió: << Estoy solo. Una proporción muy grande de las personas deprimidas que conozco están más o menos solas, porque han perdido sus trabajos y han agotado a sus familiares y amigos. Comienzo a sentir impulsos suicidas. Mi guardián más seguro –es decir, yo mismo- no ha abandonado su puesto, pero, y eso es mucho más peligroso, se ha convertido en abogado y agente de la destrucción. >>”

 

 

Libro: La paradoja del tiempo

Título: La paradoja del tiempo
Autor: Philip Zimbardo y John Boyd
Editorial: Paidós Ibérica

Philip Zimbardo es uno de mis psicólogos favoritos, pero además es un buen hombre y sobre todo un hombre práctico. Y esta obra, en la que toma parte, demuestra hasta que punto está comprometido con mejorar el mundo y la vida de la gente de una manera práctica.

La paradoja del tiempo” contiene trabajo de varias décadas y de varios autores, lo que en principio debería convertir el libro en un sesudo peñazo de tropecientas páginas, pero no es el caso. Y por otra parte los autores no se limitan a hablar de teorías y datos sino que tratan de que el lector ponga en práctica ciertas prácticas para su propio beneficio, como si se tratase de un libro de autoayuda.

Así que nos encontramos ante un raro ejemplar de libro de autoayuda que ha requerido del trabajo de un equipo de psicólogos durante décadas, y que hablan de la perspectiva temporal y su influencia en las personas y las sociedades. Quizá por eso creo que puedo decir que este libro ha cambiado mi vida… o al menos la manera en que veo la vida. Y desde luego me ha dado un buen montón de cosas en que pensar sobre como funciona el mundo, muchas de ellas tremendamente útiles en un entorno laboral, social y político como el actual. Quizá la mejor banda sonora para acompañar este libro fuese el Radical Notion de Hans Zimmer, escrita para la película Inception.

Para quien quiera saber algo más sobre el libro, al margen de las citas que pongo más adelante, creo que podríamos decir que “La paradoja del tiempo” propone la existencia de un elemento hasta ahora ignorado y muy determinante en la manera en que las personas se comportan, sienten y piensan. Ese elemento es la perspectiva temporal (presente, pasada y futura, en sus vertientes digamos positivas y negativas) que hace que la gente se enfoque en determinados temas más que en otros, comprenda o no cosas como las consecuencias de sus propios actos y dificulta la comunicación entre personas. Pero no se queda ahí, sino que menciona las consecuencias concretas y reales de determinadas perspectivas en ámbitos sociales como por ejemplo en las políticas penitenciarias o las campañas de prevención de embarazo o las campañas de salud. En todo momento resulta convincente y sin realizar aspavientos ni trucos narrativos de ninguna clase.

Por lo tanto, si quieres aprender a ser más feliz, ver el mundo con otros ojos y quizá hacer algo mejor la vida de los demás, deberías leer este libro. Además es la primera vez que un libro de psicología y autoayuda, me recomienda beber para se feliz, y eso merece que considere a esta peculiar obra como absolutamente brillante.

A continuación, y antes de las citas interesantes, un vídeo resumen de la gente de RSA, explicando muy burdamente el libro en base a una charla del propio Zimbardo en TED. Ah por cierto, hay un test online del libro que nos indica nuestra orientación temporal.

Y al fin, las citas que me han parecido interesantes:

[Tras la revolución industrial pasamos] de una economía basada en acontecimientos y en productos a una economía basada en el tiempo, en la que cobramos por unidad vendida, si el trabajo es por hora, o una cantidad global si somos asalariados.

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El psicólogo austríaco Alfred Adler creía que el primer recuerdo de una persona era una ventana al resto de su vida. […] Usaba esos recuerdos para endender su presente. Adler solo estaba levemente interesado en la veracidad de esos recuerdos porque, en general, no podía confirmarlos o rechazarlos a falta de pruebas independientes. Para Adler, lo que la persona creía que era verdad era más importante que la verdad objetiva en sí.

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[Zimbardo] Pocos chicos de mi barrio iban a la universidad; en cuanto acababan la secundaria, la mayoría de ellos se ponían a trabajar a cambio de un sueldo bajo. Puesto que esos trabajos eran muy aburridos, los fines de semana eran para salir de juerga, actuar de manera temeraria y vivir como si el lunes nunca fuera a llegar.

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Fluir es formar parte del proceso de lo que estamos haceindo. Cuando nos dejamos llevar por el fluir no nos concentramos en el producto del proceso que seguimos. Cuando nos preocupamos por el producto, pensamos en cómo será juzgado y evaluado, si será aceptado o rechazado. Entra en juego nuestro ego. Y estas preocupaciones pueden afectar y perturbar el proceso de crear nuevas ideas, nuevas visiones y nuevos productos.

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[Sobre un experimento] Estas conclusiones indican que la creatividad aumenta cuando se anima a las personas a centrarse en el proceso creativo, sobre todo si son personas orientadas al presente, mientras que los resultados con mejor técnica los obtienen las personas orientadas al futuro y que saben que sus productos van a ser evaluados.

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[…] Las condiciones del entorno contribuyen a transformar a los bebés orientados al presente en adultos orientados al futuro […] Vivir en una zona templada. Vivir en una familia, una sociedad y un país estables. Ser protestante (o judío). Seguir estudios. Ser un adulto joven o de mediana edad. Tener empleo. Usar tecnolgía con frecuencia. Tener éxito. Tener modelos orientados al futuro. Recuperarse de una enfermedad en la infancia.

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Las personas orientadas al futuro no buscan la novedad y, en general, no son depresívas. También mienten pocom a diferencia de las personas con las perspectivas temporales hedonista, fatalista y pasada negativa, que son significantemente más dadas a mentir. Y es que una persona no tiene por qué mentir si es fiel a sus promesas.

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Nosotros [los autores] creemos que el bien común no es una cuestión moral, sino una cuestión relacionada con la perspectiva temporal. Adoptar una orientación muy centrada en el presente para obtener unos beneficios inmediatos no es egoísmo; es simplemente la forma de pensar de todas las personas orientadas al presente. Los trabajadores orientados al futuro también desean ganar tanto como como puedan, pero su perspectiva temporal los lleva a valorar más los beneficios a largo plazo porque pueden preveer que, en el futuro, los intentos de maximizar los beneficios a corto plazo tendrán conscuencias negativas.

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David Eagleman, un investigador de Huston, diseñó un ingenioso test […] en el que pedía a los sujetos que leyeran unos números digitales que aparecían con mucha rapidez en una pantalla. Descubrió que cuando los sujetos estaban relajados, la mayoría de ellos no podían leer los números porque aparecían con demasiada rapidez. En cambio, los sujetos que se hallaban en caída libre durante un salto de puenting sí podían leer los números. El puenting […] centraba en el presente todos los recursos mentales. El aumento resultante del poder mental permitía la lectura de unos números que antes eran indistinguibles.
El miedo y la excitación aumentan la conciencia presente […]

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[Una tabla nos enumera elementos clave en la felicidad según nuestra orientación temporal]
[Pasada] Expresar gratitud. Evitar pensar demasiado y cavilar. Aprender a perdonad.
[Presente] Actuar con generosidad. Cultivar las relaciones. Aumentar las experiencias de flujo. Saborear las alegrías de la vida. Cuidar la mente (meditación).
[Futura] Cultivar el optimismo. Desarrollar estragegias de afrontamiento. Fijar y perseguir metas en la vida. Cuidar el cuerpo (ejercicio).
[Futura trascendental] Practicar religión o cultivar espiritualidad.

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Puede que mejorar la atención parezca sencillo, pero como bien sabe nuestro aprendiz, puede ser muy difícil. Los monjes no tardan años en dominar la atención porque sean lentos. Tardan años porque es muy difícil conseguirlo. Pero ¿tan difícil es? Bien, una técnica sencilla relacionada con la atención es tocar el marco de una puerta cada vez que pasemos por ella. Cuando lo hagamos, concentrémonos en ese momento presente, en sus imágenes, sonidos y olores, y en la puerta de experiencia que se acaba de abrir antes nosotros. Este hábito nos puede ayudar a mantenernos plenamente en el presente y a que nos abramos a experimentar la felicidad más plenamente.

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Adoptar una perspectiva a corto plazo no sirve a los intereses a largo plazo de la buena salud empresarial o del bienestar económico del país. Un capitalismo con verdadero éxito se dedicaría a crear negocios rentables que sirvieran a las necesidades de la sociedad y de sus miembros durante generaciones, no durante trimestres. El capitalismo basado en la codicia es interesado y trata a los demás y al medio ambiente como si fueran prescindibles. Se convierte en una especie de maldad administrativa donde las previsiones de beneficios son fines que justifican los medios inmorales por los que se logran; es un método basado en el “todo vale”, siempre que los asesores legales de la empresa lo puedan racionalizar.

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[Hablando del sistema educativo, y mencionando a Horace Mann y el sistema educativo prusiano que luego aplicó Everett en los EEUU] Cuando entran en la escuela, la mayoría de los niños pasan de vivir con un régimen libre, que les permite jugar y pensar como quieran, a tener un enseñante, un horario de clases y trabajo. Los horarios y el tiempo empiezan a regir su vida. Aprenden que retrasarse está mal, que solo tienen algún rato para divertirse, que el recreo sólo dura 20 minutos y que por muy deprisa o muy despacio que trabajen, no pueden evitar los días, las semanas, los meses y los años de escolarización. Se trata de pura y simple reglamentación y la escuela los prepara para que se pasen la vida en una fábrica. Hasta qué punto los prepara bien para loa vida fuera de las fábricas u, hoy, para una sociedad prácticamente sin fábricas, ya es otra historia.
La principal función de nuestro sistema educativo es domesticar a los niños y a su perspectiva temporal presente hedonista, y transformarlos en adultos orientados al futuro dispuestos a ocupar su lugar en la línea de producción de la fábrica.

Proactividad

Desde que comencé mi vida laboral, no he dejado de oir, año tras año, empresa tras empresa, la palabra proactividad. Y siempre he sabido que el uso que se le da, es invariablemente erróneo. Normalmente se debe a pura ignorancia, pero a esta a menudo se le añade puro interés y cierta dosis de maldad que nunca deja de asquearme. Porque el concepto de proactividad lo acuñó Viktor Frankl como forma de sobrevivir a un entorno opresivo y malsano, como forma de mantener la vida y la cordura en un campo de concentración nazi.

Así que cada vez que, en un entorno laboral, oigo a alguien decir “hay que ser más proactivo” lo primero que pienso es que posiblemente se encuentra en un entorno psicológicamente malsano, y lo segundo que pienso es que la persona que me lo dice probablemente es una vendemotos con interés en que los empleados trabajen como esclavos.

Puede que esto parezca demasiado duro, pero se basa en mi experiencia y en saber de donde viene realmente el concepto de proactividad. Por supuesto no son leyes inmutables, y puede darse que la próxima persona sepa de donde viene el término, o que lo diga en un entorno donde el trabajo se planifica, se reparte adecuadamente, la gente (en particular los jefes) se responsabilizan e involucran en el día a día y no hay malos rollos. Pero creo que aun falta bastante para que vea ese día.

Para terminar, recomiendo el blog de Estratega, que tiene una entrada bastante buena al respecto de la proactividad, del que me permito copiar algunos extractos para los que no vayan a seguir el enlace:

la idea de proactividad acabó convirtiéndose en cliché y sirviendo varias posturas que no tienen nada que ver con ella, por ejemplo:

  • Practicar la hiperactividad, la impulsividad y asumir el riesgo sin reflexión, olvidando que la proactividad real parte siempre de principios y convicciones propias.
  • Trabajar intensamente
  •  hasta perder las suela de los zapatos o las huellas dactilares, si no quieres que te acusen de no ser “proactivo”.

  • Descalificar cualquier crítica
  • , por bien fundada que esté, al suponer que surge de la inercia y la defensa del status quo, es decir, de la “falta de proactividad”.

  • Identificar la proactividad con “agresividad”, palabra que sorprendentemente es asumida como un valor positivo en muchas organizaciones. Error, pues la agresividad es la manifestación de un entorno de “suma negativa”, en el que alguien pierde a costa de otro. Eso no es sostenible, pues una organización se fundamenta precisamente en lo contrario, en que unidos se es más.

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[Un comentario al blog dice:] Lo más curioso de todo es que la proactividad surge como una resistencia frente a la opresión en condiciones muy duras. No puedo imaginar que nadie pueda comparar su situación con la de un preso del holocausto, pero cuando nos enfrentamos a las dificultades quizás tengamos que dar un paso más. Me explico, era evidente para los perseguidos que lo que los nazis hacían estaba mal, pero nuestra primera labor para ser proactivos es saber que diantres va mal con nuestra empresa, tarea o administración, para luego poder actuar desde valores que sabemos ciertos.Dicho de otro modo, fue proactivo quien, en los tiempos de la burbuja inmobiliaria decidió apostar por la economía de verdad, esa del trabajo, la innovación, el esfuerzo y la honradez, no los que se dedicaron como musarañas inquietas a rebañar las últimas cucharadas del bowl.

PD: La vaca de la imagen es de Ventas con Peña Aguilera.

Libro: Mindfulness

Título: Mindfulness
Autor: Ellen J. Langer
Editorial: No lo recuerdo. Y no merece la pena que lo busque.

Autoayuda. Es un libro de autoayuda. Y no muy bueno.

Tras una portada tipo disco_recopilatorio_de_chillout, el autor nos habla de la atención plena y narra anécdota tras anécdota y “experimento” tras “experimento” (las comillas son porque no me dan muy buena espina) y con estilo trilero, para convencernos de algunas cosas más o menos reales, y alguna con tufillo a magufo.

Sobre el concepto de atención plena, el propio autor reconoce que le suelen decir que se parece mucho al budismo, y coincido bastante en la impresión. Todo el tema de eliminar ideas preconcebidas, recategorizar el mundo, cambiar de contexto, cambiar el pensamiento a voluntad para mejorar la vida… todo eso son, al margen de consideraciones psicológicas, parte de la filosofía budista en una o varias de sus vertientes (como el zen). Koans, meditación zazén, haikus, no desear, todo ello tendría cabida en el libro si el autor hubiese tenido intención de añadirlo.

Supongo que podemos quedarnos con lo bueno del libro y obviar que es bastante aburrido y poco convincente. Entre las cosas buenas, la idea de que la gente puede mejorar su vida si deja de ir en automático las 24 horas y se dedica a vivir su vida como desee y no como le hayan sugerido. También la noción de que todos estamos llenos de prejuicios y que podemos cambiarlos, así como el poder del contexto en el bienestar físico y mental del individuo (placebos, autosugestión…).
Y poco más la verdad. Así que pasemos a algún (me temo que son pocos) pedazo del texto que pueda animar a su lectura.

[Sobre los ancianos y la sobreprotección] Inesperadamente, encontramos mucha resistencia involuntaria -de las familias y de los ancianos mismos- a nuestros intentos de darles más control y hacerlos más independientes. Como en muchos ambientes institucionales, la dependencia es alentada involuntaria pero flagrantemente. Cuando a un residente de un geriátrico se le ayuda a vestirse para el desayuno (ya sea por consideración hacia el residente o para ahorrarle tiempo al personal), puede sentirse incompetente o inútil. Esa persona terminará requiriendo más tiempo del personal puesto que cuanta más ayuda se de a la gente, más llegará a necesitar. […] La protección bienintencionada va socavando gradualmente toda autonomía. Y la interferencia más coercitiva como, por ejemplo, atar a los residentes a sus sillas todo el día para evitasr que “se lastimen”, destruye toda pizca de iniciativa. […] Ver que otra persona tieie que hacer las cosas que solíamos hacer nosotros solos nos hace sentir que ahora somos incapaces de hacerlas.

[…]

Mientras que algunas personas piensan que para mantener una atención plena hace falta un gran esfuerzo, los estudios examinados en este libro demuestran que esa actitud hace que nos sintamos con un mayor control, tengamos mayor libertad de acción y nos agotemos menos.