Android 6.0: Impresiones tras 6 años de Android. 2010 – 2016

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Hace casi 6 años compré mi primer Android. Hasta entonces había empleado el tándem Sony Ericsson + Palm TX con mucha efectividad, pero el probar el HTC Magic de un colega me animó a pasarme a Android. Renovarse o morir que dicen.

Creo recordar que alrededor de un 2 años después volví al tandem Sony + Palm debido a los problemas de autonomía, rendimiento y limitaciones del software en cuanto usabilidad y capacidades del Samsung Galaxy que había adquirido. Había intentado usarlo pero había acabado siendo un lastre insoportable.

Durante los últimos 3 años he vivido felizmente en el ecosistema Microsoft, primero con un Nokia 520 y después con un 630 que duró hasta que, por razones en parte comentadas en otro post, decidí volver a Android.

Una vez descrito mi periplo pensaba comentar mis impresiones sobre la plataforma de Google, pero releyendo lo que escribí entonces me he dado cuenta de que hay poco que añadir sobre Android.

Entre las versiones 1.5 y 2.1 que probé con Samsung y la 6.0 con Motorola, han pasado unos cuantos años, pero aparte de una muy necesaria mejora visual y un upgrade brutal de hardware, el sistema sigue siendo el mismo: complejo de usar, orientado totalmente a las apps (no a los usuarios) y con un desprecio total por la privacidad. Supongo que los incentivos hacen al producto, y en el caso de Google el vender publicidad lleva a esto.

Lo que sí puedo confirmar es que el objetivo de Google de ser el Windows para móviles puede darse por completado. Tan es así que Microsoft sigue la senda que tomaron Palm y Blackberry con desigual resultado: orientarse a los usuarios profesionales. Y no es extraño porque lo que más noto al volver a Android es que el sistema en sí, y el ecosistema que hay alrededor, están constantemente compitiendo por atraer mi atención. Es algo que hace tan bien que apenas se nota y el “golpe” se olvida en unos días, pero habiendo visto el efecto, veo claro que tengo que usarlo lo menos posible si quiero hacer algo que no sea perder el tiempo en un bucle de entretenimiento y ocio sin fin.

Quizá ese sea el secreto del éxito de Android. Que el ocio vende más que la productividad personal. Solo espero que Microsoft no abandone y sigamos manteniendo una tercera vía al ocio de Android y el postureo de Apple: un verdadero dispositivo con vocación de asistir a la persona. O al menos que este Android me dure más que el anterior, que no sería poco.

Para no cerrar el artículo de forma negativa diré que el reconocimiento de audio funciona fantásticamente bien (como entrada de texto o como asistente) y que tener todas las aplicaciones de Microsoft ayuda en cierta forma a minimizar el enfoque lúdico del sistema. Además la existencia de un monopolio “gratuito” y duradero como el que ha conseguido Google se traduce en una relación precio que parece excelente a día de hoy.

 

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Windows Phone ha muerto

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En 2007 escribí sobre la muerte de Blackberry y su relación con la explosión que iba a producir la inminente salida del iPhone 1 y los movimientos de Google en móvil. Sin duda un ejercicio de futurología bastante acertado desde la perspectiva que da leerlo tras 9 años.

Hoy voy a hablar de la muerte de Windows Phone que lleva sucediendo desde hace meses de forma cada vez más acelerada.

No soy el primero ni el único en dejar constancia de mi disgusto con Windows 10 Mobile o en dar el paso de abandonar (a Android). Profesionales pro Microsoft como Wictor Wilen o Luis Ruiz Pavón estamos abandonando de forma pública y sonora. No hay más que pasarse por Twitter, donde pueden leerse comentarios como los siguientes desde hace meses:

El caso es que llevo unos días con mi nuevo Moto X Play, el terminal más decente y barato que he podido encontrar, para quitarme el lastre en que se había convertido mi Lumia 630 con Windows 10 (beta). Y aunque todo tiene sus pros y contras el hecho es que no tengo intención de volver a comprar un terminal con Windows. Hay muchas razones por las que se ha llegado a esta situación y diría que se trata de un tema extraordinariamente complejo que no voy a tratar de analizar aquí, pero sospecho que Microsoft conoce perfectamente el panorama y ha estado realizando una retirada ordenada en los últimos meses, evitando sacar nuevos terminales y virando hacia un nuevo frente con menos resistencia. En parte, por esa sensación he estado aguantando mi Lumia hasta hace unas semanas cuando empecé a buscar una alternativa adecuada.

En mi opinión, y sin disponer de ninguna información privilegiada (tipo MVP), está bastante claro a estas alturas que Microsoft no va a sacar más terminales Lumia de gama “baja”. Ni nada que esté orientados a ser simplemente un móvil. Microsoft va a saltarse ese paso fallido, pero va a continuar sacando terminales orientados al mundo post-móvil. Ahí entran tanto las tecnologías de Continuum como las Hololens entre otras, que parece que van a convergir en algo más allá del teléfono móvil. Pero eso solo puede funcionar si sacan “buques insignias”, terminales caros que tengan potencia y características suficientes para mover todo lo necesario (escritorios, 3D…). Usarán estos terminales para probar ideas nueva, establecer unos estándares y animar el tema, algo parecido a la estrategia que siguieron con los convertibles Surface que parecen haber salido muy bien parados, incluso frente al iPad Pro.

Sea como fuere Microsoft ha sido bastante claro en sus últimas declaraciones: se va a orientar al mercado profesional. Esto significa que el dispositivo móvil Microsoft tiene que ser un dispositivo de productividad personal no una plataforma para adolescentes o para probar las últimas aplicaciones de moda. Entiendo que eso implica que tiene que poder operar como móvil, tablet y sobremesa y eso requiere potencia, que no es barata.

Y con todo esto, pienso que se van a meter una hostia.

Disponer de un Sistema Operativo único para todos los dispositivos es el write once, run anywhere de Java que nunca fue. Es el anillo único para dominarlos a todos de una novela fantástica. El sueño de toda empresa de producto. Pero la “talla única para todos” es una estrategia arriesgada, una que durante un tiempo le ha funcionado muy bien a Apple con sus productos perfectamente segmentados, pero que empieza a mostrar agotamiento en sus cifras de ventas. Y eso que controlan la cadena completa de producción y distribución.

Sospecho que Windows 10 Mobile y sus sucesores van a intentar serlo todo para todos. Y aunque en tablet y escritorio puede funcionar (y muy bien) dudo mucho que lo haga bien en la escala móvil. Y solo dios sabe si lo hará en otros formatos y escalas.

Así que ya veremos que tal evoluciona Windows en el dispositivo móvil, los wearables y demás, pero hoy Windows 10 Mobile está completamente muerto. D.E.P.

Post data: quiero mandar un fuerte abrazo a todos los que invirtieron en desarrollar con Silverlight para Windows Phone. Si aún queda alguno por ahí debe estar sufriendo mucho.

Android: 2.1 Ecclair. Impresiones

Hace unos días  meses escribí la review de mi nuevo terminal Samsung Galaxy Spica (I5700 para los amigos), pero quería tomarme algo de tiempo para terminar de probar algo más el sistema operativo que lo gobierna, Android en su versión 2.1 codename Ecclair. Creo que ya es hora de comentar mis impresiones.

Debo reconocer que el Android de Google me ha sorprendido para bien (mucho) y para mal (está muy lejos de ser perfecto).
A mi, que me considero un usuario avanzado de tecnología y que he usado a lo largo de los años unos cuantos teléfonos, PDAs y algunas otras cosas bastante extrañas (Atari Portfolio, tablets pre-iPad, sistemas operativos de todos los colores y sabores), me ha costado más de lo que esperaba hacerme completamente con el terminal. Evidentemente las funciones “básicas” como llamar, poner música, fotos… son relativamente simples y vienen integradas, pero cuando quieres ir un poco más allá, empiezas a recorrer un camino más largo de lo deseable. Posiblemente el mayor problema viene de que el interfaz es muy flexible, y para saber qué puedes y qué no puedes hacer, tienes que probar todas las opciones: botones físicos, pulsación, doble pulsación, pulsación mantenida, arrastre… en resumen, demasiado trabajo solo para aprender cómo funciona lo que trae o cada aplicación adicional que instales.

Evidentemente, al ser un terminal de Google, la integración del teminal con los servicios de Google, va muy fina, principalmente el correo y los mapas, pero curiosamente no todo se integra integraba hasta hace poco de manera oficial. Por ejemplo, el lector de RSS más decente era una aplicación de terceros y la integración de Tareas que uso es una aplicación de terceros. Otra cosa llamativa, sobretodo viniendo yo de Palm, es el Calendario. El calendario de Android es simplemente inusable, y aun no he dado con una aplicación que permita usarlo decentemente, así que solo lo tengo para algunos recordatorios.
Por otro lado, las aplicaciones de terceros son variadas, muy variadas. Tanto como que algunas funcionan y otras no (a veces por bugs, otras por versión), pero no lo sabes hasta que las instalas (ligeramente molesto, pero indoloro). Facebook por ejemplo está muy logrado, pero los reproductores de video no se acercan ni en broma al TCPMP que reproducía prácticamente de todo y bastante bien en dispositivos en los que en principio nadie lo esperaría, y la aplicación para gestionar la conexión 3G, me obliga a reiniciar el terminal para recuperarlo. Afortunadamente parece que todo es muy robusto y el instalar y desinstalar cualquier cosa no provoca problemas de ningún tipo, quizá unos restos de carpetas en la tarjeta de memoria a lo sumo.

En cuanto a la gestión del sistema, llama mucho la atención que esté tan dispersa (ajustes, widgets, botones físicos…). Cosas como cambiar a modo de vuelo, ajustar el brillo o conectar a una red Wifi, se realizan desde lugares muy diferentes, sin una lógica clara que permita intuir donde encontrar la función deseada. Y de momento no he encontrado una manera de establecer y usar perfiles de sonido (reunión para silencio, volumen bajo para oficina, volumen alto para el coche…). Esto con Palm o Sony no pasaba, todo era fácil de encontrar y tenía sentido.

En general yo diría que se trata de un buen sistema, y desde luego está a la misma altura que el de Apple o muy, muy cerca (por delante o detrás según en que nos basemos). Sin embargo, aunque he ganado bastante funcionalidad y conectividad a multitud de servicios, queda claro que el sistema no está tan bien pensado como los de Palm. No parece que Android aspire a ser el mejor sistema operativo para dispositivos móviles, sino que su meta parece ser el convertirse en el nuevo Windows: poder hacer un poco de todo, pero nada bien, ser muy flexible y abierto hasta donde se desee.

Por último para aquellos recién desembarcados en este sistema operativo, recomendaré una página: El Androide Libre. Multitud de aplicaciones y buenos consejos, aunque en ocasiones tiende al fanátismo tipo fanboys de Apple.

NOTA: Este artículo estaba casi terminado en Agosto de 2010, pero las circunstancias me han impedido publicarlo hasta ahora.