Mantenimiento somos todos

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Foto: Steinar Engeland

En las últimas semanas he estado pensando en temas relacionados con el mantenimiento y sistemas complejos. En ello ha tenido mucho que ver el colapso de dos infraestructuras de ingeniería en los últimos días, la primera en Vigo (y 2) y la segunda en Génova, pero sobre todo ha influido el tiempo que he estado diseñando, operando y manteniendo un plataforma de producto basada en la nube Azure (IaaS, PaaS y SaaS, tenemos de todo).

Tras algunas conversaciones y lecturas diversas, he querido escribir algunas notas breves relacionadas, de una forma u otra, con el mantenimiento de infraestructuras en general y de las plataformas de software en particular. Espero que se vean como trivialidades evidentes pero soy consciente de que hay mucha gente ahí fuera para la que esto son conceptos nuevos y extraños, o cosas que simplemente conviene ignorar, como en los casos de Vigo y Génova, con los resultados que ya conocemos.

El mantenimiento es desagradecido. Inaugurar puentes, o desarrollar nuevas características de software, da más visibilidad y prestigio que dedicarse a mantener cualquiera de los dos. El mantenimiento es predecible, aburrido (para la mayoría), genera costes evidentes y beneficios a veces difíciles de cuantificar. Dado como funciona la mente, esperamos que las cosas funcionen, no nos sorprende y por eso las tareas de mantenimiento se vuelven invisibles.

El mantenimiento no es para todos. No todo el mundo está preparado para hacer un trabajo invisible y que no termina nunca. Es un trabajo para Penélope: una persona discreta y humilde, eclipsada por la fama de su marido Ulises, que mantuvo con su propia astucia el reino a salvo durante los 20 años que tardó este a Ítaca. Quizá ese es el perfil del perfecto “mantenedor”: humilde, discreto, capaz, inasequible al desaliento y con fuertes valores. No me imagino a Penélope diciendo “Oh bueno, ya lo arreglará otro“.

El mantenimiento es caro pero puede ser más caro no hacerlo. Diseñar e implementar plataformas o estructuras de ingeniería civil o software que requieran poco mantenimiento y simplificar este al máximo, reduce costes siempre. Pero para ello hacen falta conocimientos, perspectiva y comunicación (una persona no lo sabe todo, nunca). La importancia del coste de mantenimiento es algo que entienden bien los contables al trabajar con datos cuantificables y manejar conceptos como CAPEX y OPEX, pero no tanto los desarrolladores o ingenieros que quieren construir “the next big thing” y estar a la última para la carrera de ratas que es el desarrollo de software.

El mantenimiento no es apagar fuegos. Si tienes un “fuego en producción”, como decimos en el gremio, es porque algo no se ha hecho bien anteriormente (diseño, implementación, mantenimiento…). Da igual lo mucho que te feliciten por haber arreglado el problema si en el fondo lo has provocado tú de forma inadvertida. Si aceptas esto, la tarea de mantenimiento es si cabe más ingrata. Pero si no lo aceptas eres más un bombero pirómano que el héroe del día. En cualquier caso no vale con resolver los problemas, idealmente tienes que cambiar algo para que el problema no vuelva a suceder nunca o que se solucione solo.

El mantenimiento es necesario. Da igual lo genial que sea un sistema. Da igual si lo has construido con tus propias manos con las mejores prácticas. Siempre necesitará algún tipo de mantenimiento. A menudo se pone de ejemplo de ingeniería “bien hecha” a los puentes romanos como cosa que funciona sin tocarse. Afortunadamente en Toledo tenemos varios, de varias épocas y sabemos que es una falacia (además de un sesgo de supervivencia). El puente de Alcántara por ejemplo, ha tenido que ser reconstruido varias veces y finalmente cerrado al tráfico, y su historia está conectada a la construcción del puente Nuevo, que es un KISS en toda regla. Lamentablemente vivimos en una época en que la filosofía es “usar y tirar” las cosas por lo que es difícil argumentar con alguien que solo mira a corto plazo la necesidad de mantener, documentar, etc.

El mantenimiento es complejo. Para hacer su trabajo los equipos de mantenimiento deben conocer la infraestructura y su contexto, además de aprender a lidiar con modificaciones y nuevos eventos que no se habían previsto en el diseño original. Al final, alguien de “mantenimiento” puede llegar a saber más sobre un sistema que sus propios creadores o al menos a conocerlo de una manera diferente (teoría vs práctica). Para poder llevar a cabo su trabajo, “mantenimiento” debe saber de diversas materias, estudiar el sistema a lo largo del tiempo y conocer su historia. En los peores casos tiene que saber improvisar y adaptarse. Para seguir un manual “paso a paso” que contiene cada tipo de incidencia registrada es mejor poner una máquina (que necesitará su propio mantenimiento, pero esa es otra historia).

El mantenimiento se basa en el conocimiento. Si has llegado hasta aquí entenderás que cualquier mantenimiento se basa en el conocimiento del sistema (historia, procesos, herramientas, personas) de cada detalle de la infraestructura. No digo que haya que conocer TODO sobre el sistema, que es imposible, pero cuanto más, mejor. Sin una documentación decente que asimilar poco a poco durante un largo periodo y sin asumir un periodo de aprendizaje práctico, el mantenimiento tiende a convertirse en un “apagar fuegos” grandes o pequeños. Porque el mantenimiento es complejo, pero no tiene por qué serlo más de lo necesario, y ahí es donde la transmisión de conocimiento por diferentes métodos, es esencial.

La documentación tiene que cumplir una función, no una forma. A menudo he visto que solicitar que se documente algo trae quejas y conatos de rebelión en los equipos de programación. En esos casos el tema suele zanjarse con una documentación de attrezzo, información trivial que se disfraza en un formato “profesional” pero sin un contenido útil o trabajado. Esto se traduce en archivos Word de 300 páginas detallando trivialidades y conteniendo capturas de pantalla, o bien en forma de reuniones de formación presencial donde se cuenta, con suerte, un 10% de las mismas trivialidades del documento, pero con pausas para café. La documentación no se hace de un día para otro, evoluciona y crece con el tiempo al cuidado de un equipo de personas a las que les preocupa el futuro.

El coste de propiedad puede variar enormemente de la noche a la mañana. A menudo pensamos que alquilar algo es más caro que comprarlo (coches, casa, on premises vs cloud…), pero es una falacia. Los costes de propiedad se pueden disparar de por sorpresa de formas inesperadas y entonces el propietario tiene un problema. No quiero decir que sea mejor el pago por uso siempre, pero los humanos tendemos a evaluar mal los riesgos futuros así que una estrategia que nos ofrezca opciones (código abierto, entornos híbridos, estándares migrables…) suele ser mejor que casarse con una solución o producto concreto. De nuevo, los contables tienen mucho más claro el problema del coste de propiedad que el resto de los mortales al usar conceptos como activo, pasivo, amortización o, de nuevo, CAPEX y OPEX.

Por último, el mantenimiento es cosa de todos. Si ves que algo se puede arreglar, arréglalo o avisa para que lo arreglen. Es mejor para todos eso que esperar a que se rompa del todo, o a condenar al siguiente a sufrir malas condiciones. En desarrollo me gusta aplicar (y pedir) la llamada “regla del boy scout” que consiste en dejar las cosas mejor que como te las encontraste. No se trata de cambiar grandes cosas, sino de mejorar poco a poco, (funcionamiento, formato, documentación). A día de hoy es algo trivial y puedes corregir erratas en libros de Tim O’Reilly o documentación de Azure sin apenas esfuerzo. Estos dos últimos ejemplos son casos reales, ojo.

Espero que este ladrillo no haya desanimado a quien esté haciendo mantenimiento de lo que sea, desde Q&A de software a revisión de tuberías, aunque si de verdad sois Penélopes o Sísifos, sé que os dará igual. Y además puede que os interese leer “Innovación y Tradición: Historia de la tecnología moderna” muy al hilo de todo esto.

Ánimo y al toro.

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Libro: La economía WTF

 

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Título: La economía WTF. El futuro que nos espera y por qué depende de nosotros.
Autor: Tim O’Reilly
Editorial: Deusto

El propio O’Reilly dice en el capítulo de agradecimientos que su libro es “una peculiar combinación de memorias, libro de negocios y polémica”, pero no hace justicia a las ideas que pueblan sus 404 páginas.

Sin duda es el mejor libro de no ficción que he leído en todo el año, y ha resultado una inspiración en un momento en que creo que la necesitaba. A veces un buen libro es el mejor compañero.

Aunque contiene masivas dosis de información para hablar de ideas sobre sistemas masivos y complejos como la economía global, se trata de un libro de fácil lectura pero se agradece leerlo poco a poco para ir reposando ideas.
La idea central en torno a la que gira toda la narrativa del autor, es que vivimos en un futuro asombroso que cada vez va a avanzar más rápido y de formas más inesperadas. Algo que nos va a afectar a todos positivamente… a la larga. O eso esperamos.

Justamente la huelga del sector del taxi días atrás me ha permitido ver como O’Reilly parece tener razón en muchas de sus posiciones y eso da peso al resto de ideas radicales (sí, radicales) que proclama.
De hecho, argumenta tan eficazmente sus ideas, que me ha convencido de que algunas cosas que veía como “disparates” merecen un cuidadoso debate y quizá una oportunidad. Entre ellas están la idea de poner impuestos a Google (y otras empresas), poner un impuesto a los robots, generar un nuevo tipo de empleo entre el trabajador autónomo y el asalariado, y por último tener diferentes tipos de dinero para poder comprar o vender diferentes cosas. Ideas extrañas en este momento pero que ahora creo que veremos implementadas de una forma u otra en los próximos años o de forma inminente.

A continuación algunas citas que me gustaría tener a mano:

[Acerca de las tecnologías que nos “aumentan”] Una vez que te acostumbras a cada nuevo superpoder, la vida sin el es como si tu varita mágica se hubiera vuelto a convertir en un palo.

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Jeff [Bezos, de Amazon] me explicó por qué el 1-click era suficientemente original para ser patentado. No tenía nada que ver con la implementación, que él admitía que era fácil de reproducir, sino con el replanteamiento del problema. Cuando se le ocurrió lo del 1-Click, todo el mundo estaba estancado en la metáfora del carrito de la compra, porque eso es lo que haces en el mundo real. Coges un producto y lo llevas al mostrador para comprarlo. Él se dio cuenta de que en la web podía ocurrir algo totalmente distinto: lo único que tenías que hacer es señalar un artículo y ya era tuyo. […]
Camp y Kalanick [de Uber], también se dieron cuenta de una innovación clave en el pago, que iba más allá de la compra con 1-Click de Amazon: entendieron que, en un mundo dotado de sensores conectados, el mismo acto de consumir un servicio podía dar lugar al pago. Una aplicación como la de Uber sabe cuándo empieza y termina un viaje, calcula el coste en tiempo real y carga el importe a la tarjeta de crédito en cuanto termina la carrera. El poder de esta innovación aun no ha sido asimilado del todo por otros que podrían hacer uso de él.
[Por último señala que Apple Pay, 5 años después de Uber, se limita a reproducir un proceso del mundo físico en lugar de repensarlo como Amazon o Uber].

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La innovación de Uber, sin embargo, fue simplificar radicalmente la experiencia de la compra. Poder pagar sin una acción visible de tal pago, igual que la capacidad de tener un coche disponible al momento, es lo que hace que la primera vez que alguien viaja con Uber en un momento WTF.

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La interfaz de entrada común [las páginas dinámicas basadas en CGIs], el truco de Rob McCool para dejar que la web hablara a una base de datos back-end una tecnología instrumental para el comercio electrónico, no salió a la luz hasta finales de 1993. eBay y Amazon se fundaron 2 años después. Esto suele pasar: Steve Jobs se opuso originalmente a la idea de las aplicaciones creadas por terceros para iPhone.

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Estas empresas (de la nueva economía como Uber o Lyft) usan su tecnología para eliminar los puestos de o que solía ser una enrome jerarquía de gerentes (o una jerarquía de empresas individuales que actúan como proveedores), reemplazándolos por una red relativamente horizontal gestionada por algoritmos, sistemas de reputación basados en redes y dinámicas de mercado. Estas compañías también se basan en su red de clientes para controlar la calidad de su servicio.

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Lo que hizo posible el logro de AirBnB, por supuesto, no fue solo la fotografía digital, que facilitaba que los arrendadores mostraran sus viviendas, sino la WWW, el pago en línea con tarjeta de crédito, y haber utilizado otros sitios que habían creado sistemas para ganarse una reputación y hacer valoraciones que ayudaban a los usuarios a establecer una relación de confianza con desconocidos.

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Gene Kim describe lo que ocurre en una organización DevOps de alto rendimiento: “En vez de que unos grupos de desarrollo iniciales provoquen el caos para que después los que se encuentran en los centros de trabajo finales (por ejemplo, control de calidad, operaciones […] y seguridad […]) lo solucionen, desarrollo emplea el 20% del tiempo en ayudar a garantizar que el trabajo fluya sin problemas […] a acelerar los test automatizados, a mejorar las infraestructuras de despliegue y a garantizar que todas las aplicaciones creen telemetría útil en producción. […] No se trata solo de una práctica técnica […] Ejerce una presión continua sobre el sistema de trabajo para permitir el aprendizaje y la mejora de la organización.

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Como describe Benjamin Treynor Sloss, quien acuñó el término, “básicamente, la SRE [la disciplina de Ingeniería de Fiabilidad de un Sitio web] realiza el trabajo que históricamente llevaba a cabo un equipo de operaciones, pero utilizando ingenieros con experiencia en software y contando con que estos estén inherentemente capacitados y predispuestos a diseñar e implementar automatización mediante software para reemplazar el trabajo humano”.

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En los años siguientes [a 2011 cuando se fundó Code for America] ayudamos a gobiernos locales a crear una serie de aplicaciones que, como dijo Scott Silverman, participante de primer año y antiguo diseñador de Apple, eran “sencillas, bonitas y fáciles de usar”. Un sitio para elegir colegio en Boston; un sistema para localizar inmuebles abandonados en Nueva Orleans; una app de crowdsourcing para despejar la nieve de las bocas de agua que, al estar hecho con código abierto, se propagó a muchas otras ciudades y fue utilizada para otras formas de participación ciudadana.

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Gracias a este proyecto [en que iteraban con prototipos de procesos en lugar de con procesos finales completos], nos dimos cuenta de tres cosas importantes. La primera: que las apps del siglo XXI solo podían ayudarnos hasta cierto punto si se creaban sobre una plataforma gubernamental del siglo XX inservible. Limitarse a poner una fachada digital sobre un sistema burocrático inútil a menudo solo empeora el problema, porque el sistema digital duplica los procesos existentes sin desarrollarlos desde cero. Antes de poder construir aplicaciones […][que mejoren el sistema] hemos de mejorar las operaciones subyacentes de los servicios de la administración. […] Lo tercero de lo que nos dimos cuenta se expresa estupendamente en un ensayo de Jake donde explica el proyecto, publicado en Medium, titulado “People, Not Data”: la empatía, no solo la tecnología, es la clave para reinventar con éxito los servicios gubernamentales. El diseño y la experiencia del usuario, no solo el big data y la programación, son destrezas esenciales. Sobre todo, los que toman decisiones gubernamentales deben ponerse en la piel de aquellos a quien se supone que han de servir.

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[Sobre IA y Machine Learning y los sesgos en los datos] Las características de los datos de entrenamiento son mucho más importantes para el resultado que el algoritmo. No comprender esto es en sí mismo un sesgo que aquellos que han estudiado mucha informática previa al aprendizaje automático superarán con dificultad.

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Las leyes de Estados Unidos, y de la mayoría de los países, se han hecho sobrecogedoramente complejas. La Ley de Asistencia Asequible tenía casi dos mil páginas. En comparación, la Ley de Autopistas Nacionales de 1956, que llevó a la creación del Sistema de Autopistas Interestatales de Estados Unidos, el mayor proyecto de obras públicas de la historia, contaba tan solo con veintinueve. La Ley Glass-Steagall de 1933, que reguló los bancos después de la Gran Depresión, tenía treinta y siete páginas. Su desmantelamiento llevó a la crisis financiera de 2008; esta vez, la respuesta reguladora, conocida como la Ley Dodd-Frank de 2010, tiene 848 páginas y requiere más de 400 promulgaciones adicionales, que suman en total unas 300.000 páginas de regulaciones.

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En el fondo, el escritor de ciencia-ficción David Brin acertó en 1998 en su profético libro de no ficción The Transparent Society. En una era de una masiva vigilancia comercial […], la clase de privacidad que disfrutamos en el pasado se ha extinguido. Brin arguye que la única manera de responder es hacer que la vigilancia se dé en ambos sentidos a través de la transparencia. A la pregunta del poeta romano Juvenal “¿Quién custodia a los custodios?” Brin responde: “Todos nosotros”.

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Ser extremadamente específico sobre los objetivos de cualquier regulación permite una discusión más franca y productiva, pues los dos extremos pueden centrarse en debatir los objetivos correctos. Y cuando llegan a un acuerdo, pueden empezar a buscar formas alternativas de alcanzar dichos objetivos, así como medir si han tenido éxito o no. También deberían definir un proceso para modificar la regulación en respuesta a lo averiguado a través de las mediciones. Y ha e haber un mecanismo para resolver conflictos entre regulaciones superpuestas.

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El coronel de la Fuerza Aérea John Boyd, “padre del F-16”, introdujo el término loop OODA (el bucle “observa-orienta-decide-actúa”) para describir por qué en un combate es más importante la agilidad que la pura potencia de disparo. Ambos combatientes intentan entender la situación, decidir qué hacer, y luego actuar. Si puedes pensar más rápidamente, puedes “entrar en el bucle OODA de tu enemigo” e interrumpir su toma de decisiones.
“La clave es esconder tus intenciones y hacerlas impredecibles para tu oponente mientras que al mismo tiempo determinas sus intenciones -escribió Harry Hillaker en el panegírico a su colega, Boyd-. Es decir, opera a un ritmo más veloz para generar condiciones rápidamente cambiantes que hagan difícil que tu adversario se adapte o reaccione a dichos cambios y que repriman o destruyan su percepción. Por tanto, un batiburrillo de confusión y desorden provoca que reaccione en exceso o insuficientemente a las condiciones o actividades que parecen ser inciertas ambiguas o incomprensibles”.
Esto es muy difícil de hacer cuando tu adversario es una máquina capaz de actuar millones de veces más rápidamente que tú. […] “Para entrar en el bucle OODA de una máquina es necesaria otra máquina”.

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[Margaret Levi comenta que] “incluso cuando las redes sociales ayudan a que la gente se implique en una acción colectiva coordinándose [como en la Primavera Árabe de Egipto], eso es algo muy distinto a una organización y movimiento continuados”. [Wael Ghonim aún no tiene respuesta] sobre cómo transformar una acción coordinada y dirigida en un movimiento sostenido y una comunidad dispuesta a trabajar para resolver problemas de calado. Especialmente cuando empiezan como un conjunto de personas heterogéneo con metas contrapuestas. Puede que estén de acuerdo en deshacerse del dictador, pero ¿luego qué?

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[Hablando sobre la IA y sus peligros pero concluyendo que el mercado, la economía, es el problema de base, que actúa como algoritmos sin control ni supervisión] Ya somos cautivos de una vasta máquina extendida por todo el mundo que, debido a errores en su programación fundamental, ha desarrollado un desprecio por los seres humanos, se dedica a hacerlos irrelevantes y resiste todos los intentos de controlarla. Aun no es inteligente ni autónoma, y sigue dependiendo de su asociación con los humanos, pero cada día que pasas es más poderosa e independiente. [Los mercados financieros] se han convertido en una máquina que sus creadores ya no entienden en toda su complejidad.

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Si la tecnología se está usando para reducir costes en lugar de para empoderar a la gente y alcanzar el éxito, no es porque eso sea lo que quiere la tecnología, sino porque lo exige el sistema jurídico y financiero que hemos creado.

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Los ejecutivos no pueden limitarse a protestar porque no sin capaces de contratar a la gente adecuada. Tienen que asumir la responsabilidad de capacitar a la gente que necesitan para los empleos del futuro.

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Tim Hwang, un programador que también está formado como abogado, me dijo que cuando trabajaba en un bufete de abogados se propuso demostrar que su labor estaba obsoleta: “Todos los días, se me daban una serie de tareas y todas las noches me iba a casa y escribía programas para que hicieran dichas tareas por mí la siguiente vez que las encargaran. Cada vez fui más eficaz a la hora de hacer el trabajo más rápidamente, y empezó a convertirse en un problema para el bufete, porque su modelo empresarial depende de las horas facturables. Renuncié justo antes de que me despidieran”.

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Incluso los lenguajes e interfaces “modernos” son solo una etapa intermedia [hacia la IA]. Google, que emplea decenas de miles de los ingenieros de software más solicitados del planeta, se está dando cuenta de que necesitan volver a formar a esas personas en los nuevos campos del aprendizaje automático, que utilizan un planteamiento totalmente diferente de la programación: capacitan modelos de IA en lugar de escribir un código explícito. Y no lo logran enviándolos de nuevo a la universidad sino a través de una formación.
Esto destaca un punto que he observado una y otra vez a lo largo de mi carrera: la tecnología se mueve más rápidamente que el sistema educativo. […] Este desfase fue la clave del éxito de O’Reilly como editorial oficial de las tecnologías emergentes. Nadie enseñaba lo que la gente necesitaba saber.

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El acceso a un mundo ilimitado de información es un aumento poderoso de la capacidad humana [como aprender un idioma, que multiplica la cantidad de fuentes de información], pero aun así tiene requisitos previos. Antes de que pudiera aprender a preparar el exquisito postre mirando un vídeo de YouTube, mi hijastra tenía que saber utilizar un iPad, tenía que saber cómo buscar en YouTube y conocer que había a su disposición un mundo entero de contenido. En O’Reilly, llamamos a esto alfabetismo estructural. […] Alguien con instrucción estructural conoce lo que está buscando, pues dispone de un mapa funcional de cómo deberían funcionar las cosas. Los que no tienen ese mapa están indefensos.

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[Bessen observa que] La práctica común de los economistas de definir a los “trabajadores cualificados” como aquellos con cuatro años de universidad es especialmente equívoca. Las destrezas necesarias para trabajar con una nueva tecnología a menudo tienen muy poco que ver con los conocimientos adquiridos en la universidad”.

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Para muchos tipos de programación, la gente necesita el equivalente de la formación profesional en lugar de una ingeniería de software avanzada o un grado en matemáticas. Y eso es exactamente lo que vemos con el auge de las academias y campamentos de formación de programación.

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Trabaja en algo que te importe más que el dinero. […] Deberías ver el dinero como combustible para lo que realmente quieres hacer, no como un objetivo en sí mismo […], debes prestarle atención o acabarás en la cuneta, pero un negocio exitoso […] no debe convertirse en una gira por todas las estaciones de servicio. […] Piensa en lo que realmente valoras […][como emprendedor] te ayudará a construir una mejor empresa. Si vas a trabajar para otra persona, el tiempo que pases entendiendo tus valores te ayudará a encontrar la clase de compañía o institución para la que trabajar, y cuando la encuentres, para realizar un trabajo mejor. […] No temas pensar a lo grande. […] Resuelve el problema más grande que puedas. […]
Crea más valor del que captures. […] Piensa a largo plazo. […] Aspira a ser mejor mañana de lo que eres hoy.

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Hay una disciplina de gestión diseñada específicamente para abordar [la planificación del un futuro incierto]. Se llama planificación de hipótesis [y] da por sentado que el futuro es incierto, pero también destaca que hay tendencias profundas que conforman el futuro que podemos observar y tener en cuenta. Algunas son casi seguras -crecimiento de la población y demografía, por ejemplo […]- mientras que otras, como elecciones políticas, innovaciones tecnológicas y ataques terroristas, nos sorprenden constantemente. [Esta disciplina] da por sentado que a los seres humanos les resulta difícil imaginar un futuro radicalmente diferente del presente.

Generalistas, Especialistas y Cynefin Framework

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Barbie™ es especialista-general. Es (entre otras cosas) astronauta, informática, médico y cocinera. Es especialista en todo, pero desafortunadamente no es real: los seres humanos tenemos que conformarnos con ser, o bien especialista en un conjunto muy reducido de áreas, o bien generalistas en varias.

Dando vueltas a las dinámicas de trabajo de personas con diferentes experiencias, esperaba poder escribir un post que me ayudase a identificar cuándo es mejor ser un generalista o un especialista, o cuando conviene contar con más o menos de unos y otros en un equipo.

El tema podría estirarse mucho y existe una gran cantidad de información sobre muchos de los temas relacionados, pero creo que lo que he escrito en este post es suficiente para mi propósito.

Empleo el término “especialista” en lugar de “experto“, como he visto hacer en otros artículos, porque creo que la diferencia fundamental entre “generalista” y “especialista” es cómo distribuyen su experiencia: el generalista tiene mucha experiencia distribuida en muchas áreas; el especialista también tiene experiencia, pero enfocada en un solo área o nicho. Es decir, no se trata de tener mucha experiencia, sino del tipo de experiencia y conocimientos que acumulamos. Es una diferencia cualitativa.

Es importante entender que no existen los generalista o especialistas puros, todos tenemos un poco de ambos. Y también hay que tener en cuenta que nuestros conocimientos varían con el tiempo en base a experiencias pasadas, situación personal, etc. Lo que impide encasillar a alguien en uno u otro perfil de manera indefinida.

Cómo son Especialista y Generalista

El especialista puede actuar sobre algo en particular en su área de conocimiento. Cree saber mucho o todo de su área y extrapola (generalmente mal) al resto. Tiende a no saber que no sabe. Tiende a intentar actuar en solitario. Tiene seguridad en lo que hace y desconfía de lo que no conoce o se sale de sus mecánicas de trabajo. Tiene una visión parcial y busca optimizaciones locales. Evita los grandes cambios.

El generalista puede dirigir y llegado el caso actuar al tener una imagen del contexto y una base de conocimientos, pero ejecuta de forma menos eficiente que un especialista. Sabe que sabe “poco” y tiende a trabajar desde hipótesis que hay que validar. Intenta actuar en equipo. Duda de todo y tiende a anteponer las pruebas a los argumentos. Tiene una visión holística y sistémica.

Cuándo ser o emplear uno u otro

El generalista será más efectivo al ver la foto completa (o al menos una foto amplia) del problema, su contexto y ramificaciones.

El especialista será más eficiente cuando actúe en su campo, resolviendo un problema concreto y definido de forma rápida y limpia aunque tenderá a ignorar el contexto, generando eficiencia local a costa de la del sistema.

Cómo funcionan los grupos de Generalista y Especialistas

1. Equipo de generalistas. Efectivo pero lento. Dales suficiente tiempo y te resolverán los problemas para siempre. Incluso puede que problemas que ni sabías que tenías. En entornos con muchos interrogantes o cambios, o entornos con mucha integración con terceros, posiblemente funcione mejor que otros.
2. Equipo de especialistas. Eficiente pero inefectivo. Dales problemas concretos y acotados a su área y te los resolverán en poco tiempo. Si no les das instrucciones detalladas de lo que quieres, probablemente te generen problemas nuevos. En entornos estables y bien conocidos y planificados (sota, caballo y rey) posiblemente funcione bastante bien.
3. Equipo con más generalistas que especialistas. Frustración de los especialistas ante la falta de velocidad o exceso de “charla”. Efectivo pero lento. Habrá fricción entre unos y otros y puede que sobrecarga de los especialistas en determinados momentos. Parálisis por análisis en según qué casos.
4. Equipo con más especialistas que generalistas. Tendencia a actuar antes de pensar. Frustración de los generalistas al disparar antes de apuntar. Fallos de coordinación e integración. Tendencia a mantener la gente ocupada y a obtener resultados técnicos en lugar de obtener resultados de negocio.

El contexto es importante

Hace tiempo que quería hablar del marco de trabajo Cynefin tras leer sobre él en los blogs de Jerónimo Palacios y Javier Garzás. El post de Garzás me parece el más claro y simple para quien quiera echarle un ojo, pero en la Wikipedia (en inglés) hay toda una entrada el respecto para profundizar.

Este framework nació en 1999 y actualmente se emplea en ejercicios de formación de Scrum para “entender y explicar por qué distintos enfoques de trabajo y de hacer las cosas, funcionan bien en un entorno y en otro no“.

En esencia es un método de toma de decisiones, y creo que puede servir para identificar cuándo es mejor tener (o comportarse) como generalistas o como especialistas.

En mi opinión, cuando estamos en los dominios Obvio o Complicado, los especialistas son necesarios (quizá en solitario, quizá liderando un grupo o quizá siendo mayoría en el grupo). Sin embargo, para los dominios Complejo, Caótico y la zona Desordenada, parece mejor contar con generalistas.

En mi caso, puedo decir que me gusta el dominio Complejo y tiendo a automatizar todo lo que esté en el Obvio para no tener que hacerlo. La zona Desordenada es algo que detesto, por lo que trato de orientar mi trabajo para salir de ella lo más rápidamente posible. Supongo que todo esto me identifica como generalista.

Conclusiones

En el mundo del software (y todo va camino de ser software), los cambios se suceden con velocidad de vértigo, y por lo tanto la mejor opción parece ser el contar con generalistas para poder adaptarse con agilidad a lo inevitable.

Sin embargo, para poder resolver los problemas más típicos de manera eficiente y que una empresa pueda funcionar en el día a día, es necesario tener al menos un especialista en la operativa o problema más común de la empresa. Por ejemplo, merece la pena tener especialistas en gestión de proyectos si tu negocio se basa en proyectos, o en contar con un especialista de bases de datos SQL si muchos de tu trabajos usan bases de datos SQL.

Todos los trabajos que encajan en el dominio de los Obvio van a ser automatizados, así que es mejor evitar esa zona como la peste.

Para terminar

Como decía al principio, no hay perfiles puros, por lo que mi apuesta es tratar de ser especialista en al menos uno de los problemas más comunes de mi empresa y emplear el resto de mi tiempo y esfuerzo en aprender y experimentar cosas diferentes de esa especialidad. O como dicen los libros de autoayuda: salir de mi zona de confort.

Esto me ha permitido realizar una transición ordenada de algo de decadencia a algo en crecimiento y consolidación. En mi caso he realizado me he ido especializando en desarrollo .NET, despues en desarrollo y adminstración de SharePoint. Desde SharePoint a desarrollo y administración en Office 365 y de Office 365 a Azure, donde el perfil de arquitecto te exige ser un generalista.

Pero eso es otra historia. Y aun me quedan más de 40 años de trabajo. Espero.

 

 

 

Libro: Salir del abismo

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Título: Salir del abismo
Autor: Seth Godin
Editorial: Granica

Libro pequeño, de generosos márgenes y apenas 140 páginas que se puede consumir en una tarde o en un par de días de lectura ligera. Era una elección obvia cuando vi el título tan sugerente, y porque llevo tiempo pensando en el tema de la dispersión de esfuerzos como problema y en la necesidad de abandonar cosas sin futuro para poder centrarme en temas más importantes.
El mensaje del libro es bastante concreto y simple: abandona lo que no funciona y concéntrate en lo que sí puede funcionar aplicando más esfuerzo o persistencia.
Dicho así parece una tontería pero es algo importante y es extremadamente fácil olvidarlo y un libro corto puede es suficiente para volver a ponerlo sobre la mesa.

Algunos conceptos interesantes son las curvas de abismo, arrecife y callejón sin salida:

  1. El abismo puede ser demasiado grande para cruzarlo con los recursos disponibles (tiempo, dinero…) pero es el mismo abismo el que nos protege de otros competidores y nos da el éxito, es más cualquier competidor tenderá a ensanchar el abismo una vez que lo haya cruzado.
  2. El callejón sin salida es una curva casi plana, da igual lo que hagamos, ni mejora ni empeora.
  3. El arrecife siempre mejora, de forma constante pero al final se viene debajo de forma rápida. Es importante detectar donde estamos en cada momento para saber cuando abandonar o continuar de forma meditada.

Tres preguntas que el autor sugiere hacer antes de renunciar son:

  1. ¿Estoy sucumbiendo al pánico? Nunca renuncies en estado de pánico, espera a que el momento duro haya pasado y ha haber recuperado la calma antes de tomar la decisión de renunciar. Es más, decide de antemano en qué condiciones vas a renunciar, de modo que tengas una decisión no afectada por las circunstancias de un mal día o mes. Observa la renuncia como una decisión estratégica y tenla planificada desde el inicio. Ten perspectiva.
  2. ¿A quién estoy tratando de influenciar? Es diferente si tratamos con una persona a si lo hacemos con un mercado. La primera tenderá a hacer el abismo más ancho con cada interacción mientras que el segundo tenderá a hacerlo más estrecho. Es decir, renuncia rápido a convencer a una persona pero insiste mucho cuando quieras vender un producto a un mercado (diferentes personas).
  3. ¿Qué tipo de progreso mensurable estoy logrando? Solo puedes estar en tres estados para cualquier objetivo: avanzando, parado o retrocediendo.

Quizá es un libro que interesará a quienes no estén a gusto en su actual empleo, proyecto o hobbie. Es fácil aplicar lo que comenta el autor a casi cualquier ámbito, solo tienes que tener ganas de mejorar en algo.

Como citas para el recuerdo dejo algunas, con mención especial al Transbordador Espacial de la NASA que finalmente fue cancelado y reemplazado por cohetes Falcon de SpaceX, más baratos, rápidos seguros y mucho más chulos:

Numerosas organizaciones se cercioran de cumplir con todos los requisitos -tienen servicio al cliente, una recepcionista, una ubicación conveniente, un folleto, etc.-, pero todo ello es mediocre. Por lo general, los clientes escogen a otro: su competencia. Eligen a los competidores que no tienen un rendimiento óptimo en algunas áreas, pero que son excepcionales en las que interesan.

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El secreto de las organizaciones exitosas es la renuncia estratégica. La renuncia reactiva y la renuncia en serie son la ruina de quienes luchan por conseguir lo que quieren (pero no lo logran). Eso lo hace la mayoría de las personas. Se dan por vencidas cuando el reto se vuelve doloroso y perseveran simplemente por no molestarse en renunciar

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¿Para qué vender una división de miles de millones de dólares que está obteniendo felizmente beneficios y ocupando el puesto número 4 en participación en el mercado? Fácil: porque distrae la atención de la gerencia. Absorbe recursos, capital, enfoque y energía, y, sobre todo, le dice al personal de la organización que está bien no ser el mejor del mundo.

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Las personas esforzadas y motivadas encuentran en la diversificación un desahogo natural para su energía y entusiasmo. La diversificación parece ser el camino correcto. Ingresar en un nuevo mercado, solicitar un empleo en un área nueva, practicar un nuevo deporte. […] Sin embargo, el verdadero éxito lo obtienen quienes se obsesionan.

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Es fácil y divertido empezar a construir algo en el garaje de casa. Es difícil y costoso comprar un molde de inyección, diseñar un circuito integrado o prepararse para producir a gran escala. El tiempo, el esfuerzo y el coste de prepararse para una producción a gran escala crean el abismo. Este mantiene bajo el suministro de productos y aísla y protege a quienes tienen el coraje suficiente para invertir en producción a gran escala.

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El transbordador espacial es un callejón sin salida, no un abismo. Cuando los expertos argumentan a favor del transbordador, no dicen: “Debemos seguir haciendo esto porque con el tiempo va a ser más seguro/barato/productivo”. La única razón por la cual el transbordador existe todavía es que nadie ha tenido el coraje de cancelarlo. No hay razón alguna para seguir invirtiendo en algo que no va a mejorar.
De hecho, si canceláramos el transbordador, crearíamos una necesidad urgente de reemplazarlo. La no existencia de una forma para llegar al espacio nos forzaría a inventar una nueva alternativa, mejor y más barata.
Entonces, ¿por qué no lo cancelamos? ¿Por qué no renunciar a él? Por la misma razón de siempre: porque día tras día es más fácil seguir con algo a lo que estamos habituados, que no altera mucho las cosas, que no hace daño.

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[De la Declaración de Independencia de Estados Unidos] “la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a mejorar su situación mediante la abolición de las formas a las cuales está habituada”.

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La respuesta más habitual al abismo es optar por la seguridad. Realizar el trabajo ordinario, hacer una labor sin tacha, una tarea irreprochable. Cuando afrontan el abismo, casi todas las personas aguantan e intentan seguir la vía promedio hacia el éxito.

Nota curiosa: Toda la redacción, edición y publicación de este post se ha hecho en un par de viajes en trenes Avant a 200 km/h con Tablet, móvil para la conexión y teclado Bluetooth.

Libro: El problema de los tres cuerpos y El bosque oscuro

liu cixin

Título: “El problema de los tres cuerpos” y “El bosque oscuro”
Autor: Liu Cixin
Editorial: Ediciones B

La trilogía de los tres cuerpos está compuesta de 3 libros: “El problema de los tres cuerpos”, “El bosque oscuro” y “El fin de la muerte”. Hace una semana terminé la primera parte y hoy la segunda. Como no sé cuando voy a comenzar o terminar la tercera, prefiero escribir esta pequeña reseña ahora.

Aunque el primer libro es relativamente antiguo (2007) me llamó la atención que un autor chino hubiese ganado el premio Hugo en 2015 con esa novela, y como me gustó mucho Ted Chiang (ya sé que en realidad es americano) y necesitaba distraer la mente, empecé a leerlo. Y resulta que no solo es una excelente obra de ciencia ficción, sino que permite echar un vistazo a la cultura china desde su propio punto de vista y explorar ideas muy interesantes sobre geo-estrategia, futuro y vida extraterrestre. Imagino que por todo eso es una obra aclamada tanto por el expresidente Barak Obama como por Mark Zuckerberg (Facebook).

No quiero destripar nada de esta fascinante trilogía, pero me gustaría señalar que es como mezclar: 2001 (etc.) de Arthur C. Clarke, La Fundación de Asimov, Battlestar Galactica (la serie de 2003) y Contact de Carl Sagan. Eso sí, si estás buscando acción trepidante tipo Snow Crash de Neal Stephenson, advierto que no hay ninguna. A cambio, eso sí, su lectura da mucho en qué pensar sobre historia China y el punto de vista de China sobre el mundo, las superpotencias, las estrategias geopolíticas y lo extraño que puede resultar el universo. Esto último en particular porque mezcla  tecnología muy creíble (especialmente leyéndolo 10 años después de su publicación en China), con tecnología “tan avanzada que es indistinguible de la magia”. Y lo hace muy bien.

En resumen: lee la trilogía. Es genial.

 

 

 

 

Paradigmas de organización y estrategias de rentabilidad

Hace un par de días estuve consultando (en papel) el “Manual de la sociología del trabajo y de las relaciones laborales” (H.-D.Köhler y A. Martín Artiles) donde me topé con un capítulo titulado “Paradigmas de la organización del trabajo” que llamó especialmente mi atención.

En el capítulo se habla de diferentes paradigmas, entre ellos “taylorismo” y “lean”, muy relacionado con el mundo de la fabricación industrial y las cadenas de montaje pero también con el desarrollo ágil de software.

El libro es descriptivo, no prescriptivo, es decir: solo enumera, describe y comenta contexto, ventajas y críticas de los diferentes paradigmas y sus implementaciones. Pero aun así me ofreció una visión diferente de la que solemos ver en talleres y charlas de desarrollo ágil. Una visión más coherente con la realidad de los equipos que he conocido.

Algunas de las cosas que se comentan son:

  1. Que “ninguno de estos modelos ha funcionado según ‘el libro de texto’ de las escuelas de negocio, ni siquiera los casos de Ford, GM o Toyota”. Esto cuadra con la discusión sobre si hay que adaptar Scrum a la organización/equipo o si no funciona porque “no se está haciendo Scrum de verdad”. En la realidad ningún paradigma se ha seguido de forma “pura”, sino en formas híbridas para adaptarse al contexto.
  2. Las metodologías “lean” derivaron en un ultra-taylorismo. Aun peor que el taylorismo al que pretendía sustituir, debido al control absoluto que establece a base de visibilidad y transparencia. Este control generó diversas críticas en los entornos industriales de los ’90 por el estrés que provocaba en los trabajadores. Cuadra con el sobre nombre de “Hacienda Scrum” que he llegado a oír: Scrum vista como esclavos recogiendo algodón de sol a sol, día tras día.
  3. Existe otro paradigma (el último que comenta) denominado “sistema de producción reflexivo”, también llamado Volvoismo o Kalmarismo por la empresa (Volvo) y lugar (Kalmar) en que nació: la planta Volvo-Udevalla. Al parecer quedó solo en un experimento por diferentes motivos, entre los que están las operaciones contables en que se le imputaban costes ajenos (un clásico de muchas empresas). Al parecer los equipos eran muy autónomos, permitían una flexibilidad enorme en la producción y se asemejaban más a talleres “neoartesanos” que a naves industriales. Un modelo no exento de críticas en cualquier caso.
  4. Se pueden distinguir paradigmas de organización en función de sus “estrategias de rentabilidad”, es decir: según como buscas ganar dinero tiendes a organizar las cosas de una u otra forma. Una empresa que gana dinero por volumen (paradigma fordista) o por reducción de costes (paradigma toyotista), harán cosas diferentes y le irá mal aplicando cualquier otro paradigma. Esto cuadra muy bien con mi experiencia y sé que sin entender esto es fácil aplicar cosas que dañarán a la empresa.
  5. Parece claro que el éxito o fracaso de cualquier organización depende de muchos factores y el paradigma que emplee puede ser tanto una consecuencia como una razón de éxito o fracaso. Los contextos en que se mueven las organizaciones cambian constantemente. La política, el mercado laboral y el estado de la economía influyen y condicionan completamente los resultados y la evolución de las empresas.

Un libro interesante. Como mínimo para consultar algún que otro capítulo.

Para terminar, he generado una hoja de cálculo para tener a mano la matriz de comparación que contiene, sobre paradigmas y estrategias. Porque espero poder darle uso tarde o temprano, pero igual alguien más quiere echarle un ojo:

Paradigmas de organización y estrategias de rentabilidad

Libro: El despertar de la PYME

pyme

Título: El despertar de la PYME.
Autor: Carlos Delgado Zarco.
Editorial: Carlos Delgado Zarco.

Explicar porqué cogí este libro es complejo, así que simplemente diré que me interesan las empresas, los procesos y los productos. Y siento un gran respeto por las PYMES y los autónomos. Y este libro trata sobre ellos aunque sea para vender formación de Level UP. Vender no es nada malo de hecho es algo bueno para cualquier PYME, pero pienso que hay que ver el libro como una parte de un proceso de transformación más largo y que requiere de tiempo y dinero.

Las 27 historias (más 1 la del autor) que Carlos Delgado incluye están orientadas a inspirar el crecimiento de las personas en el ámbito profesional. Creo que son buenas y cumplen su objetivo, aunque soy de los que piensan que solo se puede convencer a quien ya está convencido. De todos modos, si te sientes estancado en tu vida profesional, tienes una empresa o quieres conocer historias personales sobre ellas, este libro debería resultarte interesante. Además es extremadamente fácil de leer.

Incluyo aquí mi resumen y notas de cada capítulo para poder recordarlos en el futuro, pero el verdadero valor del libro es el de las historias que cuenta. Son inspiradoras y sirven de ejemplo para demostrar que se puede hacer lo que no creemos posible. Ah y cada historia incluye datos de facturación de la empresa y empleados, lo que ayuda a ver las cosas con perspectiva.

Ahí van las notas:

  1. No esperes actos de fe porque el cliente no es creyente. José Luis Guzman. ReforHabit. Tuvo que hacer algunos cambios para que la gente confíase en sus propuestas. Añadir los rostros de la gente de la empresa, hacer la propuesta atractiva, incluir una “bio” de la empresa…
  2. El tiempo ni se crea ni se destruye, solo se aprovecha o se desperdicia. Sarah-Jane Anthony. Smartenglish Creative Language School. Tener muy claros tus objetivos para poder dedicar todo el tiempo a ellas en lugar de a cosas menos importantes. 4 horas diarias pensando en el negocio. Mantener la cabeza clara con un equilibrio entre la vida personal y la laboral.
  3. O consigues una venta o te venden un motivo por el que no compran. Laureano Pérez-Andujar. Enerluz. Centrar la venta en el comprador, no en el producto. Menos datos técnicos y más estética, garantías y sencillez. Emplear los “fracasos” para obtener feedback y mejorar la siguiente oferta.
  4. Rompe las reglas del mercado antes de que el mercado te rompa a ti. Inma Sánchez. La Pastora. Todos los productos pueden evolucionar de formas muy creativas, como el pimentón de La Pastora hizo (caviar de pimentón, café de pimentón…). Lo extraordinario llama la atención. Cambia lo que ofreces, hazlo de forma creativa. Como mínimo llamarás la atención, aunque vendas más de lo mismo.
  5. Estás diseñado para acumular basura mental. Tira de la cadena. Ángel Díez. SoundAndL. Un grave accidente nos muestra que lo creemos y pensamos nos limita y que la práctica de cualquier cosa nos hace mejores en ello.
  6. Se te conceden 3 deseos: que tu talento genere los ingresos para vivir la vida que deseas. Antonio Hernández. Libera tiempo para hacer lo que te apasiona y vende experiencias, no horas o personas. Y haz un plan de negocio por dios.
  7. Negocia por sistema, por mucho que lo temas. Javier Santías. Farmacia Santías. Todo es negociable. Encuentra a la persona que decide y trata de obtener un buen trato para ambos. Y controla tanto lo que entra en caja como lo que sale (ventas vs gastos).
  8. La primera venta es como el primer beso: si triunfas, vendrán muchos más. Gustavo Amorós. Librería Puzzle / Summum Consulting. “El negocio ha de tener dos estrategias diferenciadas […] Por un lado, la creación de visibilidad y captación de clientes. Por otro, la fidelización y el aumento de la frecuencia de consumo.” Y hay que mover el culo en ambas.
  9. Que un lingote de oro no te impida ver la mina de diamantes. Jorge Juan Ortiz. Beltá Frajumar. Identifica a tu cliente ideal, entiende sus deseos y necesidades y obtén margen de él. Y después trata de ver cómo acceder a más y mejores clientes y mercados. Normalmente tendrás que evolucionar tú y tu negocio para hacerlo posible. No te límites a hablar con el cliente. Conecta con el. Entiéndele.
  10. No vivas lo que te suceda. Haz suceder lo que quieras vivir. Ramón Sánchez Paco. One Telecom. Sal a vender y hazlo de forma metódica, con un plan a largo plazo. Usa los medios a tu alcance, como Internet.
  11. La gente no compra productos o servicios, sino la emoción que les provoca. Antonio García. Santa Cruz Arquitectos. Vende emociones. El producto es una décima parte de importante que las emocione positivas que produzca.
  12. Tus ingresos no dependen ni de lo que dices ni de lo que sabes. Dependen de lo que haces. Andrés García. Relaciones Profesionales Estratégicas SL. Menos hablar y más actuar. Enfrentarse al miedo, definir objetivos y dividirlos en tareas.
  13. Reacción en cadena: antes de la venta física, se produce la química. Maria Ángeles Carnicero. Limpiezas Poniente. Sorprende o asusta para captar la atención. Genera deseo en el cliente, conecta con él de forma positiva, de persona a persona. No se trata de las características del producto sino de los resultados positivos que generará.
  14. Haz de tu negocio una máquina de generar dinero… ¡sin que tú estés en él! Raúl Sanchís. Turcafi2006 SLU y TODO Raúl Sanchís. Trabaja para tu negocio, no en él. Intenta ser prescindible, que funcione solo. Intervén solo cuando quieras que vaya mejor o si es imprescindible (debería ser en pocas ocasiones). Automatiza y delega, solo así puedes crecer (escalar), asegurar la calidad de tu producto o servicio y hacerte prescindible. Puede “automatizar” con procedimientos, videos… pero revisa las cosas de nuevo de vez en cuando para adaptar y mejorar.
  15. Convierte a tu equipo en la locomotora de tu cambio. Carlos Soler. Embasana. El trabajo lo hacen personas y las personas necesitan ciertas cosas como comunicación y reconocimiento. Delegar es clave si quieres crecer y para eso se necesita confianza. Algunas cosas concretas pueden ayudar, como: 1) reunión semanal de hora y media con todo el equipo para hablar de problemas, éxitos, resultados…; 2) cualquier persona del equipo debe poder hablar de lo que necesite (personal o profesional) cada día al menos durante una ventana de tiempo; 3) como líder pregunta a las personas como están, si están contentos, obtén feedback con frecuencia.
  16. Tu problema no es la competencia sino la falta de competitividad. Francisco Javier Martín. DecoElx. Comunicar es esencial para que te compren. Los posibles compradores necesitan conocerte para poder comprarte. Hay diferentes formas y canales y los resultados son modestos pero tienes que hacerlo si quieres vender.
  17. Las personas son como un iceberg: lo que ves es mucho menos de lo que no ves. Rocío Vargas. Vilcabamba Tours. Lastre emocional: en lugar de enfrentarnos a los traumas emocionales, los escondemos. Y nuestra mente retuerce la realidad para evitar conectar con ese dolor. La rabia y el rencor nunca van a ayudarte a salir adelante y mejorar. Rodéate de gente buena, que te aporte algo positivo emocionalmente y acepta a las demás por tu propia salud mental. De una forma u otra cada persona trata de hacer lo mejor siempre, pero los contextos y las experiencias de cada persona son diferentes por lo que no los entendemos.
  18. Sorprende, impacta, molesta… y luego pregunta. Luis Iglesias. Look & Find y otras. Para innovar se necesita mucho conocimiento. No se puede gustar a todo el mundo pero es mejor recibir críticas que ser invisible; y es mejor hacer cosas y equivocarse que quedarse parado.
  19. El éxito no está en la idea, sino en la ejecución de la idea. Rocío Márquez. Casaturis. La persona detrás de un negocio es la que hace a diferencia. Por eso Casatauris, a pesar de ser un Airbnb, funciona. La ejecución de Rocío es diferente, innovadora frente a la startup y por eso funciona.
  20. Hazte íntimo amigo de los números. Es cuestión de confianza. Ana Bardají. Siete Semillas. Mide todo, usa los números para averiguar cómo va tu negocio y como tienes que gestionarlo. Es lo único que te permitirá mantener el control.
  21. El día que entiendas que lo malo, lo bueno y lo regular es 100% tu responsabilidad, tu vida cambiará. Alejandra Payá. Yeclaweb. No achaques a causas externas tus problemas, la responsabilidad de cambiar tu propio entorno es completamente tuya. Auto-engañarse es fácil y cómodo pero te mantendrá en un hoyo.
  22. La llave del crecimiento ilimitado: capta nuevos clientes a mayor ritmo del que los pierdes. Marcos Pareja. Runner Soul. Tienes que captar clientes porque siempre perderás algunos largo plazo. Y para ello tienes que ir a donde esté y conocerle a lo largo del tiempo. Así además podrás adaptarte a su demanda.
  23. Objetivo liquidez: tu negocio no existe para vender ni para facturar, existe para ganar dinero. Pablo Soler. Maza Grupo. En cualquier negocio necesitas liquidez. Para ello: 1) desarrolla un buen equipo, 2) automatiza procesos para ahorrar tiempo y dinero, 3) usa indicadores para gestionar y 3) maximiza la liquidez para poder invertir (tener libertad y crecer).
  24. Los placeres externos no llenaran nunca el vacío interior. Mayte Romero. Mayte. Como interpretamos y reaccionamos a los elementos (de personas o situaciones) depende de nosotros. Como lo tomemos y gestionemos es responsabilidad nuestra, al igual que de con quien y cómo pasamos el tiempo. Ser nosotros mismos y no otra persona, una máscara, es la única forma de ser feliz.
  25. Lleva a tu cliente hasta el orgasmo experiencial. Francisco Bernal. CaféLab. El producto es quizá lo menos importante de un negocio. El cliente consume experiencias y puedes conseguir generar una excepcional a base de pequeñas y constantes buenas experiencias a lo largo del proceso de venta, consumo y hasta pago. Eso sí, tiene que ser algo rentable y requiere tiempo más que dinero el conseguir estas mejoras.
  26. No vendas caviar a quien se alimenta de embutido. Alberto Oliver. Karamel Audiovisuales. Un negocio es un negocio, independientemente de las capacidades técnicas , idea, suerte o dinero que inviertas, necesitas entender cómo funciona un negocio para que este sobreviva y prospere. Un buen técnico y empleado metido a empresario necesita entender eso. Elige a tus clientes con cuidado y desecha a los que te generan pérdidas para poder invertir tiempo y energía en los que generan beneficios. Para ello debes conocer a tu cliente ideal y para eso necesitas datos personales o de empresa, dependiendo de quién sea tu cliente.
  27. Sé fiel a tu corazón. Él ya conoce el camino. Ana Cascales. Dear.Coach. Hacer algo que no te gusta y con lo que no estás de acuerdo no es forma de vivir. Busca lo que realmente te gusta y trata de fijarte objetivos para vivir alineado con tus necesidades y creencias.
  28. Tus resultados pasados y presentes no garantizan tus resultados futuros. Pon siempre el 100%. Carlos delgado. Level UP. No te duermas en los laureles. Siguen trabajando con cabeza cada día. Si no mejoras regularmente es que te has estancado.