Libro: Deshaciendo errores

Título: Deshaciendo Errores. Kahneman, Tversky y la amistad que nos enseñó cómo funciona la mente.
Autor: Michael Lewis
Editorial: Debate

Encontré este libro en la biblioteca y me llamó la atención el apellido Kahneman. Al igual que “Gigerenzer“, el de Danny es un apellido que no he podido olvidar desde que leí “Pensar Rápido, Pensar Despacio” en 2013, así que aunque no estaba buscando lectura, lo cogí igualmente.

El libro narra de forma muy amena la historia compartida de Daniel Kahneman y Amos Tversky, psicólogos israelíes que trabajaron juntos durante años en el campo de los juicios (en el sentido de evaluación o pronóstico), las decisiones y los errores. Actualmente Kahneman tiene un premio Nobel de Economía por sus aportaciones (y las de Amos) a ese campo, tras demostrar que los actores económicos no son nada racionales debido a los sesgos de la mente humana y cambiar las Ciencias Económicas para siempre.

Si como a mi, te gustan la psicología y los sesgos. O si te han gustado los libros, artículos y documentales de Dan Ariely, o títulos ya reseñados en este blog como “Freakonomics“, “El economista camuflado“, “Por qué las personas inteligentes pueden ser tan estúpidas“, “Decisiones Instintivas” de Gigerenzer, “No pienses en un elefante” de Lakoff, “La nueva fórmula del trabajo” o “¿Existe la suerte?” de Taleb, estoy seguro de que te gustará este libro.

La estructura del texto es muy narrativa, pasando por diferentes épocas, guerras y continentes, y empleando a diversos “personajes” (reales) para dar una visión de las vidas y caracteres de Amos y Danny. El trabajo de investigación y entrevistas necesario para realizar el libro ha debido ser bastante intenso y me sorprendente que el resultado haya sido un buen relato en lugar del pastiche de anécdotas que temía en las primeras páginas del libro.

En algunos momentos la narración es trepidante, como durante las guerras israelíes, en otros se hace interesante desde el punto de vista teórico cuando se habla de reflexiones, teorías y demostraciones, y hacia el final, cuando la relación entre Amos y Tversky se degrada y Amos muere, acaba transformándose en un ligero drama agridulce.

Al finalizar el libro se queda uno con varias ideas sobre la mente y las relaciones; y sobre el tiempo, esfuerzo y colaboración necesarios para engendrar ideas dignas de un “Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel“.

Por último, me ha parecido interesante echar un vistazo a la relación entre dos personas tan diferentes a lo largo de tanto tiempo. He leído novelas y biografías, y reflexionado sobre mis propias relaciones desde mi punto de vista, pero este libro ofrece una visión completa de una misma relación entre dos personas excepcionales y reales, y lo hace desde “fuera”, algo que hasta ahora no había encontrado en un libro. Como decía Danny: “las personas son bastante simples, pero las relaciones son complejas”.

Para acabar incluyo unas citas para recordar en el futuro y para animar a su lectura a quien pueda estar interesado.

Citas interesantes:

Un viejo amigo de Amos recordaría más adelante que “Amos solía decir que la gente no es tan complicada. Lo que sí es complicado son las relaciones entre la gente”. Y después hacía una pausa y añadía: “Excepto Danny”. Pero había algo en Danny que hacía que Amos bajara la guardia y lo convertía, cuando estaba a solas con él, en una persona diferente. “Cuando trabajábamos juntos, Amos casi suspendía la incredulidad -decía Danny- . Eso no lo hacía con otra gente. Y aquel era el motor de la colaboración.

 

“Hay muchas evidencias que demuestran que cuando se percibe una situación incierta y se interpreta de una forma particular, resulta muy difícil verla de otra manera”.

 

Pero estas historias que las personas se cuentan a sí mismas están sesgadas por la disponibilidad del material empleado para construirlas. “Las imágenes del futuro están moldeadas por la experiencia del pasado”, escribieron, volviendo del revés la famosa frase de Santayana sobre la importancia de la historia: “los que son incapaces de recordar el pasado están condenados a repetirlo”. Lo que la gente recuerda del pasado, sugirieron, es probable que distorsione sus juicios sobre el futuro.

 

En efecto, las historias que las personas se cuentan a sí mismas cuando las probabilidades son desconocidas o imposibles de conocer son muy simples. Llegaron a la conclusión de que “Esta tendencia a considerar solo argumentos relativamente simples puede tener efectos particularmente notables en situaciones de conflicto. Los estados de ánimo y los planes de uno mismo son más accesibles que los del adversario. No es fácil adoptar su punto de vista en el tablero de ajedrez o en el campo de batalla”.

 

[Acerca del futuro deseado para el “análisis de decisiones”] Tanto Amos como Danny pensaban que los votantes, los accionistas y toda la demás gente que tiene que asumir las consecuencias de la toma de decisiones de alto nivel, podían desarrollar una mejor comprensión del proceso. Aprendería a evaluar una decisión no por sus resultados -si salía bien o mal-, sino por el proceso que llevaba a ella. La tarea del que toma decisiones no es tener razón, sino calcular las probabilidades y jugar bien las bazas.

 

[Acerca de la experiencia con la puesta en marcha del “análisis de decisiones”] “En aquel momento, renuncié al análisis de decisiones -contaba Danny-. Nadie ha tomado nunca una decisión basándose en un número. Todos necesitan una historia.” Tal y como escribieron Danny y Lanir décadas después, cuando la CIA les pidió que describieran su experiencia con respecto al análisis de decisiones, el ministro israelí de Asuntos Exteriores era “indiferente a las probabilidades concretas”. ¿Qué sentido tenía explicar las probabilidades de una apuesta, si la persona que iba a apostar no creía en los números?

 

Al tomar decisiones, no se intenta maximizar la utilidad: se intenta minimizar el arrepentimiento. Como punto de partida para una nueva teoría, parecía prometedor. Cuando la gente le preguntaba a Amos cómo tomaba él las grandes decisiones de su vida, él solía decir que su estrategia consistía en imaginar lo que podría lamentar después de haber elegido una opción, y elegir la opción que le hiciera sentirse menos arrepentido. Danny, por su parte, era la personificación del arrepentimiento. Danny se resistía a cambiar sus reservas para un vuelo, aun cuando el cambio hiciera mucho más fácil su vida, porque imaginaba lo mucho que lamentaría el cambio si este conducía a algún desastre. […] Era como si Danny pensara que anticipando sus sentimientos podía mitigar el dolor que le causarían de manera inevitable.

 

“El dolor que se experimenta cuando la pérdida está causada por un cato que modificó el statu quo -escribió Danny en un informe a Amos-. Cuando uno no toma medidas que podrían haber evitado un desastre, no acepta responsabilidad por el desastre ocurrido.”

 

“Lo que constituye una ganancia o una pérdida depende de la representación del problema y del contexto en el que surge “, explicaba el primer borrador de la “Teoría del valor”. “Proponemos que la presente teoría se aplique a las ganancias y las pérdidas tal y como son percibidas por el sujeto”.

 

Danny y Amos intentaban demostrar que las personas que se enfrentaban a una opción arriesgada no sabían contextualizarla. La evaluaban de forma aislada. Al explorar lo que ahora llamaban el efecto aislamiento, Amos y Danny habían dado con otra idea, cuyas implicaciones para el mundo real eran difíciles de pasar por alto. Y a esta idea la definieron como “marcos”. Al cambiar la descripción de una situación y hacer que la ganancia pareciera una pérdida, se podía provocar que las personas cambiaran por completo su actitud hacia el riesgo, que dejaran de evitar el riesgo y pasaran a buscarlo. “Inventamos la teoría de los marcos sin darnos cuenta.”

 

[Acerca de momento eureka del economista y premio Nobel, Thaler] “Entonces lo comprendí. Kahneman y Tversky tenían una idea. El sesgo sistemático.” Si la gente se equivocaba de forma sistemática, no se podían pasar por alto sus errores. El comportamiento irracional de unos pocos no se vería compensado por el comportamiento racional de los muchos. La gente podía equivocarse sistemáticamente, lo que significaba que los mercados también podían equivocarse sistemáticamente.

 

A Danny se le ocurrió que quizá había una cuarta heurística, además de la disponibilidad, la representatividad y el anclaje. La llamó “heurística de la simulación”, y consistía en el poder de las posibilidades no cumplidas de contaminar la mente de las personas. A lo largo de su vida, todo el mundo realiza simulaciones del futuro. ¿Y si digo lo que pienso en lugar de fingir que estoy de acuerdo? ¿Y si me lanzan una bola rasa y se me pasa entre las piernas? ¿Y si rechazo la propuesta en lugar de aceptarla? Basa parte de sus juicios y decisiones en esos escenarios imaginados.

 

[Acerca de los límites que establece la mente al imaginar escenarios razonables o fantásticos] [Danny] Quería comprender mejor lo que él llamaba “emociones contrafácticas”, o los sentimientos que espolean la mente de las personas y las empujan a realidades alternativas para evitar el dolor de los sentimientos. El arrepentimiento era el sentimiento contrafáctico más obvio, pero la frustración y la envidia compartían con él su rasgo esencial. “Lo sentimientos de la posibilidad no cumplida”, los definió Danny en una carta dirigida a Amos. Estos sentimientos podían describirse usando simples operaciones matemáticas. Su intensidad, escribió Danny, era el producto de dos variables: “la deseabilidad de la alternativa” y “la posibilidad de la alternativa”. […] La gente frustrada tenía que deshacer una característica de su entorno, mientras que la gente arrepentida tenía que deshacer sus propias acciones. [En ambos casos] Requieren un camino más o menos plausible [imaginado] que conduzca al estado alternativo. […] La envidia era distinta. La envidia no requería que una persona ejerciera el menor esfuerzo para imaginar un camino que condujera al estado alternativo. […] “Para sentir envidia basta con tener una imagen vívida de uno mismo en la piel de otra persona; no es necesario que exista un escenario plausible de cómo podemos llegar a ponernos en la piel de esa persona.” La envidia, por extraño que parezca, no necesitaba imaginación.

 

[Hablando de la Teoría del Deshacer] Otra regla relacionada con esta estipulaba que “un evento es menos susceptible de ser cambiado cuanto más se aleja en el pasado”. Con el transcurso del tiempo, las consecuencias de cualquier evento se acumulaban, y obligaban a deshacer más hechos. Y cuanto más hay que deshacer, más se reducen las probabilidades de que la mente lo intente. Esta era, quizá, una de las formas en que el tiempo curaba las heridas, haciéndolas menos evitables.

 

Danny Bautizó una regla más general con el nombre de a “regla del foco”. “Por regla general tenemos un héroe o actor que opera en determinada situación -escribió-. Siempre que sea posible, mantendremos la situación fija y haremos que el actor se mueva. […] No inventamos una ráfaga de viento que desvía la bala de Oswald.” Una excepción a esta regla se daba cuando la persona involucrada en el proceso de deshacer era el actor principal de su propia fantasía. Tenía menos probabilidades de deshacer sus propias acciones que la situación en la que se encontraba. […] Un mundo en e que tengo un nuevo conjunto de rasgos debe de estar muy lejos del mundo en el que vivo. […] no tengo libertad para ser otra persona.”

 

[Aunque la mayoría de las citas son sobre teoría, el libro contiene una buena parte de historia, tanto personal como de contexto (otros personajes, guerras israelíes. Además las citas no son de teorías reconocidas sino, muchas veces, las ideas que tenían Danny y Amos algún periodo]

 

[Durante una conferencia en la Universidad de Illinois] Amos defendió que una metáfora no era más que un sustituto del pensamiento. “Como las metáforas son vívidas y memorables, y como no están sometidas al análisis crítico, pueden tener un impacto considerable en el juicio humano incluso cuando no son apropiadas, útiles o resultan engañosas. Sustituyen la incertidumbre genuina sobre el mundo con una ambigüedad semántica. Una metáfora es una maniobra de encubrimiento.

 

[Acerca de los sentimientos de Danny hacia Amos] “Al final te disgusta que no te inviten a las mismas conferencias, a pesar de que tampoco habrías ido”, le confesó Danny al psiquiatra de Harvard Miles Shore. “Mi vida sería mejor si Amos no recibiera tantas invitaciones.”

 

[Amos decía que] “A veces es más fácil hacer que el mundo sea un lugar mejor que demostrar que has hecho del mundo un lugar mejor”.

PD: Veo que hay una gran cantidad de material en el blog relacionado con la toma de decisiones y juicios. Debería pensar en ello.

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Libro: Botánica Insólita

botanicainsolita

Título: Botánica Insólita

Autor: José Ramón Alonso y Yolanda González

Editorial: Next Door Publishers

Un libro sobre botánica no es algo que hubiera pensado en comprar hace unos años, pero me gusta probar cosas nuevas y esta venía recomendada en mis redes sociales, así que lo adquirí en Hojablanca sin pensarlo demasiado.

Dado que en JotDown ya le han hecho review voy a hacer la mía corta.

Este libro contiene 36 capítulos, en forma de artículos de divulgación para todos los públicos, que pueden leerse de forma completamente independientes. Además incluye un glosario para aclarar algunos términos empleados en caso de que no estemos familiarizados con alguno.

Cada capítulo cuenta algo fuera de lo común relacionado con las plantas. Y lo hace de una forma amena, bella e interesante, mezclando en su justa medida elementos científicos, históricos y artísticos con buen gusto y en un formato de libro de lujo. Además cada capítulo termina con referencias a las fuentes empleadas por si se desea profundizar en el tema.

Por temas personales he tardado mucho más de lo que esperaba en terminarlo, pero el formato hace muy fácil retomarlo en cualquier momento.

Aunque todos los capítulos me han resultado interesantes, hay tres que me han sorprendido especialmente:

  1. Armas de tejo“, donde se repasas la historia del tejo, el Taxol, el cáncer de mama y los procesos industriales para obtener medicamentos con bioreactores.
  2. La gran hambruna de la patata“, donde se habla de la historia de Irlanda e Inglaterra, y protistas que infectan la patata y atraviesan océanos.
  3. Hermosas que prometen sexo y luego, nada“, que nos cuenta la historia evolutiva de las orquídeas y cómo son capaces de engañar a los insectos para atraerlos sin dar nada a cambio. Creo que extrapolar la idea de parasitismo y engaño a las sociedades humanas que daría para un buen libro de ciencia ficción.

En general, diría que se trata de un libro para personas interesadas en la ciencia, particularmente la biología o simplemente en las plantas y su no-tan-evidente mundo.

Para terminar, creo importante señalar que las ilustraciones de Yolanda González junto con los textos de José Ramón Alonso completan un delicioso cóctel de ciencia, historia y arte, perfecto para disfrutar con calma, capítulo a capítulo y que invita observar con fascinación al reino de las plantas.