Pensando: Analogías, símiles, metáforas, copia, innovación y comunicación

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Las analogías son una herramienta mental muy potente. Cuando uno necesita pensar en nuevas soluciones, innovar un sistema o necesita entender y explicar algo, las analogías y sus parientes lo símiles y metáforas se muestran como una de las herramientas universales. Este artículo recoge algunas ideas al respecto y, por aligerar el texto, en general me referiré a todos estos elementos indistintamente como “analogías” aunque no sea ortodoxo.

Henry Ford copió la idea de la cadena de montaje de un matadero porque entendió el parecido de un negocio de despiece de animales y uno de montaje de coches. Ford estableció una analogía entre la sala de despiece de un matadero y la fábrica. Y entre el cerdo y el coche. Y con eso como base, pudo innovar en un negocio multimillonario y entrar en la historia empresarial como genio de la innovación y la gestión.

Sigmund Freud usaba un símil: el del cerebro visto como una máquinas de vapor. Lo usaba para explicar su modelo teórico del funcionamiento de la mente indicando que la presión en el inconsciente se aliviaba tarde o temprano mediante válvulas de escape. Así podía explicar algo abstracto a una audiencia menos teórica sin necesitar conceptos y términos complejos.

Desde la antigüedad todo tipo de autores han usado metáforas para transmitir ideas, tanto a analfabetos como a nobles ilustrados; en algunos casos como forma de manipulación (retórica) y en otros como forma de comunicación de ideas (parábolas, proverbios, fábulas…). La Biblia está llena de ellas (el pastor, el rebaño…) y parece haber funcionado bien durante 2000 años. También todas las mitologías rebosan de ellas (la serpiente, el lobo, el paraíso perdido…) y al menos las locales parece haber pervivido hasta nuestros días en diferentes formas (cuentos, cine…).

Las analogías y sus parientes, son herramientas útiles para pensar de forma diferente, y para transmitir ideas “extrañas” o nuevas, como la relatividad general, la evolución de las especies o el desarrollo ágil. Para las personas que no disponen de información o experiencia sobre un tema estas herramientas facilitan una introducción. Para las que han estado trabajando en un problema, facilitan identificar una solución que podría aplicarse desde otro área. Para las que necesitan transmitir una idea compleja es una herramienta que permite iniciar la conversación con públicos de conocimientos dispares.

Por supuesto estas herramientas tienen sus propios problemas: a menudo se llevan demasiado lejos como cuando se piensa que el cerebro es un ordenador y funciona igual, o solo son superficialmente útiles como cuando se establecer una analogía con el cáncer para provocar miedo y rechazo a un tema. Además las analogías necesitan de la existencia de una cultura común, un pool cultural, para que sirva al propósito de comunicar. Por ejemplo, Freud no habría podido emplear la máquina de vapor en sus exposiciones si la audiencia no hubiese conocido el ferrocarril, e imagino que los discursos del Cristianismo debieron tener mucha más fuerza en sociedades duras con abundancia de pescadores y pastores.

Sea como fuere, estos elementos son útiles para establecer un modelo mental o “marco” (framework) sobre el que se puede empezar a trabajar en nuevas soluciones o comunicar algo complejo. Y eso los convierte en algo tremendamente útil cuando tu trabajo se basa en trasladar y entender ideas complejas, dar soluciones técnicas sofisticadas y coordinar personas con diversidad en la cultura y experiencias. Por lo tanto, como consultor tecnológico, necesito usarlas en mi día a día de forma constante y muy especialmente en los proyectos de SharePoint y Office 365 que son servicios y sistemas con una complejidad y extensión abrumadoras.

En general el uso de estas herramientas no es algo deliberado y consciente sino que más bien surgen de forma natural durante la comunicación con el cliente, cuando trato de encontrar una forma de comunicarme con él de forma efectiva y empiezo a conocer su cultura un poco más, aunque a menudo las analogías y metáforas que usamos no se ven como tales y a veces llevan a nuevos errores de comunicación (“dijiste que“, “pensaba que“). En muchos casos veo además un problema adicional: modelos mentales, marcos de trabajo erróneos u obsoletos, que requieren un esfuerzo extra de comunicación para detectarlos y poder dar lo que en ese modelo mental del cliente se considera una buena solución y no lo que yo considere “buena solución”.

Como puede deducirse del párrafo anterior, en mi opinión, las soluciones “técnicas” no son soluciones de tipo “blanco y negro”. No existen “buenas prácticas”, sino “prácticas adecuadas en el contexto”. Y es ese contexto el que necesito entender y con el que debo trabajar para dar buenas soluciones que sean entendidas como tales. Obviamente lo siguiente que se desprende de esto es que para mí, el problema de tratar de dar una solución al cliente es principalmente un problema de comunicación. Pero entiendo que no todo el mundo lo vea así.

Lo siguiente que se desprende de estas ideas es que si para dar una solución técnica se necesita comunicación y para la comunicación se necesita una cultura común, entonces como cliente, para obtener una buena solución a mi negocio necesito que mi socio tecnológico sea eso: un socio. Es decir: comunicación constante abierta y directa y que quiera entender mi negocio. Si voy cambiando de proveedor constantemente o si no me implico en la comunicación con mi proveedor (añadiendo capas de intermediarios y procedimientos que reemplazan la comunicación real), difícilmente voy a tener un buen servicio.

Llegados a este punto puede que algunos empiecen a ver la relación entre estas ideas y el Manifiesto Ágil, pero dado que pretendo seguir escribiendo sobre modelos mentales, quiero cerrar aquí el post dejando el siguiente resumen:

Todos tenemos nuestra propia cultura y experiencias. Para resolver problemas necesitamos comunicar estos modelos mentales de forma que todos resolvamos el mismo problema. De ahí que en mi opinión las mejores soluciones surjan de equipos (cliente-proveedor) con mucha experiencia e interés en comunicarse mientras que las peores soluciones surgen de equipos con poca experiencia (poco variada, poco tiempo) y que dan por hecho que la comunicación se limita a un documento y reuniones de seguimiento.

Continuará…

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2 pensamientos en “Pensando: Analogías, símiles, metáforas, copia, innovación y comunicación

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