Libro: Guerra


Título: Guerra

Autor: Sebastian Junger

Editorial: Crítica

Las 260 páginas de este libro narran en año que Junger y su cámara Tim se pasaron en Afganistán, empotrados en una unidad en el valle de Korengal. En aquella época la zona más “caliente”, por decirlo de un modo suave, de todo el país.

Este libro no trata de buenos y malos, de política antiterrorista o de épica y heroísmo en el ejército (aunque algo sale, minimizando el tema). Consigue que de algún modo conectes con los combatientes y habitantes de aquella zona, y empieces a ver a los soldados de ambos lados de otro modo. Quizá antes los veía como personas, pero ahora también los veo con muchos más detalles y como seres muy humanos: adicción, problemas, víctimas, hermandad, estrés, trauma, aburrimiento… Vivir situaciones de combate durante una guerra, es probablemente la experiencia más extraña y extrema que puede vivir una ser humano y eso no puede sino transformarte de formas extrañas y extremas.

Junger no solo habla de la vida en un puesto avanzado, de la acción y el aburrimiento, el dolor y la muerte. También intercala la vida de permiso, como civil, y la guerra y el ejército en general. Al acabar el libro adquieres ciertas nociones que probablemente no tenías sobre la guerra en Afganistán, tácticas de combate, armas, el funcionamiento del ejército y la psique de un ser humano en situaciones extremas y extensas en el tiempo.

No estoy seguro de que leer este libro aporte nada útil a una vida normal, pero permite empezar a vislumbrar lo que puede ser una guerra y como funciona, y por ello cambia el modelo y la percepción que se tiene del mundo. En ese sentido sí aporta y bastante: al terminarlo ves las cosas de otra forma y de algún modo tu nivel de compasión frente a otro ser humano aumenta.

Así que si tienes estómago (hay partes que resultan difíciles de leer por su intensidad), y quieres saber algo más sobre el ser humano o acercarte desde una posición cómoda y segura a la emoción de una guerra, deberías leerlo.

Por último, he estado dudando si poner alguna cita, porque cada párrafo de este libro es de una calidad e intensidad excelentes. Y también porque he visto que últimamente pongo demasiadas citas. Así que de ahora en adelante trataré de limitarlas a 2 o 3. Ahí van:

[Durante una emboscada] Uno de los talibanes cae al suelo, muerto, y el otro libera a Brennan y escapa colina abajo a través de los árboles. Giunta encaja un nuevo cargador en su arma y chilla pidiendo un médico. Brennan yace al descubierto malherido y Giunta lo coge por el chaleco y lo arrastra hasta una posición algo más protegida. Corta el porta municiones para quitárselo del pecho y estira del cordón de apertura de su chaleco antibalas, se lo saca con dificultad y empieza a rasgar la ropa para buscar heridas. Brennan tiene múltiples impactos en las piernas y una enorme herida de metralla en el costado, y le han alcanzado también en la parte inferior de la cara. Aún está consciente y se queja sin parar de tener algo en la boca. Son sus dientes, pero Giunta no se lo dice.

La guerra es muchas cosas y sería absurdo pretender que emocionante no sea una de ellas. Es demencial cuánto te excita. La maquinaria de la guerra y el sonido que arma y la urgencia de su uso y las consecuencias de casi todo lo que implica es lo más emocionante que pueda llegar a conocer una persona que ha vivido en guerra. Los soldados hablan de este hecho unos con otros, y también con sus confesores o psiquiatras, o tal vez incluso con sus mujeres, pero la opinión pública nunca sabe nada al respecto. Es algo que muy poca gente desea ver reconocido. Se supone que la guerra tiene que sentar mal porque en ella ocurren, desde luego, cosas horribles; pero cuando un joven de 19 años maneja una calibre 0,50 durante un tiroteo del cual todo el mundo sale con bien, entonces la guerra es la vida multiplicada por un número del que nadie ha podido saber nada nunca. […] Las experiencias psicológicas centrales de la guerra son tan primarias y sin adulteración, sin embargo, que eclipsan los sentimientos más sutiles, como la pena o el remordimiento, que pueden ir destripándote en voz baja durante años.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s