Repaso de 2013. Nivel: Die Hard 2

Este ha sido un año especialmente duro. No tan duro como el 2010 y 2011 en lo personal (aunque tampoco ha sido fácil), pero sí mucho más duro que cualquier año anterior en lo profesional y regular en cuanto a bienestar físico.

La suerte sonríe a los audaces

En mi empresa hemos sido nombrados por Microsoft Partner Cloud 2013 lo que, como comentaba una persona muy sensata del equipo, es un enorme logro especialmente teniendo en cuenta nuestro tamaño en comparación con la competencia. Supongo que es fácil imaginar que hay mucho trabajo detrás de ese premio, una cantidad enorme de trabajo y cierta dosis de coraje, para estar en la vanguardia que es el Cloud de Microsoft en estos momentos y ser reconocido como socio del año. Bien es verdad que nos subimos al carro rápido y con muchas aspiraciones incluso antes de Office 365, con el BPOS, pero con todo lo que ha salido de Redmond a finales del año pasado y en este año (SharePoint 2013, Apps, más y más productos de Azure, Windows 8…), sumado a la triste salida de un compañero a finales de 2012, era evidente que la campaña de 2013 iba a ser difícil, quizá especialmente desde mi posición en el frente de SharePoint, que con eso de que está conectado a TODO lo que saca Microsoft, da mucho más trabajo del que la gente se imagina para mantener el ritmo.

En fin, que si a principios de año ya veía un panorama difícil, diversos sucesos relacionados con compañeros (y amigos) a lo largo del año han convertido lo difícil en brutal, dejando un vacío no tanto profesional, como personal. Nunca sabes lo que vas a echar de menos a algunas personas, hasta que dejan de estar ahí.

Y si a la carga de trabajo y las pérdidas personales, sumamos cambios de organización de diversa índole y gran calado que obligan a todo el mundo reaccionar, tenemos un pastel de complejidad, fresas y nata con 3 pisos que digerir.

Supongo que con ese panorama es fácil que, hasta el tercer borrador de este artículo, no haya caído en la cuenta de que 2013 ha sido el año en que más he hablado, leído y escrito en inglés por motivos personales y de trabajo. Ha habido días en que el único español que veía era el de mi señora esposa al llegar a casa. Literalmente.

 

Salud: bien, gracias

Por otro lado, aunque en Marzo conseguí dejar atrás los problemas de sueño, no tuve tanta suerte con la espalda y hasta Agosto no pude comprobar los beneficios de hacer unos largos en la piscina un par de veces en semana. Ojalá lo hubiese descubierto antes, pero supongo que determinados problemas solo pueden afrontarse con éxito de uno en uno. El lado positivo es que ahora tengo una variedad interesante de conocimientos y experiencia directa sobre problemas de sueño, analgésicos, antiinflamatorios, dolor crónico y urgencias, que es más útil de lo que parece. Y por supuesto el tema de la espalda está superado.

Tomando el conjunto en perspectiva

En fin, que ha sido un año complicado en inicio, aún más complicado en su desarrollo y de final incierto, que ha ocasionado el que haya ido postergando vacaciones por unas u otras razones desde Julio hasta Diciembre, cuando al fin he podido retirarme del frente a tomar aire y tratar heridas. Y así, después de pasar 7 días enteros desintoxicándome de cafeína (cuyo abuso ha resultado inevitable), durmiendo unas muy necesarias 10 horas diarias y compartiendo estos días con lo que queda de mis seres queridos… al fin he podido tomar algo de perspectiva sobre este durísimo y alucinante año. Porque duro ha sido sin duda, pero revisando la cantidad de proyectos y tecnologías que he abordado a nivel laboral es simplemente alucinante: SharePoint 2007/2010/2013, Modern UI, Responsive Design como Dios manda (gracias Diana), Azure Websites, Azure PaaS/IaaS, Browser Helper Objects, JavaScript a mansalva, desarrollo de productos con MVC con C# y Entity Framework, virtualización, HTML 5, migraciones complicadas, actualizaciones interesantes, malware, despliegues masivos multiplataforma, formación… No nos ha faltado de nada y solo de pensar en el volumen y variedad de lo realizado este año da vértigo.

“No sé cómo has podido hacerlo” me decía un colega del ramo hablando sobre el volumen de trabajo que manejaba. Y la verdad es que hasta que no me he puesto a escribir esto, yo tampoco lo sabía, pero creo que una política de actualización y vigilancia constante en lo técnico, lo mucho que me gusta mi trabajo y el propio equipo de personas que me ha rodeado, han sido clave en que haya llegado vivo a Diciembre. En cualquier tras una semana de descanso y con otra aun por delante, la visión del 2013 llega a molar. Sí, ha sido brutal, y es un año de una intensidad que preferiría no repetir, pero sin duda es para enmarcarlo y ponerlo en un lugar bien visible, independientemente de cualquier otra consideración.

 

Retirada táctica

Probablemente nadie lo haya notado, pero en los últimos meses he dejado de escribir, a pesar de que usualmente trato de mantener entre 2 y 4 posts al mes, y la mayoría eran cosas que tenía en cola o pequeños artículos de mínimo interés. También he dejado de leer ensayo (que es lo que querría leer) y en su lugar he buscado refugio y distracción del día a día, el presente y la realidad en general, en la novela histórica de Santiago Posteguillo (3000 y pico páginas este año, todas geniales). La réflex y el revelado RAW en general se han quedado en el armario este año, junto con algunos proyectos tecnológicos que tenía en mente y que tendrán que esperar un poco.

En cuanto a actividades nuevas, la que más me ha ayudado a mantener el tipo, la cordura y el estrés fuera de mis hombros: ha sido el violín. Empezar a aprenderlo este año, no solo como “pequeño” reto de autoaprendizaje, sino como forma de volver a conectar con la música y el arte en general, ha sido genial y ha supuesto un bálsamo las pocas horas semanales que he podido dedicarle.

 

¿…2014?

Con este 2013, prefiero no hacer muchos planes para 2014, pero tengo algunos proyectos que me gustaría llevar a cabo. Así que para ceñirnos a algo limitado y muy específico y obviando que me gustaría recuperar las actividades de las que he tenido que retirarme, estos son mis objetivos iniciales para este año:

  1. Violín. Es sorprendente la complejidad y variedad de técnicas y sonido que tiene un instrumento tan pequeño. Este año tengo que dejar de tontear con él y seleccionar una pieza que ejecutar en público sin que de demasiada vergüenza. J
  2. Astrofotografía. La última experiencia que tuve fue con un newtoniano de fabricación rusa, en campo abierto (y helado) y antes de que las cámaras digitales se popularizaran. Esta vez tengo un Maksutov-Cassegrain motorizado y una DSRL esperando en un pueblo no demasiado poblado. Veremos que sale de ahí.
  3. Windows 8 + HTML 5 + JavaScript. Hay mucho que andar por esos caminos, en plural. Y tengo algunas ideas que quizá sea el momento de sacar adelante.
  4. SharePoint Apps como producto. Las Apps vienen para quedarse, porque francamente… son la única forma razonable de programar en SharePoint, aunque muchos no quieran salir de las soluciones de tipo granja. Y van a dar mucho juego con el Office Store. Tengo otro par de ideas a juego con el punto 3 que me gustaría ver implementadas.
  5. Comunicación. Tengo que invertir más tiempo en comunicar lo que hago, es necesario y diría que inevitable tal y como viene el 2014. Además creo que es un buen momento para hacer esa inversión. Veremos qué tal sale.

 

Y esto es todo lo que puedo contar. Espero que el año que viene, cuando repase el año de nuevo, pueda escribir sobre un año igual de interesante pero más pausado. Aunque no lo veo, no… 😀