Higiene digital

Caminando hacia el tren al empezar un nuevo día de trabajo, me da por pensar que cada vez más los ordenadores (Smartphone, Tablet, netbook…) y los servicios informáticos (Gmail, Facebook, Twitter, Skydrive), forman parte de nuestra vida personal y social (entretenimiento, redes sociales…). De alguna manera al llevar dispositivos conectados siempre encima, estamos ampliando o modificando nuestros sentidos, nuestra memoria y relaciones de una manera nunca vista. Y quizá deberíamos empezar a tratar nuestros dispositivos y datos con esa idea en mente.

Y no es solo que los dispositivos sean herramientas, sino que estas herramientas se parecen cada vez más a sistemas biológicos que a máquinas. Nacen, crecen, reaccionan a amenazas, aumentan de potencia en situaciones de estrés, aprenden de nuestro pasado.

La salud, la higiene

Durante nuestra Historia hemos aprendimos que para estar sanos, para no palmar antes de los 30, debían seguirse algunas pautas tales como:

  • Lavarse las manos
  • Cocinar la comida
  • Desinfectar las heridas
  • No tocar o tener relaciones sexuales con gente enferma
  • No comer cualquier cosa que encontremos por ahí

Se trata de normas que ahora llamamos de higiene, y se las inculcamos a nuestros hijos, junto con vacunas y antibióticos en determinados casos. O junto con un casco para la moto y el cinturón de seguridad en el coche. Y nadie se queja. Nadie lo ve mal porque entiende que su salud y la de sus seres queridos dependen de ello.

Y aquí es donde creo que deberíamos cambiar el chip y empezar a pensar en nuestros dispositivos como algo a lo que aplicar unas normas de higiene digital, normas que debemos conocer o aprender. Quizá podrían ser algo así como:

  • Si no quieres que sea público, no lo publiques en internet (Twitter, Facebook).
  • La cuenta (Tablet, móvil, ordenador) personal es personal. Los invitados, amigos, niños, etc… necesitan sus propias cuentas de usuario o de invitado en nuestros dispositivos. Y viceversa.
  • Usa un antivirus y mantén las actualizaciones al día, sobre todo si te crees invulnerable por usar Mac o Linux (véase el caso de Java o los nuevos vectores de infección en iOS)
  • Haz copias de seguridad (Skydrive, Dropbox…). Es muy fácil y nos evitan disgustos.
  • Quita el protector de plástico de la pantalla táctil. Ese que trae cuando lo estrenamos. Los dispositivos actuales tienen pantallas resistentes, por lo que en general, lo único que consigues es empeorar la visibilidad, el aspecto y la sensibilidad de la pantalla.
  • No instales cualquier cosa que encuentres por ahí. Si es algo pirata es un peligro para tus datos bancarios por ejemplo. Y si es gratis, probablemente el producto eres tú y lo termines pagando en SPAM y consumo de batería y red. Recuerda que un par de euros por una aplicación que usas unas horas a la semana, es algo más que razonable.

 

Supongo que a medida que vayamos entendiendo que nuestros dispositivos son parte ya de nuestro organismo, iremos interiorizando estas normas e inculcándolas desde casa y el colegio. Tiempo al tiempo.