Libro: Allegro ma non troppo

Título: Allegro ma non troppo

Autor: Carlo M. Cippolla

Editorial: Crítica

Hace ya unos cuantos año que conozco la figura del profesor de historia económica Cipolla y su teoría de la estupidez, pero hasta ahora no había tenido ocasión de leer el texto original, por lo que cuando vi el librillo en la biblioteca, lo cogí sin dudarlo ni un segundo.

El libro en sí, al menos en esta edición, se compone de dos partes separadas. La primera es una humorística impostura sobre la historia de la Edad Media y la pimienta, mientras que en la segunda expone su particular teoría de la estupidez humana.

La pimienta

Sobre la primera parte solo puedo decir que contiene una deliciosa argumentación alternativa para explicar la Edad Media, basada en la pimienta y su flujo comercial. Pero no se trata de una argumentación seria, sino de un chiste que requiere de cultura general en economía e historia (como no podía ser de otro modo) para ser entendido en su totalidad. Debido a estos requisitos culturales es de esperar que no sea gracioso más que para un porcentaje relativamente pequeño de personas. Pero ojo, no estoy hablando de un humor elitista o snob, solo comento que al igual que estoy completamente seguro de haberme perdido una buena parte de las gracias del texto, estoy seguro de que la mayoría de personas no pillará ni un chiste de libro.

Teoría de la estupidez

En la segunda parte, Cipolla desgrana paso a paso y de manera convincente, su famosa teoría de la estupidez:

  1. Porcentaje constante E de estúpidos en todos los grupos humanos, con independencia de cualquier característica como la raza, el sexo, la posición social, la formación previa, etc…
  2. Subestimación del porcentaje de estúpidos, independientemente de la estimación que hagamos.
  3. Imposibilidad de reconocer al estúpido a priori.

Y luego nos detalla su famoso conjunto cartesiano de Inteligentes, Malvados, Incautos y Estúpidos, añadiendo para el final una serie de ejes ya preparados para catalogar a las personas a nuestro alrededor. Es decir, esta:

Conclusión

Y eso es todo. Un libro muy corto, con letras muy grandes y páginas enanas, que se lee en un pis pas. Un relato divertido, curioso, en cuya segunda parte parece detallar la naturaleza humana y la sociedad de una manera incómodamente convincente.

Un libro en definitiva bastante recomendable, por ameno, por corto y por interesante.

Citas interesantes

El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales, no solo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque –como intentar disparar sobre un objeto capaz de los más improbables e inimaginables movimientos. Esto es lo que tenían en la mente Dickens y Sciller al afirmar el uno que “con la estupidez y la buena digestión el hombre es capaz de hacer frente a muchas cosas”, y el otro que “con la estupidez hasta los mismos dioses luchan en vano”.

Hay que tener en cuenta también otra circunstancia. La persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es un malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido.

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Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente.

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Pero cuando los estúpidos entran en acción, las cosas cambian completamente. Las personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas. Por consiguiente, la sociedad entera se empobrece.

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Concentración

En las actividades intelectuales, el ruido y las interrupciones aniquilan la productividad y la calidad del resultado. Si realizas una actividad que requiere un mínimo de concentración sabrás esto por experiencia propia, pero me temo que no es algo de dominio público, o al menos no es algo en lo que la gente repare, debido a que a diario tenemos tanto ruido alrededor que ya no nos fijamos en él.

Pero el desarrollo de software es uno de los procesos intelectuales más exigentes de la historia, puesto que se construyen elementos abstractos, complejos y que no admiten apenas error. Sistemas que lo abarcan todo y que no existen en el mundo real. Y como actividad intelectual, requiere de un contexto para ser realizado. Un contexto que se viene abajo con cada interrupción entre las que se incluye el ruido.

Así que cuando alguien cuenta historias de que se puede desarrollar de manera decente en entornos con gente charlando, teléfonos sonando y correos urgentes llegando constantemente, miente como un bellaco. O peor aun, no lo sabe. Y eso, la ignorancia en cargos de responsabilidad, resulta desastroso a medio y largo plazo.

Habrá quien comente que se puede uno poner los auriculares y en efecto, todos los que podemos (a veces los responsables, absurdamente, no lo permiten), lo hacemos, pero no es suficiente. Los auriculares, aun siendo de gran tamaño y con reducción de ruido, solo reducen las señales externas, no las eliminan por completo. Y generan una sensación extraña de aislamiento que tampoco ayuda a estar mentalmente cómodo: en los peores casos se está aislado pero alerta a las mínimas señales externas (visuales y sonoras) por si te llaman los compañeros o suena el teléfono así que el efecto beneficioso se diluye.

En cuanto al tipo de música que poner en los auriculares, algunos preferimos ciertos estilos, pero otros difieren. En mi opinión, el que mejor cubre el ruido externo son la música de baile (chunda chunda) o el rock duro, que no son precisamente lo mejor para realizar tareas mentales complejas. La clásica u orquestal sin embargo, que podría ser menos problemática y suele recomendarse para estudiantes, no cubre bien el ruido ambiente (conversaciones, teléfono), que es lo que queríamos evitar en primer lugar, por lo que su elección aporta menos ventajas de lo que me gustaría.

Así que la mayoría seguimos peleando por encontrar un lugar tranquilo para poder trabajar, como el tren, o la oficina a primera y a última hora cuando la gente aun no ha llegado o ya se ha ido. O en casa… donde puedes ser mucho (MUCHO) más productivo que en la oficina.

En fin, que mi única esperanza de aumentar mi productividad (y la de mi departamento, y por tanto mi empresa) es convencer a la dirección de que el trabajo geográficamente distribuido (teletrabajo) es lo mejor para todos… Y ahí es donde tengo mis ojos puestos en Windows 8, Windows Phone 8, Windows Intune, Office 2013, SharePoint Online, SkyDrive y Lync. Y por eso estoy encantado de estar donde estoy, en este mismo momento. Todas estas herramientas tienen en común que se dirigen al trabajo en grupo y a los grupos distribuidos con especial atención. Y por el momento parece que dan lo que prometen: asistencia y gestión remota, integración, funcionamiento distribuido… todo lo que un teletrabajador o autónomo ha soñado alguna vez, Microsoft lo ha construido. Y yo puedo usarlo.

Así que con un poco de suerte, 2013 va a ser un año genial.

PD: Ya había escrito con anterioridad sobre el ruido y las interrupciones en el desarrollo de software, pero por alguna razón he sentido la necesidad de volver a hacerlo.

Libro: Yo tengo razón y tú no, ¿y ahora qué?

 

Título: Yo tengo razón y tú no, ¿y ahora qué?

Autor: Xavier Amador

Editorial: Zenith

 

Tengo sentimientos encontrados respecto a este libro. Normalmente, al leer a un psicólogo hablando acerca de cómo funcionamos los seres humanos, considero hallarme ante una forma de entendernos, algo constructivo, algo bueno… pero con este libro no puedo dejar de ver una especie de técnica de venta o negociación, una herramienta de manipulación moralmente agnóstica, que permite su uso en cualquier situación y sobre cualquier sujeto.

El LEAP

El caso es que este libro describe el LEAP (Listen, Empatize, Agree, Partner method, traducido como Escuchar, empatizar, ponerse de acuerdo, colaborar) y cómo se aplica en casi cualquier ocasión en la que una relación entre dos o más personas (trabajo, padres e hijos, camareros, policías, enfermos…) llega a lo que el autor llama impasse o punto muerto. Esencialmente lo que describe es el uso coordinado de diversas técnicas, principalmente:

Escucha activa: callarse, hacer preguntas y en resumen estar atento a lo que dice la otra persona sin tratar de imponer nada.

Reflejo de lo que dice la otra parte: Evitar añadir nada a lo que dice la otra parte. Ni peros, ni críticas, ni sarcasmo. Ser aséptico.

Dilación de la respuesta: Evitar responder a las preguntas del interlocutor para, 1) no provocar otra escalada del conflicto al ponerle a la defensiva 2) mostrar respeto 3) darle sensación de control 4) acrecentar su interés por nuestra opinión.

Petición de perdón: Es una manera de rebajar la tensión.

Empatía: Establecer un vínculo emocional con la que la otra parte pueda sentirse comprendida y nosotros podamos tratar de ponernos en su lugar.

Los ejemplos y el abuso

Puede que el abundante uso de ejemplos que utiliza el autor juegue, por un lado a favor, dado que refleja multitud de situaciones comunes ante las cuales me he encontrado yo mismo. Pero esa misma profusión de ejemplos provoca la impresión de que estamos ante una técnica, un guion, una herramienta de manipulación. En cada historia, se usan las mismas palabras, el mismo desarrollo, la misma estructura… y siempre son los buenos quienes usan el LEAP para una buena causa (ayudar a una anorexia, a un alcohólico, un aumento merecido, negociar con hijos descarriados, etc…). Todo eso hace que las historias acaben sonando falsas, y que omitan la posibilidad de usar la técnica para el mal. De hecho es algo que ni se contempla en el libro, cosa que me preocupa aún más.

Por otra parte, el autor comenta que hay que dar y apreciar a la otra persona, pero pasa de puntillas por el hecho de que existen personas que no van a dar nada a cambio. Seres egoístas o trastornados con los que lo único que conseguiremos será ceder y perder sin obtener nada a cambio, por lo que la técnica, usada de buena fe, puede ser un problema.

Recomendable pero no imprescindible

Aun así, creo que es un libro que debo recomendar, ya que me ha recordado lo que es la escucha activa y me incita a tratar de hablar menos y escuchar más. Cosas importantes, sin duda, en las relaciones día a día.

Por último, creo también justo decir, que no se trata de una técnica radical o moderna, sino que se trata de un compendio de elementos conocidos como la escucha activa, el sentimiento de deuda, la dilación en las respuestas… que juntos y aplicados tal y como establece el LEAP, pueden, ser útiles en nuestras relaciones o a vendemotos. Supongo que esto último era inevitable.

Citas

 

Los siete hábitos para una pelea sana

  1. Deja de insistir en que tienes razón.
  2. No insultes ni emplees términos ofensivos.
  3. Elige el momento adecuado.
  4. Nunca emplees formas absolutas.
  5. No lo mezcles todo.
  6. Escucha sin defenderte.
  7. Refleja lo que has oído.

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Cuando te encuentras inmerso en un impasse y estás furioso, puedes probar a hacer las cosas de otra manera, como éstas:

  • Respira
  • Sal
  • Piensa

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Cuando te sientes frustrado y te empecinas en querer que tu adversario levante la bandera blanca, o éste te acusa de estar equivocado, recuerda respirar hondo, lentamente, desde el abdomen y expulsando todo el aire. Hazlo dos o tres veces, y verás cómo te ayuda. La otra persona ni siquiera notará que lo haces, porque también estará cegada por la furia.

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[Acerca de dejar de buscar la razón y centrarse en el objetivo real] ¿Qué es lo que realmente necesito? -¿Quieres que tu hijo acepte que la verdura es buena para él o quieres que se la coma? ¿Quieres que el fontanero admita que te ha instalado mal el lavaplatos o quieres que lo arregle? ¿Quieres hacer la venta o quieres que tu cliente acepte que el producto de la competencia es peor? ¿Quieres que tu jefe reconozca que eres el miembro con más talento del equipo o quieres que te suba el sueldo y te dé más vacaciones? Creo que ya lo captas. Lo que deberías hacer en vez de centrarte en que tienes razón es dejar de darte golpes contra la pared como un juguete de cuerda […] dar un paso atrás e identificar tu auténtico objetivo.

Ganar no es oír decir a la otra persona “tienes razón”; es conseguir que acepte actuar de tal forma que tú logres lo que realmente necesitas, incluso si no están de acuerdo contigo. De hecho, resulta evidente que si llega a estar de acuerdo contigo o no es irrelevante.

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Escuchar reflexivamente requiere que el que escucha también hable, o más concretamente, que haga preguntas. El único objetivo de escuchar reflexivamente es que el que escucha entienda lo que la otra persona está tratando de decir y luego se lo refleje sin comentarios o controversias, transmitiéndole lo que ha entendido. Es un proceso activo en el que tu papel al escuchar es hacer saber al otro que estás tratando de entenderle bien. En este proceso, necesitas hacer preguntas para confirmar
que lo que tú crees que la otra persona está diciendo es realmente lo que pretende decir.

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Realmente, aprender el LEAP es aprender a prestar atención, a darte cuenta de si estás demasiado a la defensiva o enfadado para tener una interacción productiva con otra persona. Si lo estás, siempre causarás daño.

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Cuando tengas un desencuentro con alguien, no temas dejar de dar tu opinión y empezar a escuchar. Siente curiosidad por la perspectiva de la otra persona y lo que quiere. […] Un pensamiento final, muy importante, que quiero compartir: la razón por la que el LEAP le ha funcionado a tanta gente en tan diferentes situaciones es porque se centra en la relación, no en el resultado. Con una relación sana, respetuosa y de confianza, no hay impasse irresoluble. Así que no pierdas de vista el premio: la relación.