Libro: Emociones e inteligencia social

Título: Emociones e inteligencia social
Autor: Ignacio Morgado
Editorial: Ariel

Bajo un título y un subtítulo que inducen a error, escogí este libro para seguir un poco en la línea de nosce te ipsum y/o conoce a tu enemigo, por la que tanto me gusta vagar.

No se puede decir que haya sido una gran experiencia, más bien al contrario, dado que se trata de un libro MUY ligero, donde se da un repaso a lo que se sabe (o sabía, ya tiene algunos años) sobre el cerebro y las emociones. No se puede decir mucho más sobre el, y en realidad no puedo quejarme dado que, en la contraportada, la sinopsis es acertada, aunque invita a esperar algo más del texto.

En resumen se puede decir que el libro establece que el ser humano es un ser basado en emociones, y cuya razón se sirve de ellas para funcionar. Igual que no existe una dualidad mente-cerebro, tampoco hay una separación entre razón y emoción y da mucha historia y unas pocas pautas para entender el cacao que tenemos en la cabeza y como abrazarlo.

No puedo recomendar este libro, pero puede que mucha gente lo encuentre aceptable puesto que es una aceptable introducción científica al cerebro desde el punto de vista de las emociones.
A continuación, algunos fragmentos que pueden mencionarse son los siguientes:

Por inteligencia social entendemos la capacidad de un individuo para relacionarse satisfactoriamente con los demás, generando apego y cooperación y evitando conflictos. […] Una persona con inteligencia emocional es aquella que tiene capacidad para reconocer, expresar, regular, controlar y utilizar las emociones propias y ajenas para adaptarse a las situaciones, conseguir propósitos, tener éxito y/o encontrarse bien.

[…]

en la vida moderna una de las principales fuentes de frustración y de sentimientos negativos es el vivir desajustado o por encima [o por debajo] de las propias posibilidades, aspirar a lo imposible, pretender más de lo que se puede, a veces con el pretexto de proponernos 10 para conseguir 5. La frustración genera estrés […] dañando la salud y reduciendo su bienestar. [las vacaciones son un parche temporal, un error si se pretende usar estas para solucionar una situación] El bienestar cotidiano sólo puede basarse en el estado cotidiano, y lo que la inteligencia y el cerebro emocional nos dicen es que para mejorar ese estado la solución no consiste en vivir mejor unos determinados días, sino en ajustar nuestras aspiraciones y ritmos diarios a la medida de nuestras posibilidades para que el resultado de nuestro trabajo y comportamiento, lejos de producir frustración, nos produzca la sensación de que controlamos las situaciones que vivimos.
Se trata de vivir con la sensación de que, en la medida de lo posible, controlamos nuestra salud, nuestro tiempo, nuestra economía, nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestro ocio, etc. Esa sensación emocional de autocontrol es la antítesis del estrés y un poderoso generador de bienestar, de ausencia de malestar y ansiedad.

[…]

Lo grave no es que sintamos envidia o celos, pues somos humanos y no podemos evitarlo, sino cómo reaccionamos frente a nuestros propios sentimientos negativos. Hay quien los alimenta en lugar de considerar su naturaleza y buscar el modo de ver las cosas de otra manera.

NOTA: Otra lectura complementaria y relacionada podría ser “Burnout. Síndrome de queme por el trabajo” que está bastante relacionado con la gestión de las emociones, el entorno laboral y la salud.

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