Tecnología del siglo pasados VS. usuarios del siglo XXI

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En pleno siglo XXI, cuando los tecnócratas del ala más dura se dedican a discutir sobre el icono más adecuado para el botón de guardar, bajo el estandarte de la usabilidad, la ergonomía y el buen gusto, me estoy topando con algo que en nuestro afán tecnológico, solemos perder de vista: la testarudez del usuario.
Hace poco he tenido la ocasión de pasar una gran cantidad de tiempo en el hospital, en una planta alta, y por ello obligado a usar en bastantes ocasiones el ascensor, donde me he cruzado con una gran cantidad de personas diferentes y me he dado cuenta de que la gente va más en modo “consciencia automática” de lo que pensaba. Y digo consciencia automática como sinónimo de “sin usar una sola neurona en el proceso” tal y como lo harían un mono o periquito amaestrado.
Creo que lo mejor será comentar las diferentes decisiones que deduzco debe llevar a cabo cualquier persona que quiera ir de una de las 8 plantas a cualquier otra del hospital.
Lo primero que debe decidir un usuario es el medio: ascensor o escalera. Dado que están unas justo en frente de las otras, a escasos 2 metros de distancia, es imposible no ver una opción sin ver la otra al lado.
Lo segundo que debe decidir un usuario es si quiere subir o bajar. Si se eligen las escaleras la cosa está clarísima, te diriges a las que suben o a las que bajen. El caso del ascensor sin embargo es más sibilino, al menos para determinados usuarios.
El ascensor de cualquier planta intermedia tiene dos botones, uno con flecha arriba y otro con flecha abajo. Yo quizá por mi profesión, entiendo la analogía: arriba para ir arriba, abajo para ir abajo. Sin embargo la gente corriente parece no captar el significado de los símbolos y he llegado a escuchar las siguientes dos pseudo-teorías expuestas a menudo durante la espera o el trayecto entre sesudos interlocutores: “pulsa abajo si la planta en la que estás está por debajo de la que quieres ir” o “pulsa ambos para que vaya más rápido”.
Si el usuario ha optado por las escaleras, aparte de decidir si sube o baja, no tiene que hacer nada más, pero quien ha tomado el ascensor, ha de tomar un número adicional de decisiones tales como:

  1. Qué ascensor elegir, el de la derecha o el de la izquierda.
  2. Qué hacer si el ascensor parece lleno.
  3. Qué piso pulsar.
  4. Qué hacer si el piso al que vamos ya está pulsado.
  5. Qué hacer si se abren las puertas.

Todas estas decisiones requieren de un pequeño análisis de la situación y una idea de cómo funciona un ascensor (a.k.a: modelo mental), que sin embargo falla en multitud de ocasiones, algunas de las cuales pueden resultar “normales”, como cuando se abren las puertas y no estás seguro de qué piso es porque vas distraído, pero otras son más curiosas y extravagantes. Por ejemplo:
Algunas personas, tras haber pulsado “bajar” cuando querían subir (pseudo teoría nº 1), pulsan “subir” por impaciencia (pseudo teoría nº 2, véase como fusionan o alternan diferentes modelos mentales por mero capricho).
Algunas personas eligen esperar un ascensor durante 5 minutos antes de decidirse a subir (¡o bajar!) un tramo de escaleras realmente corto, de una sola planta.
Muchos individuos pulsan de manera compulsiva el botón de la planta a la que desean ir, cuando este ya ha sido pulsado y mostrando la típica luz de selección. Algunos incluso lo pulsan cuando otro viajero acaba de pulsarlo ante sus narices.
Los peores son los que entran sin dar a ninguna planta, inconscientes del hecho de que deben pulsar la planta de destino y que podríamos confundir con una distracción, pero que ante una pulsación de otro viajero (casualmente a la misma planta a la que desean ir) se ponen nerviosos y repiten la pulsación dos o tres veces como pensando “por si acaso” o tratando de compensar su error.
Supongo que este comportamiento errático, confuso y absurdo, que satura e inutiliza los ascensores, particularmente cuando el número de usuarios crece, es lo que se consigue cuando pones a un puñado de primates evolucionados de la sabana africana, en un sistema pequeño, conocido, previsible, seguro y simple. Y es algo que quizá arroja algo de luz sobre lo que sucede cuando se sitúa a 6 mil millones de esos primates en un sistema mundial y masivo, complejo, indefinido, imprevisible, cambiante e inseguro como la economía, ya sea capitalista, comunista o cualquier otra combinación como socialista, liberal, etc., …
Por cierto, sobre este tema del comportamiento humano y la toma de decisiones hay una interesante charla TED de Dan Ariely en 2008 (o el libro) sobre la toma de decisiones y un libro de Gerd Gigerenzer que podrían interesar al lector.

Artículo relacionado. Javier Pérez y las amables gentes de Madrid.

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Tantas cosas por escribir: Una de vídeos

Tengo montones de ideas y artículos a medio escribir o esbozados, pero no el ánimo y el tiempo para completarlos y ponerlos por escrito, así que este post va a ser sencillo, varios vídeos y direcciones interesantes para ampliar conocimientos sobre temas que al menos a mi me parecen relevantes. Lo malo, es que son todos en la lengua de Shakespeare, que aunque no debería ser un problema en pleno siglo XXI en un país de la Unión Europea, es como mínimo incómodo para muchos. En fin aquí va el popurrí:

Chip Conely, en una charla de TED, sobre lo que realmente importa en la vida: ser felices. Aunque personalmente el tipo me parece un vendemotos que mezcla hábilmente filosofías orientales y anécdotas, da que pensar, incluso a pesar de que odio el abuso de frases célebres que en mi opinión hace. El vídeo, contiene subtítulos en la web, para los perezosos, pero se entiende perfectamente si sueles ver series americanas en V.O.

El siguiente vídeo titulado The secret powers of time, de RSA Projects, trata sobre la diferente percepción y actitud de las personas desde el punto de vista del tiempo. Divide a las personas en 3 grupos, las orientadas al presente, al pasado y al futuro, y describe ciertas ventajas y desventajas en cada una de esas actitudes. Este vídeo no tiene subtítulos en español, pero se trata de una transcripción en forma de cómic de una charla de Philip Zimbardo, una persona realmente interesante incluso sin contar con que es el responsable del Experimento de Stanford, en un formato gráfico sorprendentemente efectivo. RSA tiene más transcripciones de este tipo en su web.

Lo siguiente a comentar es que el trabajo tan asombroso de síntesis, dibujo y comunicación de los vídeos de RSA, lo realiza una empresa llamada Cognitive Media, de Reino Unido. En su web puede verse como es el proceso y recibir un par de lecciones gratis sobre comunicación, tan solo navegando por su sitio.

Y por último otro vídeo, probablemente ofensivo para los creyentes, particularmente por el uso de la palabra “bullshit“, es un monólogo tipo club de la comedia (en inglés sin subtítulos pero fácil de entender) de un tal George Carlin todo un personaje, donde pone en evidencia, de un modo muy gracioso (al menos para un ateo) montones de incongruencias de la religión organizada cristiana (católica, protestante…) aunque también puede aplicarse a cualquier religión organizada monoteísta. Al parecer hay más monólogos de este hombre por ahí fácilmente localizables en Google.

Libro: Híbridos.



Título: El paralaje neanderthal 3. Híbridos.
Autor: Robert J. Sawyer
Editorial: Ediciones B

Esta es la tercera y última parte de la trilogía sobre la distopía neanderthal de Sawyer y desgraciadamente el la peor de todas las partes.

En esta ocasión, la historia gira específicamente sobre las relaciones interpersonales de humanos y neanderthales. Agotada ya la veta de la tecnología, la historia y el choque cultural incial, la historia se vuelve de todo menos ciencia ficción. Da la impresión de que Sawyer aprovechó el tirón de las dos entregas anteriores y le pasó el encargo de esta parte a un negro (negro literario, me refiero) que casualmente era bisexual, feminista y con tendencia al comunismo. Nada malo de por si, pero que dada la ausencia de ciencia o ciencia ficción, acaba derivando en una novela romántica muy poco pasable y muy rara.

En realidad no hay mucho que decir de este libro salvo que desaprovecha una idea (aniquilar a la población masculina del planeta) que habría dado mucho juego y la posibilidad de continuar la saga, y se dedica a hablar de sexo entre especies y a presentarnos villanos de opereta que no se puede creer ni dios.

Posiblemente la peor parte es el final, que es de cuento de hadas y con litros de pasteleo de baja calidad.
En resumen, si eres fanboy de Sawyer, te han gustado las dos primeras partes de la trilogía, no eres homófobo, no te molesta el feminismo barato, y puedes tragarte una peli romántica sin pestañear, quizá este libro te guste.

Libro: Humanos.

Título: El paralaje neanderthal 2. Humanos
Autor: Robert J. Sawyer
Editorial: Ediciones B

Esta es la segunda parte de la trilogía neanderthal, de nuevo un libro de Sawyer. Si el tipo escribe libros decentes, ¿por qué cambiar?

En esta ocasión el portal entre nuestro mundo y la distopía neanderthal es reabierto con el propósito de establecer relaciones formales y a gran escala entre las dos civilizaciones. Sawyer consigue una buena segunda parte, donde ahonda aun más en los aspectos de la civilización humana, su historia, sus miserias y grandezas. Y por supuesto muestra algo más del mundo neanderthal, sus ritos y costumbres.

No contaré mucho más para no reventarle a nadie el libro, pero me gusta especialmente la exposición que se hace en una parte del libro sobre las ventajas e inconvenientes de una civilización basada en la caza y la recolección (la del homo neanderthalensis o “barast” en el libro), en lugar de una sociedad agrícola y ganadera como la nuestra (homo sapiens sapiens). Básicamente en el libro se sostiene la idea de que quizá podríamos haber sido mucho más felices o quizá “buenos” si no nos hubiésemos dedicado a desarrollar la agricultura, reproducirnos como conejos y exterminar especies enteras de aves, mamíferos y demás fauna.

En resumen, se trata de una lectura obligada si te gustó la primera parte ya que es la ampliación del mismo tema, una vuelta de tuerca sobre el encuentro entre homínidos y humanos. Y por cierto, que al tratarse de una trilogía, deberían leerse los libros en el orden correcto.

Libro: Homínidos

Título: El paralaje neanderthal. Hominidos
Autor: Robert J. Sawyer
Editorial: Ediciones B

De nuevo, un libro de ciencia ficción de Sawyer, autor al que he pillado el gusto. Hace años estuve a punto de leerlo, pero en aquel momento mis inquietudes intelectuales iban más encaminadas a la astronomía y el terror que a la antropología o la paleontología y supongo que terminé seleccionando algo de Clarke o Lovecraft.

En este libro Sawyer nos plantea, mediante una socorrida teoría cuántica quetodoloexplica, un universo alternativo donde el Neanderthal y no el Cromañón, sobrevivió y prosperó hasta nuestros días. Esta realidad alternativa conecta con la nuestra accidentalmente y nos planta a un físico Neanderthal en Toronto, Canadá.

La trama urdida permite al autor ahondar en la sociedad humana, sus raíces, sus incoherencias y todo lo que podríamos hacer mejor, y presenta una civilización alternativa, una distopía de 40.000 años.

Dado que se trata de un libro de cierta edad, obviaré la posibilidad de spoilear y pasaré a comentar que el libro contiene ideas muy curiosas sobre sistemas socialistas y totalitarios que podrían funcionar, aunque también apunta a que seguramente no funcionarían dadas las características inherentes al ser humano. En conjunto se trata de una historia típica, con romance y todo, pero que nos permite observar la sociedad humana desde una óptica bastante más objetiva, más alienígena, de lo que estamos acostumbrados en la ciencia ficción.

Otro detalle del libro, es que como suele hacer Sawyer, explica montones de conceptos de genética, historia, antropología, etcétera, de manera amena, así que puede ser útil para quien quiera darse una ducha (no diré baño dado lo superficial del relato) de conocimientos sobre estas áreas.

En resumen, este libro puede interesar a quienes disfruten con los libros de Sawyer, las distopías, las teorías políticas y de la naturaleza humana y quizá hasta los que disfruten con novelas románticas ligeras.