20 días de Samsung Galaxy Spica

Ahora que llevo un tiempo prudencial con el terminal nuevo, el Samsung Galaxy Spica (vía Yoigo), creo que es un buen momento para comentar mis impresiones sobre el aparato, y más adelante en otra entrada, sobre el sistema operativo Android 2.1 Ecclair, que tiene bastante chicha.
Como ya se han dicho muchas cosas a favor y en contra del terminal en otros mil millones de sitios, obviaré los datos técnicos del aparato y me centraré en los detalles que me llaman la atención para lo bueno y lo malo.

Forma y tamaño

En primer lugar, el aparato en sí, me parece una especie de evolución de un terminal de la honorable Qtek, que tuve ocasión de probar en 2005 (creo), aunque mejorado con algunos detalles, tanto de color, como de interfaz física (botones, pulsadores…). Es muy cómodo de sujetar, y parece pensado para ser usado con una sola mano en misma filosofía de Palm (la filosofía correcta, claro ;-). No es feo, no es un diseño genial, pero es muy cómodo de usar y llevar encima.

Fotografía y vídeo

La cámara, para mi que he estado usando una MUY buena cámara incluso para los estándares actuales (hablo del combo Sony Ericsson K800i con flash Xenon), es un paso atrás, no solo en cuanto a calidad de las fotos (que dejan mucho que desear con condiciones desfavorables de luz al no tener flash), sino a nivel de interfaz, que trata de replicar lo que sería un interfaz táctil de cámara compacta, y que en mi opinión distrae de lo que realmente debería tener toda la atención: motivo, encuadre, etc. Afortunadamente dado que ahora tiro de réflex con revelado RAW, tener una cámara malilla no supone un problema.

Velocidad

La velocidad del terminal está bastante bien (esperaba que fuese más lento), aunque al ser un aparato multipropósito, es posible que se note retardo del orden de segundos, al pasar de una aplicación pesada a cualquier otra, como por ejemplo cuando se pasa de leer un libro en PDF, a hacer una llamada telefónica desde los contactos. Por supuesto si el terminal fuese más ligero sería estupendo, pero está dentro de mis parámetros de usabilidad y no tengo queja al respecto.

Batería

Al principio la batería me parecía un asco, al tener que recargar 1,5 veces al día. Pero una vez que realizas los primeros ciclos de carga y dejas de tener el aparato trabajando el 90% del tiempo (Wifi, Bluetooh, pantalla, aplicación va, aplicación viene…) queda claro que con un uso razonable (lectura 2 o 3 horas, 3 o 4 horas de música, navegación web para un par de consultas, aplicaciones de Facebook y Gmail sincronizadas y usadas regularmente, y unas cuantas llamadas y aplicaciones típicas) la batería debería aguantar algo más de un día completo y solo como teléfono debería tener unos 3 días de autonomía.

No estoy seguro en este punto, pero yo diría que lo que más consume con diferencia es la navegación web. Quizá el uso de Wifi, unido al procesamiento de las páginas (renderizado, Javascript…) y el tener la pantalla funcionando constantemente sea lo que marca la diferencia con otras funciones como las llamadas, la lectura de documentos o incluso el vídeo.

Conectores

El tener un puerto de carga y datos micro USB estándar, y un conector de audio de jack de 3,5 mm (el conector típico de cualquier auricular), es muy cómodo. Puedes usar los cascos que quieras sin adaptador y conseguir fácilmente (o llevar contigo) un cable de datos para recargar y traspasar archivos de un lado a otro. Samsung se ha portado muy bien en ese aspecto.

Almacenamiento

La memoria interna es de unos 200 megas, algo reducida si fuésemos a almacenar todos nuestros datos interesantes en el teléfono (libros, música, videos…), pero como solo es para las aplicaciones y le he metido una micro SDHC de 8 gigas (unos 18€ cuesta una de Clase 4), tengo todo lo necesario, algo más, y aun me sobra espacio a patadas.

Interfaz

Este terminal tiene quizá demasiados botones. Uno para el volumen, otro para el bloqueo, otro para la cámara, otros 4 de control (llamar, colgar, menu, salir), 2 de funciones específicas (buscar y home) y por último el “aceptar” con los direccionales para moverse en los ejes vertical y horizontal. Una vez que los conoces se convierten en tus amigos (acceso rápido, realimentación táctil…), pero a priori es algo desconcertante. Además los controles de llamar y colgar están demasiado cerca del borde como para ser realmente cómodos, pero al fin y al cabo son los que menos vamos a usar y tienen equivalente en la pantalla.

Por supuesto la pantalla es táctil y permite realizar la mayoría de las funciones desde el sistema operativo, por lo que podríamos “pasar” de las teclas físicas si no somos fans de la tecnología háptica (que digan lo que digan los fanboys de iPhone/iPad, sigue siendo lo mejor en cuanto a control para seres humanos).

En cuanto al altavoz y el micrófono suenan muy bien, pero la posición del altavoz hace que si lo dejamos boca arriba, pueda amortiguarse bastante el timbre y desde luego no he conseguido sacarle tanta potencia como a mi K800i a la hora de reproducir sonido sin auriculares.

Pantalla

Por último, la pantalla TFT se ve perfectamente (de verdad), cuando está a media potencia, bajo el sol de Julio de Madrid con o sin gafas de sol. Respecto a mi antiguo K800i y mi difunta Palm TX es un buen avance. Y la resolución de 320×480 en este tamaño da una sensación de resolución muy buena.

Quizá pueda quejarme de falta de sensibilidad o de exactitud en pantalla, pero puede que sea que aun no me he adaptado y en ningún caso afecta a su uso.

En cuanto a tamaño de pantalla, con 3,2 pulgadas, creo que queda en el límite de la usabilidad para alguien con dedos relativamente largos como yo. Es decir, que el tamaño es perfecto para poder manejarlo con bastante comodidad a la vez que tenemos un terminal reducido en tamaño.

Resumen

Se trata de un terminal indicado para empezar o para personas que quieren herramientas útiles, no moda, aunque probablemente se quede corto para los más fanáticos de Android que babean por pantallas gigantes y procesadores para cálculos climatológicos. Así que esencialmente lo recomiendo a cualquier usuario de Palm que como yo, no desea atarse a Movistar para conseguir una Palm Pre, en mi opinión, el mejor terminal del momento.

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Libro: El cálculo de Dios

 

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Título: El cálculo de Dios

Autor: Robert J. Sawyer

Editorial: Ediciones B

De nuevo, un libro de ciencia ficción de Sawyer. Sin duda mucho más alegre y positivo que el periódico o el telediario, aunque lamentablemente de lectura contraindicada dadas mis actuales circunstancias personales (que no comentaré). Por un lado, he disfrutado con él pero debería haberlo leído hace un año, o quizá dentro de un par y habría disfrutado más.

En fin, se trata de un libro de ciencia ficción de la buena. Alienígenas, choque cultural, tecnologías exóticas… todo ello dispuesto para que Sawyer nos hable de la posibilidad de la existencia de Dios mientras nos da un buen repaso de cosmología, física y exobiología. Por supuesto, toda la historia va orientada, como era de esperar siendo el autor quien es, a explorar la civilización humana, su presente y futuro, particularmente las diferentes posibilidades a MUY largo plazo.

A pesar de todo reconozco que a Sawyer se le va un poco la pinza cuando habla de Dios, y probablemente no sea el tipo de libro que disfrute un fanático de El Espejismo de Dios o cualquier otro tipo de activista ateo (yo soy ateo del tipo vive y deja vivir), pero merece la pena leerlo por las ideas sobre la ecuación de Drake que maneja. Concretamente la idea de que uno de los parámetros de la ecuación sea el porcentaje de chalados de una sociedad y que afectaría a la posibilidad de que alguien llegase a obtener capacidad (recursos, conocimientos) para eliminar a su propia civilización. Como recordarán los interesados en la ecuación de Drake, uno de los parámetros (concretamente el parámetro L) es el tiempo que las civilizaciones sobreviven a su madurez por aquello de las armas nucleares y bacteriológicas y por tanto el porcentaje de chalados aumentaría esta posibilidad.

Otro de los temas interesantes es la idea de que las civilizaciones, una vez que alcanzan la radio, podrían emitir solo durante unos pocos siglos antes de obtener tecnología adecuada para decidir que es mejor “digitalizarse” en un mundo virtual y evitar ser descubiertos por terceros o morir de enfermedad, accidente o guerra. Por supuesto estas civilizaciones preferirían, o bien el anonimato (escondiéndose en el espacio o en el interior de su planeta), o bien podrían optar por “esterilizar” toda forma de vida cercana reventando la supernova más próxima, evitando intromisiones en sus hogares digitales.

En resumen, si no eres ateo radical, te gusta la ciencia ficción y no tienes conocidos o familiares muriendo de cáncer, este es tu libro.

Libro: Recuerdos del futuro

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Libro: Recuerdos del futuro
Autor: Robert J. Sawyer
Editorial: La factoría de ideas

Busqué este libro a raíz de la serie Flashforward, cuando me enteré de que la serie de televisión estaba “basada” en la novela de Sawyer. Viendo que la serie estaba degenerando en un “Perdidos” (no iba a ninguna parte, no había respuestas, solo más preguntas y elementos adicionales) y sabiendo que estaba barajándose su cancelación, decidí ir a la fuente original a leer la historia de principio a fin para satisfacer mi curiosidad. Y ha resultado una muy buena historia de ciencia ficción.

A Sawyer, su autor, no lo he reconocido hasta el final del libro, cuando leyendo la bibliografía, me he dado cuenta de que su excelente novela “Experimento Terminal”, figura leída en mi estantería desde hace casi una década.

La novela trata un escenario como el de la serie, con la que comparte muchas situaciones, personajes y nombres, pero lo hace desde un enfoque más de exploración “y sí…?” de novela de ciencia ficción, que de serie de intriga y acción como el que le han dado en televisión. El argumento principal es el de la visión de dos minutos del futuro, por parte de toda la humanidad. Cada persona del planeta ve desplazada su consciencia hacia su yo futuro, permitiendo conocer, si se sigue vivo y despierto en el futuro, retazos de este: con quien estaré, que noticias dan en la tele o periódico, una película, el aspecto de una calle, el valor de unas acciones… detalles en general irrelevantes, pero que acaban siendo agrupados en Mosaico, una aplicación del CERN para plasmar una imagen colectiva y coherente del futuro. Por supuesto las predicciones que hace el autor desde 1999 a 10 y 30 años (2009 y 2030), son bastante erróneas, pero eso casi permite centrarse mejor en la especialidad de Sawyer, el análisis del comportamiento humano en circunstancias extrañas, una suerte de experimento social. Y lo hace muy bien.

Si alguien está buscando algo de ciencia ficción, puedo recomendar este libro al igual que hice en su día con Experimento Terminal. Por mi parte creo que leeré algo más de este autor en cuanto me sea posible, algo que me distraiga de la situación política y económica actual, que hace tiempo que tiene una atmósfera irrespirable y solo aclarada brevemente por la reciente Copa Mundial de Fútbol.

El curso de la vida

 

[Publio Cornelio Escipión reflexionando sobre la muerte de su madre… ] “pero que los padres mueran forma parte del curso natural de la vida y de un modo otro, estamos preparados para ello. Lo que nadie puede soportar es ni tan siquiera la posibilidad de que el curso natural de las cosas se trastoque”.

La traición de Roma. Santiago Posteguillo