Bono 8 de Internet de Yoigo

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Para una persona como yo que abusa del transporte de masa como el tren, el autobús y el metro, dos veces al día durante períodos relativamente largos, tener la opción de contratar este bono ha supuesto una mejora importante de productividad y ahorro de tiempo.

Ya se sabe, uno empieza leyendo y viendo videos en una PDA, luego se pasa a la programación de software, el retoque fotográfico y la escritura vía netbook, y como era de esperar termina contratando algo que le permita ir un poco más allá (correo, edición online, búsqueda de información…) como es la conexión móvil esporádica a internet, pero con las tarifas actuales ya resulta práctico contratar algo mayor como esta tarifa: Bono 8 internet para llevar, y trabajar conectado “en serio”.

Mis primeros pinitos con los bonos de datos Vodafone fueron interesantes a pesar de lo malísima que es Vodafone en atención al cliente, pero acabaron desembocando en una estafa completa (de las que suele hacer a menudo) y un enfado monumental que me llevó a una compañía muy superior en varios aspectos: Yoigo, con la que se vive muchísimo más tranquilo, sabiendo qué contratas, qué consumes y qué pagas.

El bono en cuestión se asocia a tu número de teléfono, para su uso en móvil o en ordenador (llamado tethering y que suelen prohibir la mayoría de compañías en sus tarifas móviles), con lo que usando las capacidades de conexión que incluye Sony Ericsson en todos los teléfonos que he probado (en Mac y Windows y sin necesidad de drivers), puedes usar internet en el portátil mediante la conexión USB al móvil, o (mi favorita) mediante la conexión por Bluetooth. Nada de  molestos pendrives como los que tratan de endilgarnos las teleoperadoras, solo necesitas tu móvil para navegar o tu móvil y el ordenador para conectarte a internet anytime, anywhere desde el. Mucho más cómodo para mi, que no tengo que conectar ni desconectar nada y puedo dejar el móvil en la bolsa y sacar solo el portátil. Perfecto para usar en tránsito, sin tener que conectar y desconectar nada.

En cuanto a cobertura, desgraciadamente no tengo una buena cobertura de datos en el pueblo de mi mujer, pero la tengo. Y el uso principal de internet lo hago en el tren, donde si hay buena cobertura, así que estoy muy contento y seguramente repita el mes que viene (no hay permanencia) y en vacaciones.

Por último comentar que aunque a mucha gente se le puede quedar pequeño el bono de 500 megas (pasa a 64K al rebasarlo, pero no se corta y no te cobran nada), para mi que dispongo de wifi o cable en casa y la oficina y solo necesito internet en el tren o en contadas ocasiones en la calle, este bono es más que suficiente… pero claro, lo máximo que hago es navegación web, así que los que hagan uso intensivo de video probablemente deban optar por otra cosa pero habrá que ver que compañía te permite el tethering por este precio.

La estafa de la televisión

 

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El formato de televisión actual al que estamos acostumbrados parece desaprovechar sistemáticamente las posibilidades multimedia del medio en las noticias.

Resulta extraño que pudiendo transmitir imagen en movimiento y sonido, con los ordenadores actuales capaces de recrear fantásticas e ilustrativas imágenes interactivas que apoyen y complementen el mensaje, veamos únicamente durante gran parte del tiempo a un hombre vestido con traje y corbata (o alguien mono con maquillaje, peluquería y vestuario de manufactura profesional) contándonos las noticias (o cualquier otra cosa) como si fuera una historia. Dudo mucho que se trate de un artificio para mejorar la comunicación y sospecho (aunque no tengo pruebas al respecto) que la verdadera razón no es dar toda la información posible al espectador, sino convencer al consumidor de noticias a base de oratoria, imagen y otros trucos psicológicos basados en el aspecto de autoridad y credibilidad, de que lo que se está transmitiendo es la realidad más fidedigna (sin serlo), convirtiendo así lo que debería ser un espacio informativo en una suerte de teletienda donde la mercancía son imágenes baratas y precocinadas.

Otras de las razones para este pensamiento, además del abuso de figuras de autoridad y credibilidad (los machos y hembras alfa trajeados y maquillados, el plató con su mesa gigante, las voces suaves, todo impecable, la tecnología con aspecto de costosa [hologramas, croma]…), son el abuso de imágenes de archivo que no solo no aportan sino que confunden (imágenes que no son del caso, algo de retoque…), la falta de datos objetivos y referencias en el 99’9% de las noticias y el uso absurdo que se hace de estadísticas (denunciados por puro deporte en Malaprensa), sumado a los disparates habituales en materia de ciencia y tecnología.

En resumen, creo que ver las noticias de televisión, hace en general, mucho daño, y que cualquiera que desee informarse con un mínimo (muy mínimo) de rigor hoy día, necesita empaparse de muchas fuentes (extremos políticos, prensa especializada, Internet…) y dar prioridad a informaciones que inviten a la reflexión, el análisis y que intenten de verdad ser comprobables y ampliables (mediante enlaces web, referencias a fuentes de origen, históricos consultables de informaciones pasadas). Cualquier otro tipo de periodismo o similares (programas de debate como los de Intereconomía, casi cualquier debate radiofónico COPE/SER y programas de “humor” como los de Wyoming en La Sexta) son simplemente tóxicos que deberían ser evitados o tomados con cuentagotas y una ración infinita de pensamiento crítico y cinismo.

Por supuesto, las noticias televisivas no cumplen ninguna de las condiciones citadas, pero su facilidad de consumo (a.k.a.: pereza) las convierte en un vector de información y generación de opinión en la sociedad actual, algo que por mucho Internet que tengamos, va a seguir siendo así por algún tiempo, aunque posiblemente la calidad de las noticias vaya a peor antes de mejorar y suponiendo que vaya a mejorar.

Teclado inalámbrico B-Move

Llevaba algún tiempo pensando en comprar un teclado inalámbrico con idea de poder navegar por Internet aprovechando el netbook en conjunto con mi televisor LCD de 37”, dejando libre el ordenador de escritorio para uso de mi mujer. Mi primera opción fue buscar un teclado bluetooth, como el de Logitech para la PS3, compatible con XP y con un touchpad integrado, pero lamentablemente solo los he encontrado agotados, así que la siguiente opción ha sido el teclado inalámbrico de B-Move.
El tamaño es realmente compacto. Tanto que resulta incómodo escribir en el más allá de unas palabras por lo que queda en evidencia que es un teclado auxiliar para meter poco más que usuarios, claves y términos de búsqueda, así como manejar a base de teclas y atajos de cualquier reproductor de escritorio. El ratón que incorpora es de tipo trackpad y hace bien su trabajo, aunque la posición de los botones derecho e izquierdo sea algo extraña (pero cómoda) situándose en las esquinas del teclado al alcance de los dedos índice de mano derecha e izquierda.
Se han eliminado algunas teclas para ahorrar espacio, por lo que las combinaciones de teclas para ciertas acciones son obligadas, pero al ser tan compacto es sencillo realizarlas.
El teclado en si, tiene un aspecto de plástico barato de juguete chino que tira para atrás en un primer momento, pero el tacto y el peso están muy bien así que se usa muy cómodamente, y cuando has comprobado que no se rompe con facilidad, le coges confianza.
Por último, la conexión se realiza con un pendrive que se conecta al USB, y es casi inmediata, sin necesidad de configurar ni instalar nada. Este pendrive se aloja en una cavidad posterior del teclado cuando no lo estamos usando así que debería ser difícil perderlo.
En resumen, se trata de un pequeño capricho que solo tiene sentido para navegar en el salón, manejar los reproductores de audio y video y poco más, pero estas tareas las realiza muy bien y es ligero como una pluma. Solo se echa de menos poder usar un touchpad, que en mi opinión resulta más natural para usar en el salón.
Ahora me queda pendiente encontrar alguna manera sencilla y efectiva de configurar el equipo para evitar el problema de tener unos tamaños de letra ridículos para usar a 3 metros de distancia, pero este es un tema del XP y te da varias opciones y el navegador web tiene los Control + Suma, pero me gustaría poder hacer la ampliación con una sola acción en vez de pulsar la combinación varias veces hasta el tamaño adecuado.

Pilas LSD. No más baterías incompatibles

Soy fan de las cámaras de fotos con pilas desde hace años, cuando las baterías recargables propietarias no eran una opción demasiado buena. Al ser las cámaras digitales un elemento que consume tanta energía (piezas móviles, flash, grabación de datos…) y al usarlas en entornos donde no  suele haber enchufes para recargar nada, suelo preferir este tipo de cámaras. Por otra parte siempre me ha gustado el poder usar estándares (USB, minijack 3.5…) y resulta que el formato AAA de las pilas es uno de los mejores ejemplos de algo estándar: puedes encontrar unas pilas de este formato en casi cualquier tienda del planeta y lleva con nosotros desde que tengo memoria.

Por supuesto, aunque el formato es estándar, la tecnología que usan las pilas AAA ha ido avanzando con los años, desde las de Carbón-Zinc, pasando por las alcalinas con metales pesados y un solo uso, hasta las recargables de Níquel Hidruro Metálico (NiMH) de alta capacidad (2750 mAh). A cada paso se han ido mejorando las prestaciones y finalmente, de mano de Sanyo, aparecieron un nuevo tipo de pilas que son las que disfruto ahora: las pilas de baja auto descarga (Low Self Discharge) o LSD. Estas pilas prometen (y cumplen) el mantenerse cargadas durante un largo periodo de tiempo, que era el principal problema de las pilas recargables normales. Esta tecnología permite que cargues las pilas y las metas en un cajón hasta que las necesites, seguro de que van a estar listas para usarse, con una tasa de descarga muy baja, pero además con un muy buen rendimiento general, como he podido comprobar.

Cuando compré mi cámara Pentax KX una réflex digital tanto de inicio como avanzada, el paquete incluía de regalo unas pilas Eneloop de Sanyo, las primeras LSD que he probado, y su rendimiento ha sido tan bueno (miles de fotos sin una sola recarga en el mejor caso), que no he dejado de buscar más pilas de esta marca. Lamentablemente parecen bastante difíciles de conseguir y no he llegado a verlas en ninguna tienda física española cercana. Gracias a esa disponibilidad tan baja, me tuve que poner a buscar alternativas y ahí es donde supe que la tecnología LSD no es exclusiva de Sanyo y que además de existir LSD de otras marcas, es probable que las Duracell Active Charge sean unas Eneloop reetiquetadas. Ambos modelos tienen las mismas características de amperaje, aspecto y están fabricadas en Japón y ambas mencionan una tasa de descarga muy baja manteniendo en torno al 85% de la carga al cabo de un año. Perfectas para mantener dos juegos de pilas, uno en la cámara y otro en el cajón, siempre seguro de que vas a poder usarlas en cualquier momento.

Así que bien entrado el siglo XXI, tenemos un formato de batería o si preferimos un nombre más moderno, “célula de energíaestándar, recargable, con capacidad de estar almacenada un año y seguir siendo perfectamente útil y con visos de seguir evolucionando a quien sabe qué. Todo un logro.

Para los interesados, comentaré un par de consejos de la OCU mencionados en algunos de sus estudios:
1.    Las pilas recargables deberían usarse siempre en “grupo” y para el mismo aparato. De esta manera las sometemos siempre al mismo ciclo de carga/descarga.
2.    Los cargadores rápidos acortan la vida de las pilas. Uno de 8/12 horas mejorará el desempeño de las pilas.

Por último quiero mencionar las pilas de Litio, que son unas pilas de GRAN duración (algo como el doble o triple de las Eneloop), mucho más que cualquier otra existente en el mercado, y que curiosamente son increíblemente ligeras, lo que reduce considerablemente el peso de nuestros aparatos. Más caras sí, pero que nos podría interesar llevar si no vamos a tener enchufes cerca en una temporada.

PD: Veo que no soy el único que adora las pilas AAA.

El maravilloso mundo de las leches de inicio

A casi 4 meses de que un cachocarne de más de 6 kilos me haya cambiado la vida (en positivo, claro) y al hilo, tanto de una reciente comparativa y análisis de la OCU sobre leches de inicio para lactantes (solo socios), como del consejo del pediatra del barrio, me preguntaba sobre la idoneidad de tal o cual leche de fórmula y de la situación real del mundillo de la alimentación infantil.
Por un lado tenemos un pediatra, el de mi hija, que ha recomendado a mi mujer cambiar a Blemil Forte 1 Plus porque la de Hero Baby Iniciano está probada” y “al ser nuevas pueden dar problemas a los dos años o más” para finalizar con el clásico “yo no haría experimentos con la salud de mi hija” que no he podido evitar catalogar como FUD clásico, máxime cuando esas declaraciones tipo eresunairresponsable se producen tras unas dolorosas vacunas ante los ojos de una madre primeriza. Que poco tacto.
Al margen del trato, mi curiosidad me hace desear haber estado presente para preguntar qué problemas son esos exactamente, aunque sea para poder comentarlo en mi entorno de futuros padres, todo sea por el bien de los niños. Y es que en mi lega opinión resulta extraño que leches aprobadas por la Administración para consumo de bebés, puedan ser dañinas y estar sin embargo a la venta. Y me sorprende que un profesional de la medicina que se encuentra con un bebe perfectamente sano y con el peso adecuado, acojone y aconseje cambiar lo que funciona sin problemas desde hace 3 semanas. Y de nuevo me sorprende que una marca como Hero se la pueda estar jugando según el pediatra al fabricar alimentos dañinos para niños.
Como padre y lego en pediatría, la información de pediatra, pediatras (en plural) y situación legal. me parece incoherente, y mi deformación profesional de informático (así como un interés evidente como padre), no me permite dejar de darle vueltas al asunto para encontrarle algún sentido a esta situación en la que las empresas de alimentación, la Administración y un pediatra, son incapaces de ponerse de acuerdo sobre la idoneidad de las leches de inicio para lactantes.
A fin de aclararme, he intentado poner las cartas sobre la mesa, que parecen ser las siguientes:

  1. Las empresas de alimentación dicen que sus alimentos son los mejores. Evidentemente no pueden estar todas en lo cierto.
  2. La Administración dice que todas son adecuadas para lactantes. No me parece descabellado aunque parece evidente que habrá niveles de calidad mayores y menores, así como precios diferentes y leches más adecuadas para según que casos (prematuros, alergias, estómagos delicados…)
  3. El pediatra del barrio dice que Blemil es la única leche probada durante muchos años y que las otras pueden ser dañinas. Se me antoja difícil que un pediatra de la Seguridad Social haya realizado un estudio de todas las leches de España a lo largo de 5 o 6 años concluyendo que Blemil es la única que debería usarse. Y tampoco parece que exista un estudio de esas características en ningún sitio.
  4. La OCU dice que ha examinado un número determinado de leches y da nombres, cifras y resultados de los análisis estableciendo algunas como mejores que otras pero todas admisibles.
  5. La niña está bien y ha tomado sin problemas ambas leches, Hero Baby Inicia y Blemil Plus 1 Forte.

Por otro lado y tirando de la subjetividad y la desconfianza, están los intereses de las empresas en forma de publicidad, congresos pagados, regalos a profesionales, así como la permeabilidad de la Administración a las corruptelas en forma de regalos caros para cargos claves. Y por último la competencia o incompetencia de la OCU como organización pagada por los asociados, así como la competencia o incompetencia del cuerpo médico, que es como poco, variado.
Un poco de Google no arroja nada de luz sobre el asunto, excepto por el hecho de que Ordesa, la empresa que fabrica y comercializa la marca Blemil (y promueve congresos para pediatras y da premios) tiene un interesante histórico en su web donde indica cómo ha ido ampliando la gama de productos a lo largo de los años, así como los cambios realizados en los productos existentes, donde llama la atención para este caso particular, que cambió en el 2007 su leche Forte lo que invalida las objeciones del pediatra respecto a la novedad de las fórmulas.
Por otro lado la OCU aporta una variedad de números y pruebas de laboratorio contrastables y las publica, dejando a la Blemil muy bien, pero recomendando la compra de alternativas como Enfelac y Hero Baby Inicia.
En cualquier caso, y a un nivel más doméstico, estamos contraponiendo la palabra y honorabilidad de un pediatra que te mira a los ojos y te habla de “jugar con la salud de tu hija”, contra un artículo lleno de números de la OCU impreso en papel barato, así que ni siquiera voy a discutir qué leche usar, pero como dije al principio, no deja de llamarme la atención la actitud del pediatra, máxime cuando recomienda también Nestlé a pesar del tema de la contaminación de melanina. Quién sabe, quizá el médico solo se cubra las espaldas recomendando productos fabricados en fábricas españolas (Ordesa), pero dudo que un pediatra controle esa información, y no cuadra con su recomendación de Nestlé.

Vaya lío con las leches de inicio.