Aptitud: ¿Está fingiéndola tu jefe?

Hace unas semanas leí un artículo del Times que hablaba de experimentos orientados a descubrir qué hace que una persona sea elegida como líder de un grupo, algo que debería resultar interesante tanto a nivel laboral, como a nivel político, con las elecciones tan cerca. De hecho me pareció tan interesante que decidí traducirlo para tratar de aumentar su distribución, a fin de ayudar a identificar vendemotos de manera más efectiva. Y para mantener mi ingles también, claro.

Esta es mi traducción:

Los jefes pueden ser una raza autoritaria pero a menudo hay que admirar su habilidad en los negocios.
¿No te encantaría tener el mismo sentido de aptitud y confianza, su habilidad para valorar problemas difíciles y alcanzar soluciones inteligentes sobre la marcha?
¿Sabes qué? A ellos también. Si alguna vez has sospechado que tu jefe no es en realidad tan bueno en lo que hace para merecer el puesto en primer lugar, un nuevo estudio publicado en el “Journal of Personality and Social Psychology” sugiere que podrías estar en lo cierto.

Los psicólogos sociales saben que una manera de ser visto como un líder en cualquier grupo es simplemente actuar como uno. Habla alto, habla bien y ofrece montones de ideas, y en poco tiempo, la gente empezará a hacer lo que dices. Esto funciona bien cuando los líderes saben de lo que están hablando, pero ¿y si no lo saben? Si alguien actúa como un jefe pero piensa como un bobo, ¿es suficiente para estar arriba?
Para determinar cuan fácil un líder todo fachada puede tomar el control de los empleados, investigadores de la universidad de California, Berkeley, idearon un par de pruebas. Cameron Anderson, un profesor asociado de Comportamiento Organizacional y Relaciones Industriales, junto con el doctorando Gavin Kilduff, reclutaron a un grupo de 68 estudiantes de graduado y los dividieron en equipos de cuatro personas. Para eliminar el comodín del sexo, los equipos fueron o todo hombres o todo mujeres. A cada grupo se le dio la tarea de gestionar una organización ambiental sin ánimo de lucro; el grupo que mejor lo hiciera (determinado por los investigadores) ganaría un premio de 400$. Mientras que el premio era real, la meta perseguida no lo era. Lo que Anderson y Kilduff realmente querían ver era como emergían los miembros alfa del grupo.
Después de que los equipos realizaran su trabajo durante una cantidad específica de tiempo, los miembros de cada grupo puntuaron cada uno su nivel de influencia en el grupo y, lo más importante, su nivel de competencia. Las sesiones de trabajo fueron grabadas en vídeo, y un grupo de observadores independientes realizaron las mismas valoraciones, al igual que Anderson y Kilduff. Los tres grupos de jueces llegaron a las mismas conclusiones. De manera consistente, los miembros del grupo que más hablaron fueron los más puntuados para cualidades tales como “inteligencia general” y “formales y autodisciplinados”. Los que no hablaron tanto tendieron a puntuar más alto en rasgos menos deseables que incluían “convencional y poco creativo”. “Los individuos más dominantes alcanzaron influencia en sus grupos en parte porque fueron vistos como más competentes por sus compañeros de grupo” escribieron Anderson y Kilduff.

¿Y qué? Puede que fuesen más competentes. ¿No es posible que la gente que habla más lo haga simplemente porque tenga más cosas que decir? Para comprobar esto Anderson y Kilduff realizaron un segundo estudio con un nuevo equipo de voluntarios en el cual la habilidad testada fuese mucho más cuantificable que montar una ONG ecologista. Esta vez fueron matemáticas.
De nuevo, los voluntarios se dividieron en grupos de 4 en competencia por un premio de 400$ pero ahora su tarea asignada fue trabajar en equipo para resolver problemas de computación, de versiones pasadas del Test de aptitud de gestión de graduados (SAT). Antes de comenzar la tarea los participantes informaron a los investigadores (pero no a los miembros de su equipo) de sus puntuaciones reales en el apartado de matemáticas del SAT. Al acabar el trabajo, la gente que más habló fue de nuevo preferiblemente descrita por sus compañeros como líderes y también como genios de las matemáticas. Es más, cualquiera que hablase más alto que los demás pareció ser puntuado de esa manera. Los participantes ganaron reconocimiento por ser los primeros en decir una respuesta pero también por ser los segundos o terceros, incluso aunque lo único que hicieran fuese estar de acuerdo con los que cualquier otro hubiese dicho.
Simplemente dar alguna pizca de información relevante para resolver el problema contaba siempre que lo hicieran regularmente y con suficiente convicción.

Cuando Anderson y Kilduff comprobaron el trabajo de los participantes, sin embargo, muchos de los farsantes fueron descubiertos. Reiteradamente, los que emergieron como lideres y fueron mejor puntuados en aptitud no fueron los que ofrecieron el mayor número de respuestas correctas. Ni tampoco lo fueron aquellos cuyas puntuaciones del SAT sugerían que podrían haberlo hecho. Lo que hicieron fue ofrecer más respuestas. Punto.

“Los individuos dominantes se comportan de manera que les hace parecer competentes”, escribieron los investigadores, “por encima y más allá de su aptitud real”. Resulta preocupante que los miembros del grupo parecieron demasiado serviciales a la hora de seguir a estos jefes no cualificados. Un aplastante 94% del tiempo, los equipos usaron la primera respuesta que cualquiera dijese además de dar solo una somera consideración a otras que se ofrecieron.

Nada de esto resulta chocante – al menos si has estado viendo las noticias. No tienes que ser un antiguo propietario de una casa quemado por el fracaso de la vivienda o un votante de estado demócrata gritando “te lo dije” para estar de acuerdo en que la manera en que elegimos a nuestros lideres está a menudo basada en algo diferente del merito. Esto no es totalmente malo, desde que no importa cuan competente sean nuestros jefes, ellos aun tienen el carisma y la convicción para persuadir a la gente de que los siga. Ya sea que nos dirijan desde el despacho oval o la oficina de la esquina, corresponde al resto de nosotros observarles de cerca y asegurarnos de que saben lo que están haciendo y a donde van.

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Libro: Decisiones Instintivas

Libro: Decisiones Instintivas
Autor: Gerd Gigerenzer
Editorial: Ariel

Brillante” es el adjetivo que le pone Steven Pinker a este libro, y humildemente reconozco que coincido completamente.
Agarré este libro por si acaso, como bibliografía adicional sobre el comportamiento inconsciente a la vez que cogía el libro de Malcom Douglas “Inteligencia Intuitiva” pero esperaba que el plato fuerte fuera el de Malcom (el recomendado), no el de Gerd (de chiripa), y por ello he quedado gratamente sorprendido al constatar que esta obra es muy superior en todos los aspectos además de tratarse de una de esas obras que le dan la vuelta a todo tu modelo mental sobre como funciona el mundo. Es por ello que lo considero un libro revolucionario y un must read para cualquier persona con interés en cualquier tema humano, social, político y en definitiva cualquier cosa que tenga algo que ver con personas.

Entrando en faena diré que “heurística del reconocimiento” es algo que resuena a cada momento en mi mente después de leer este libro, y con razón, ya que es justamente uno de los temas del mismo. Un concepto muy elemental pero que no puede sobrestimarse dada la importancia que tiene a la hora de entender el comportamiento irracional de la gente. Esencialmente este concepto de “heurística del reconocimiento” es muy sencillo y a muy grosso modo dice algo como: Si te suena elígelo. Pero Gerd lo desarrolla y apoya experimentalmente de manera tan detallada que uno acaba siendo capaz de reconocer cientos de comportamientos diarios propios y ajenos que se basan en ello: conducir hasta casa, preparar la cena, hacer la compra… cualquier comportamiento teóricamente complejo acaba siendo algo con un enorme componente de “heurística del reconocimiento”.
Pero Gerd no solo habla desde la teoría y detalla decenas de experimentos y discute los resultados para apoyar cuanto dice. Hechos y palabras… con una fantástica bibliografía además. Y la ventaja de saber que este hombre y sus colaboradores del Instituto Max Planck son fuentes primarias, con lo que los errores de interpretación o exageraciones quedan descartados.
Otra de las reglas de decisión que aborda y que me llamó la atención es la de “no rompas la fila” o “apoya la opción del grupo” y que usa para argumentar sobre una matanza de mujeres y niños en la segunda guerra mundial que llevaron a cabo los alemanes aun estando horrorizados de la propia orden y teniendo la opción de negarse sin represalias (referencia: Browning 1998). Resulta tan espeluznante como inquietante el hecho de que cumplieran la orden la mayoría de ellos sin rechistar y explica que de haber solicitado “voluntarios” en vez de haber ofrecido “la posibilidad de no llevar a cabo la acción” muchos menos habrían cometido el asesinato si es que alguno lo hubiera hecho. Aunque claro, no hay posibilidad de comprobar la tesis de Gerd.

A continuación pongo las acostumbradas citas extraídas del libro, pero como en otras ocasiones y muy especialmente en esta, aviso que el libro es infinitamente mejor que cualquier cita que pudiera ofrecer y particularmente en este caso, dada la trascendencia del libro y su actualidad (2008 y no es un refrito de escritor sino obra divulgativa de científico) y que es una obra completa y redonda.

Citando a Darwin:

Una tribu con muchos miembros que al poseer un elevado grado de espíritu de patriotismo, fidelidad, obediencia, valentía, y solidaridad estuvieran siempre dispuestos a ayudarse unos a otros y a sacrificarse por el bien común, vencerían siempre a la mayoría de las demás tribus, y esto sería selección natural.

Se nota que el autor ha dedicado tiempo a escribir el libro y a hilar correctamente las ideas que contiene cuando, en un ejercicio literario que para mí siempre representa calidad, hace referencia en la página 221 a un concepto inicialmente mencionado en la página 13. Concretamente cuando dice sobre los diez mandamientos de la tradición judeocristiana:

Las diez breves declaraciones eran fáciles de memorizar y han sobrevivido durante milenios. Si en el monte Sinaí Dios hubiera contratado a asesores jurídico, estos habría complicados las cosas añadiendo docenas de cláusulas y enmiendas en un intento de abarcar tantos aspectos de la vida moral como fuera posible. Pero al parecer Dios no tenía el objetivo de algo completo. Dios, creo yo, es satisfacible, no maximizador. Se concentra en las cuestiones más importantes y deja el resto de lado.

Continúa sobre moral diciendo:

¿Cuántas reglas morales necesita una sociedad? ¿Diez son suficientes o hace falta un sistema que tenga la complejidad de la ley tributaria americana? Esta ley es tan exhaustiva que ni siquiera mi asesor fiscal entiende todos los pormenores. Un sistema jurídico opaco no consigue generar la confianza y conformidad entre los ciudadanos. La transparencia y la confianza son dos caras de la misma moneda. Un sistema legal complejo fomenta los intereses de los grupos de presión que sacan provecho de las innumerables lagunas jurídicas. El experto Richard Epstein ha expuesto que el ideal de un sistema jurídico que lo abarque todo es ilusorio. Ningún sistema de la complejidad que sea puede englobar más del 95% de los casos; sobre el resto debe decidirse mediante evaluación. Aun así, este 95%, sostenía, puede resolverse con un número reducido de leyes. En su influyente libro Simple Rules for a Complex World [Reglas simples para un mundo complejo], Epstein, superando a Moisés, proponía un sistema de sólo seis leyes, entre ellas el derecho a la soberanía individual y a la protección contra las agresiones.

Y sobre política comenta varias cosas, entre las que cito las siguientes:

En algunos países, a los políticos se les aconseja que oculten públicamente toda traza de incertidumbre con el pretexto de “proteger” a sus ciudadanos como si fueran menores de edad. Pero la gente capta el juego, y esa clase de políticos crean un clima de incredulidad que genera desinterés y apatía política. Una encuesta Gallup sondeó a ciudadanos de cuarenta países y observó que, de entre todas las instituciones, los parlamentos y los congresos, supuestamente los organismos democráticos clave, eran los que suscitaban menos confianza. Eran superados hasta por las empresas multinacionales y los sindicatos.
Las políticas de misterio y certeza ilusoria dañan la confianza pública en las instituciones y en el cumplimiento de la ley.

Y también, acerca de la heurística de la sarta en política:

Un problema que al principio solo está vagamente asociado a un partido, por ejemplo la postura a favor del aborto o en contra de la pena de muerte, estará cada vez más vinculado al mismo a medida que los adversarios políticos adopten la postura contraria. Cuando pasa esto, los votantes pueden efectivamente leer de izquierda a derecha y ver donde se posicionan los partidos con respecto a las diversas cuestiones, pese a que la postura es a menudo poco más que un accidente histórico.

Android: explorando la realidad aumentada

Hace meses que llevo viendo en mi entorno los iPhone y iPod Touch, pero hasta hace una semana no había tenido en mi entorno un terminal con Android, concretamente un Magic, para comparar, y a mi juicio el Android tiene mucha más chicha debido principalmente a que Google y HTC han construido un aparato que no se queda en un mero juguete para pijos sino que ofrece lo que ha mi juicio es el futuro cercano de este mundillo de tecnología móvil: realidad aumentada. Ni siquiera en Microsiervos se han dado cuenta de este detalle tan fundamental, y en la blogosfera hispana no parece que en general se hayan percatado de ello.
Gracias a su multitarea, brújula, inclinómetro y GPS, y usando como ejemplo inicial el Sky Map, Google ha conseguido lo que considero la primera aplicación decente de realidad aumentada para el usuario común que yo haya visto. Sky Map no es más que un planetario en el móvil, pero con la particularidad de que calcula lo que debería ver el usuario usando la posición del GPS, la hora, la inclinación del terminal y su orientación… solo hay que apuntar y nos muestra lo que se vería en esa dirección. Ya era hora de que alguien lo hiciera ¿verdad?
Por supuesto esta aplicación sigue siendo un poco geek, pero es la primera que veo en la práctica las posibilidades reales de un sistema de este tipo y permite empezar a pensar en aplicaciones del Android Market que exploten de verdad la realidad aumentada para temas de turismo, o juegos sociales novedosos.
En cuanto a Palm Pre, era mi opción favorita como iPhone Killer, pero me temo que después de esta demostración de fuerza de Android, y con el terminal de Palm resistiéndose a entrar en escena y su ausencia en el mercado español va a pasar al puesto número 2 de momento en cuanto a preferencias de compra, aunque queda por ver si hace mejor trabajo como organizador personal y profesional y herramienta de productividad, la especialidad de Palm.
Quizá haya cambios en mi clasificación personal, pero hasta que no salgan nuevos iPhone y la Palm Pre, la delantera la lleva claramente Android, no solo en hardware (para Magic al menos) y sistema operativo, sino en las aplicaciones que se están desarrollando. Palm, date prisa.

Potenciación emocional

Hace unos 15 años que realizo un extraño (creo) ritual cuando leo una saga de libros, es decir, libros en 2 partes, trilogías y demás. El ritual consiste en que una vez que estoy seguro de que el libro me gusta bastante y leería el resto de la saga, y si tengo algo de música que por la razón que sea le va bien, le pongo banda sonora.
Con banda sonora me refiero a un álbum completo de lo que sea que considere “adecuado”, algo que pueda escuchar de fondo constantemente sin cansarme durante una parte sustancial de la lectura.

La primera vez que lo hice fue completamente accidental y mezclé las Crónicas Vampíricas con un doble CD de conciertos de The Who. En ese momento me dí cuenta de que había empezado a relacionar las canciones del CD con la historia que contaba el libro, de manera que cuando leía este o alguno de su saga que continuase la historia, se potenciaba emocionalmente el libro y tomaba un aire cinematográfico, algo especialmente apreciable en las escenas de acción o gran emotividad. Y cuando escuchaba las canciones del disco rememoraba el libro a la vez que mejoraba la experiencia musical al aunarse las emociones provocadas por el libro, con las inducidas por la música.
Hasta el momento no he conocido a nadie más que haga esto pero estoy bastante seguro de que debe ser algo habitual puesto que es apenas diferente a la idea de ponerle banda sonora a las series y películas. Algo imprescindible en el cine hoy día debido al efecto potenciador que tiene una buena banda sonora como las de Danny Elfman o el efecto destructivo de una mala banda sonora como la de Troya sobre la historia que se cuenta.

A priori, recuerdo la siguiente selección de música con sus respectivas sagas literarias. La lista está ordenada cronológicamente y como puede comprobarse es bastante ecléctica en estilos musicales.

Led Zeppelin, álbumes I y IILos Mitos de Cthulhu de Lovecraft. En este caso el aire extraño de los Zeppelin le iba de maravilla al mundo de fantasía de Lovecraft.
The Who con Join ToghetherCrónicas Vampíricas. Aquí creo que tuvo que ver que el disco es muy orquestal, a lo grande, y le iba bien al ambiente mayestático y poderoso de los personajes.
Sting, con  Fields of GoldLos señores del cielo. El disco me trasmitió una sensación de aire, espacios abiertos y navegantes que casaba muy bien con la historia de zeppelines hi-tech en un futuro apocalíptico que narra el libro.
Variaciones Goldberg de Bach, interpretadas a clave, no a piano (grandioso Glenn Gould) ni harpa (interesante Catrin Finch) – Criptonomicón. Bach es un autor que relaciono bastante con las matemáticas y los ordenadores en general, supongo que mi elección tuvo bastante que ver con ello.
The Feeling con Join with us y Rey Arturo (BSO) del siempre fantástico Hans ZimmerAfricanus y Las legiones malditas. Ni idea de por qué elegí el Join with us, pero ahora está indefectiblemente unido a la imagen mental que tengo de Publio Cornelio Escipión en Hispania. Y en cuanto a la banda sonora de Arturo le va que ni pintada, parece hecha a propósito para una posible película.

Una ventaja mnemotécnica adicional de esta “manía” es que cada vez que suenan determinadas canciones soy capaz de rememorar el libro, algo completamente inútil si, pero ya advertí que este era un extraño ritual de mi gusto, nada más.

Nota: Imagen extraída de Wikimedia.

Libro: Inteligencia Intuitiva

Titulo: Inteligencia Intuitiva. ¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos?
Autor: Malcom Gladwell
Editorial: Círculo de lectores

Este libro exagera bastante. Creo que lo hace para vender ideas y eso me molesta, porque no me gusta que me manipulen, pero son buenas ideas y las vende tan bien que acabas por engancharte y continúas reflexionando sobre lo que dice el libro y leyéndolo con verdadero interés.

La cantidad de datos que maneja es enorme y se trata principalmente de fuentes técnicas (publicaciones especializadas de psicología y ciencia en general), pero es un libro corto, de unas 300 páginas pequeñas con letra cómoda por lo que no es un libro denso o profundo, sino bastante ligero. Aun en su brevedad, recoge las ideas centrales de sus fuentes y las va hilando para apoyar o explicar la idea central del libro, que es que el inconsciente humano trabaja mucho más de lo que queremos creer, y nos condiciona mucho cuando tomamos decisiones o hacemos juicios (tanto prejuicios como juicios analíticos) pero ese condicionamiento y trabajo back stage, no tiene por qué ser necesariamente malo, y en ocasiones es mucho mejor (y rápido) que el realizado de manera consciente. Además es posible adiestrarnos en el uso y control de nuestro inconsciente.

Alrededor de la idea del inconsciente procesando masivamente información clave, habla de los prejuicios, racismo, sexismo, de la falibilidad de los estudios de mercado, de la falibilidad de los expertos, de las variaciones entre lo que decimos querer y lo que queremos realmente, la utilidad de ser un tipo apuesto, lo fiable que resulta un algoritmo frente a un médico experto, el funcionamiento de la industria musical y los protocolos de actuación de la policía. Todo con el mismo propósito, poner de relieve la importancia de nuestro inconsciente, algo a lo que usualmente no prestamos atención (o sí, pero seguro que menos de la que deberíamos).

Si alguien está interesado en leerlo, hará bien en tomarlo con escepticismo y evitar pensar en él como en un manual, ya que contiene información que es de hecho contradictoria, como cuando menciona que los expertos pueden hacer juicios fantásticos a la hora de decidir si un músico (Kena concretamente) va a ser un éxito y luego hacia el final del libro muestra una abrumadora mayoría de expertos musicales cometiendo errores por puro prejuicio. Es decir, que este libro pone de manifiesto que el inconsciente importa, e importa mucho, y que mientras seamos conscientes de eso, podemos mantener cierto control o obtener algunas ventajas de su conocimiento y uso. Es en definitiva un libro que invita a reflexionar y a darnos a la introspección y la observación, algo que en el 100% de los casos, es bueno.

Como punto negativo está, como he mencionado anteriormente, el hecho de que Gladwell intente manipular al lector, algo que noté desde las primeras páginas, irónicamente a un nivel inconsciente, y que luego pude comprobar al darse la coincidencia de que he leído algunos de los artículos de la bibliografía en que se apoya y no dicen TANTO como el dice sino que matizan bastante las cosas. Y por otro lado es una pena que el libro no tenga una extensión mayor, porque el contenido es muy bueno.

A continuación algunos extractos, al azar, ya que me resulta difícil elegir una parte en particular, me gustan todas.

Sobre el aumento de contrataciones de mujeres en orquestas sinfónicas tras la implantación de una cortina que impide al jurado ver a los interpretes así como otras normas que ocultan la identidad y por tanto el sexo del aspirante. Enlace a la fuente.

El hecho de que ahora haya mujeres tocando en orquestas sinfónicas no es un cambio trivial. Es importante, puesto que ha abierto todo un mundo de posibilidades a un grupo de personas que habían sido excluidas. Es importante también porque, al fijar la primera impresión en el corazón de la audición, las orquestas contratan ahora a mejores músicos, y esto se traduce en mejor música. ¿Y cómo hemos conseguido una música mejor? Desde luego, no ha sido replanteando todo el sector de la música clásica ni construyendo nuevas salas de conciertos ni invirtiendo millones de dólares más, sino prestando atención a los detalles diminutos: los primeros dos segundos de la audición.

Sobre las pruebas de cata, los estudios de mercado y las preferencias de los consumidores en la batalla Coca Cola VS Pepsi.

Pídanle a un amigo que llene un vaso de Pepsi y otro de Coca Cola y traten de identificarlas. Supongamos que aciertan. Enhorabuena. Repitan ahora la prueba con una ligera variante: pídanle a su amigo que llene tres vasos, dos con una de las colas y el tercero con la otra. En el sector de los refrescos, esto se llama “prueba triangular”. Además no tendrían que diferenciar la Coca Cola de la Pepsi, sino únicamente decir cuál de las tres bebidas es distinta de las otras dos. Lo crean o no, averiguarlo les resultará increíblemente difícil. Si se hace esta prueba con un millar de personas, poco más de un tercio dará la respuesta correcta, una proporción no muy superior a la del mero azar; daría lo mismo echarlo a suertes.

Sobre el Millenium Challenge 2002, una de mis partes del libro favoritas. Se trata de una especie de simulacro de guerra de 250 millones de dólares, donde el retirado teniente general Paul K. Van Riper al mando de las fuerzas enemigas (equipo Rojo), derrotó al ejercito norteamericano que estaba usando las más modernas y costosas armas y técnicas compradas e ideadas por del Pentágono.

Al jefe de la fuerza aérea del equipo Rojo […] nunca le di instrucciones concretas sobre cómo tenía que hacerlo [hostigar al equipo Azul]. Solo el propósito.
[…]
Van Riper no tuvo en ningún momento una idea clara de la situación en la que se encontraban sus tropas y tenía que depositar en sus subordinados una confianza enorme. Se trata, según él mismo admite, de una forma “turbia” de tomar decisiones. Pero tiene una ventaja enorme: dejar que la gente actúe sin necesidad de dar explicaciones continuamente ha resultado ser algo parecido a la regla del acuerdo en el teatro de improvisación. Permite la cognición rápida.
[…]
Me dijeron que los del equipo Azul sostenían largas discusiones -afirma Van Riper-. Estaban tratando de determinar cual era la situación política. Tenían gráficos con flechas hacia arriba y hacia abajo. Recuerdo que pensé: “Un momento, pero ¿es que hacían eso mientras luchaban?”. Manejaban innumerables siglas […] Así que mantenían unas conversaciones horrorosas en las que se preguntaban dónde estaría nuestro DIME en relación con nuestro PMESI. Me daban ganas de vomitar. ¿De qué estáis hablando? Os habéis dejado atrapar por formas, matrices, programas de ordenador, y ahora todo eso os absorbe. Estaban tan concentrados en la mecánica y en los procesos que eran incapaces de ver el problema desde una perspectiva holística. Cuando se descompone una cosa, se pierde su significado.”

Dave Grossman, acerca del estrés, las pulsaciones y la toma de decisiones.

Por encima de 145 pulsaciones, empiezan a pasar cosas malas. Las destrezas motoras complejas comienzan a descomponerse. Realizar alguna acción con una mano y no con la otra se hace difícil. Con 175, se produce un fallo completo del proceso cognitivo… […] ¿Ha intentando usted alguna vez mantener una discusión con una persona enojada o asustada? No se puede… Es como tratar de discutir con un perro. A tan elevada frecuencia cardiaca, el campo visual se reduce aún más. El comportamiento adopta una agresividad inadecuada. Es elevadísimo el número de casos de personas que evacuan el vientre cuando están en un tiroteo, y ello se debe a que al acentuado nivel de amenaza que representa una frecuencia cardiaca de 175 o superior, el cuerpo no considera ese tipo de control fisiológico como una actividad esencial. La sangre se retira de la capa muscular exterior y se concentra en la masa muscular central. El sentido evolutivo de este proceso es endurecer los músculos todo lo posible, convertirlos en una especie de armadura […] Pero eso nos deja torpes e inútiles.

Sobre Warren Harding, posiblemente el peor presidente de los EEUU y cuyo éxito se achaca a lo apuesto que era, a su buen aspecto y la primera impresión que causaba, condicionando el resto de los juicios que realizaba quien le veía.

[…] es el lado oscuro de la cognición rápida. Está en la raíz de buena parte de los prejuicios y discriminaciones. Es la causa de la dificultad que entraña encontrar al candidato adecuado para un puesto de trabajo y, en más ocasiones de las que estamos dispuestos a admitir, de que personas totalmente mediocres acaben ocupando posiciones de enorme responsabilidad. En parte, tomar en serio la selección de datos significativos y las primeras impresiones es aceptar el hecho de que a veces podemos saber más de alguien en un abrir y cerrar de ojos que tras meses de estudio. Pero también tenemos que reconocer y entender las circunstancias en que la cognición rápida nos lleva por el camino equivocado.

Y esto es todo, porque si hay tantos pasajes interesantes… pero los mejores es leer el libro completo y ver ciertos casos curiosos que se desarrollan en varias páginas y que resultan aun más sorprendentes.

Ah, y por cierto, este autor, lo conocí a través de un pequeño artículo del GQ, pero pensaba que exageraban su importancia. Ahora veo que no, y recomiendo la lectura de este libro como imprescindible para cualquier persona con un mínimo interés en entender al ser humano, o incluso en mejorar en su trabajo, especialmente si este tiene algún componente social.

Netbook Asus 1000HE

La semana pasada me compré el netbook Asus 1000HE. Las excusas para gastar 400€ en un netbook, son en mi caso variadas, pero principalmente se deben a mi necesidad de escribir en el tren que cojo diariamente para ir a trabajar y a la necesidad de un segundo ordenador en casa para no tener que hacer turnos con mi señora.
Sobre la adquisición de un aparato en concreto, llevaba algunas semanas empapándome del mundillo de los netbooks, y finalmente me había decidido por comprar algo con las siguientes características:

  1. Nada de la marca Acer.
  2. Una pantalla de 10” mínimo.
  3. Bluetooth de serie.
  4. Batería de al menos 4 horas.
  5. Precio tope de 500€.

En FNAC, tenían algunos modelos aceptables pero en cuanto el dependiente me señaló este entre los modelos que más o menos me cuadraban, supe que iba a salir con el por la puerta.

Características y uso
Entrando ya en chicha, diré que la pantalla de 10” es mucho más cómoda de lo que imaginaba, y perfectamente capaz de soportar un uso continuado. El brillo del monitor es regulable, como todos, pero alcanza niveles muy altos, algo útil en determinadas situaciones de iluminación. La resolución normal es de 1024×600, que permite su perfecto uso para ofimática y programación. Sin embargo permite aumentar la resolución a modos 1024×768 (la normal en pantallas de escritorio) comprimidos (achatada la imagen) o reales, esto último mostrando solo la parte superior de la pantalla y permitiendo hacer scroll hacia la parte baja ya que el formato del netbook es panorámico. En este aspecto me recuerda a los escritorios de Linux con los que trabajaba hace tiempo. Por supuesto, pueden usarse resoluciones superiores si conectamos un buen monitor a la salida VGA del Asus.
El teclado no está apretujado como en otros modelos lo que permite usar las manos ágilmente, pero además algo que no había captado es que en estos tamaños, añadir una separación entre las teclas (como en los ZX Spectrum que luego copiaron Apple y Sony) permite reconocer mucho mejor las teclas y evitar pulsaciones dobles. La verdad es que me preocupaba un poco pero una vez que te pones manos a la obra te das cuenta de que es bastante cómodo.
El aparato trae de serie Wifi, Bluetooth, lector de tarjetas, salida VGA, 3 puertos USB, un puerto Ethernet, webcam, 2 micrófonos frontales y un trackpad multitouch que no acaba de convencerme, no tanto por tamaño como por sensibilidad (aunque me da la impresión que es culpa mía). El trackback permite aumentar/reducir tamaños de letra de documentos y hacer zoom in/out en fotos al modo iPhone (dos dedos en misma dirección y sentidos iguales/opuestos) y tiene sensibilidad al toque para hacer clicks. También incluye dos botones físicos para hacer clic, lo cual es de agradecer, ya que como dije, la sensibilidad del trackback no me acaba de convencer y me cuesta hacer clic o doble clic correctamente.

De disco duro anda por los 160GB (más que suficiente para mi), lleva un giga de RAM de serie y usa un procesador Atom N280 a 1.66, que tiene un desempeño mucho mejor de lo que esperaba y no da ningún problema en cuanto a rendimiento.

En cuanto al peso y al acabado, no podría estar más contento, ya que es perfecto para llevar encima todo el día y suficientemente bonito como para que lo acusen injustificadamente de juguete.

A nivel de puesta en marcha, me ha gustado comprobar que el XP Home que trae se puede volver a dejar en su estado original en muy poco tiempo usando un software de restauración Ghost que trae y que se puede poner en marcha durante el arranque, así que ningún fallo software catastrófico debería dejar el equipo fuera de combate más allá de media hora.Y también la velocidad de arraque y apagado que permite un uso muy ágil.

El precio eran casi 400€, que con un seguro antirrobo y antiaccidentes se sube a los 449€. Así que el miedo a sacarlo, perderlo y romperlo se disipa completamente.

Y por último, la batería dice durar 9’5 horas, y aunque no pienso molestarme en comprobarlo en condiciones de laboratorio, si puedo atestiguar que parece poder durar ese tiempo si se configura en modo ahorro, es decir, cuidando de reducir el uso de emisiones de radio y brillo de pantalla.