Bye, bye noticiario

El formato de televisión actual al que estamos acostumbrados parece desaprovechar sistemáticamente las posibilidades multimedia del medio en las noticias.
Resulta extraño que pudiendo transmitir imagen en movimiento y sonido, con los ordenadores actuales capaces de recrear fantásticas e ilustrativas imágenes interactivas, veamos durante gran parte del tiempo únicamente a un hombre vestido con traje y corbata contándonos las noticias como si fuera una historia. Dudo mucho que se trate de un artificio para mejorar la comunicación y sospecho (aunque no tengo pruebas al respecto) que la verdadera razón no es dar toda la información posible al espectador, sino convencer al consumidor de noticias a base de oratoria, imagen y otros trucos psicológicos basados en el aspecto de autoridad y credibilidad, de que lo que se está transmitiendo es la realidad más fidedigna (sin serlo), convirtiendo así lo que debería ser un espacio informativo en una suerte de teletienda donde la mercancía son imágenes baratas y precocinadas.
Otras de las razones para este pensamiento, además del abuso de figuras de autoridad y credibilidad (los machos y hembras alfa trajeados y maquillados, el plató con su mesa gigante, las voces suaves, todo impecable, la tecnología con aspecto de costosa…), son el abuso de imágenes de archivo que no solo no aportan sino que confunden, la falta de datos objetivos y referencias en el 99’9% de las noticias y el uso absurdo que se hace de estadísticas, sumado a los disparates habituales en materia de ciencia y tecnología (recreativas más que informativas).

En resumen, creo que ver las noticias de televisión, hace en general, mucho daño, y que cualquiera que desee informarse con un mínimo (muy mínimo) de rigor hoy día, necesita empaparse de muchas fuentes (extremos políticos, prensa especializada, Internet…) y dar prioridad a informaciones que inviten a la reflexión, el análisis y que intenten ser comprobables y ampliables (mediante enlaces web, referencias a fuentes de origen, históricos consultables de informaciones pasadas).

Por supuesto, las noticias televisivas no cumplen ninguna de las condiciones citadas, pero su facilidad de consumo (a.k.a.: pereza) las convierte en un vector de información y generación de opinión en la sociedad actual, algo que por mucho Internet que tengamos, va a seguir siendo así por algún tiempo, aunque posiblemente la calidad de las noticias vaya a peor antes de mejorar.

Imagen extraída de Wikimedia.

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