Las comparaciones son odiosas

Los siguientes videos son un ejemplo de las tres fases por las considero que pasa una actividad cualquiera llevada lo suficientemente lejos: principiante, amateur, y profesional.

Se trata de la obra de Mozart, “La flauta mágica” y está interpretada por Marisol, una pobre chica que desafina y no alcanza las notas necesarias para interpretar la pieza, luego un chavalín de unos 11 años vestido de tirolés que realiza una interpretación impresionante y después ya tenemos a la interprete profesional que hace que se te ericen los pelos con su voz y sus gestos.

Lo que hace que me haya llamado la atención es justamente la calidad del chaval en contraste con el destrozo que hace Marisol de la obra. Es muy llamativo.

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