Crónicas de Islandia V: Fotografía

Tras hacer aproximadamente 1800 fotografías en los 7 días que duró el viaje (unas 250 fotos diarias de promedio) voy a atreverme a escribir sobre mis experiencias al respecto por si le son de interés o utilidad a alguien.

Equipo

En esta ocasión llevaba encima lo siguiente:

Todo ello con unas capacidades totales de 1GB, 6GB y 2GB.

Como puede deducirse, la Pentax era la cámara principal, con objeto de no depender de enchufes, ni limitar el número de fotos por espacio en las tarjetas, además de poder ponerla en riesgo ante los elementos o golpes sin mucha pérdida (es una cámara antigua y no es prestada).

La Olympus la llevaba con idea de hacer fotos con suficiente “calidad” como para hacer una impresión lo suficientemente grande como para colgar en casa, incluso después de recortarlas para encuadrar.

En cuanto al teléfono, lo llevé al ser útil a la hora de realizar fotografías de detalle (macro) o de motivos útiles como recuerdo pero no como para colgarlos en una pared. Pero sobretodo, debido a lo ágil y rápido que resulta su uso son una sola mano incluso en situaciones difíciles (montando a caballo) unido a su resistencia más que probada a golpes y líquidos gracias en parte a la ausencia de partes sobresalientes y formato compacto.

Condiciones

Las condiciones que esperaba, eran las peores posibles en esas latitudes y no quedé decepcionado. Viento, lluvia, nieve, luces muy extrañas (debido al hielo, agua vaporizada, sol de medianoche…) mucha humedad en forma pulverizada por el mar y las cascadas… nubes densas, bajas y abundantes generando contrastes duros… Y por otro lado, el tiempo muy reducido del viaje y de las condiciones atmosféricas cambiantes en cuestión de minutos que dificultaban enormemente la búsqueda de encuadres, la realización de diferentes fotografías de un mismo motivo y por supuesto no había lugar para un trípode.

Como se intuye por el tema del viento y la humedad flotante, consideré arriesgado el llevar una cámara de objetivos intercambiables (exposición de sensor y óptica a los elementos), al igual que el llevar una sola cámara me pareció arriesgado por la posibilidad de rotura ante la existencia de innumerables precipicios, acantilados, ríos y cascadas.

Resultados

El resultado del viaje fueron 1800 fotos realizadas, de las cuales aproximadamente el 20% estaban desenfocadas o contenían motivos nada interesantes. Además otro 20% fueron fotos tomadas pensando en la realización posterior de panorámicas mediante Autostitch, a un ratio de 3-7 fotos por panorámica.

Tras un primer borrado de fotos (las borrosas, sin interés, duplicadas, etc) y selección y procesado de las panorámicas, obtuve un subconjunto de 800 archivos, algo más manejable pero aún demasiado grande para enseñar a familia y amigos.

Tras un uso intensivo de la fantástica herramienta de Google, Picasa (esencial contar con este u otro programa similar como Adobe Bridge), conseguí seleccionar alrededor de 500 fotografías, que fueron procesadas una a una (corrección de contraste, brillo, colores, encuadre, recorte, y giro) según fui considerando. Un trabajo laborioso, pero que me permitió tener al fin una colección digna de fotos que mostrar sin aburrir a la gente.

Y claro, ya que estaba usando Picasa, consideré que bien podría usar sus álbumes web para subir y compartir las fotos con familia y amigos, y así lo hice. Por suerte el proceso de subida fue muy rápido con un tamaño razonablemente grande por foto (por defecto Picassa las recomprime antes de subirlas pero puede cambiarse la opción) y pude completar la tarea en muy poco tiempo para algo más de 500 fotos.

Ah, como nota inesperada tras la edición y antes de subir las fotos al álbum web, me di cuenta de un efecto secundario indeseado: los nombres y numeración de las fotos diferían de un modelo de cámara a otro, y la información EXIF no existe en las panorámicas de Autostich. Además había procesado gran parte de las fotos anteriormente, por lo que la fecha de creación y modificación de las fotos variaba entre fotos que en realidad eran cronológic

amente consecutivas, por lo que no había manera de poner las fotos juntas y ordenadas en un directorio web o de disco. La solución que tomé fue realizar un script en VB.NET que leyese la información EXIF de las fotos y renombrase secuencialmente los archivos de manera que el orden alfabético de los archivos coincidiese con el de la toma de las fotos. Rápido y fácil para un informático como yo, pero desaconsejable para cualquier persona que no tenga ciertos conocimientos de programación.

Motivos fotográficos

En Islandia puedes hartarte a hacer fotos panorámicas de motivos naturales tales como volcanes, campos de lava, prados, valles, cascadas, ríos, glaciares, lagos, icebergs, campos de azufre, géiseres, fallas, playas, acantilados y un lago etcétera, pero no todo acaba ahí. Los motivos “normales” pueden consistir en gente, animales (caballos, ovejas y vacas), aves (montones y montones de aves acuáticas la mayoría), iglesias luteranas (pequeñas y con encanto por su entorno), casas típicas al pie de las montañas, o piedras en su forma natural (negras y redondas, en acantilados…) o apiladas como señales según la

s tradiciones islandesas. Además tenemos el gran olvidado de los turistas, las fotografías con macro, que tienen en las flores, minerales, setas y musgo de la isla un motivo estupendo.

Cosas que se podrían haber mejorado

La verdad es que una cámara con objetivo de gran angular habría estado muy bien, y se echaba a menudo de menos aun sabiendo que Autostitch podría hacer la composición de una escena a partir de varias fotos de manera competente (que no igualable).

En cuanto al tema Pilas Vs Baterías, cuando me compré la Pentax era un tema a tener en cuenta dado que las baterías no tenían una gran duración entonces y yo prefería tener la opción de comprar pilas en caso necesario, pero hoy día las baterías actuales de las cámaras parecen durar más que suficiente por fácil que tengas el dedo del disparador.

Por último está el tema del tiempo. En Islandia todo es digno de fotografiarse, pero el tipo de viaje que he hecho no permite pararse a buscar un buen encuadre, mejor luz o caminar horas a reconocer una zona en busca de mejores motivos, o que mejore el tiempo, muchas veces ni siquiera se podía hacer una segunda foto, así que aunque entiendo que no había más tiempo y que generalmente he antepuesto el placer de ver el paisaje a la búsqueda de mejores fotografías, se que podrían mejorar mucho las fotos con más tiempo para hacerlas.

En cualquier caso, creo que el resultado ha sido bastante digno, pero a los que quieran mejores fotos siempre les puedo recomendar que visiten las galerías de Flikr de Rebekka, una islandesa con unas fotos profesionales realmente buenas.

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