Burnout, Síndrome de Quemarse por el Trabajo

Hace un par de días terminé de leerme el libro “El síndrome de quemarse por el trabajo (Burnout)”, del psicólogo Pedro R. Gil-Monte, un libro que cogí en las horas más bajas de mi actual empleo y que la verdad es que me ha causado una magnifica impresión además de conseguir hacerme ver las cosas de una manera muy diferente.

Tras su lectura he quedado completamente convencido de que todas las carreras deberían tener una asignatura obligatoria sobre el SQT (síndrome de quemarse por el trabajo) y de que los profesionales de la salud (enfermeros, celadores, etc) y los maestros de escuela e instituto deberían estar infinitamente mejor valorados y cuidados de lo que lo están actualmente. Pero
sín duda lo más curioso de la lectura ha sido ir descubriendo como en mi trabajo (y en el de muchos otros) hay y han habido multitud de factores generadores de estrés y por tanto posibles desencadenantes del SQT, de los que no me había dado cuenta y que gracias a la información contenida en el libro sobre procesos de SQT, estrés, fuentes de estrés y psicología en las organizaciones, no me volverán a pillar desprevenido.

Algunas de las cosas a tener en cuenta después son:

  1. El SQT es contagioso. No te dejes contagiar.
  2. La ambigüedad o conflicto en el desempeño de un rol (cargo) es una fuente de estrés a evitar. Intenta definir bien los papeles de cada uno.
  3. La culpa la tienen los clientes” es un posible síntoma de desarrollo del SQT.
  4. Una autonomía escasa en el trabajo, es decir, la falta de control sobre lo que se hace, es peligrosa. Procura que tu trabajo dependa poco de otros.
  5. Es mucho mejor afrontar el estrés y los problemas que intentar evitarlos. Ganarás o perderás, pero no tendrás una espada de Damocles cada día pendiendo sobre tu cabeza.
  6. Si el trabajo lo es todo para ti, o es lo más importante, tienes un serio problema.
  7. La percepción de falta de ayuda del grupo genera mucho estrés. Intenta ayudar en lo posible a tus compañeros.

Así que ya sabeis, mucho cuidado con el estrés, amigos, está por todas partes y podría llevarte al queme laboral.
Por cierto, en mi trabajo, después de la tormenta en la que casi desistí, estoy bastante contento en la nueva (y radicalmente distinta) situación.